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domingo, 16 de marzo de 2025

Sonic 3 (2024)

 


          A pesar de que las dos primeras películas de la franquicia de “Sonic” la vimos en el cine, esta tercera la dejamos pasar por el tema de que los más pequeños de la casa, ya no son tan pequeños… Aunque tengo que reconocer que esa era también la excusa, los más pequeños de la casa, para ir a ver las películas de un personaje que prácticamente se ha criado con nosotros, y que ya forma parte de nuestra cultura popular, “Sonic, El Erizo”, proveniente de los juegos de Sega, que ya son varias docenas en distintas plataformas, y que, tras su aparición, fueron incorporando nuevos personajes con cada entrega.

        Muñecos, camisetas, cómics (nosotros tenemos unos 50 cómics de grapa de Sonic en casa), y películas, que vienen a demostrar, que, de momento, la marca goza de buena salud. La película, estrenada estas Navidades pasadas en España, costó 120 millones de dólares y ha recaudado cerca de 500 millones en todas las taquillas del planeta, y que ahora tenemos en streaming, que es donde la he visto yo… 


Tal éxito y aceptación de esta tercera entrega se ha traducido en la promesa de una nueva entrega para la primavera de 2027, que ya estaría en producción al parecer según algunos medios y webs especializadas españolas, en la que nos queda la duda de si Jim Carrey continuará, o no, con la interpretación de un personaje, el Dr. Robotnik, que ha hecho tan suyo, que es inimaginable ponerle otra cara.

Te pones a analizar fríamente la película, y creo que el triunfo de esta, y de las dos anteriores, es que no se anda por las ramas. Apuestan en la sencillez en la narrativa, y 120 millones no es una apuesta baja, aunque la inmensa mayoría se los lleva los ordenadores y la Inteligencia Artificial… Una narrativa clara, fácil de entender, familiar, sin grandes comederos de tarro ni acrobacias aéreas ni artificios que no llevan a nada, y ganan la apuesta.


Una película en la que llevas a los chicos de la casa al cine y que sabes que van a disfrutar. Por los personajes, las carreras que se echan, el mensaje sencillo de lo que transmiten, y las muecas y actuaciones que se marca Jim Carrey, que en esta ocasión hace de dos personajes distintos y no tiene reparos de decírselo a la cámara.

Y encima con un malo, que es un personaje chulo y que tiene su redención final… ¿Para qué vas a pedir más? Eso sí, como en la Cuarta la pinchen, se acabó Sonic. Eso está más que claro.

¿Qué te vas a encontrar en la narrativa de esta nueva película? En esta ocasión, tenemos la presentación de un nuevo personaje, que es la versión erizo de Ikki de Fénix de “Los Caballeros del Zodiaco” o de Vegeta en “Dragon Ball”.


Shadow (cuya voz en la película original es la del mismísimo Keanu Reeves) es un erizo negro con mechas rojas, amargado de la vida, porque cuando llegó en un meteorito a la Tierra, se hizo amigo de una nena rubia, María, en el laboratorio donde lo tenían encerrado. La muerte de la nena lo va a amargar más si cabe, como cuando a algunos alumnos míos le quitan “Gran Hermano” o “La Isla de las Tentaciones” de la parrilla televisiva, que parece que se les ha acabado el mundo, y se une al viejuno Gerald Robotnik, abuelo de nuestro Robotnik, Ivo Robotnik, que, junto a su esbirro, lacayo, lerendo, el Agente Stone, tendrá que formar inicialmente una alianza con el Equipo Sonic para enfrentar la nueva amenaza…

Pronto, el propio Ivo forma parte con su abuelo, destacando escenas requetebuenas de Jim Carrey haciendo de los dos personajes. De hecho, se marca un baile entre rayos láser que vienen a demostrar que el actor sigue siendo muy bueno, aunque algunos aseguren que su vis cómica terminó hace 40 años… Yo creo que el tipo todavía tiene comedias por delante, habrá que confiar.


Así, el Agente Stone se ve fuera de la ecuación de los Robotnik. E Ivo se tendrá que enfrentar a su abuelo cuando descubra que sus intenciones son más malévolas, diabólicas y maléficas de lo que él esperaba, ya que pretende destruir todo el planeta, algo que Ivo no acepta.

Sonic, con ganas de venganza por el ataque sufrido por Tom por parte de Shadow, perderá la perola momentáneamente y usará la Esmeralda Maestra y las Esmeraldas del Caos de su interior para transformarse en Super Sonic, manteniendo una breve lucha contra Shadow en la Luna y el espacio.


Pero el propio Shadow acabará uniéndose al Equipo Sonic para salvar el Planeta del rayo de la Muerte de Gerald Robotnik. En la lucha Shadow caerá en combate, al igual que los dos Robotnik, abuelo y nieto.

No hay que perderse una escena post-créditos donde aparecerán los “Metal Sonic”, y Amy Rose con su inseparable martillo Piko Piko.

¿Nota? Un 6. Entretenida, buena animación para todos los públicos y toda la familia, y Jim Carrey, que brilla como él solo sabe hacerlo. El resto del elenco, cumple su papel, sin tirar cohetes, pero al menos no molestan ni chirrían demasiado. Lo dejo por aquí.

Estado Eléctrico (2025)

 

        Con un presupuesto de 320 millones de dólares, y un elenco de actores de primera línea, Netflix ha presentado “Estado Eléctrico”, una de las películas más esperadas del primer trimestre de 2025, ciencia ficción pura y dura, donde hay más IA y ordenata que tortugas de Florida en el Guadiana, y donde me cuesta creer que recuperen algo del dinero invertido en la misma, pero allá ellos…

        Basada en el libro de Simon Stålenhag, que tiene un tufillo a lo “Ready Player One”, lo primero que me ha llamado la atención ha sido, como he comentado, todos los actores que participan en ella, que no tienen, digamos, unos sueldos bajos, y son de los más cotizados hoy en día. Reunirlos a todos en una producción como esta, ha debido ser más de la mitad de lo invertido.


        En la dirección viene de la mano de Anthony y Joe Russo, que tienen mucha experiencia en la Ciencia Ficción, y a los que debemos gran parte de los éxitos marvelianos de los últimos años, y de los venideros, ya que están enfrascados en las próximas películas de la franquicia de “Los Vengadores”, dentro de su Fase 6, que se estrenarán en 2026 y 2027…

        Y que nos traerán al “Doctor Doom” en un primer lugar y a la “Secret Wars”, para rematar…


        Pero centrándonos en “Estado Eléctrico”, y retomando, por tercera vez, lo que os comentaba de los actores… Tenemos como protagonistas principales a: Millie Bobby Brown, que ha dejado atrás finalmente la etapa “Stranger Things” después de poco más de una década en el papel de Once, final de serie que aún tenemos pendiente de ver por estos lares. Pasó por España y nos habló de su relación con las cabras. Chris Pratt, también pasó por España, puso caras y se fue.

        Y después tenemos a nuestro rescatado Ke Huy Quan, al que todos recordamos por “Los Goonies”, el inolvidable Data con sus inventos ochenteros, y que ha retomado proyectos interesantes 40 años después, relacionados con la Ciencia Ficción y el mundo de la animación.


        El veterano Jason Alexander con un papel de 5 minutos, que entre otros trabajos destacados y comentados por aquí, tenemos la película de animación “Leo”, cuya segunda parte se estrena ya mismo, y hacía de profe de teatro en la serie “Sheldon”, spin off de “The Big Bang Theory”…

Y a otros actores que yo creo que no necesitan mayores presentaciones, como Woody Harrelson en el papel de Mr. Cacahuete, Capitán América Anthony Mackie haciendo del robot Herman y Giancarlo Esposito, entre otros tantos…


Pero centrándonos en la película, que llevo media hora hablando, y ni me he puesto con el desarrollo de “Estado Eléctrico” … En la narrativa estamos en una realidad alternativa donde los robots aparecieron en la época de Walt Disney y adquirieron cierta inteligencia que les hizo pedir derechos, y ante la negativa humana, montar una revolución que estuvieron a punto de ganar si no llega a ser por un tipo sin escrúpulos, Ethan Skate, que inventó unos droides manejados a distancia por los humanos, como extensiones de ellos mismos, que enganchan lo mismo que el fentanilo o que un móvil, y que usaron para vencer a los robots mientras estaban sentados tranquilamente a kilómetros de la batalla.

Previamente, tenemos a una pareja de hermanos, Michelle y su hermano pequeño Christopher, que es un cerebrito en matemáticas, que sufren un drama de mucho cuidado…


        A Michelle le cuentan que su hermano ha fallecido después de un accidente, y ella que es una menor que aparenta veintipocos años, va de casa en casa sin llegar a encontrar su sitio.

        Un día se le aparece un robot que era un personaje de una serie de dibujos animados que veía junto a su hermano antes de que cancelaran la serie, y con frases pregrabadas del personaje de la serie le cuenta que él es, en realidad, su hermano fallecido, y que un doctor con gafas sabe de su paradero. Así tal cual. Es como si una cafetera me convence de que es la reencarnación de mi bisabuelo, o algo parecido.


        Así, Michelle se embarca junto al robot en una búsqueda por la reserva robótica, que está en Nuevo México, para encontrar respuestas y de paso se unen a un tipo, Keats, que vende cosas por Wallapop que coge prestadas aquí y allí, como Nintendos o mercadeo de los Masters de los Universos, y a su robot Herman, para llegar hasta su hermano, y de paso provocar otra revuelta robótica…

        Si te pones a pensarlo fríamente, es un plan sin fisuras. Aunque es mejor esto, que una realidad alternativa donde las tostadoras sean pilotos de combate, yo qué sé…


        En definitiva: Película de una hora y cincuenta y cinco minutos de metraje, que no deja de ser mero entretenimiento, y que es fácilmente olvidable. A mi me ha recordado en algunas cosas a “Ready Player One”, visualmente es fantástica, y tiene un par de guiños buenos, pero narrativamente es bastante plana y después de un comienzo, más o menos interesante, va perdiendo fuelle y ya sabes quién va a caer en combate, como va a desarrollarse la vaina y te hueles el final una hora antes… Predecible como ella sola.

        ¿Nota? Un 5 por lo visual, por el elenco y por el dinero gastado. No tiene alma, y sospecho que en cines se hubiera metido el batacazo padre… En fin, lo dejo por aquí.

viernes, 14 de marzo de 2025

Héroes al Amanecer (2024)

 

        Que se estrene de vez en cuando una película de la Primera Guerra Mundial, es algo que los amantes del cine histórico debemos celebrar, ya que no suelen ser muy habituales, al igual que otros periodos interesantes de la Historia, más del S.XX, como la Revolución Rusa, La Gran Depresión o la Guerra Fría.

        “Héroes al Amanecer” es una película sobre la Primera Guerra Mundial, con la particularidad de estar basada en hechos reales, basada en la vida y experiencia del joven soldado australiano Jim Collins, que pasó de cuidar ovejas con su padre a tirarse dos años y medio en el Frente Occidental europeo, viendo y sufriendo casi de todo.


        Esta producción australiana de 2024, que tuvo un presupuesto de cinco millones y medio de euros y que recaudó 200 mil euros en taquillas de medio planeta, tiene un metraje de una hora y media, y a pesar de sus buenas intenciones, peca de excesivamente lenta, y, quizás, de poco creíble, ya que los paisajes australianos no me rememoran a lo que debió ser la Francia gruyere de la guerra de trincheras, aunque sus interpretaciones son bastante buenas… Todo hay que decirlo.

        A Australia, la Primera Guerra Mundial le costó 60 mil fallecidos, y varios miles de heridos y mutilados.


Al igual que sucedió en muchos otros países, el inicio de la Primera Guerra Mundial se tomó en Australia con gran alegría y alborozo. Sé que es algo que hoy en día nos choca, pero los australianos enseguida se organizaron a los neozelandeses en la llamada ANZAC, que vendrían a ser las siglas de “Cuerpo del Ejército de Australia y Nueva Zelanda”. En los primeros compases de la guerra, 32 mil voluntarios se alistaron alegremente para ir al frente.

        La primera acción de guerra la llevaron contra la Nueva Guinea Alemana en septiembre de 1914, que tomaron rápidamente acabando con la presencia alemana en esa parte remota del planeta, donde España también había estado presente hasta 1899, aunque ya desde 1885 la propia España había comenzado a ceder, a vender, parte de sus territorios, como las Islas Marshall a la propia Alemania por 4,5 millones de dólares. Alemania perdería todas sus colonias, africanas y asiáticas, tras el final de la Primera Guerra Mundial.

 

        Posteriormente, australianos y neozelandeses saltaran a Egipto para garantizar el Canal de Suez para finales de 1914, y en prácticamente todo 1915 nos los encontramos dándose el batacazo militar, junto a franceses y británicos, en Gallipoli, frente a los otomanos, futuros turcos, aliados de los Imperios Centrales, un auténtico descalabro…

Por cierto, tenéis una película de 1981, con Mel Gibson de protagonista, del mismo título (“Gallipoli”) que merece la pena ver (de hecho, a mí me parece muy buena), y otra de 2015 de idéntico título donde también actúa el actor Travis Jeffery, que también trabaja en esta “Héroes al Amanecer”.


Para 1916, los australianos ya estaban en el Frente Occidental, que es donde se desarrolla la historia de “Héroes al Amanecer”, con un personaje ficticio como protagonista, porque la película te dice que está basada en hechos reales, pero Jim Collins no existió, o al menos yo no lo he encontrado en archivos de guerra australianos. Dos soldados de nombre parecido existieron, pero distintos destinos, eso sí, y ni parecida vida a la de nuestro Jim Collins.

Con un presupuesto bastante escaso, recrear el Somme, las trincheras y toda la ambientación bélica de la Gran Guerra tiene que ser muy difícil. En la narrativa Jim es un joven ganadero, que vive en su rancho australiano con su familia, y que, por seguirle el juego a dos amigos, se va a la guerra como el que se va de fiesta. 900 días se tira entre cadáveres, tiros y ataques alemanes contados, ya que las escenas de acción no se prodigan mucho, y a veces, todo parece demasiado nuevo, y en los planos generales, más allá, simplemente no hay nada.


Los continuos avances y retrocesos narrativos nos llevan a su pasado ovejero, al día tal o al día cual, de tal año, que se nos va narrando. Allá donde hay un hito en los acontecimientos, allí nos lleva el guion, donde Jim demuestra ser un tipo con honor, con fondo, que lo mismo deja irse a un soldado alemán por pena, que te rescata a un moribundo de las alambradas mientras a su alrededor caen sus amigos y compañeros como moscas, y ellos van de un lugar a otro al compás de un oficial bigotudo, al que a ratos llaman sargento y a ratos capitán (posible error del doblaje).

Todo regado con bastantes tópicos de la guerra donde me ha chirriado ver a soldados con bigote, decoración facial que juraría solo estaba reservado para oficiales, y como os comentaba anteriormente, trincheras demasiado nuevas, afeitados de primera, ausencia de barbas, ratas y un sol que no considero francés ni a la de tres. Aviones, ni uno, o al menos nombrarlos.


Desgraciadamente, “Héroes al Amanecer” no te va a aportar nada nuevo a la temática, y su narrativa, que está un poco perdida, y muy falta de emoción, te puede llegar a aburrir. La ves venir a tres pueblos, y sabes de antemano, sin ser nigromante ni nada parecido, quién las va a pinchar y cómo acabará.

De nota yo le pondría un 4 sin pestañear, pero me vais a dejar que haga trampas y la apruebe con 5 raspado, a pesar de que no es ni de lejos una buena película de la Primera Guerra Mundial. ¿Por qué ese 5 raspado?, por el enfoque australiano, las ganas y la falta de experiencia del director. Suspendería, sí, pero vamos a dejarla pasar… Venga. La dejo por aquí.

jueves, 13 de marzo de 2025

Chicho Terremoto. Dash Kappei (Kimmo, 2022-2024) Los cómics

 

      Fue en 2022 cuando me compré el primero de los diez tomos que conforman la colección de mangas de “Dash Kappei”, que viene a traducirse como “Espabila, Kappei”, o como lo conocimos en España hace casi 35 años: “Chicho Terremoto”, también conocido en Hispano-américa como “Gigi, el Chico Terremoto”, o en Italia, donde tuvo mucho éxito, como “Gigi, la Trottola”, que podría traducirse como “La peonza”.

        Pero a Chicho, o a Kappei Sakamoto, no lo conocí por los cómics en su día, sino por la serie animada, emitida por Antena 3 a principios de los noventa, que nos animó el verano de 1991 más que nada por tener un doblaje desternillante, donde el personaje era español, concretamente catalán de Tarragona, se llamaba Chicho López y hablaba de pesetas, siendo su frase: “Tres puntos, colega”, una de las frases míticas recreadas mil veces con los amigos en los noventa.


        Hoy en día, una serie como “Chicho Terremoto” sería completamente impensable emitirla en televisión en España, pero os puedo asegurar, que en 1991 nos tenía enganchados a todos, y no era raro comentar las ocurrencias de Chicho…

        En el anime, Chicho se une al equipo de “Los Bufalos” del Instituto Seirin. A pesar de ser bajito y cabezón, tiene unas capacidades y habilidades para los deportes increíbles, y a pesar de la inicial reticencia de los jugadores y de la entrenadora de baloncesto, Eva (Natsu en el manga), se acaba convirtiendo en el jugador clave del equipo, ya que inventa y desarrolla varias técnicas secretas con las que inclina la balanza a su favor, mientras hace el tonto, se enamora de Rosa Díaz (Akane en el manga), inicialmente la ayudante de la entrenadora (aunque en el manga, venía a ser la pareja de Tomás/Daiba, un temible jugador de baloncesto de un equipo rival con el que Chicho tendrá sus más y sus menos, ya que le roba a la novia, si se me permite decirlo así).


        Chicho, que tiene una obsesión por las bragas blancas y se las ingenia para intentar levantar las faldas de cualquier mujer y/o chica, incluyendo a la entrenadora, que le propina tremendas palizas por ello, demostrando una extraña fijación por dicha ropa interior, lo que vendría a ser, supongo, un fetichista, y que hoy le costaría más de un juicio por acoso sexual.

        Rosita, que es pura e inocente, tiene que aguantar las chorradas de Chicho, al igual que el resto del equipo dirigido por el Capitán Antonio (Tachibana en el manga), que tiene un ingenio brutal y a ratos, como Mortadelo, se disfraza e imita personajes de la época, japoneses que en sus casas los conocerían, y que el doblaje español se encargó en hacernos creer que era algo de por aquí.


        En el anime, Chicho se iba a vivir a casa de Rosa con sus padres, ya que sus padres se marchan a California, y a partir de aquí, tiene un nuevo rival: El perro de Rosa, Bobby (Seiichiro en el manga, donde no tiene el mismo protagonismo que en el anime), que aparte de tener la capacidad de hablar (aunque solo Chicho puede entenderle y mantener conversaciones con este firulais tan interesante), también viste calzoncillos y nos enseña baloncesto y como jugarlo, algo que no aparecerá en el manga, y además anda enamorado de su dueña, con la que pretende casarse, algo chocante hace 45-50 años, pero que hoy posiblemente más de un grupo ideológico no vería raro.

        Ni que decir tiene que el anime, conformado por 65 capítulos, difiere muchísimo del manga.


        Hablemos ahora del manga… Tal como explican las solapas de los cómics publicados en España, por la Editorial Kimmo, a los que hay que agradecerles el trabajo realizado en estos diez tomos, y lo feliz que me han hecho, a mí y seguramente a otros boomers que recordamos con nostalgia aquellos años del anime…

El autor del personaje, Noboru Rokuda, con 19 años, y una mano delante y otra atrás, se largó desde su ciudad natal de Yao (en Osaka) a Tokyo haciendo autoestop, con la intención de hacerse mangaka.


        Había ganado algún premio, y dibujaba unos mangas un tanto oscuros, que su editor le aconsejó cambiar por algo más alegre, relacionado con el baloncesto, deporte minoritario en Japón por aquel entonces, a pesar de que el país había logrado algún título y campeonatos a nivel asiático. Hablamos de 1979.

        Así nació Chicho. Un adolescente que no solo jugaría al baloncesto, sino que también le daría al tenis de mesa, o ping-pong, a la esgrima, y hasta al tenis femenino en un brevísimo periodo, demostrando ser un crack en todo.


        El propio Noboru Rokuda lo explica en un pequeño cómic autobiográfico al final de primer tomo. Tenía 27 años, vivía en un pequeño apartamento a las afueras de Tokyo, y metió en casa a sus tres ayudantes y tres mesas de trabajo más, trabajando él en el hueco que quedaba de un armario empotrado causándole tal estrés que comenzó a perder pelo, y a ganar sobrepeso.

        Chicho tenía un espíritu a pruebas de balas, no se rendía ni se desanimaba ni a tiros, y en ese aspecto me ha llegado a recordar hasta al propio Seiya de Pegaso, de Los caballeros de Pegaso, que siempre acaba levantándose a pesar de las palizas.


        En cuanto al manga en sí, una vez leído lo he comentado con amigos cercanos. La historia me ha parecido más “oscura”, más “violenta”, quizás con el tema sexual un poco más presente que en el anime, y esas diferencias se acrecientan con los últimos tomos que difieren muchísimo del anime. Mis favoritos son, sin duda, los primeros tomos en los que Chicho se dedica al baloncesto, siendo la parte del ping-pong una buena ida de olla, pero ya con el tema de la esgrima creo que decae bastante la historia.

        Y el final de la historia en el manga no tiene casi nada que ver con el del anime, donde el propio Chicho se despedía de los espectadores, después de salvar el Instituto Seirin, y muy enamorado de Rosa, con la que se comprometía… Aquí, la historia continua en Hawái con una historia, que, en mi opinión, remata mal el final. Además, antes de que se me olvide: El anime presentaba, a través de Bobby, más deportes que no salen en el manga.


        En definitiva: La colección de mangas publicados en España entre 2022-2024 por la Editorial Kimmo es para quitarse el sombrero, y ni que decir tiene que, si conoces el personaje, hacerse de ella, es de lo más recomendable. En cuanto a la serie, a raíz de leerme los tomos, me he vuelto a tragar los 65 episodios, y no sé si es porque tengo 51 tacos o los tiempos han cambiado mucho, hoy no le daría más de un 5,5 o un 6 de nota.

        Mientras lo veía, pensé, que, si Chicho hubiese sido una persona real, actualmente él y los demás tendrían unos sesenta y tantos años si en el 79 cuando nació, era ya un adolescente. Lo sé, una ida de pinza mía. Lo dejo por aquí.