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lunes, 3 de marzo de 2025

Su Majestad (Amazon, 2025)

 

        Con el inicio del año 2025, nos vino una serie a Amazon Prime, cuya Primera, y de momento, única temporada, nos traía una trama de siete episodios, con una media de duración de 25-30 minutos aproximadamente…

        “Su Majestad” es una de esas series que te puedes ver en una tarde, o en dos como ha sido mi caso, en la que los episodios se te van pasando sin demasiados altibajos, que se te hace casi previsible, y que no te va a hacer dar un bote en el sofá por un increíble giro argumental.


        Siempre que hago una reseña de una serie, digo que, a todas las temporadas, da igual la serie, le sobran tres capítulos de puro relleno. Aquí podríamos haber pasado de siete a cinco sin pestañear y no hubiera ocurrido realmente nada, ya que aunque “Su Majestad” tiene dos primeros episodios delirantes, que son los que me han llegado a enganchar, después discurre como lo hace el Guadiana por toda la provincia de Badajoz, sin grandes sobresaltos, a pesar de las grandes interpretaciones que hacen sus dos actores principales: Anna Castillo, a la cual no conocía hasta ahora, y Ernesto Alterio, que para mí es un actorazo como la copa de un pino, un verdadero rey…

        También, tengo que reconocerlo, me gustó mucho ver, aunque fuese brevemente en un episodio, a su padre Héctor Alterio, que es leyenda viva y que me encantó en “El hijo de la novia”.


        Pero, centrándonos en la serie “Su Majestad”, quizás habría que haber puesto ya desde el principio aquel cartelito que suelen aparecer en algunas películas al inicio de las mismas: “Cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia”, aunque creo, me ha parecido verlo al final de algún capítulo, quizás el último.

        En la trama de esta comedia satírica, remojada con gotas dramáticas (pues si te pones a pensarla en serio, muchas cosas son puro drama, como la corrupción política, institucional o judicial, entre otras barbaridades varias…), estamos en una realidad paralela, en una distopia, ucronía, o vete a saber: Hay tren en Extremadura, autovía Badajoz-Cáceres y Badajoz-Huelva, y la Casa Real, pues estamos en una monarquía, está regida por los Salazar, que, en bastantes aspectos, recuerdan mucho a los Borbones, por lo menos a los últimos que tenemos en algunos aspectos, y en otros quizás no tanto, o será que, yo como vivo en Badajoz, no me entero de lo que se cuece en la Corte y Villa.


        Reina Alfonso XIV de Salazar: Un Rey muy desconectado de la realidad que vive su país, viudo, que tiene un dúplex en el centro de Madrid donde recibe a señoritas desde que se recuerde. Metido en corruptelas varias hasta las cejas, que tiene que huir, ausentarse a Hispano-América una temporada hasta que la cosa se calme.

        La princesa, hija única, en ningún momento se la llama Infanta, es Doña Pilar, una niñata inmadura, bastante choni, descarada, consentida y maleducada, con todas las características de la “Millenial” media, y posiblemente me he quedado corto, interpretada magistralmente, como os decía, por Anna Castillo.

        Ya desde los primeros episodios, te muestran una desconexión brutal entre la Institución Real con una gran parte de la sociedad. Una de las mejores escenas, es la Final de la Copa del Rey, donde Su Alteza tiene que aguantar la pitada en un Barcelona-Girona.


        Como secretario de la princesa, mientras su padre está ausente, se recurre a un antiguo empleado de seguridad de la Casa Real que ya había cuidado en la niñez de Doña Pilar, Guillermo Salvatierra, que recluido en su pueblo mientras cuida a su madre, es requerido una vez más, enfrentándose este al duro trabajo de intentar enderezar a una princesa soberbia y prepotente, y también llena de inseguridades, rodeada de aprovechados y malos amigos, viviendo los dos situaciones cómicas, duras, y hasta surrealistas, hasta la nueva llegada de Alfonso XIV mientras ella parece ir sufriendo una serie de cambios internos (demasiado increíbles y seguidos para creértelos) que le allanarán el camino a una posible sucesión, y llegada al trono en un futuro próximo.

        En definitiva: “Su Majestad” es una serie pasable, que se desinfla poco a poco, previsible, pero repito por tercera vez: Muy bien interpretada. Los dos primeros episodios son frescos, humorísticos, te prometen comedia, pero a partir del tercero se va diluyendo como un azucarillo en un café que no te acaba de entrar en el cuerpo al 100%.


Cualquiera que esté al tanto de los acontecimientos, verá similitudes, y sátira con dardo, con hechos relacionados con la actual Casa Real española, Juan Carlos I y Felipe VI, aunque me gustaría pensar que Don Felipe es bastante diferente de Doña Pilar, vete a saber, quizás sea un ingenuo extremeño, y no sé ni una quinta parte del tema…

        Sin entrar en más averiguaciones, pues mi intención no es en ningún momento de hablar de monarquías ni republicas, ni crear aquí ese debate, sino hablar de la serie, yo tengo que reconocer que, a pesar de todo, la he disfrutado en su conjunto global, y por eso, le doy el aprobado, reflejado en un 5,5 de nota. Entretenida y ligerita, poco más. Por cierto, Amazon no se ha mostrado interesada, de momento, en hacer una Segunda Temporada. Estaremos atentos.

domingo, 2 de marzo de 2025

Tomcat (Norma, 2025) Romain Hugault, Anastasia Heinzl

 

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       Con el cómic que os traigo hoy, “Tomcat” publicado por Norma Editorial en febrero de 2025, y que viene de la mano de Romain Hugault en cuanto a los lápices, y Anastasia Heinzl al guion, a la historia, lo tengo difícil, muy difícil para expresar en palabras todo lo que sientes con este tomo entre las manos.

        Estamos de acuerdo que solo son 72 páginas, pero menudas 72 páginas… Tapa dura, y con la icónica imagen del mítico F-14 Tomcat en la portada.


        Un avión de combate, creado en los setenta como interceptor de bombarderos soviéticos (Tupolev 22), a pesar de su imagen de caza, de una envergadura y un coste de mantenimiento nunca vistos en los Estados Unidos que venían de salir mal parados de la Guerra de Vietnam, y que presentaban a un chico nuevo en el barrio, en teoría para enfrentarse a sus equivalentes soviéticos, algo que nunca llegó a suceder, aunque si lo hizo contra cazas libios, y bajo bandera iraní, contra iraquíes… Un avión retirado en 2006, que daba también muchos quebraderos de cabeza por sus continuos fallos y accidentes, y que solo Irán mantiene en activo…


        El F-14 era el avión en el que pensabas en los Ochenta cuando soñabas con ser piloto de combate.

        Era el avión que pilotabas cuando jugabas al Afterburner, al Chuck Yeager´s Air Combat (al que le dediqué muchas horas, semanas en su día), al U.S Navy Fighters, y que tenía hasta un simulador para la GameBoy…

        El F-14 era el avión que se enfrentaba a los Zeros japoneses de la Segunda Guerra Mundial en la película de Ciencia Ficción, “El Final de la Cuenta Atrás” de 1980, que, por cierto, si no la habéis visto, os la recomiendo. También era el avión de Tom Cruise en “Top Gun” e “Independence Day”

        Y el F-14 era el avión que usaban los GIJOEs en los ochenta, un juguete carísimo que cualquier niño quería en aquellos tiempos, pero que rara vez caía en Navidades en alguna casa por su excesivo precio.

        Por eso os digo, que, con este cómic, puedes despertar muchas sensaciones, en torno a un avión que formó desde luego parte de mi juventud, y de mi primera cultura cinematográfica y recreativa, porque pilotar el F-14 del Afterburner era casi imposible…


         Pero, centrándonos precisamente en este tomo… ¿Qué nos ofrece “TomCat”? Una historia basada en hechos reales.

        “TomCat” se divide en tres partes. Las dos primeras corresponden al cómic en sí. La primera es la creación del F-14, una historia prácticamente narrada por el propio avión, donde es el protagonista principal, y donde vemos sus inicios, concretamente el de un avión, el “Victory 207” del ya mítico escuadrón “Jolly Rogers”, que pertenecía a la versión A, y que se fabricó en la Navidad de 1977 en la fábrica Grumman de Calverton en el Estado de Nueva York.


        Destacado en 1980 en el portaviones Nimitz, en mayo de 1981 el apontaje de un EA-6B Prowler acabó con la vida de 14 marineros y la destrucción de 12 aviones, por lo que nuestro F-14 pasó a los “Black Aces”, y recibió un nuevo nombre de pila: “Fast Eagle 107”, siendo desplegado en el Mediterráneo frente a Libia donde tuvo un enfrentamiento exitoso frente a dos SU-17 libios que fueron derribados en uno de los momentos de más tensión de ese año, entre la Libia de Gadafi y los Estados Unidos, lo que se conoció como “El Incidente del Golfo de Sirte”.

        Tras estos sucesos, viene la segunda parte, titulada “Kara”, en la cual nuestro F-14 forma parte de un nuevo escuadrón, los “Black Lions”, y cede su protagonismo a Kara Hultgreen, una joven piloto que murió a los mandos de ese mismo caza que hemos visto en la primera parte durante el apontaje del 25 de octubre de 1994, donde el reactor izquierdo falló en pleno proceso de apontaje e hizo bascular el F-14. Un fallo que era, al parecer habitual, junto a los del compresor, y que causó muchísimos accidentes en la serie A al que pertenecía nuestro F-14.


        El inicio del cómic, el prólogo, ya nos vaticina esta segunda parte, donde conoceremos a Kara. Quien, y como era, como llegó a ser piloto de la Armada, y todo lo relacionado con su accidente.

        El dibujo de esta segunda parte es un poco diferente (Ojo, pero no malo ni bajo en calidad, solamente diferente), porque Romain Hugault dibuja aviones y barcos como si fuesen fotografías, pero cuando se trata de personas, siempre tengo la sensación de que pierde en movimiento, y gana en poses muy del estilo “pin-ups”.


        Y, para finalizar, el postre: Todo lo que debes saber sobre los F-14 Tomcat: Historia, planos, proceso de dibujo, recogido en un extra que quita el hipo totalmente.

        En definitiva: Pues, en definitiva, como decía al principio, se me hace muy difícil resumir en poco tiempo todo lo que puedes sentir con este cómic, y más si eres aficionado al mundo de la aviación, a los modelos, las características y las historias que hay detrás de cada uno de ellos.


        Solamente leyendo el cómic, te podrás hacer una idea de lo que hablo, o de lo que intento expresar. Así que, creo, que es lo que deberías hacer… Leerte el cómic y compartir conmigo, con todos nosotros, lo que te ha parecido, y si lo has disfrutado tanto como lo he hecho yo.

        Tanto Romain Hugault como Anastasia Heinzl han hecho un trabajo magnífico, y más al recuperar la historia, la memoria de Kara y su amor por los aviones, por la aviación, y la de aquel mítico F-14 que acabó estrellándose.

sábado, 1 de marzo de 2025

Los Comuneros (Cascaborra, 2025) Gol, Aurelio Medina

 

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         El septuagésimo segundo tomo de la colección “Historia de España en viñetas”, de la Editorial Cascaborra viene bajo el título “Los Comuneros”, y lo firman dos grandes autores del cómic actual patrio, como son: Miguel Gómez Andrea “Gol”, al guion, a la adaptación, a la documentación siempre fiel, y Aurelio Medina al dibujo.

Conocidos tanto por el blog como el Canal de Youtube, a los que hemos dedicado al menos una docena y media de reseñas en el caso de “Gol”, a cómics fantásticos, la inmensa mayoría históricos, como no puede ser de otra forma, como son: “Berenguela”, “Isabel de Borbón” con el propio Aurelio Medina, “Cervantes. La ensoñación del genio”, “El Empecinado”, “Phylax. El Incidente Martinhebron”, “Viriato”, “Diego García de Paredes. El Sansón Extremeño”, “Álvaro de Bazán. El Almirante Invicto”, “El Gran Capitán” y las dos entregas de “Cruz Negra”, que son unos cómics imprescindibles, junto al dibujante Pedro Camello, con el que ha realizado casi todos los cómics que os he nombrado, y que, os recuerdo, tenéis comentados y recomendados en el blog. De Aurelio Medina, este es el segundo cómic que disfruto, el primero fue el de “Isabel de Borbón”, pero estoy convencido, o al menos eso espero, de que no será el último.


El caso es que ambos autores, Gol y Medina, nos presentan un cómic fantástico sobre un suceso dentro de la Historia de España, que con el paso de los años y de los diversos sistemas educativos, se ha ido diluyendo de nuestros libros de texto, y que si queda en la memoria de algunos es por la casi anecdótica historia de si los comuneros portaban, o no, pendones y/o banderas violetas, lilas, durante su levantamiento, o si eran rojas y destiñeron, o si directamente nunca existieron, y que fueron excusa posterior para la última franja de la bandera de la Segunda República, en pos a representar a una supuesta Castilla vilipendiada y olvidada en la bandera que ondeaba desde Carlos III, primero en la Armada, y posteriormente comúnmente aceptada como bandera nacional.

Uno que ha leído sobre el tema, y desde mi más humilde conocimiento, cree que el morado fue un color ajeno en aquellos sucesos, y que posiblemente el debate posterior parte del error y de la confusión, pero agradezco cualquier aporte que me podáis dar al respecto, porque como decía uno de los grabados de Goya, “Aun aprendo”.


Pero centrándonos en el cómic “Los Comuneros”… Tenemos un cómic de tapa dura, que está conformado por 64 páginas incluyendo un extra final, muy común en estos cómics que nos orece Cascaborra, con bocetos de Aurelio Medina.

La acción nos traslada hasta 1520, donde un joven Don Carlos I de España gobierna los reinos de la Monarquía Hispánica. Llegado hace relativamente poco tiempo atrás, en 1517, rodeado de consejeros flamencos, y desconocedor de la lengua, de las costumbres, las costumbres y usos de sus súbditos castellanos, (a los cuales llama la atención su fealdad y su marcado prognatismo mandibular, algo que caracterizará, como sabemos a todo su linaje)…


El joven rey grava con nuevos impuestos a los castellanos, con el objetivo de costearse un nuevo viaje para ir hasta Alemania, casi recién llegado tres años antes como os decía, y que le llevará a aspirar a la vacante Corona del Sacro Imperio Romano Germánico, tras el fallecimiento de su abuelo Maximiliano. Algo que, por cierto, yo creo que sabréis, logrará.

Estas demandas financieras, son logradas por un solo voto en las Cortes que se celebran primero en Santiago, y después en La Coruña en 1520, lo que enfadará a las ciudades castellanas, y más cuando deje de regente a Adriano de Utrecht, un flamenco, y a ojos castellanos, un extranjero.


Así, la revuelta estaba servida, alzándose Toledo con Juan de Padilla a la cabeza, Segovia con Juan Bravo (donde se ahorcó a dos funcionarios, y poco después al procurador enviado a La Coruña, que había votado a favor de las demandas reales, y por ende, en contra de los intereses de la propia ciudad, o de los que querían los ciudadanos, a cambio de unas prebendas reales a interés personal), y después el resto de ciudades castellanas con voto…

Como Burgos, Guadalajara, Zamora con su obispo, Antonio de Acuña y su ejército peculiar y particular (formado casi en su integridad por sacerdotes), León, Ávila… Extendiéndose las propuestas y revueltas por casi toda Castilla de Norte a Sur… Aunque hubo ciudades como Cáceres, Cádiz, Ciudad Rodrigo, Córdoba, Jerez de la Frontera, que se mantuvieron fieles desde el principio al Rey.


Las peticiones y objetivos planteados por los Comuneros se resumieron en cinco puntos:

1.  Derogar el servicio votado en La Coruña.

2.  Volver al sistema anterior, de los encabezamientos, para cobrar impuestos. La petición Real había supuesto la posibilidad de recibir cobros directamente por parte del Rey, y eso no había gustado a una buena parte de la nobleza castellana.

3.  Reservar Cargos Públicos y eclesiásticos a los castellanos. Extranjeros, y especialmente flamencos, no, gracias.

4.  Prohibir la salida de dinero de Castilla.

5.  Y que un castellano fuera regente en ausencia del Rey. Lo dicho, nada de extranjeros.


        En definitiva: Mi intención es que os leáis el cómic, y no daros una lección de Historia, porque además de la lectura, me gustaría que iniciarais una investigación autodidacta sobre el tema, que buscarais, que leyerais sobre este tema tan interesante de la Historia de España, y que este cómic y esta reseña, os sirvan como punto de partida.

        Os puedo asegurar, que no os he contado ni una quinta parte de la Historia, y que el cómic está fabulosamente documentado, recogiendo los hechos históricos, los acontecimientos, los personajes, los motivos, las causas y las consecuencias de una manera clara y objetiva.

        Vamos, que estamos ante otro cómic histórico mayúsculo, que no podéis dejar escapar. Solo me queda felicitar, y agradecer, a los autores por su trabajo, por enseñarnos Historia de España a través de la viñeta, y a vosotros, pediros encarecidamente, que lo leáis, y lo disfrutéis. ¿Su precio? 17 euros. Tirado. Lo dejo por aquí.

jueves, 27 de febrero de 2025

Abigail (2024)

 

      ¿A quién no le gusta una buena película de vampiros? Si te gustan, una de las mejores películas de terror, de vampiros, y del pasado 2024, fue “Abigail”.

        Una producción estadounidense que logró casi duplicar su presupuesto de 28 millones de dólares desde su estreno, alcanzando unos beneficios actuales (casi iniciando marzo de 2025) de 46 millones entre unas cosas y otras.


        Basada en una película de 1936, titulada “La hija de Drácula”, “Abigail” fue la última película del actor Angus Cloud, fallecido por sobredosis con los 25 años recién cumplidos, y que fue conocido sobre todo por su participación en la serie “Euphoria”, que a pesar de las críticas positivas, yo no soporté más de dos episodios en su día, porque me recordaba mucho, demasiado, a series españolas como “Física o Química” o “Élite”, entre otras, en versión yanqui, y que están por encima de mi nivel de tolerancia. La película está dedicada a su memoria.

        Pero, centrándonos en “Abigail”, de entrada, tengo que reconocer que me ha gustado, y que su hora y cuarenta y cinco minutos de metraje no se me ha hecho larga, algo raro, muy raro en mi…


                “Abigail” repite varios clichés en sus personajes, en sus protagonistas, pero en mi opinión da un par de giros argumentales, que la hacen interesante. Al igual que vosotros, he visto cientos, miles de películas de vampiros, y parece que ya no hay nada que te pueda sorprender entre colmillos, sangre y movimientos espectaculares, pero puede ser porque aquí la vampiro es una niña de doce años, o porque va vestida de bailarina, o porque simplemente ella es la que monta todo el tinglado desde el principio, que ha logrado agradarme, si a ello le sumas una buena fotografía, a cargo Aaron Morton, y una buena música, a cargo de Brian Tyler, que es un tipo que lleva casi treinta años poniéndole música a películas que ya son clásicas, como Rambo, toda la saga de “Rápido y Furioso”, o como la llamamos en España: “A todo Gas”, “La Momia”, “Super Mario Bros”, “Scream”, y otras tantas músicas de videojuegos… Pues lo dicho… Añade unos buenos enteros al producto final.

        El escenario elegido, una buena casa señorial, también ayuda a sumar enteros a la historia junto a los tropecientos mil hectolitros de sangre utilizados durante el rodaje.


        ¿Qué nos vamos a encontrar en la narrativa de “Abigail”? Un grupo de seis secuestradores, cada uno con una habilidad y un pasado diferentes (muy característicos, muy típicos y tópicos), son reclutados por un tal Lambert, que es ni más ni menos que el gran Giancarlo Esposito, para secuestrar a una niña de doce años.

        No hay que preguntar, solo llevársela a una casa y esperar instrucciones tras el pago de un rescate. Nada de nombres entre ellos, ni de preguntarle a la nena de quién es hija. Solo una de las dos mujeres que forman el grupo, tendrá acceso a la nena, que viene vestida de bailarina de ballet y que tiene supuestamente doce años.


        Ya desde un principio, encerrados en aquella fortaleza que es la casa sin salida al exterior, cometen una serie de errores que hacen ver que muy profesionales no son, cuando uno de ellos directamente es visto a cara descubierta por la nena, y al ponerse las cosas feas, pues pronto dos de los secuestradores caen a las primeras de cambio por un poderoso enemigo invisible que hay en la casa y la nena se revela como una vampiresa, con varios siglos a las espaldas, y ganas de jugar con todos ellos.

        Los secuestradores se convierten en secuestrados, ya que la vampira tiene más fuerza, agilidad e inteligencia que ellos, y confiesa haber planeado todo el tinglado, para ganarse el favor de su padre con el que ha discutido, o no se habla directamente, o el padre pasa de ella… Esta parte no la tengo muy clara, el motivo de la trifulca padre-hija (a lo mejor es por unas lindes, algo muy común en Extremadura).


        Los seis tenían en común haber fastidiado a su padre y/o sus intereses, y la dulce nena cree que, cargándose a los enemigos de papi, este volverá con ella, y ya lleva unos 200 asesinados que guarda en una piscina olímpica, como el que colecciona pokemon o funkos…

        De hecho, el propio Lambert no es más que otro esbirro, convertido en vampiro, que sueña con derrocar a la nena y a su papi, y quedarse con el Imperio nocturno que tienen montado. Por lo que, a lo largo de la película, como si se tratara de un programa tipo “Gran Hermano” o “Supervivientes” veremos alianzas, traiciones, y mucho “Sálvese el último”, para intentar salir de aquella casa maldita como sea…


        En definitiva: Película que como os decía al principio, me ha gustado y me ha tenido entretenido. Tiene incluso algún gag humorístico (con el tema de las cruces y los ajos, reconozco haberme reído), por lo que añade diversión al gore, a la intriga y al terror.

        Creo que no tiene grandes pretensiones, y en eso acierta, ya que sobre todo en su última hora tiene algunos altibajos, pero las escenas de acción también son buenas, bien montadas las escenografías… En fin, para pasar una buena tarde o noche con una película de vampiros. De nota le voy a dar un 6, creo que por todo lo comentado se lo merece. Lo dejo por aquí.

miércoles, 26 de febrero de 2025

Érase una vez el Oeste (2025)

 

        Los más fans del western, de las viejas historias del Lejano Oeste, estamos de enhorabuena con la serie, o más bien miniserie de una temporada y seis episodios: “Érase una vez el Oeste”, que producida por Netflix y estrenada en 2025, ha venido a darle una nueva vuelta de tuerca al género con una historia francamente interesante, y hasta didáctica, lo cual hace que me guste aún más.

        El cine nos ha dado muchas películas basadas en historias reales de aquellos convulsos años: La Conquista del Oeste, los ataques de los indios, las masacres del ejército de los Estados Unidos, la creación de nuevas ciudades, vaqueros, pistoleros y mil episodios más, pero también es cierto, que, hay ciertos capítulos de aquella historia que no han sido narrados aún.


        Uno de ellos, que yo reconozco que solo conocía muy de pasada, es la llamada “Guerra de Utah”. Un episodio que discurrió entre mayo de 1857 y julio de 1858, y que también se conoció como “La Guerra Mormona” (de hecho, yo lo poco que sabía me lo había comentado un mormón hace 20 años), “La Rebelión Mormona”, o la más larga y romántica de las definiciones: “La Metedura de pata del Presidente Buchanan”…

        En realidad, aquello no fue una Guerra con sus batallitas, pero sí tuvo algo de guerra que involucró al ejército de los Estados Unidos, a los Mormones que se estaban estableciendo en Utah desde 1847 (diez años antes de los hechos narrados en la serie), y que llegaron a tener tanto poderío como la creación de un ejército propio, “La Legión Navoo”, y que habían sido expulsados de otros estados como Ohio, Misuri e Illinois, y por otra parte, a los indios de distintas tribus, algunos más belicosos que otros, que se veían desplazados continuamente de sus tierras por la llegada masiva de hombres blancos, y el propio ejército de los Estados Unidos que iba tomando posiciones en la zona, al principio, en franca minoría, pero con los años con más presencia… De hecho, para el final de la Guerra de Secesión, diez años después de los acontecimientos narrados en la serie, el ejército de la Unión se hizo fuerte en la zona, aunque los Mormones también continuaron con su labor misionera por la zona, ya sin mayores problemas.

        La serie se centra en dos arcos fundamentales, aunque hay algunas subtramas, narrativas secundarias, que me han llegado a recordar a ciertos videojuegos de rol basados igualmente en esta época tan movida.


        Por un lado, tenemos a una mujer soltera, Sara Rowell, que, acompañada de su hijo, intenta atravesar el peligroso Estado de Utah para llegar hasta su marido. Para ello, intenta contratar a alguien que los lleve hasta su destino, esquivando bandidos, peleas, tiros, indios, y gente poco recomendable, además de los elementos climáticos típicos de la zona, como nevadas del santo copón.

        De manera paralela, tenemos la historia de Jacob y Abiss, un matrimonio mormón, que intenta llegar con los suyos en una caravana compuesta por colonos que van hacia California, y donde hay mormones y gentiles. La caravana es atacada por indios y mormones disfrazados de indios que cubrían sus rostros con capuchas, acabando con hombres, mujeres, niños y todo lo que se movía.


        Este hecho, La Masacre de Mountain Meadows, fue completamente real, aunque la serie lo resume en un ataque certero de apenas media hora (ni siquiera llega), cuando en realidad fue un asedio de cinco días a los colonos, que, una vez pactada su rendición, fueron masacrados sin piedad por los mormones, perdonando la vida a solo diecisiete niños pequeños menores de siete años. El episodio de la Masacre es uno de los que más acción tiene de toda la serie.

        En la serie, Jacob y Abiss sobreviven a la Masacre, pero son separados. Jacob es dado por muerto cuando un indio le intentó cortar la cabellera, y Abiss ve como sus compañeras y amigas son degolladas por los indios de “Pluma Roja”, un jefe indio que se encapricha de ella. Jacob recurrirá al ejército y a sus hermanos mormones para recuperarla, sin sospechar al principio que han sido sus correligionarios los culpables del ataque, en pos de su autonomía, y hasta posible independencia de los Estados Unidos.


        En definitiva: Tengo que reconocer que la serie me ha entusiasmado. Me ha tenido pegado a la pantalla los seis episodios, y no he visto nada raro en armas e indumentarias, aunque si es verdad que los uniformes de los soldados me confundían un poco al parecerme una mezcla de los futuros uniformes yanquis y confederados.

        Tiene buenas escenas de acción, buenas interpretaciones y el violento, real y sórdido como marcaba la época en realidad. Nada de camisas requetebién planchadas tipo John Wayne. Tipos rudos, guarros, de gatillo fácil y donde la muerte está muy presente. Es la ley del más fuerte y eso se refleja pronto, rápido y bien.

        Personalmente, me ha gustado más la historia de Jacob-Abiss, los mormones y los indios, que la de Sara, su hijo y el periplo imposible hasta llegar hasta el supuesto marido de Sara, que me ha parecido más increíble, pero en el conjunto global aprueban y con nota.

        De hecho, de nota le doy un 7, y os la recomiendo fehacientemente. A mí me ha ayudado mucho a aprender una parte de la Historia que casi desconocía, y solo por eso, ya me valió la pena.