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domingo, 21 de abril de 2024

Robo (Netflix, 2024)

 

      Movido por el tema de que no suelo ver muchas películas suecas, y creía que tenía el deber de ver una, y aprovechando que “Robo” (Netflix, 2024) se estrenó hace dos semanas y está en la mitad de la tabla, casi saliéndose fuera de las películas más vistas en España y posiblemente salga fuera del ranking en los próximos días… Me he decidido por esta cinta tan visual, con tan buena fotografía, tan largo metraje para lo que nos cuenta y que tan lejos me queda en casi todas las cuestiones…

          Basada en hechos reales, narrados en un libro al parecer de idéntico título, que no pienso leerme, no os voy a mentir, “Robo” nos lleva a Suecia para tratar varias cuestiones interesantes, desconocidas para la inmensa mayoría de los mortales del planeta.


        Lo primero que habría que decir que no es una película apto para sensibles. El maltrato animal está muy presente a lo largo de todo el metraje y es posible que haya espectadores que no lo lleven bien. Creo que eso es lo primero que tengo que advertir.

         En la narrativa tenemos a Elsa, una joven Sami o lapona. Los Sami son un grupo étnico minoritario que vive en Suecia, Noruega, Finlandia, parte de Rusia, y que basan su vida en la cría de renos, de una manera parecida a la trashumancia en Extremadura, pero cambiando borregos por reno, y dehesas por paisajes nevados. Su modo de vida se ve en peligro porque unos tipos matan y mutilan a sus renos continuamente, sin llegar a pillarlos nunca. Elsa es apenas una niña cuando ve como matan a su joven reno, despiadadamente y sin motivo aparente por parte de un tipo que no es de su etnia, un tipo local al que reconoce cuando van a denunciar los hechos en una escena que rezuma cierta xenofobia por parte del sueco medio hacia este grupo étnico, y que posteriormente, se va a repetir a lo largo de la película con otros ejemplos de rechazo.


       Diez años después, nos encontramos a Elsa, que no destacaba como buena estudiante, como maestra pro-derechos de los Sami, y con el problema de las matanzas gratuitas agravándose, ya que las autoridades locales no les ayudan y la gente quiere acabar con ellos y con sus tradiciones, a la par que aguanta una sociedad patriarcal donde las mujeres tienen poco peso social, “chuichidios” y una mina a cielo abierto en sus pastos, a la par que el ostracismo dentro de la comunidad es bastante común cuando alguien discrepa de las versiones oficiales.

        En definitiva: Película sueca de una hora y cuarenta minutos, a la que le sobra su media hora de rigor, ya que su narrativa se te hace lenta a ratos. Tiene un alto componente de denuncia social, que toca varias ramas, como os decía anteriormente: Xenofobia, “chuichidio”, maltrato animal, el papel de la mujer en esta sociedad, el fin de determinadas tradiciones, etc. Salvando las distancias, podría decirse que es una películas de vaqueros, a la sueca, en vez de vacas hay renos, aunque si fuesen gringos se mataban a tiros desde el minuto uno. Por cierto, yo destacaría la fotografía, que es una pasada, y que poco tiene que envidiar a la de ciertos documentales.


         Es la típica película que gustará a vendedores de moto-nieves y a los elfos de Papá Noel, y no le hará mucha gracia a los renos y a parte de Suecia.

        Personalmente, le doy un 5 justito, y recomiendo su visionado, para ver un 1% de lo que pasa en la aquí idealizada Suecia, que siempre me la ponen por las nubes en lo social, y va a ser, queridos míos, que no… Que en todos sitios cuecen habas.

sábado, 20 de abril de 2024

Rebel Moon (Parte Dos): La guerrera que deja marca (Netflix, 2024)

 

       En plenas Navidades de 2023, os hablaba de la primera parte de una nueva franquicia, esperada por algunos, que venía de la mano del mismísimo Zack Snyder y que prometía traernos un nuevo universo al cual engancharnos, pero que a mi no me llegó a convencer, y de hecho, creo que me quedé corto hasta en mis explicaciones.

        Cuatro meses después, nos llega a la plataforma Netflix, la segunda parte, titulada “Rebel Moon 2: La Guerrera que deja marcas” de esta mezcla de “Los Siete Samuráis” de Kurosawa, y es un sacrilegio lo que estoy diciendo, lo sé, con “Star Wars”, “Los Viajes legendarios de Hércules”, “Vikingos”, y mil referencias más, como samoanos, pueblos vaqueros o reyes medievales con orquesta incluida, que el señor Snyder se ha ido encontrando y metiendo en una coctelera a la que le ha dado al botón de ralentizar, algo que ya es marca de la casa lo de ir todo el rato a cámara lenta, y de la que nos ha vuelto a salir una nueva aberración, en mi opinión, que tiene su entretenimiento, sé que tiene su publico y sus defensores, y que hace cuarenta años quizás lo hubiera petado a todos los niveles, pero en 2024 y con las espaldas que uno tiene ya a estas alturas… Va a ser que no.


        La narrativa sigue donde la dejamos hace cuatro meses. Distintos mercenarios, a cual más cutre y más hortera, llegan al pueblo del medio oeste americano plagado de vikingos y de dudosa estructura urbana, que deben salvar de un acorazado imperial dirigido por muñecos del Warhammer (algunos de ellos a medio pintar), que vienen a por la cosecha. El Malo de la Primera película resulta que no estaba muerto, estaba de parranda, y gracias a unas bebidas energéticas que unos alfiles de ajedrez le meten por unos tubos transparentes que han comprado a 50 céntimos el metro, lo reviven con el doble de mala ralea y peor estética capilar. Lo que viene a ser la versión galáctica de Mr. Bison.

        Las telecomunicaciones funcionan con un bote de cristal de esos que te venden para hacer las conservas de tomate en el pueblo de tus tíos, pero en vez de pimientos, hay un tipo que te habla desde dentro del bote con tapa incluida.


      Los mercenarios se ponen a recoger la cosecha, antes de que venga el acorazado imperial, con los Grandes Éxitos de Enya en la radio, poniendo poses, trampas por doquier y contando historias lacrimógenas que harían bostezar a una nutria del Guadiana.

        Cuando se presentan los del acorazado, lo hacen echando mucho humo, contaminando y pasándose la Agenda 2030 por el cielo de la boca. Poca empatía en esta parte de la película, y pilla a los aldeanos con la ropa tendía.


      Kora, nuestra guerrera y su novio, que es Michael Bolton, les dan la bienvenida y se inicia por fin algo de acción donde la cámara lenta te permitirá ir al Mercadona de tu barrio a comprar algo para picar, y continuar por donde lo habías dejado, sin darle a la pausa. La guerra por la aldeucha se desencadena mientras Kora, que se ha leído la Ilíada, monta un Caballo de Troya en el acorazado para acabar con él, y con ella en el papel de Ulises…

       Y creo que hasta aquí os voy a contar en cuanto a narrativa, porque la verdad es que esta segunda parte de “Rebel Moon” es más de lo mismo, repite los mismos errores y esquemas de la primera parte pero con más efectos especiales, poco sentimiento de vergüenza y mucha pose estereotipada, vista mil veces en películas de Serie B. Esta película es la típica que le gustará a chatarreros y fans de Michael Bolton, y no le hará mucha gracia a gringos del medio oeste y gente que hace conservas con botes de cristal.


          Aun así, no voy a ser tan cruel como con la primera parte, y le voy a poner un 4, por los efectos especiales y el rato bostezando. Por cierto, Snyder amenaza con cuatro películas más. Con el tiempo, logrará que se conviertan en culto, pero de momento, va a ser que no.

jueves, 18 de abril de 2024

Suzume (2022)

 

       Desde luego… Qué hartera de llorar con los diez últimos minutos de “Suzume” (Netflix, 2022), película de animación japonesa, de dos horitas de duración, que me he tragado sin llegarme a enterar bien de algunas partes, todo hay que decirlo y reconocerlo…

        Hacía tiempo que no veía ni comentaba ninguna cinta de animación, y lo primero que me ha salido hoy en la plataforma ha sido esta película, que viene con guion y dirección de Makoto Shinkai, que los más sibaritas y avispados entre vosotros, relacionaréis con la exitosa película “Your Name”, que fue un auténtico bombazo allá por 2016, y que, por cierto, tenéis comentada en el blog, o de la más reciente, “El tiempo contigo” (2019).


         En la narrativa de “Suzume”, seguimos los pasos de una joven de 17 años, Suzume, que vive con su tía desde que perdiera a su madre en un tsunami con cuatro años. Un día, se encuentra a un guaperas, melena al viento, por el que siente una atracción desde el minuto uno. El tipo viene preguntando por unas ruinas y una puerta, lo más normal del mundo, y la chica más o menos le indica. Curiosamente, a ella le da tiempo a ir a clases, comprar en el Mercadona y hacer mil cosas más cuando decide ir a donde había mandado a Souta, que es el chico en cuestión, encontrando rápidamente una puerta en mitad de lo que antiguamente fueron una termas. Junto a la puerta hay la estatua de un gato, algo que enseguida va a rapiñar, decisión, por cierto, que también hubiera tomado yo.

          Al sacar al gato de su sitio, este toma vida y se escabulle, y entra en escena un peculiar enemigo en forma de gusano, que hay que encerrar según le cuenta el recién llegado Souta, que había llegado al lugar haciendo una parada en Albacete. El gusano es el causante de los terremotos que se suceden a lo largo y ancho del país. En la lucha contra los elementos, Souta es herido en un brazo, y Suzume se lo lleva a casa para curarlo con el kit de la Señorita Pepis. En ese momento, el dios-gato, llamado Daijin, se les aparece en la ventana, y tras darle de comer una lata de sardinas en escabeche, transforma a Souta en una silla de guardería a la que le falta una pata y huye.


       Suzume, que se ha dado cuenta de que está enamorada de aquella silla, inicia una road movie por todo Japón, persiguiendo al dios gato que aparece cada vez que se abre una nueva puerta con el consiguiente gusano, y silla a cuestas, va conociendo a gente en su nueva misión de cerrar portales, mientras demuestra su amor por la silla que se pasa media vida durmiendo, y su pasado y la perdida de su madre le atosiga… En muy resumidas cuentas.

        Tiene la curiosidad, “Suzume”, que es una película en la que los protagonistas van visitando lugares que realmente han sufrido desgracias naturales, como Tokyo, Kobe o la radioactiva Fukusima, cerrando dichos portales que van surgiendo allí, un guiño en toda regla al espíritu de lucha del pueblo japonés ante las desgracias, aparte de algún guiño en forma de caja de recuerdos a la película “Viaje a Agartha” (2010) del mismo director, que en Hispanoamérica se conoció en su día con el poético título de “Los niños que buscan voces perdidas”…


       Es una película, hasta donde he logrado entender, cuya moraleja, o al menos una de ellas, es que hay que cerrar puertas, y dejarlas bien cerradas, para que no salgan cosas que puedan provocar terremotos. Si a ello le añadimos gatos, mitología nipona y una chica enamorada de una silla, tenemos el cóctel perfecto.

        En definitiva: A pesar de que hay momentos en que cae el ritmo, tiene momentos en los que te toca la fibra, sobre todo aquellos en los que en las ruinas la gente del pasado cobra vida y vuelven a estar allí. Emocionantes últimos diez minutos, y muy buena banda sonora, que incluye algún tema de jazz pegadizo, y que me ha recordado a aquellos míticos grupos japoneses de los 80-90, no me preguntéis nombres, que solían tener en las portadas de sus discos coches deportivos al estilo “Out Run”, o simples utilitarios, y que uno de los secundarios, pone en un momento determinado en su flamante descapotable. Esta es la típica película que gustará a gatunos, carpinteros y cerrajeros, y que no podrán soportar gusanos mitológicos, pupitres y sillas de guardería.


          Personalmente, le doy un 6,5 de nota porque la narrativa es un tanto caótica a ratos, pero os recomiendo su visionado, quizás en una segunda vez, podría subirle la nota, pero… Eso nunca lo sabremos, ¿O si?

martes, 16 de abril de 2024

Dune 2 (2024)

 

       La verdad es que pocas veces me he visto desbordado por una película en los últimos tiempos, y tras esperar justo un mes después de su estreno en España, me he atrevido con “Dune 2”.

        Si sois seguidores habituales del blog y del canal, sabréis que en los dos espacios, tanto por el blog como por el canal, le hemos dedicado varias entradas y vídeos a la franquicia de Frank Herbert, sobre todo a los cómics, que han visto la luz en los últimos años a rebufo del renacimiento de la Dunemania. Y que en vídeos anteriores, reconozco no haberme leído aun el libro entero, y a pesar de ello he visto algunas diferencias narrativas respecto a la obra original.


        Si la primera parte de la película me entusiasmó, con “Dune 2” no solo se me han cumplido las expectativas, si no que tengo que reconocer que ha sido mejor de lo que me esperaba en muchos aspectos, tanto técnicos, como visuales, narrativos, interpretativos… Y no sabría bien como empezar y como abarcar tantas cosas en los ocho o nueve minutos que suelo dedicarle a cada película.

       La narrativa sigue las peripecias del joven Paul Atreides, tal donde lo dejamos en la primera película. Los Atreides, arrasados a traición por la Casa Harkonnen, y con el beneplácito del Emperador, parecen haber pasado a la historia, pero el joven Paul está dispuesto a seguir con su lucha, esta vez convertido en un nuevo líder, un Mesías esperado durante siglos por los Fremen, que tras la desconfianza inicial, han visto en él los signos que las profecías auguraban sobre la venida del “Muad Dib”, que unirá el norte y el sur de Arrakis, a todas las tribus, para llevarlos a la victoria final, al Paraíso Verde que tanto ansían, liberándose del yugo de Las Grandes Casas que siempre han esclavizado Arrakis y se han llevado la preciada especia…


        La primera parte, como os digo, me enganchó, esta segunda también lo ha logrado, aunque no mantiene el ritmo, también hay que decirlo, de manera constante, pero si acertadamente… Quiero decir, llegas a pensar que si parpadeas, o te vas cinco minutos al WC, te vas a perder algo importante.

       Es la típica película que hay que ver en pantalla grande, y donde ves con total naturalidad la evolución que van teniendo cada uno de los personajes. En mi opinión destacaría, aparte del propio Chalamet, a Walken, a Bardem, a Brolin... Zendaya no es santa de mi devoción precisamente… Pero, todos, en definitiva, trabajan muy bien la maduración de cada uno de ellos, sus propósitos, las revelaciones que van a cerrar subtramas y van a desarrollar la trama principal con la fuerza de un gusano de arena, nunca mejor dicho, con sus desarrollos políticos, su fanatismo religioso… Y su fantástica épica, sobre todo en la última media hora, en la que parece que vives dentro de la propia batalla que se desarrolla ante tus ojos.


       Increíbles efectos especiales, buena banda sonora, sus dos horas y cuarenta y cinco minutos no se me han hecho pesadas, aunque reconozco que las muertes de algunos personajes, como el Barón o la poca resistencia de los Sardukkar, que parecían prácticamente invencibles, me ha desilusionado un poco.

       En los mentideros y webs especializadas hablan de una tercera entrega para 2027 o 2028. Así que, si seguimos vivos para esa época, habrá que verla. De momento, aprovechando que la primera entrega está en Netflix, creo que volveré a verla este próximo fin de semana. ¿Qué nota le pongo? Pues yo creo que un meritorio 7,5, aunque he estado por subirle directamente al 8, pero creo que el 7,5 como mínimo, lo tiene garantizado y merecido.

domingo, 14 de abril de 2024

Pared con Pared (Netflix, 2024)


 

      La película española “Pared con Pared” (Netflix, 2024) se ha estrenado hace un par de días, y enseguida se ha colado como película más vista en la plataforma Netflix España. Viene con el gancho de tener a la cantante Aitana en el papel protagonista, Valentina, lo cual ya de por sí puede justificar su gran éxito inicial por la tromba de miles y miles de fans que tiene Aitana en toda España, y que salen hasta de debajo de las piedras, y aunque no es el tipo de cine al que yo suela dedicarle mucho tiempo, me ha servido de excusa para escribir en el blog, y de hacer este vídeo para el Canal de Youtube, ya que tengo una pequeña parte de los seguidores que me dicen que nunca le dedico tiempo al cine español, lo cual es cierto, pero no por nada en concreto… Simplemente, que no suele estar entre mis predilecciones…

       “Pared con Pared” es un remake de “Tras la pared”, una comedia romántica francesa de 2015 que no he visto, y la verdad, no os voy a mentir, no me mato de momento por verla, y que algunos incluso han intentado ver como una cinta basada en hechos reales, por circunstancias parecidas que le tocó vivir a la cantante Ana Guerra en 2021, aunque salvando las debidas distancias…


       En la narrativa tenemos a Valentina, una joven pianista que acaba de salir de una relación, y que encuentra un apartamento, un ático muy acogedor, pequeñito, bien de precio, donde poder ensayar para una audición muy importante que va a tener. Lo malo es que tiene una pared, final como un papel, que da al apartamento de David. La pared es tan fina, como os digo, que un simple peo se oye al otro lado, un ronquido, un bostezo… Todo, absolutamente todo, así que la intimidad no está precisamente garantizada.

      David es un tipo que lleva tres años encerrado en casa, intentando inventar un juego que lo pete entre niños y mayores, que perdió a su chica y cuyo mejor amigo, que iba a ser su futuro cuñado, le lleva la comida, lo soporta y es prácticamente lo único que tiene en el mundo.


      Él necesita silencio para crear ese juego que nunca llega, rodeado de mierda, cachivaches y mierda para parar un tren. Al menos que el tren sea extremeño, que en ese caso, ya sabéis, se para solo sin necesidad de poca intervención. Siempre hago el mismo chiste, pero es que como es taaaan real, me encanta.

      Ella necesita ensayar y el piano le molesta a él. Así que pronto surgen las riñas tras la pared, que a mi me ha recordado muchísimo, viejuno que es uno, al videoclip de RUN DMC y Aerosmith, “Walk this way”, donde los dos grupos, rapero uno y hard rock el otro, comparten estudio separados por una pared que acaban tirando tras tener sus desavenencias.


      Pronto, surge entre ellos una extraña relación, con la pared entre medio, ya que lo más interesante es que no coinciden en el rellano o en el portal porque pertenecen sus apartamentos a edificios diferentes, lo cual dice mucho sobre el sector inmobiliario de la zona. En su caso es como convocar a un espíritu del Más Allá, al estilo: Oye, ¿Estás ahí, nos marcamos unos macarrones o algo?, levantando sorpresa y admiración entre propios y extraños y creando todo tipo de situaciones, que algunos llaman románticas, y yo, directamente absurdas… Mención especial merece el gato Murphy, que hace un papelón.

       En definitiva: Ahora es cuando os enfadáis conmigo… Película de una hora y media, a la que le sobran quince o veinte minutos de estiramiento de chicle que no van a ninguna parte. Difícil de digerir, poca comedia, el papel de él como inventor agorafóbico más increíble que el de ella, afortunadamente subtramas de poco recorrido y poco más. Hace 30 años, quizás hubiera ido al cine a verla con alguna chica y nos hubiera encantado. Hoy, cinematográficamente hablando, no le doy más de un 4 de nota, un 4,5 si me pilla con el día tonto. Gustará a fans de Aitana, a albañiles especializados en ladrillo visto, y a jóvenes adultos de espíritu joven y desenfadado, entre los que no me encuentro… En fin… Echadle un vistazo.

viernes, 12 de abril de 2024

Maleantes (Netflix, 2024)

 

        “Maleantes” (Netflix, 2024), o “Crooks” que es su nombre original, es una serie alemana estrenada en Netflix España el 4 de abril, que consta de una sola temporada de ocho capítulos, con una media de duración de unos 45-50 minutos cada capítulo, y que parece no haber triunfado en el momento en que os cuento esto, y en parte puedo llegar a entenderlo, porque tiene elementos muy buenos, no voy a decir originales, pero si muy buenos, para que se hubiera convertido en una de las series del año, por lo menos en esta primera mitad de 2024… Pero, que, quizás en un exceso de falsa seguridad, la acaba pinchando inevitablemente.

       En la narrativa: “Maleantes” empieza fuerte, y empieza muy bien. Ya de entrada tenemos como uno de los dos protagonistas principales a Frederick Lau, el inolvidable Tim de la película “La Ola”, que hace casi veinte años lo petó, y que se ha convertido en uno de los actores más icónicos, en mi opinión, del cine alemán, aunque ya venía de hacer cosas interesantes, también es cierto.


      Aquí es Charly, un antiguo criminal, experto en abrir cualquier tipo de cerraduras, que después de pasar una temporada en la trena, ha conseguido rehacer su vida como cerrajero en Berlín, tiene mujer e hijo.

      Un día es captado por una banda de mafiosos mediocres, de origen yugoslavo, que quieren robar una valiosísima moneda rusa de oro, de la cual solo hay tres en el mundo. La moneda en cuestión fue robada por un clan musulmán, los Al-Walid, de un museo berlinés en un trabajo perfecto, pero en el momento en el que se produce el robo, otras bandas como la citada yugoslava, o ciertos austriacos de Viena, se interesan muchísimo por hacerse con ella.


      La moneda desatará una guerra sin cuartel entre las distintas bandas, y la sangre pronto comienza a correr por las calles, estando Charly en mitad de todos ellos.

      De manera paralela, un tipo a lo Bud Spencer, aunque salvando la distancias, y obsesionado por las manzanas, llamado Joseph, y que es la cenicienta del grupo de mafiosos austriacos, entra en escena. Hijo y heredero de Grandullón, el jefe austriaco que agoniza en una cama, es tratado con desprecio por todos, y trabaja de chófer para el clan, pero el tipo tiene un muy buen fondo y se pasa de entrañable, carácter que le va a dar más de un problema en el mundo en el que vive, y por otro mete hostias con la mano abierta, siendo muy difícil de tumbar… Joseph, algunos desencuentros iniciales se convierte en amigo y socio de Charly, que le enseña la verdad de la gente que le rodea, con pruebas, algo que Joseph ya sospechaba, y se decidirá por ayudar a Charly como nuevo aliado, cuyo objetivo es intentar salvar a su familia de la guerra abierta que hay en tres escenarios distintos: Berlín, Viena y Marsella, donde el conflicto se va a intensificar con la llegada de la mujer e hijo de Charly a la ciudad francesa.


      “Maleantes” tiene una trama principal que te va a enganchar desde prácticamente el primer capítulo. Tiene personalidad y estilo, a lo Guy Ritchie, sobre todo en el grupo de los austriacos, donde el desaparecido actor alemán Karl Welunschek, a cuya memoria está dedicado el primer capítulo lo borda de manera magistral… Pero, y aquí es donde vienen los peros… Peca de multiplicar las subtramas de manera exponencial por cada capítulo que va pasando, llegando, en mi opinión, a sobrar la trama de Margot, una campesina muda que protege Joseph y que no lleva a ninguna parte en realidad, y sobre todo la trama marsellesa, donde los Al-Walid tienen aliados de religión, y tienen sus guerras con otras bandas de la zona, incluyendo la de la Jefa Final, Griselda, que ni siquiera estaba en la trama principal, y que quiere a Charly para otro trabajo, olvidándose prácticamente la historia de la moneda robada, que es la inicia todo y la que tiene esa fuerza con la que empieza la serie, en los últimos tres capítulos. Mención aparte los marselleses, todo el rato con las semiautomáticas en las manos en los barrios marginales, que tantas veces hemos visto en películas francesas de los últimos años...

      La serie tiene una buena fotografía, buenas escenas de acción, unas buenas actuaciones donde los personajes convencen y donde se ve cierta evolución, sobre todo en el personaje de Joseph y de cierta policía que toma su propio camino dentro de esta guerra, pero se va desinflando poco a poco y si en el episodio tres o cuatro estaba convencido de que le daba el 7,5 de nota, ya a finales del quinto sabía que en la general, del 6 no iba a subir.


      Con cinco episodios, en vez de ocho, y respetando la trama original: Berlín-Viena, hubiera salido una serie más que destacable. El producto final traiciona los buenos personajes presentados y algo que podría haber sido más.

      El final queda abierto a una segunda temporada, sobre todo en lo relacionado a Joseph, pero hasta donde sé, Netflix no tiene intención, o no se ha pronunciado aún respecto a una continuación...