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sábado, 23 de marzo de 2024

El Ojo Azul de Horus (ECC, 2022-2024)

 

      Hace poco más de dos años, comencé a leer una colección de cómics, guiado por mi interés por el cómic histórico, que es lo que más se estila tanto por el blog como por el canal de Youtube.

       Las tres características principales que tenía esta colección, titulada: “El Ojo Azul de Horus. Historia de la Reina que vestía de Hombre”, publicada en España por la Editorial ECC, eran, o son, que está escrita y dibujada por una mangaka japonesa que no conocía hasta el momento, Chie Inudoh, que la historia se desarrolla en el Antiguo Egipto, y que su protagonista es un personaje histórico poco conocido, la Reina Hatshepsut, que gobernó como faraona durante 22 años, y que llevó a cabo una gran labor constructora durante su reinado, gracias a un arquitecto de renombre, como fue Senenmut, siendo ella hija de Tutmosis I, esposa y hermana de Tutmosis II, y madrastra y corregente de Tutmosis III, en cuyo reinado, ya con la reina fallecida, fue objeto de una “Damnatio Memoriae” o borrado de todo lo relacionado con su persona, su reinado, historia y obras… Aunque no se lograra acabar del todo con su memoria.


      En un principio, mi intención era dedicarle una entrada en el blog,y su vídeo correspondiente, a cada uno de los nueve tomos que integran la colección, pero tras hacer el segundo, me di cuenta que no merecía la pena, y que llegado el momento, haría una breve reseña de todo el conjunto de la serie, o de la obra, hablando de manera generalizada sobre la colección.

      En la narrativa: Seguimos desde su infancia hasta su vejez, la vida de la faraona que se vestía de hombre para poder gobernar Egipto. Aunque la autora se toma las libertades necesarias para adornar la historia, algo que me parece justo porque si no el tema podría llegar a ser bastante aburrido, respeta en gran medida los acontecimientos históricos que rodearon a Hatshepsut: Su gran labor como constructora, sus campañas militares aunque se nos dice que ella apostaba más por la diplomacia y el comercio, su intensa vida amorosa y todas las intrigas familiares que padeció, y a las que tuvo que hacer frente, que giraban siempre alrededor del poder, del cetro con el que manejar todo Egipto.


     La autora, además, es muy fiel al mostrarnos las luces y sombras de la propia protagonista, las costumbres egipcias, la importancia de los dioses en la sociedad, el papel de las mujeres, y un sinfín de datos más… Que, además, suelen ser rematados en las páginas finales, en un apartado con cierto tono jocoso, titulado: “Anubis lo Sabe”, donde el Dios Anubis nos da información extra sobre algunas partes narradas en el tomo en cuestión, y que pueden aclarar algo relacionado con la vida cotidiana, o la manera de vivir de los egipcios.

     La verdad es que he disfrutado muchísimo la colección, y llegas a engancharte realmente con la fascinante historia de esta mítica reina, faraona de Egipto, y llegas a echar en falta una continuación elemental, casi natural, en papel de Tutmosis III, algo que hubiera estado muy acertado en mi opinión. El dibujo, en blanco y negro, es bastante bueno y el continuo cambio en el tamaño de las viñetas también es algo que hay que gradecer, para no caer en la monotonía durante su lectura.

viernes, 22 de marzo de 2024

Madame Web (Marvel, 2024)

 

       Un mes y medio después de su estreno en España, me he atrevido con “Madame Web”, la última película que ha sacado Marvel, basada en un personaje que nunca fue de mis favoritos, tengo que decirlo, ni en los cómics de los años ochenta que solía leer, ni en la serie animada de los noventa de “Spider-Man”.

       Quizás esa premisa inicial, me ha hecho acercarme a la película sin demasiadas expectativas, con el perfil bajo, y con el mismo perfil que la he visto, he cerrado sus casi dos horas de metraje… Con un: “Pues bueno, es lo que hay, a otra cosa”.


        En la narrativa tenemos en un principio a la típica científica, bióloga, antropóloga y embarazadísima estadounidense buscando en una selva perdida peruana a una rara araña, difícil de encontrar, a pesar de ser del tamaño de Cuenca y moverse a pocos metros del campamento base como Pedro por su casa. Los tipos van vestidos como si aquello fuera el videoclip, Mr Jones, de Aqua. Les falta el salacot en la cabeza y los leones por la selva peruana.

        La araña, según las tradiciones y leyendas del lugar, otorga extraños poderes a los seres humanos, y cuando nuestra experta da con ella, enseguida se lleva un tiro por parte de un ayudante de campo, Ezekiel, al cual recuerdo de los cómics de principios del presente siglo, de John Romita Jr, como un tipo que a pesar de ser enemigo de Spider-Man, le llega a ayudar en cierto momento a derrotar a un vampiro llamado Morlun, que es uno de los enemigos más peligrosos a lo que se enfrenta nuestro amistoso y amigable arácnido, Peter Parker.


        Aquí, sin embargo, el tipo huye con la araña y sus recién adquiridos poderes a Nueva York, donde ciertos sueños no le dejan dormir ni con tranquimazin. Y es que en dichos sueños, que suelen ser sobre las tres de la mañana, tres chicas… Tres versiones de Spider-Woman, le atacan y acaban con él. Después, incapaz de dormir, se queda viendo el TeleTienda.

       En cuanto a nuestra tiroteada científica, fallece, pero antes logra parir a nuestra Madame Web, que posteriormente vemos como conductora de ambulancias en Nueva York, concretamente en Queens, donde tiene cierta amistad con un compañero de trabajo llamado Ben Parker, Tío Ben para los amigos.


        Tras caer al río Hudson, donde la contaminación de las aguas putrefactas y tres minutos sin oxigeno en el cerebro, le despiertan ciertos poderes arácnidos heredados de su madre, resumidos básicamente en el poder de la Clarividencia, con la que logra adivinar el número de la Bono-Loto todos los días, o donde estaba el coche de la Ruleta de la Fortuna.

        Estando en el Metro, es capaz de ver como Ezekiel se carga a las tres jóvenes que un próximo futuro serán las tres Spider-Woman, aunque este último hecho, aun le es desconocido. Desde el momento en que tiene esa visión, intentará por todos los medios salvar a las chicas, que aun no tienen sus poderes, e ir esquivando a Ezekiel, que dicho sea de paso, ha pirateado con un sofisticado programa de MS-DOS todos los semáforos de la ciudad, volviendo locos a los repartidores de Glovo de Nueva York, y ha averiguado con dicho programa, que, en un universo paralelo, una de las chicas es Dora la Exploradora…


        En la mitad de toda esa vorágine, aun le da tiempo a nuestra protagonista a volver a Perú en busca de su pasado, encontrándose que allí todo el mundo habla inglés, y que aquello tiene de Perú lo que yo de polaco.

        Hasta llegar al enfrentamiento final, patrocinado por Pepsi, épico y lleno de explosiones sin mucho sentido la mitad de ellas, donde Madame Web descubre otro de sus poderes, el de poder salir de su cuerpo hasta tres veces a la vez, lo cual es muy útil a la hora de hacer la compra del mes e ir a varios establecimientos a la par, y que acabarán con este malvado y primigenio Hombre-Araña peruano, en un claro guiño xenófobo y racista… Y como tenemos activado el 50% menos de spoilers durante este año, hasta aquí os puedo contar en cuanto a la narrativa.


        En definitiva: Película que se me ha hecho bastante aburrida, con un argumento un tanto intrincado, aunque un desarrollo bastante básico dentro de lo que cabe: Se trata fundamentalmente de hablar todas a la vez, y tú si pillas el 10% ya eres nivel Stan Lee. Curiosamente, lo que más me ha gustado han sido los cinco últimos minutos finales, porque ponen poses y callan, pero poco más… Supongo que es una película para ver, olvidar y no tirar muchos cohetes. Personalmente, le doy un 4 de nota.

        ¿Hay escenas post-créditos como en el resto de las películas de Marvel? Pues no. No las hay. Y quizás sea mejor así, creedme. Echadle un vistazo y ya me diréis.

jueves, 21 de marzo de 2024

Una Vida a lo Grande (Netflix, 2017)


 

       La película estadounidense que ha estrenado Netflix hace unos días en España, “Una vida a lo grande” (2017), no me resultaba desconocida. Había oído hablar de ella, pero la verdad es que no había hecho nada por verla hasta ahora, siete años después de su estreno oficial…

        La fascinación del ser humano por cambiarse de tamaño, a más grande o a más pequeño, ha sido un tema recurrente que nos ha acompañado siempre. Cuando piensas en ello, lo primero que se te viene a la cabeza son los Viajes de Gulliver y aquellos liliputienses con los que se las tiene que ver el protagonista.


       En el cine, tenemos “El Increíble Hombre Menguante”, todas las versiones de “Cariño he encogido a los niños, a fulanito o al repartidor de Glovo”, “Un viaje alucinante”, las marvelianas donde estén el Hombre Hormiga y La Avispa presentes, “El chip prodigioso”, o “El ataque de la Mujer de 50 pies” cuando la cosa trata de hacerse grande.

        En “Una Vida a lo Grande” el tema en cuestión es la posibilidad de hacerse pequeño, de unos 12 cm, sin vuelta atrás, para poder vivir una nueva vida.

        La cinta de poco más de dos horas, tiene como protagonista a un Matt Damon, que todavía estoy intentado decidir si me ha convencido o no del todo, porque a pesar de que en la primera hora tenía bastante claro que el papel le venía bastante como anillo al dedo, en la segunda hora de la cinta, ya no lo he visto tan claro, o será que la historia da un bote, un giro tan enrevesado, quizás un tanto inesperado para que lo creía que iba a venir, que tal vez el problema no sea Matt Damon, si no todas las disyuntivas y subtramas posibles que se nos presentan como espectadores y que no quedan bien cerradas, ¿O si? No lo tengo claro.


      En la narrativa: Un científico, como os digo, descubre la fórmula para reducir al personal. Este hecho histórico abre un nuevo mundo lleno de posibilidades. Con una población mundial más pequeña, el planeta puede salvarse de su destrucción segura por culpa del ser humano precisamente y del cambio climático en ciernes, que tiene al gas metano acumulado en los hielos polares su mayor enemigo, una vez este se libere.

      Mucha gente comienza el proceso irreversible para cambiar su tamaño. Entre ellos, la típica pareja de clase media estadounidense, Paul y Audrey, que ven como se hartan de trabajar y no consiguen los objetivos que se plantean, entre otros, la casa de sus sueños.

       Iniciado el tratamiento, Audrey se raja a última hora, dejando tirado a Paul y pidiéndole el divorcio, y él se encuentra de la noche a la mañana viviendo en una ciudad en miniatura, solo, sin amigos, y con un asco de trabajo. Pronto conoce a un vecino muy peculiar, un serbio llamado Dusan, un grandioso Christoph Waltz, que vive una vida a tutti plein dedicándose a unos negocios no muy claros.


      Limpiando la casa de Dusan, una joven activista vietnamita intenta sobrevivir y pronto engancha a Paul a su vida, enseñándole una realidad de la ciudad en miniatura donde viven, que muy pocos conocen, donde las clases sociales más bajas hablan español y pasan hambre, pobreza, hacinamiento y la esperanza pasa por ayudarse unos a otros.

       La vida de Paul cambia poco a poco, según se va involucrando más en la causa de Ngoc, la activista vietnamita, e intenta encontrarle un por qué a su vida, y un sentido a todo lo que le ha sucedido hasta el momento en su vida…


      En definitiva: Extraña, pero a la par interesante película, que plantea muchas preguntas y que da para un debate en el que se pueden poner muchas cosas encima de la mesa. De hecho, hay un tipo bebido en un bar que deja en el aire algunas cuestiones que enseguida cortan por inquietantes, supongo, pero que dan para reflexionar largamente.

       En el metraje, la película tiene una primera parte bastante ágil, dinámica y con un ritmo que decae bastante en la segunda, sobre todo en los últimos cuarenta minutos de película. En los detalles, se agradece que los personajes hispanos hablen en español, y que Damon se moleste en hablarlo. Por una vez, los yanquis dejan de lado la omnipresencia del inglés para todo, aunque es extraño ver a noruegos usar más el inglés que su propio idioma natal…

         De nota le pongo un 5,50. Quizás por lo que os comentaba al principio, que el giro argumental al final te lleva a la conclusión de que el ser humano lo es, con 12 cm o cuatro metros de tamaño, y el tema es tan fascinantemente bueno que daría para plantear infinitas posibilidades, y al final, me he quedado un tanto… Psss, no sé.

lunes, 18 de marzo de 2024

Un Ladrón Romántico (Netflix, 2024)

 

      “Un ladrón romántico” (Netflix, 2024) es uno de los más claros ejemplos de que el cine, y las series turcas, siguen arrasando en España con guiones sencillos, que buscan el puro entretenimiento, y que, a pesar de que no es el tipo de cine que yo suela disfrutar, tengo que reconocerle su publico y que puede salvarte, más o menos, una tarde aburrida llegado el caso con una historia simpática, rocambolesca, absurda, parodia de otras cintas del género.

      Comentaros que la película está entre las más vistas del país en esta tercera semana de marzo, dentro de la plataforma Netflix, y viene con todos los elementos anteriormente vistos miles de veces en producciones del género de atracos sobre robos espectaculares de cuadros, obras de arte, con mucho traje caro y medidas de seguridad casi imposibles, todo aderezado con una música tan arquetípica como la propia película en sí.


       La narrativa gira en torno a una agente de la Interpol, Alin, Historiadora del Arte, que descubre que el causante del robo de un cuadro fauvista en Estambul es un ladrón romántico, ya que roba cuadros de parejas y siempre de ese estilo artístico, cuadros de poco valor, y todas las pistas le llevan a averiguar donde va a dar el siguiente golpe, también en Estambul, donde llegará cinco minutos tarde (y eso que sabía ya que iba a ser allí, que podría haber ido a las ocho de la mañana, digo yo), pero justo a tiempo para descubrir que el malvado caco es un guaperas, antiguo novio suyo llamado Güney, multimillonario, que la dejó tirada hace unos pocos años atrás sin avisar, ni cortar por guasap, ni publicarlo por redes sociales, como mínimo, que es como debe ser. Le dijo que iba a por tabaco, y aun le puede estar esperando. Tal cual.


      No os puede extrañar que un multimillonario sea ladrón de guante blanco, porque si hay algo que nos ha enseñado el mundo del cómic y del cine, es que hay multimillonarios que se disfrazan de murciélagos a las tres de la mañana y salen de noche a darles infartos al personal de limpieza de Gotham. Tenemos multimillonarios que te hacen armaduras del copón, que vuelan y lanzan rayos por todos los orificios. Tenemos multimillonarios… Yo qué sé, que quieren conquistar el mundo, o ser Presidente de Estados Unidos, y mil ejemplos más… Y uno que sea ladrón de guante blanco, es lo menos raro que se vende.

      Sigo con la narrativa, que me pierdo… Después de reflexionarlo durante dos minutos y medio, nuestra protagonista idea un maléfico plan, que es básicamente seducirlo y echarle el guante a la primera de cambio. Por otro lado, él, está asesorado por una bella hacker y un esbirro de nivel medio que le acompaña siempre, y parece caer pronto en un re-enamoramiento, si es que se puede decir así.


     Pronto, nuestra protagonista se debate entre el deber y el amor por este guaperas multimillonario que viaja por todo el mundo en su jet privado, y tiene una flota de coches de quitar el hipo, y unos gustos carísimos.

      ¿Qué es más importante: El deber de desenmascarar y detener al ladrón, o el amor desinteresado y verdadero que late en su corazón? Es lo que se nos llega a plantear en la película, llegado el momento.

      Así asistimos a románticas veladas, que nunca acaban con la caidita de Roma, pues no hay que olvidar que estamos ante una peli turca, al fin y al cabo, y a escenas de “acción”, donde se vuelven ladrón y policía a ratos, cuando toca. Por cierto, también tenemos un malo, descafeinado, parodia igualmente de los típicos de las películas de este estilo, normalmente gringas.


       En definitiva: Con poco más de una hora y media de metraje, película sin grandes pretensiones, más allá del puro entretenimiento, como os decía al principio, y con algún giro argumental que te esperas que llegará tarde o temprano. Tintes de las películas del género, con cierto grado de parodia. Buenos exteriores. “Un ladrón romántico” es la típica película de sobremesa de Antena 3, que se rueda en un mes y se produce en dos, que puede salvarte una tarde aburrida, y que tiene su publico…        Cinematográficamente, sin embargo, no es para tirar cohetes, y por ello no le doy más de un 4,5. Por cierto, no me ha quedado claro porque Güney robaba cuadros, y de tan poco valor si no los iba a revender, y no me digáis por amor, que no cuela.

domingo, 17 de marzo de 2024

El Insoportable peso de un talento descomunal (Netflix, 2022)

 

       Hoy me he decidido por “El Insoportable peso de un talento descomunal”, película estadounidense de 2022, que también podría haberse llamado “Nicolas Cage en Leaving Mallorca”, que está entre las más vistas de Netflix España durante estos días, no por ese hecho, de que sea una de las más vistas, sino porque está protagonizada por Nicolas Cage, y en todos los años que llevo con el Canal de Youtube, y en 1400 vídeos publicados, no le he dedicado ni una sola entrada, ninguna reseña a este histriónico, icónico actor, que tiene a partes iguales millones de admiradores y detractores.

       Yo me encuentro entre el primer grupo, entre el de los admiradores, pero sin pasarse, y reconozco, y quizás sea uno de mis defectos, que tiene algunas películas que en su momento, me gustaron mucho… Hoy no sé si pasarían un segundo visionado.


        La película, de kilométrico título, te la venden en el tráiler como una comedia de acción, pero la verdad es que tiene muy poco de comedia, salvo algún chiste o guiño esporádico en relación a un Nicolas Cage omnipresente durante toda la cinta, y acción solo en los minutos finales.

       Tenemos a Nicolas Cage, haciendo de Nicolas Cage, algo que, por otro lado, no es nada original, y que ya hemos visto en otras ocasiones, con actores que casualmente estaban en lo peor de sus carreras, o al menos no en el mejor momento, como el amigo Van Damme, que es el primero que se me viene a la cabeza, y su película “JCVD” de 2008, que enfocada desde la semificción, algunos aspectos de su vida profesional, y personal.

        Aquella cinta de Van Damme era fácilmente olvidable, aunque la crítica creo recordar no se portó mal en su día con ella, y esta de Nicolas Cage, lo es igualmente, aunque, si eres fan del actor, la querrás ver seguramente.


        En la narrativa: Nuestro lunático Nicolas Cage busca papeles, nuevos papeles que interpretar, mientras sufre apariciones de su versión joven y exitosa, Nicky, que parece un macarra escapado de los años ochenta, y a la par lidia con un divorcio en ciernes y con una hija a la que no le gusta la película “El Gabinete del Doctor Caligari”, (que yo, por cierto, y aquí hago un pequeño paréntesis, considero un peliculón, al igual que las versiones en cómic que he leído, que están muy bien, dicho sea de paso…), y que no ha leído a Mark Twain, y cree que Humphey Bogart es un actor de películas para adultos…

       En este aspecto, me he dado cuenta que el grado de incultura general sobre algunos temas es global, algo que durante mucho tiempo pensé que era patrimonio patrio, exclusivo de nuestro sistema educativo, y no… Jóvenes ignorantes con ganas de seguir ignorantes, los hay en todos los países. Debe ser por aquello que decía Lord Byron: “El Conocimiento es dolor”.

        Un día, su agente le ofrece acudir al encuentro de un multimillonario, fan suyo, a cambio de un millón de dólares que acabaría con gran parte de sus deudas.


      Después de ser rechazado en un papel que creía seguro, y cagarla en el cumpleaños de su hija, a Nick no le quedan más opciones que aceptar ir a ver a ese fan… Un tal Javi Gutiérrez, interpretado por Pedro Pascal.

       Citado en Mallorca, cuyos exteriores son la leche, es interceptado, como no, por la CIA, que le cuenta que tiene que trabajar para ellos, ya que el tal Javi ha secuestrado a la hija del Presidente de Cataluña… Si, tal cual.

        A partir de aquí, tendremos una media hora de puro aburrimiento, donde Javi quiere hacer una película con Nicolas Cage basada en un guion suyo, Nicolas Cage está cuando no puesto o bebido, intentando colaborar con la CIA, y como malvado, malvadísimo, tenemos a un muy aceptable Paco León, cuyo papel le viene como anillo al dedo…

        Como durante este año tenemos un 50% menos de spoilers, lo voy a dejar por aquí en cuanto a narrativa.


         En definitiva, y resumiendo… Película de poco más de una hora y media, a la que no le he visto demasiada comedia, y a la que recortaría metraje gustosamente. Hay incluso un par de escenas que me han parecido un tanto sonrojantes, pero es que es Nicolas Cage, y es lo que hay. Acción solo al final. Exteriores, una maravilla, no conozco las Islas Baleares, y en cuanto venda un riñón, toda mi biblioteca y pida un préstamo por varios miles de euros, me iré un finde a ver aquello… Al grano, es una película para fans de nuestro estrambótico protagonista y sus “Instintos interpretativos chamánicos”, como él mismo los llama. Le doy un 5 raspado, y la dejo a vuestra entera elección. Ahora veré “Paddington 2”.

viernes, 15 de marzo de 2024

Muerte, Muerte, Muerte (Netflix, 2022)

 

Muerte, Muerte, Muerte” (Netflix, 2022) se encuentra en este ecuador de marzo de 2024 entre las películas más vistas de la plataforma Netflix España, que apuesta por la típica película de jóvenes veinteañeros, ricos, pijos, que conocen todas las adicciones habidas y por haber, y que quedan en casa de uno de ellos, para ponerse hasta arriba y que ya sabes desde el principio que la vaina no va a salir bien, y de hecho, nada bien…

Esta es la típica-tópica película que parece hecha por unos colegas en dos o tres fines de semana que estaban aburridos y te la ponen en pie en un mes, y aún así, me ha sorprendido saber que tiene alguna nominación a Premios de distinta categoría y Festival, que no lograron, porque de haberlo hecho, ya sería para engancharse al Algidol en cantidades industriales, por la congestión mental que puede llegar a darte.


En teoría debería estar dentro del género Slasher, que tan buenos momentos me ha dado en el pasado, y que consiste, por si no lo sabéis, y resumiendo mucho: En el psicópata de turno que asesina compulsivamente jovencitos, adolescentes, que están en una casa o en algún lugar similar, muchas de las veces puestos hasta las cejas de estramonio o sustancias similares, o en actitudes un tanto raras y malas… Y digo debería, porque “Muerte, Muerte, Muerte”, engaña en ese aspecto, pero no te darás cuenta hasta pasada la mitad de la película, y más concretamente en el final, un final por cierto, que a mi me hizo soltar una risotada, una estrepitosa carcajada, que se oyó en toda Extremadura y que creo que es épico… El final, digo, la película es fácilmente olvidable.

En la narrativa, como os decía anteriormente, que no tiene mucha chicha ni limonà, dos chicas que tienen una relación desde hace un mes y medio, se presentan en casa de uno de los amigos ricos, multimillonarios, de una de ellas, con un huracán en ciernes.


Ya desde el principio nos queda claro el enganche al móvil, a las redes sociales, al postureo en general, y la falsedad que hay entre ellos y con ellos mismos... Entre estos veinteañeros que se comportan como críos de diez años todo el tiempo, llama la atención que el doble de David Guetta se encuentre entre ellos, cuarentón enrollado con una de las chicas, de la que podría ser su padre perfectamente, y que encima participe de todo el tinglado absurdo que se montan los nenes en la cabeza, demostrando que posiblemente es el peor de todos ellos en casi todos los aspectos...

En un momento de la película, les da por jugar a una versión cutre del Cluedo, mezclado con “Among Us”, con un supuesto asesino suelto, que sería uno de ellos, y con la misión, el objetivo del resto del grupo de descubrirlo una vez cometa el primer asesinato… Diciendo el descubridor del cuerpo: “Muerte, Muerte, Muerte”, y poniéndose a elucubrar, si es que saben hacerlo, y el significado de la palabra, para descubrir al asesino que hay entre ellos.


Pronto, entre que se va la WiFi, que para ellos es lo más terrorífico de todo lo que les sucede, la luz también fuera, se van acabando las drogas, el huracán haciendo de huracán y un reguero de muertos en diferentes circunstancias cada cierto tiempo, la casa se convierte en un pequeño infierno donde nadie se fía de nadie, y donde cualquiera de ellos puede ser el siguiente… Y antes de llegar a ese momento, hay que ir soltando todas las mierdas posibles sobre unos y otros. Todo es diversión, hasta que empieza la sangre, que no es tan divertida cuando fluye.

En definitiva: Con una hora casi y media de duración, y con gran parte del metraje en una oscuridad de la que te tienes que imaginar más de lo que logras ver, “Muerte, Muerte, Muerte”, no es una película para tirar cohetes, ni muchísimo menos, y no te va a aportar nada original del género, más allá de algún chiste o un guiño referido a las nuevas generaciones amantes de las redes sociales, el postureo barato y los likes que tanto nos gustan a todos, a mi incluido, y tipas chillando como posesas todo el rato. En mi opinión no tiene más de un 4 de nota, y hay ratos en los que he bostezado como un gato bajo el sol de agosto, pero reconozco que el final le da cierto empujón, pero la frase final resume perfectamente la película, a la generación de jóvenes que hace mención, y a una parte de la sociedad en general… De verdad que me hubiera gustado desgranarla un poco más, pero no hay por donde.