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domingo, 10 de septiembre de 2023

Crimen a contrarreloj (Netflix, 2019)

 

          “Crimen a contrarreloj” (Netflix, 2019) es la típica película estadounidense de crímenes, realidades y pasados paralelos y llamadas de teléfono desde otros planos temporales y existenciales, a cobro revertido, que es como debe ser. En algunas zonas de Extremadura no tenemos cobertura, ni 5G ni nada que se le parezca, pero en Estados Unidos un teléfono lo mismo le sirve para llamar a casa a un extraterrestre, o conectar con un pasado paralelo con total normalidad.


        Estamos ante una película que no te va a contar nada nuevo, que está en el género de viajes o comunicaciones espacio-temporales, y en esta ocasión con un terminal del 2018, que permite evitar un crimen, a medias, gracias a las llamadas que se hacen un tío del futuro, y una sobrina fallecida desde el pasado, pero que no está fallecida, aun…


         Me explico: Al agente Jack le mataron, le asesinaron cruel y brutalmente a toda la familia: Hermano, cuñada y sobrina queridísima que quiere con locura. Pasados unos días, recibe una llamada telefónica de una versión de su sobrina desde otra realidad espacio-temporal paralela de un pasado situado unos días antes que él: Lo más normal del mundo, y ya visto en otras películas por el estilo como en “Frequency” (2000) de Dennis Quaid, pero cambiando un radiotransmisor del año de la castaña por un móvil de 2018.


          Llegados aquí, y han pasado veinte minutos, ya sabes quien es el asesino. Fundamentalmente porque durante todo ese tiempo solo salen dos actores en escena, y ya lo tienes claro, clarísimo.


          El caso es que la sobrina telefónica del pasado, le va dando pistas a su tío del futuro para ir resolviendo el caso desde su plano astral, existencial y temporal, mientras ella va tomando distintas decisiones para intentar cambiar la realidad que le espera que no es otra que un escopetazo a quemarropa.


          Resumiendo: La película tiene un metraje de una hora y cuarenta minutos, y vamos a decir que está más o menos bien cuadrada dentro de ese metraje. Al cabo de 50 minutos ya constatamos que una de las dos realidades no va a acabar bien, y en realidad, en la versión “buena” tampoco es que quede la cosa muy allá.


         Es interesante, bien enfocada y estructurada, con sus momentos álgidos y sus momentos pelmas, bien interpretada y que llega a enganchar a pesar de alguna carencia y que sea algo que ya hemos visto millones y millones de veces. Aún así, tiene la capacidad para hacerte empatizar con la narrativa, sin tirar cohetes (ojo), y es de la que olvidas al cabo de un par de días… Pero pasar un buen rato, no está mal. Le doy un 5,5.

viernes, 8 de septiembre de 2023

Don Drácula (Planeta Cómic, 2022) Osamu Tezuka

 

        Dentro de la magnífica colección que Planeta Cómic le está dedicando a toda la obra del gran maestro mangaka japonés por excelencia, Osama Tezuka, y que ya supera la veintena de títulos, tenemos este fenomenal “Don Drácula” (Planeta Cómic, 2022), un cómic de tapa dura, algo que caracteriza por cierto a toda la colección, y 578 páginas de vampirismo visto bajo el peculiar prisma de Tezuka.


          Los vampiros fueron una constante en muchos mangas de Osamu Tezuka. El interés por estos monstruos clásicos, y otros por el estilo, venía por la proliferación de revistas y cómics estadounidenses dedicados a ellos, como “Creepy” o “Tales from the Crypt”, que el mismo Tezuka posiblemente conoció, además de por el incremento de películas basadas en esta temática a finales de los setenta, y que compartían el interés del publico con otros géneros, como la Cine de Ciencia Ficción, algo que el propio Tezuka reconoce en el epilogo de esta obra.


       En este cómic concreto, se nos presenta a “Don Drácula”, una versión del personaje de Bram Stoker, que, por motivos no muy bien explicados, lo encontramos viviendo en Japón, junto a su hija Chocola y su fiel criado y servidor Igor. Compagina sus labores de vampiro, con la protección, cuidado y educación de su hija, así como evitar que caza-vampiros como el Profesor Helsing, que sufre de hemorroides nerviosas (lo que hoy llamaríamos “Colon Irritable”), y otros personajes, perturben su inmortal vida.


        La narrativa, es muy curiosa, pues pasa con mucha facilidad del humor al más puro drama. A Don Drácula le pasan cosas muy graciosas desde el punto de vista del lector, y él llega casi a romper la cuarta pared, pues sabe y reconoce en una de las viñetas, que es obra en realidad del propio Tezuka, el cual, por cierto, sale autorretratado en al menos una viñeta de toda la obra, junto a un personaje secundario.


       La personalidad del protagonista, Don Drácula, es a veces piadosa, y a veces muy cruel (sobre todo en un episodio relacionado con unas crías de Oso Panda y Tigre), y el propio Tezuka parece no estar bien informado, en realidad, de las características de los vampiros: Cree que todas las cruces afectan a Drácula, o que la simple agua de un grifo o de la lluvia, pueden acabar con los vampiros. Igualmente, es muy curioso, como en una de las historias habla de la Historia reciente de Rumania, y afirma que fue bombardeada por ingleses y franceses en la Segunda Guerra Mundial.


       El dibujo, y el desarrollo narrativo, pasa de lo más simple y sencillo, (a mi me ha llegado a recordar a veces a ciertas viñetas humorísticas de “Olaf el Vikingo”), a un dibujo y un guion más rebuscado y retorcido en sus últimas tres historias. Tiene, además, mucha crítica social, sobre todo hacia la clase política japonesa del momento, a la dependencia del dólar y de los Estados Unidos (algo que, igualmente, se repite mucho a lo largo de muchísimos de sus mangas), y guiños a lectores de revistas mangas del momento, como “Champion”, que fue donde se publicó originalmente el cómic.


        El final corta por lo sano, dejándonos para siempre el vacío al futuro de los personajes, de lo que nos deja huérfanos y no nos da más referencias que un simple final.


       Y, para concluir, el epilogo del tomo, que siempre me hace mucha gracia, porque tanto Tezuka Productions como la propia Planeta Cómic, salen pidiendo perdón por como el autor dibujaba a ciertos colectivos, hoy muy ofendidos por lo publicado, hace cincuenta años. La Inquisición, más viva que nunca. Entrañable, y muy recomendable.

 

miércoles, 6 de septiembre de 2023

Pequeños detalles (Netflix, 2021)

 

        “Pequeños detalles” (Netflix, 2021) es la típica película de cine policiaco, que hemos visto mil veces, y que, de hecho, comienza pareciéndose mucho a la mítica “Seven”, pero después se pierde y acaba en un final un tanto raro, en su huida hacia adelante para no caer en lo que ya nos imaginamos, en lo que ya predecimos…


         En la narrativa: Estamos en Los Ángeles, California, a finales de 1990. Vemos, de entrada, como un tipo se dedica a perseguir a chicas que escuchan al grupo B-52 a las tantas de la noche, para pasar inmediatamente a conocer los casos de chicas brutalmente asesinadas en la zona, y concretamente comenzamos con una que aparece en un piso, torturada, ya que era vegana y aparece con carne en el estómago, y con las piernas depiladas, en un charco de 80 litros de sangre y apoyada en una pared.


         En el caso hay dos policías. Uno es el personaje de Denzel Washington, llamado Joe “Deke”, que es el viejuno obsesionado con la resolución de un caso antiguo no resuelto, que se divorció, y que ve a los fantasmas de las víctimas rondándole cuando está solo en un lugar en medio de la nada que llama casa. Va cuesta abajo y sin frenos y ha acabado en un Condado olvidado de la mano de Dios, hasta que se le presenta la oportunidad de volver a investigar algo que le recuerda a los casos de su pasado, no resueltos.


         El otro es el personaje de Rami Malek, llamado Jim Baxter, que tiene un futuro prometedor por delante, un detective prepotente, que se lo tiene muy subido, y que pronto pedirá a “Deke”, que colabore con él en la resolución del caso del asesino en serie que los tiene en jaque.


         Pronto, aparece un tipo sospechoso, que es el personaje de Jared Leto, Albert Sparma, que está chiflado (nadie como Jared Leto para hacer de loco de atar), que prácticamente se autoinculpa, trolea a los dos policías, y anda por ahí poniendo caretos y haciendo movidas super sospechosas, típicas de los asesinos en serie y que todos sabemos, como escuchar la radio de la policía, tener el pelo largo y barba, tomar un bus urbano para desplazarse teniendo coche… Cosas de esas, habituales en ellos.


         Pronto, se cansarán de él y de tanto troleo por el desierto de California, donde tienen al pobre Jim Baxter cavando como un “descosio”, y este mismo, de un palazo, lo manda al sueño de los justos. El bueno de Deke, que de obsesiones sabe un rato, le ayuda a enterrarlo, hacer una coartada y cada uno para su casa. 


         En el final, que no lo he llegado a entender muy bien, tenemos a Jim que se ha quedado pajarito de la cabeza. A Deke quemando cosas del supuesto asesino, dando a entender, que, quizás, no sea él, y a ti con cara de “Pues bueno, pues vale”.


         En definitiva, es una película de dos horas, a la que le sobra media hora perfectamente, y que se recrea mucho en tiempos muertos, silenciosos, escenas de relleno, muy pictóricas y todo lo que quieras, pero que no te aportan mucho a la narrativa. Poca acción, buenas actuaciones, sobre todo de Denzel Washington y Jared Leto, y poco más. Un 5 de nota, pero sin tirar muchos cohetes.

martes, 5 de septiembre de 2023

¡Ni de coña estás invitada a mi Bat Mitsvá! (Netflix, 2023)


 

            “¡Ni de coña estás invitada a mi Bat Mitsvá!” (Netflix, 2023), o directamente como se ha llamado en Hispanoamérica: “¡No estás invitada a mi Bat Mitsvá!”, es una película de una hora y cuarenta minutos, a la que le sobra media hora perfectamente, y que está protagonizada por toda la familia de Adam Sandler, (solo falta el perro si lo tienen), incluyéndolo a él, aunque no sale más de quince minutos si sumamos todo el metraje, y que está basado en un libro de 2005, y que vive entre la frontera entre el drama y la comedia típica con todos los elementos de Adam Sandler, marca de la casa, donde suelen haber personajes raros, cómicos y estereotipados, representados aquí por un Dj que tiene mala suerte con los coches, una rabina y un tipo con guitarra.


         En la narrativa: Dos jóvenes estadounidenses judías, y de familias extremadamente ricas, cuyos jardines de sus casas ya son solamente más grandes que toda una manzana de mi pueblo, amigas de toda la vida, ven como su amistad se va al carajo al enamorarse del mismo chico de su instituto, y de su escuela hebraica donde se preparan el próximo Bat Mitsvá, y que es una especie de Playmobil sin mucho diálogo, y que hará que ambas se enfrenten por él. La disputa les llevará, sobre todo a la hija de Adam Sandler, que no se sabe bien a qué se dedica, a hacer y decir cosas de las que después se arrepentirán, incluyendo las invitaciones o no a la fiesta religiosa del Bat Mitsvá, muy importante para ellas.


         Tengo que reconocer que hay partes de la historia de las que no me he enterado bien, o que, directamente no conocía porque no estoy familiarizado con el judaísmo, y no conocía esta festividad del Bat Mitsvá, que me ha parecido muy interesante, y que me ha recordado a la Primera Comunión Católica, que ha pasado de ser una sencilla fiesta religiosa, a una macrofiesta en grandes salones, con comida, confeti, chucherías, djs con música, todo a ”Tutti Plein”, que da postín a quien la hace…


         En definitiva: La película es otra producción más de Adam Sandler, donde la religión toma un papel muy destacado, pero no deja de ser una cinta más dedicada a adolescentes, o preadolescentes, con problemas típicos y tópicos de su edad, y que puede llegar a aburrirte. No le doy más de un 4 de nota y la dejo a vuestra entera elección.