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lunes, 4 de septiembre de 2023

One Piece. 1º Temporada (Netflix, 2023)

 

        “One Piece” es un manga, dibujado y firmado por Eiichiro Oda, que comenzó en 1997 y que lleva ciento y pico de tomos publicados (y dentro de estos, más de mil capítulos), películas y animes para parar un tren.


         Tengo que reconocer que yo no he leído los mangas, más que nada porque me ha dado vértigo siempre la cantidad de cómics y todo lo que rodea el universo “One Piece”, pero si he visto algunos episodios del anime, algunas películas y atesoro algún muñequito de Luffy, Nami, Robin o Brooks, por citaros algunos.


         Quizás por ello, no sea el más indicado, ni el más erudito, para hacer un estudio exhaustivo de la serie en comparación con la obra original de Oda. Y por ello, prefiero centrarme más en la serie como mero espectador, novato de este Universo de Piratas, Marines y Tesoros escondidos, con luchadores formidables y aventuras llenas de acción, que en andar comparando. Algo que si podría hacer, porque tengo más tablas, con “Saint Seiya”, o con “Dragon Ball”.


         En el caso de la serie de “One Piece”, (Primera Temporada con siete episodios, no le sobra ninguno), me ha sorprendido de entrada la cantidad de críticas negativas que le comenzaron a llover en un principio a la serie, sin que se hubiera estrenado ni siquiera en España, y como esas críticas han ido cayendo en su mayoría, disolviéndose como un azucarillo en un café: A saber, que si había personajes que no se parecían, que si Nami no era Nami, que si Usopp no tenía una nariz de medio metro como debería, que si el doblaje de Sanji sonaba con acento canario (para mí, maravilloso, que se doble el mismo actor que es hispano-británico)… Y así mil cosas más que ríete tu entonces de la versión de personajes reales de “Saint Seiya”.


         Después te pones a ver la serie y vale cada minuto que se han gastado en el presupuesto. En mi opinión, los actores encajan casi casi a la perfección con sus personajes. Buenas actuaciones, buenas adaptaciones hasta donde recuerdo haber visto y conocido. Quiero decir: Es imposible hacer una adaptación fiel al 100% del cómic con personajes reales, pero no la caga como si lo hacen otras adaptaciones como las citadas anteriormente “Dragon Ball” o “Saint Seiya”.


         En la narrativa (y resumiendo mucho, muchísimo), tenemos la búsqueda, en un mundo fantástico, por parte de Monkey D. Luffy, un joven que comió de pequeño una fruta demoniaca “Goma Goma” que le dio los poderes de estirarse como una goma elástica, del mítico tesoro conocido como el “One Piece”, dejado allí por el mítico rey de los piratas “Gold Roger”, nombrado por el mismo pirata el día de su ejecución, y que dio inicio a una carrera por encontrarlo por parte de los piratas, que dura veinte años.


         El propio Luffy, que quiere ser el nuevo Rey de los Piratas, va conformando su propia tripulación mientras lucha contra otros piratas, la Marina (en la cual aparte de enemigos, tiene algún amigo y familiar) y seres fantásticos que habitan su mundo…


         La serie, lejos de ser mala, me ha sorprendido gratamente, y he disfrutado cada uno de sus episodios: Tiene acción, buenas aventuras, buen planteamiento, buenas actuaciones y efectos especiales aceptables, respeta en lo que puede y cabe a la obra original y hasta el autor no anda descontento, ¿Se puede pedir más? Pues que Netflix no la cancele, ya que, a pesar del evidente éxito, la plataforma aun no se ha pronunciado y no sería de extrañar que una Segunda Temporada se fuera al par de años mínimo… Dale una oportunidad, sin duda, te gustará.

domingo, 3 de septiembre de 2023

Las Nuevas Leyendas de Mono (Segunda Temporada. Netflix, 2020)

 

           Después de ver la Primera Temporada de “Las nuevas leyendas de Mono”, y a pesar de suspenderla en nota, era inevitable ver la Segunda Temporada (Netflix, 2020) de esta serie australiana, bastante cutre, de presupuesto ajustado y que parece realizada por unos colegas durante unas vacaciones de verano.


         Ya comenté que esta “Road Trip” en busca de pergaminos mágicos, que, en realidad dan poco juego, por parte de tres dioses (Mono, Porco y Árida, aunque llamarlos dioses es pasarse un poco) y un monje (en realidad, una monja), me recordaban mucho a otras series oceánicas del mismo estilo, como “Hércules y sus viajes legendarios” de Kevin Sorbo, y “Xena: La Princesa Guerrera”.


         En esta Segunda Temporada, de diez episodios, la tónica sigue igual. Comienza con un primer episodio trepidante, y con nuevos enemigos a abatir, pero pronto va a ir decayendo la narrativa mientras se suman algunos personajes que ahora son de los “Buenos”, ahora son de los “Malos”, como es el caso de un niño guerrero con gafas de piloto steampunk, que cuenta una historia que después es trola, que muere y vuelve a salir como si nada dos episodios después. Un hada que es buena, pero no lo es, y cuyos episodios de lucha de sus esbirros parecen sacados de la clásica “Power Rangers”. O la aparición del verdadero monje Tripitaka, que resulta ser un prepotente de cuidado. Sin olvidar mencionar, la creación de un Mono Negro, antagonista de nuestro protagonista, en la debacle mental de los guionistas que ya no sabían cómo continuar con la serie…


         Respecto a la Primera Temporada, desaparece la música ochentera con sintetizador que a mí me recordaba mucho a “Stranger Things”, los efectos especiales siguen siendo cutres, y hay un poco más de humor, sobre todo por parte del grupo de demonios, que, en la Primera Temporada, que es más oscura.


         Los tres capítulos de rigor siguen sobrando, donde no sucede absolutamente nada, y el final se cierra con la aparición de un nuevo enemigo.


         Hasta donde sé, no hay ni habrá Tercera Temporada, a pesar de que por las redes circulan supuestas fotos y trama de lo que sería la siguiente temporada.


         Esta es la típica serie que será de culto en quince o veinte años, pero afortunadamente, no estaré para verlo hecho realidad. Me he aburrido mucho, a pesar de algunos puntos humorísticos buenos, pero me quedo con la sensación de haber perdido el tiempo. Le doy un 4 de nota, y quizás sea mucho.

La Noche en Blanco (Badajoz, 2023)

 

          Llevaba semanas preparando esta salida por Badajoz, para disfrutar de las actividades culturales de “La Noche en Blanco” (2 de septiembre de 2023), pero todo se me puso en contra: Falta de cámara, tirar del móvil en el último momento, lluvia torrencial… Y solo os puedo ofrecer esto… Espero que os guste. El año que viene lo haré mejor.

miércoles, 30 de agosto de 2023

Las Nuevas Leyendas de Mono (Primera Temporada. Netflix, 2018)

 

        “Las nuevas leyendas de Mono” (2018), es una serie australiana que consta de 2 temporadas. Su primera temporada tiene diez capítulos, de los que sobran perfectamente tres que son puro relleno, yen los que no sucede prácticamente nada.


         En la narrativa tenemos a una chica huérfana, superviviente del ataque que sufre el monasterio donde se alojaba (se hace pasar por chico casi toda la temporada), por parte de un demonio. A raíz de ello, asume la identidad del monje Tripitaka, fallecido en al ataque demoniaco, cuya misión es liberar al dios “Rey Mono”, encerrado allí por cinco siglos acusado de un asesinato que no ha cometido por arte de otros dioses, y convencerlo para luchar contra las oleadas de demonios que asolan la Tierra, y que han tomado el Palacio de Jade de los dioses, uniéndose para ello a la escasa resistencia que les queda a os supervivientes.


         Pronto, se le unirán otros dos dioses: Porco y Árida en su lucha contra los demonios y en la recuperación de unos antiguos pergaminos, cuya traducción, puede dar la inmortalidad a aquel que consiga usarlos correctamente.


         La serie, en general, me ha recordado mucho a “Hércules y sus viajes legendarios” de Kevin Sorbo, y a “Xena. La Princesa Guerrera”, en su desarrollo, aunque con un toque más gótico, más oscuro.


         Comienza más o menos bien, con ciertos toques de humor incluidos, pero pronto se te hace aburrida y repetitiva, con ciertas actuaciones lamentables. La música recuerda a las últimas temporadas de “Stranger Things”, casi ochentera. Los efectos especiales, infames y cutres. Las coreografías de lucha, bastante mediocres. En cuanto al reparto, está conformado en un 80% por actores de origen Pacífico o maorí. Los caucásicos son, en su mayoría, los malos, los demonios, destacando uno que se parece a Miguel Bosé en la película “El Caballero del Dragón”. En total, no creo que haya más de quince actores en toda la temporada.


         Los escenarios se repiten, reaprovechados, recauchutados para que parezcan otros, pero casi siempre son los mismos, y da la sensación de que narrativamente no saben cerrar la narrativa por la cantidad de tiempo que pierden con la trama principal.


         Es una serie que, al final, no tiene nada que ver, o poco, con las míticas historias del “Rey Mono” original, pero a pesar de mala, veré la Segunda Temporada, porque quiero saber cómo acaba esta vaina.


                         ¿Nota? Entre el 3,5 y el 4, y dando mucho las gracias.

 

Barón Rojo. El Integral (Norma, 2018)

 

         El integral de “Barón Rojo” (Norma, 2018), recoge en tapa dura, y 186 páginas, una historia ficticia sobre el famoso piloto alemán de la Primera Guerra Mundial, Manfred Von Richthofen, que viene de la mano de Pierre Veys (guion) y Carlos Puerta (dibujo y color), y que contiene las tres historias originales publicadas por separado en 2017:


       El baile de las ametralladoras, Lluvia de sangre y Torreones y Dragones, además de una historia final inédita, titulada “Nieve y Fuego”, dedicada al mejor piloto del Imperio austro-húngaro, Godwin Von Brumowski, que no solo conoció al “Barón Rojo”, sino que pintó su avión (un Albatros) al igual que él, de rojo y con una calavera color mostaza en un costado para ser reconocible, y cuya historia es la única que tiene un atisbo de realidad en todo el tomo.


         Este cómic tiene una narrativa, como digo, dentro de la “Historia Ficción”, ya que nos presenta a un Manfred Von Richthofen que posee un halo de locura violenta y misticismo. En “Barón Rojo”, el protagonista busca peleas en barrios pobres de Berlín, donde llega a golpear y matar a los que le salen al paso, al igual que en la propia Academia Militar donde pronto se granjea enemigos para toda la vida.


        Lo mismo lucha ametrallando cosacos en Rusia, que, atacando submarinos y barcos ingleses en alta mar, o derribando aviones propios y matando a pilotos alemanes en tierra, para ser muerto y derribado por uno de los suyos tras intentar defender infructuosamente uno de los últimos zepelines alemanes…


       No es un cómic que me haya gustado por su narrativa, y es una pena porque el dibujo de Carlos Puerta me parece espectacular (con un toque casi fotográfico, entre la acuarela y el pastel), y la vida del propio “Barón Rojo” es tan fascinante, e interesante, que no hace falta hacer ninguna ficción respecto a su biografía para lograr engatusar al lector.


       Dentro del mundo del cómic, sin ir muy lejos, tenéis la pequeña obra de Wayne Vansant (por aquí os pongo el enlace), escrita, documentada y dibujada por él mismo, que es claro ejemplo de lo que os digo.


      Al final de este “Barón Rojo”, tenéis un extra final con comentarios sobre el guion, escenas y dibujos, para rematar el tomo.