Sobre gustos hay mucho escrito, pero poco editado.
Maullando desde 2008...
Somos el blog extremeño de entretenimiento, activo, más longevo, hasta la fecha: Con reseñas de cómics, libros, películas, series, gatos, y asuntos varios (relatos cortos y reflexiones). Con más de 4600 entradas publicadas, y 800 etiquetas de todo tipo. Bienvenid@ al Patio-Lavadero.
Increíble tomo el
decimoséptimo de “Saint Seiya” (Planeta Cómic, 2019) de Masami Kurumada (guion
y dibujo) que nos trae un cómic lleno de acción, en cuya narrativa es
posiblemente una de las más atractivas de toda la colección.
El cómic trae en sus primeras
páginas, un pequeño poster a todo color, el cómic en sí (donde igualmente hay
páginas a color) y unos extras finales referidos a las armaduras (Pegaso y
Andrómeda en esta ocasión) y unas ilustraciones que rematan el tomo.
En la narrativa, asistimos al
combate de los Caballeros de Oro resucitados por Hades contra Shaka de Virgo, y
a la estratagema de estos y de la propia Atenea para luchar contra Hades y sus
Espectros. Lo dicho, merece la pena y es uno de los mejores tomos, que además,
destaca por el gran tamaño de sus viñetas.
Segundo tomo de “El Ojo Azul
de Horus. Historia de la Reina que vestía de hombre” (ECC, 2022) que viene de
la mano de Chie Inudoh (guion y dibujo), que tiene unas pocas más de páginas
que el primer número de la colección (208 frente a 192).
Con un dibujo excepcional, y
con un carácter muy didáctico (sobre todo al comienzo de cada tomo, donde se
suele dar una pincelada de información sobre el periodo, y en las páginas
finales donde hay una sección llamada “Anubis lo sabe”, dedicada a la vida
cotidiana de los egipcios de la etapa), en la narrativa tenemos a personajes
reales, como Hapshepsut, la protagonista, que casada con su medio hermano,
Tutmosis II, vive las inquietudes y conspiraciones de palacio con el único
apoyo del escriba Senenmut.
Tanto el primero, como el
segundo tomo, son de lo más recomendable. Son el tipo de cómic que invita a
investigar más sobre los personajes y los hechos narrados.
P.D: Contiene desnudos, y alguna
viñeta subida de tono. No es un cómic para niños.
Me he esperado los dos meses
preceptivos antes de ponerme a teclear sobre la Primera Temporada de “Willow”
(Disney, 2022), ya que no soy de los que escriben antes de tiempo (ya con la
primera media hora del primer capítulo), y me gusta ver la serie completa, sus
ocho episodios (en este caso), para poder decir alto y claro, que es una ñorda
muy, pero que muy grande, oiiiiga.
En primer lugar, no entiendo
porque Disney no hace lo mismo que Netflix y saca toda la tanda de episodios de
una sola tacada. Hacerlo poco a poco lo único que logra es que la gente se
desenchufe mucho antes, y que si las cifras del primer episodio (por curiosidad
y nostalgia) pueden ser increíbles, las del últimos puedan ser vergonzosas (por
el peso de la razón).
La serie “Willow” nos ha
demostrado ser una mala secuela de la mítica película ochentera del mismo
nombre, que allá por el 88 hiciera nuestras delicias de jóvenes. En la serie ya
desde el principio se pierde la épica y magia medieval que tenía la película,
para convertirse en una serie juvenil Disney, con un humor que de humor tiene
más bien poco, y con ciertos clichés muy repetitivos a lo largo de todos los
episodios…
A continuación, os doy algunos
datos que me han rayado bastante… No todos, o tendría que escribir una tesis y
la verdad es que no la merece:
Los personajes masculinos son
ridículos, torpes e idiotas. Auténticos bobos sin gracia ni personalidad, donde
destaca un príncipe hindú y el hermano perdido del Cigala. De hecho, tanto es
así, que mueren dos personajes (masculinos), y nadie los echa en falta en todo
el resto de episodios.
La música no acompaña a lo que
se supone que es un mundo medieval de espada y brujería. Más que épico, es una
fiesta de nenes de anuncio de Carolina Herrera, con un estilismo demasiado
moderno (sacan unos modelitos…), donde nadie se ensucia prácticamente y todos
lucen genial con unos pelazos y unas poses de aúpa.
El quinto episodio comienza
con una peligrosa persecución, en la que peligra la vida de los protagonistas,
y la música que le pone a dicha secuencia es alegre, juvenil, un choteo
auténtico.
Ciertas escenas de lucha o de
entrenamiento siempre acaban en morreos, una y otra vez (cansinos, ooooiga).
Los trolls, al parecer, son
intelectuales, administrativos, filósofos, y en un episodio (el segundo)
aparecen dos leñadoras estadounidenses del S.XIX con sombrero de cowboy… Esto
fue de Valium p´rriba.
Los malos son personajes del “Silent
Hill” o de alguna pesadilla japonesa de Tercera División. Horribles. Hay uno
con una jaula de canario en la cabeza. Grrrr!
El octavo y último episodio de
la temporada tiene la típica batalla que se espera para un final, con
protagonistas caídos en combate, duelos de magia y un par de Jefes Finales que
salen pronto derrotados, como no podía ser de otra manera.
Pero, lo que ya remata es Dire
Straits cerrando lo que parece una partida de “Dragones y Mazmorras”, donde se
barrunta nueva temporada… Una escena final nos muestra tres libros, tres tomos
en una estantería, dando a entender que vendrá más “Willow”, y habrá que
preparar el Tranquimazin…
En definitiva: Serie que no
volvería ver ni aunque me pagasen. Más mala que pegarle a un padre, y que dejo
a vuestra entera elección… Uffff!!
Segundo libro que me leo de
JJ. Benítez. “La Quinta Columna. Están entre nosotros” (Planeta, 1990) es un
libro (424 páginas, tapa blanda) que recoge algunos de los casos más
interesantes de la ufología patria de finales de los ochenta, principios de los
noventa, a la par que hace referencia a casos anteriores.
Con bastantes fotografías de algunos
de los protagonistas de los casos narrados, a la par que dibujos, el libro
consigue enganchar desde el principio. JJ Benítez demuestra tablas en su labor
como investigador y se documenta de maravilla.
Entre los casos más destacados
tenemos los relacionados con “Colás” en Las Hurdes (Extremadura), Zafra, Huelva
y el Caso Conil que remata espléndidamente el libro.
Entre “lo malo”, destacaría
que la narrativa, en ocasiones, se pierde por parte del autor (estamos a lo que
estamos), y nos describe los problema, resentimientos y piques que se trae con
otros ufólogos españoles, a los que llama “vampiros”, “calienta-poltronas” y “ufólogos
de salón”, entre otras lindezas… Pero hay que entender que es un libro de su
tiempo y ello no es óbice para disfrutar de la temática, ni de los casos
descritos.
En sus páginas finales, aparte
del índice onomástico, hay una relación de libros publicados por el autor hasta
2020.
En definitiva, un buen libro
que vas a disfrutar, seguro, si te gusta el tema ufológico, y que no puede
faltarte. Recomendable no, lo siguiente.
Con el título “El Mochilero
del Hacha” (Netflix, 2023), la plataforma Netflix nos presenta uno de esos
documentales que tanto juego le han dado (aparte de las series) sobre asesinos
y/o locos nacionales del país de las barras y estrellas.
Y es que tengo que reconocer
que este caso nunca lo había oído, pero al parecer fue muy sonado por los
Estados Unidos en 2013.
Un tipo. Un vagabundo o
mochilero llamado Kai Lawrence (no era su nombre real), salvó de tres certeros
hachazos a una mujer que estaba siendo agredida en la calle del ataque de un
loco que había consumido marihuana, y que era el doble de grande que él (y que
ella, dicho sea de paso).
Con la rápida llegada de un
equipo de reporteros, el tal Kai se hizo enseguida famoso y viral, llegando a
salir en programas, siendo objetivo de memes y de paradas fotográficas
callejeras…
Pero, la fama le duró tres
meses. A los tres meses, es buscado y detenido por la muerte de un tipo en la
otra punta del país. En su defensa alegó que lo había violado, pero ello no
valió para que cayera en desgracia y con 57 años de prisión a las espaldas…
El documental de una hora y
media se me ha pasado bastante volando, y por eso no os diré eso de que le
sobra media hora. Salen las imágenes reales del tipo, de cuando empezó todo el
fenómeno, y entrevistas a reporteros, policías, gente del mundo de la
televisión, familiares… La verdad es que me ha gustado, y he pasado un buen
rato con esta historia.
“Geostorm” (Netflix, 2017) es
la típica película apocalíptica, de tintes catastróficos, en la que el planeta
se ha vuelto loco, o está muy enfermo por el cambio climático, y lo mismo hace
que nieve en el desierto de Afganistán, que la gente se ase de calor y mueran
por millones en Madrid…
Pero ahí está Gerard Butler,
un ingeniero físico, astronómico, alquimista y astrolabio, todo en uno, para
liderar una misión en la cual tendrá que salvar la Tierra desde la Estación
Espacial Internacional, que es más grande que un Crucero Imperial de Star Wars,
para revertir dicho cambio climático y hacer ondear la bandera de los Estados
Unidos… ¡¡Chúpate esa, Planeta Tierra!!
Mientras tanto, en los Estados
Unidos, Andy García, que es el Presidente de los Estados Unidos, aparte de
luchar contra el diabólico comportamiento del planeta, deberá sobrevivir a un
intento de atentado contra su excelsa y pura persona, protagonizado por un
enloquecido Ed Harris que quiere sumirnos en la anarquía y en tertulias
vespertinas de TeleCinco…
“Geostorm” es una película
mala, de una hora y cuarenta minutos, a la que le sobra media hora
perfectamente y no pasa nada. Este tipo de película que ya has visto mil veces,
y que te puede recordar a “Armageddon” (1998) de Bruce Willis, que tenía un
ligero pase (pero sin tirar “cobetes”, ojo, nunca mejor dicho), Los
nombres de Andy García y Ed Harris han nublado mi vista antes de ver la
película, y por ello he caído en tan malvada trampa, pero mi consejo es que
huyas de esta película como alma que lleva el diablo… de verdad.
“Cómo me convertí en un
gánster” (Netflix, 2020) es una película polaca que podéis encontrar en la
plataforma, doblada en español americano (o hispanoamericano, me niego a decir
latino mientras pueda) de dos horas y cuarto.
La película es puro
estereotipo. Se supone que es una ficción con algunos tintes reales, en los que
se habla de la mafia polaca. Desde el principio adquiere el carácter de autobiografía,
comenzando en la Polonia de los 70 y contando la vida del hijo de un taxista
que va escalando de pequeño matón hasta llegar al S.XXI convertido en uno de
los mayores mafiosos del país.
La cinta, que tiene bastante
sexo para ser una película de Netflix (juraría que es la que más sexo tiene de
todas las que he visto en los últimos años), está llena de los topicazos de las
películas del género, con todos los clichés habidos y por haber y a mí,
personalmente, no me ha aportado nada nuevo. Por todo ello, aparte de que le
sobran cuarenta minutos perfectamente, yo en vuestro caso me la ahorraría, pero
la dejo a vuestra entera elección.