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viernes, 23 de junio de 2017

Las aventuras de Monsieur Vieux Bois (1837) Rodolphe Töpffer


        Si bien “El cuarto de Lautréamont” (1874) de Corcal&Édith se editó bajo el subtítulo de “La primera novela gráfica”, hay que reconocer que el mundo del cómic venía de más atrás, y no me estoy refiriendo a las paredes llenas de jeroglíficos y escenas cotidianas del Antiguo Egipto, o al Tapiz de Bayeaux (S.XI).


        Quizás, uno de los pioneros del cómic sea el suizo Rodolphe Töpffer (1799-1846), “El santo patrón del cómic” lo ha llegado a llamar Art Spiegelman, incluso de las tiras cómicas o historietas. Töpffer, hijo de un pintor aficionado, pronto se interesaría por las estampas de William Hogart, pero su carrera de pintor se comenzó a truncar a la temprana edad de veinte años. En 1819, viaja a París, en busca de los mejores oftalmólogos de Europa, para tratarse una constante pérdida de visión. Su madre, había muerto ciega, y de ella heredaría esta enfermedad ocular que haría que el joven Töpffer se inclinara más por la caricatura que por el preciosismo pictórico que demandaban los inicios del S.XIX.

        Una vez de vuelta en su Ginebra natal, Töpffer montará una escuela para estudiantes internos (1824) dirigida a todos los estudiantes de Europa (en gran parte pagada con la dote de su mujer). Padre de cuatro hijos, comenzará casi clandestinamente, bajo pseudónimos, su labor de viñetista y caricaturista, mientras se dedicaba a escribir, se metía a político del Partido Conservador suizo, pedagogo, y a teórico y ensayista artístico.


        Murió joven, posiblemente de una leucemia, a los 47 años, no sin antes publicar algún par de novelas (Novelas ginebrinas y Viajes en zigzag). “Las aventuras de Monsieur Vieux Bois” (1837) es una de esas obritas, pequeñas joyas del séptimo arte, en cuna en aquella etapa, que se componía de una pequeña escena y una frase explicativa de la misma. Grandes como el propio Goethe en sus tiempos, el propio Spiegelman (ganador del Pulitzer por “Maus”) o el historicista norteamericano Chris Ware (que tiene premios como yo empastes en la boca) reconocieron la maestría y el ingenio de Töpffer.


        Un clásico que merece una revisión y un reconocimiento, a tenerlo muy en cuenta.

Passengers (2016)


       En “Passengers” (2016), nos encontramos una enorme nave espacial, de diseño espiral, en la cual duermen hibernados, cinco mil colonos y doscientos y pico tripulantes. Su destino es un mundo lejano, Homestead II, un planeta para colonizar a 120 años luz de la decrépita Tierra, a la cual el ser humano, presumimos, ha dejado hecha unos ciscos y hay que abandonar para poder parasitar en otro idílico lugar, como corresponde.


       Todo va perfecto los treinta primeros años luz, hasta que la nave, llamada Ávalon, choca contra un enorme meteorito (mejor eso que encontrarse con la “Nostromo”), y de resultas, uno de los pasajeros, Jim Preston (Chris Patt) es despertado. Este pasajero no es capaz de volver a hibernar, desconoce los mecanismos para realizarlo, y empieza a dar vueltas por la nave, desesperado, hasta que se enamora de una bella durmiente, Aurora Lane (Jennifer Lawrence), a la que hace creer en un primer momento que ha sido la nave la que la ha despertado.

       La pareja intentará, por todos los medios, que la nave no se vaya al garete en varias y heroicas (e increíbles e imposibles) ocasiones. A ratos se llevan bien, a ratos ella lo quiere matar (con toda la razón). En un momento de la película aparece Laurence Fishburne, que se comió una vaca antes de embarcar en la nave, AKA Morfeo, (no es spoiler, es referir), dice dos o tres cosas sin demasiado sentido y se muere. Y aparece un barman-robot (Michael Sheen), que me recordó a cierta escena de “El resplandor” (1980), no sé si es porque el bar tiene unos aires “años veinte”, tipo Art-Decó, o por la escena en sí. La propia arquitectura de la nave parece orgánica, diseñada por Foster o por Wright. He de reconocer que, a ratos, también me recordó a “Wall-e” (2008), tampoco sabría decir el por qué. ¿Me habré pasado con la absenta?

(Se conoce que la comida de la nave es un asco)

        En fin, es una película entretenida, sin grandes pretensiones, de la que se podría haber hecho una trama más filosófica, que no hubiera dejado dinero en taquilla pero que la hubiera convertido en una cinta de culto, con los años. La recomiendo, ya me diréis que os ha parecido.




jueves, 22 de junio de 2017

Historia en viñetas de la Gran Guerra (2014) Louis Raemaekers


        Muy poco era lo que sabía de Louis Raemaekers (1869-1956) hasta que este libro cayó en mis manos: “Historia en viñetas de la Gran Guerra” (2014). Una fascinante colección de viñetas, y láminas, con un tono crítico y demoledor, que el dibujante editó durante cuatro años, para pesadilla del Imperio Alemán.


Fue tanto el éxito de sus viñetas, que el propio Imperio Alemán puso precio a la cabeza (12000 gulden) de este holandés que les hacía más daño con sus pinceles y lápices que las balas de la Entente.


        En 1917 hizo una gira por Estados Unidos, seguidas de varias exposiciones, donde el artista (cuya madre era de origen alemán, por cierto), mostraba la cara más inhumana de las tropas germanas en el saqueo de Bélgica: Fusilamientos indiscriminados, matanzas de niños, robos y violaciones… Eran los temas más recurrentes en las estampas de Raemaekers, en la línea de Goya y sus “Desastres de la Guerra” (1814), o de Daumier con la Guerra franco-prusiana.


       Raemaekers llegó a exponer en España, a pesar de que el embajador alemán intentó en varias ocasiones sabotear, bajo amenazas, dichas exposiciones. E incluso llegó a alabar el interés de Alfonso XIII por los desaparecidos y heridos de La Gran Guerra, con una viñeta en la que aparece reconfortando a las madres de los soldados aliados.


        Elogiado por Roosevelt, sus viñetas se hicieron muy famosas, convirtiéndose en dibujos de cajetillas de cerillas y tabaco, postales y cromos. En los años cuarenta, tuvo que huir de Bélgica a Inglaterra y a Estados Unidos, posteriormente, con el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Prácticamente olvidado, dejó de dibujar en 1941, habiendo perdido aquella chispa mordaz, satírica, que tanto le había caracterizado, pero dejando un legado fuerte e inolvidable. Volvió en 1953 a Holanda, y falleció en 1956.


        Este libro, que consta de los tres volúmenes que Raemaekers publicó en los cuatro años de guerra (casi cuatrocientas páginas, y más de cien y pico de láminas), es una justa dedicatoria a su obra y a su memoria. Cada una de las láminas del libro viene acompañada con un texto explicativo, una noticia de un periódico o un informe de bajas o atrocidades, todos muy relevantes.



        A mí, personalmente, me ha encantado su manera de dibujar, sencilla, con carboncillo, con un lápiz rápido y seguro. Y su manera de narrar, impresionante. Lo considero un libro muy recomendable e interesante. 
(El manicomio)

martes, 20 de junio de 2017

La Teogonía. Hesíodo.

 ¿Te interesa "La Teogonía"? Te paso enlace de compra al mejor precio (Amazon España). Pincha en la imagen superior, la de la portada... Te va a gustar, te lo garantizo.  


        Hay gente que te dirá que “La Teogonía” es un coñazo de mucho cuidado, pero nada más lejos de la realidad. Escrita por Hesíodo, en forma de verso, sobre los S. VIII o S.VII a.c, trata sobre los orígenes del Cosmos y los distintos linajes mitológicos griegos, desde el comienzo de los tiempos.


        Me la leí en mis tiempos del Instituto, hace ya casi treinta años, a la par que las homéricas “Iliada” y “Odisea”, fascinado por la interesante mitología griega, que tan buenos ratos me ha hecho pasar. Y hoy, de un tirón, la he vuelto a disfrutar. Es cierto que te pierdes entre tantísimos nombres y genealogías, pero sus mitos y epitomes son muy buenos si, como el que firma, escribe relatos relacionados con los mismos.


        ¿Os acordáis de los relatos mitológicos de Michel IV de Gato y de Micho que publicaba por aquí?, muchos están sacados de esta obrita imprescindible que, ya en tiempos de Hesíodo, eran transmitidas oralmente. En la que conocemos como etapa arcaica, seguramente, las familias se las transmitían al calor de una lumbre, bajo las estrellas, me gusta imaginarlo así. Mitos de dioses poderosos y, a veces, crueles, héroes que luchaban contra monstruos terribles y que los lograban derrotar, a veces con tenacidad e ingenio (el homérico Ulises) y otras con la fuerza bruta de sus manos (Heracles).



        La obra comienza con una invocación a las Musas, para terminar en las últimas generaciones de dioses, los hijos que tienen con propios y mortales. En esta edición que os presento, que me ha costado muy barata, viene un práctico índice de seres y personajes, ordenados alfabéticamente. Recomendado para los interesados.

lunes, 19 de junio de 2017

One Punch Man (2009)


        Ya lo sé. “One Punch Man“(2009) es un manga, y un anime, un tanto antiguo. Pero a mí no me había interesado mucho hasta ahora, solo conocía referencias hasta que me ha dado por ver el anime, y me lo he tragado en tres o cuatro días: Los doce episodios, el especial (Road to Hero) y las seis ovas que añaden información extra a los doce episodios principales.


        Me ha parecido muy divertida, y la verdad sea dicha, espero ansiosamente que se estrene la segunda temporada que, al parecer, está anunciada para una fecha no concreta dentro de 2018.


        “One punch man” es la historia de Saitama. Un superhéroe, calvo, y extremadamente fuerte. Tiene 25 años y vive en Ciudad Z. Con 22 años salvó a un chico de morir asesinado por un monstruo y decidió entrenar para hacerse un héroe. En tres años consiguió dos cosas, ser el hombre más fuerte del mundo, sin rival alguno en la Tierra… Y quedarse calvo.

        Pronto a Saitama le acompañará un discípulo muy peculiar, Genos, un ciborg que admira profundamente a su Sensei Saitama. Él ve sabiduría donde solo hay inocencia, ya que Saitama es un tanto lelo. Los gags que se forman de esta amistad, y más cuando entran en La Asociación de Héroes son antológicos, desternillantes.


       Con el manga aún no me he puesto, pero desde luego, os recomiendo el Anime, que merece mucho la pena.



Las mil y una noches. El manga (La Otra H, 2017)


        “Las mil y una noches” le sonará familiar a cualquier hijo de vecino. Se trata de una compilación de cuentos árabes medievales, que van aproximadamente, desde el S.IX al XIV.


        De origen persa, originalmente se conocía como “Las mil noches”, pero con el cuento de Scheherezade, que es la guía y sutil protagonista del cuento principal, tomó su nombre definitivo.


      Conocidos en Europa, sobre todo a partir de principios del S.XVIII, pero muy famosos a partir del XIX, dentro de esta compilación de cuentos tenéis, entre otros cuentos, “Ali Babá y los cuarenta ladrones” y “Aladino y la lámpara maravillosa”. La edición que os traigo es la manga, fácil de leer, y que os resultará familiar por su formato, ya que he presentado algunos títulos de esta colección tan buena, y tan entretenida. No están todos los cuentos, pero sin duda, merece la pena.

domingo, 18 de junio de 2017

El árabe del futuro 2. Riad Sattouf


        A principios de 2016 ya os hablé de Riad Sattouf y su excelente obra “El árabe del futuro” (2015), que me pareció una obra impresionante, muy esclarecedora (recuérdalo visitando este enlace que te dejo: "El árabe del futuro").


        Y hace ya un año (marzo 2016), la Editorial Salamandra publicaba la segunda parte en castellano, de la que al parecer, va a ser la tetralogía de este interesante autor franco-sirio, ganador del Angulema en 2010 por su “Manual del pajillero”, que aún no he tenido el placer de leer.


        En esta segunda parte, dedicada a los años 1984-1985, el pequeño Riad nos cuenta sus aventuras de niño rubio, de melenita, en la Siria de Hafez el Asad. Los choques culturales que sufre el niño, criado aquí y allá, con una madre francesa y un padre que se autodenomina un sirio de ideas modernas, pero que está en las Antípodas de lo que promulga. Y que no ve, o mejor dicho, no quiere ver, lo que se cuece a su alrededor.


        Veremos a Riad asistir a la escuela masificada, de himnos patrióticos, palmetas en la mano, pobreza y corrupción. A su padre intentar escalar socialmente y a su madre desesperarse cada vez más en su estancia siria… Con un dibujo caricaturesco, muy característico y con un colorido que rara vez escapa del rosa y negro o el azul y negro (en la etapa francesa), esta es una de esas obras que te recomiendo fehacientemente.



        Imprescindible leerse la primera parte para poder hacerse una idea global de lo que Riad Sattouf nos cuenta. Una historia tremenda, en muchos casos, con los ojos de un niño. A mí me ha encantado, y espero que no tarde en lanzar la tercera entrega. 

sábado, 17 de junio de 2017

Después de la tormenta (2016)


        Ryota tenía una prometedora carrera como escritor, pero lo fue dejando, poco a poco. Se divorció de su mujer (que inició otra relación), y se metió a detective privado para poder pagar la manutención de su hijo de once años. Como detective (bastante corrupto), la cosa no le va mal, lo malo es que se gasta todo el dinero que gana en apuestas, y también es un habitual de las casas de empeño.


       Su padre ha muerto, y su madre intenta rehacer su vida, en su pequeño apartamento. La relación con su hermana tampoco es precisamente buena.


       Ryota decide acercarse más a sus seres queridos, y la llegada de un tifón, otro más de los muchos que sufre Japón, será la excusa perfecta para que la familia pueda resolver sus asuntos, y sincerarse… Encerrados en casa.


       He de reconocer que “Después de la tormenta” (2016), del japonés Hirokazu Koreeda me ha gustado, a pesar de que a ratos se me ha hecho un tanto larga (le sobra media hora larga). Me ha gustado su historia familiar, la música es una delicia, preciosa, y la fotografía… Ay, Japón es una de mis debilidades. La recomiendo.

El ruido del tiempo (2014). Mario Sánchez Jiménez.


        Pocas veces tiene uno la oportunidad de disfrutar de un libro, de relatos breves, tan frescos y tan interesantes como los que nos presenta  Mario Sánchez Jiménez en su “El ruido del tiempo” (que comparte título, pero no temática, con otro libro de Julian Barnes).

        Es un librito que no llega a las doscientas páginas, entretenido a rabiar, una colección de relatos breves, muy originales, con un toque daliniano, romántico y con unos personajes que se mueven por el surrealismo, y por el realismo mágico, como peces en el agua.


        Francamente recomendable, yo he tenido el inmenso placer de disfrutarlo desde la primera página. Apuntadlo como lectura imprescindible.

viernes, 16 de junio de 2017

Lion (2016)


       La verdad sea dicha. Ver “Lion” (2016), la película australiana que lleva un saco de premios internacionales, entre ellos varias nominaciones a los Oscars, es como un buen bofetón.


       Saroo es un chavalito indio de cinco años. Jugando y haciendo diabluras se pierde, al meterse en un tren, y acaba a varios kilómetros de su casa. De pronto, se ve desorientado en una ciudad desconocida, donde vivirá el desprecio, el drama de los niños que viven en las calles, el hambre, la soledad y los abusos, el hacinamiento y la pobreza. Demasiado para un niño de cinco años.


       Tras dar muchas vueltas, acaba siendo adoptado por una pareja australiana (Nicole Kidman macho). Pasan veinticinco años, y Saroo intentará volver a encontrar a su familia, algo que en su día no lograron los pocos que se interesaron por él, con ayuda de Google Earth…

       La película se puede dividir en dos partes fundamentales. La parte india, que es la más dramática, la trágica, la visual, hasta la lírica si se me permite decirlo, la que te engancha a Saroo, como sucede entre otras, con “Slumdog Millionaire” (2009), y la parte australiana, donde todo ese mundo se esfuma para Saroo y comienza a vivir casi en otro planeta. Con el Saroo adulto, la cosa se ralentiza un poco, se vuelve un tanto lenta…



       Basada en una historia real, me encanta la fotografía, me gusta mucho la música, sin llegar a destacar la tienes ahí, y me gusta la historia. La cinta, creo, merece la pena, os la recomiendo.

miércoles, 14 de junio de 2017

Espartaco. Edición especial 50 th. Víctor Matellano


        Posiblemente, la película que más veces he visto de Stanley Kubrick, haya sido “Espartaco” (1959). Con la excusa de hablarles a mis alumnos de 1º ESO de Roma, sus logros, sus carencias, sus victorias y derrotas, siempre he buscado un hueco para meter esta película que, a pesar de tener un casi nulo rigor histórico, me gusta mucho.


        No sé si es por el mensaje que ocultó su guionista en la historia de “Espartaco”, Dalton Trumbo (Uno de los Diez de Hollywood, emigrado por sus ideas comunistas a México, y que ganó el Óscar como guionista con esta cinta), de cuya película, protagonizada por Bryan Cranston, ya os hice una breve reseña (Pincha aquí: Trumbo), o si es por aquellas grandes escenas de batallas que, de niño, tanto me fascinaron, o quizás porque estaba rodada en España, concretamente en Colmenar Viejo (Madrid).


        El caso es que esta semana me he estado leyendo un librito muy interesante, editado en 2009 por Víctor Matellano, aprovechando el 50 aniversario de la película (ya vamos casi a por el 60 aniversario, cuando escribo estas líneas).



        El libro, harto curioso, habla sobre el libro de Howard Fast, el rodaje de la película, tanto en Hollywood como en España, los líos que se trajeron Trumbo y Kubrick sobre el guion, partes censuradas (ostras y caracoles), curiosidades del rodaje con la participación del ejército español y sobre Kirk Douglas, Tony Curtis y el resto del reparto. Un libro de lo más recomendable, para los más cinéfilos, este de Víctor Matellano.