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jueves, 22 de junio de 2017

Historia en viñetas de la Gran Guerra (2014) Louis Raemaekers


        Muy poco era lo que sabía de Louis Raemaekers (1869-1956) hasta que este libro cayó en mis manos: “Historia en viñetas de la Gran Guerra” (2014). Una fascinante colección de viñetas, y láminas, con un tono crítico y demoledor, que el dibujante editó durante cuatro años, para pesadilla del Imperio Alemán.


Fue tanto el éxito de sus viñetas, que el propio Imperio Alemán puso precio a la cabeza (12000 gulden) de este holandés que les hacía más daño con sus pinceles y lápices que las balas de la Entente.


        En 1917 hizo una gira por Estados Unidos, seguidas de varias exposiciones, donde el artista (cuya madre era de origen alemán, por cierto), mostraba la cara más inhumana de las tropas germanas en el saqueo de Bélgica: Fusilamientos indiscriminados, matanzas de niños, robos y violaciones… Eran los temas más recurrentes en las estampas de Raemaekers, en la línea de Goya y sus “Desastres de la Guerra” (1814), o de Daumier con la Guerra franco-prusiana.


       Raemaekers llegó a exponer en España, a pesar de que el embajador alemán intentó en varias ocasiones sabotear, bajo amenazas, dichas exposiciones. E incluso llegó a alabar el interés de Alfonso XIII por los desaparecidos y heridos de La Gran Guerra, con una viñeta en la que aparece reconfortando a las madres de los soldados aliados.


        Elogiado por Roosevelt, sus viñetas se hicieron muy famosas, convirtiéndose en dibujos de cajetillas de cerillas y tabaco, postales y cromos. En los años cuarenta, tuvo que huir de Bélgica a Inglaterra y a Estados Unidos, posteriormente, con el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Prácticamente olvidado, dejó de dibujar en 1941, habiendo perdido aquella chispa mordaz, satírica, que tanto le había caracterizado, pero dejando un legado fuerte e inolvidable. Volvió en 1953 a Holanda, y falleció en 1956.


        Este libro, que consta de los tres volúmenes que Raemaekers publicó en los cuatro años de guerra (casi cuatrocientas páginas, y más de cien y pico de láminas), es una justa dedicatoria a su obra y a su memoria. Cada una de las láminas del libro viene acompañada con un texto explicativo, una noticia de un periódico o un informe de bajas o atrocidades, todos muy relevantes.



        A mí, personalmente, me ha encantado su manera de dibujar, sencilla, con carboncillo, con un lápiz rápido y seguro. Y su manera de narrar, impresionante. Lo considero un libro muy recomendable e interesante. 
(El manicomio)

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