S.
XVII (1640), los jesuitas portugueses intentan evangelizar Japón, pero Japón no
se deja evangelizar. Los distintos “Padres” son torturados y ejecutados
sistemáticamente, junto a sus seguidores. “Silencio” (2016) está basada en una
novela del escritor japonés Shusaku Endo.
Rodrigues
y Garupe son dos jóvenes padres que son enviados, desde Macao, en busca del
padre Ferreira, un apostata. Su llegada traerá nuevas esperanzas a los
japoneses cristianos, pero también más tortura, sacrificio y ejecuciones. Bien
planteada históricamente, con un acertada fotografía, la película tiene dos
partes, para mí, muy diferenciadas. En una primera, la llegada de los jesuitas,
la tierra inhóspita, el miedo a ser encontrados y ejecutados, el sacrificio del
pueblo, casi trepidante o por lo menos, a ratos…
En
una segunda parte, el ritmo decae, se hace más introvertida, más espiritual,
más interior, el protagonista es un particular Mesías dentro del Japón que
lucha contra sí mismo y su fe. Los sacerdotes, algunos de ellos, apostatan, y
el pueblo japonés inquebrantable, sufre martirio. La fe de los Padres se
quebranta. La última hora y media se hace lentísima y, de hecho, creo que a la
película le sobra una hora, y no perdería un ápice de su mensaje. Se te hace
haber caído en un extraño bucle.
En
mi opinión, no está mal, me la he tomado como una película histórica, con un
fondo sobre la naturaleza humana, pero pienso que, con una hora de menos,
hubiera transmitido lo mismo, incluso con más fuerza.

















































