Mis Redes Sociales

Mis Redes Sociales.
Sígueme en YouTube Sígueme en Facebook Sígueme en Instagram Sígueme en TikTok  Sígueme en Twitter

martes, 20 de abril de 2021

Jiletta o el caos frenético (Planeta Cómic, 2021) Osamu Tezuka

 

        “Jiletta o el caos frenético” (Planeta Cómic, 2021) es una de las obras más paranoicas que he leído de Osamu Tezuka (Gran Dolls, Adolf, Oda a Kirihito). Publicada originalmente entre 1968-1969 en tres partes, es una suerte tenerla en esta edición publicada por Planeta Cómic, ya que solo había conseguido leer algunas páginas sueltas, viñetas, de uno de los cómics, quizás, que menos fortuna tuvo Tezuka.


        En la narrativa, los personajes son extraños (incluso) para la época. El protagonista, Ichirô Monzen, es un egoísta productor que solo piensa en su beneficio, y puede llegar a ser bastante ruin y malvado en lo que es conseguir sus objetivos.


        Tiene como víctimas de sus delirios a Nagisa Harumi, una actriz-cantante, venida a menos, que se transforma en una mujer fea cuando come, y en una belleza en ayunas (relacionado con las estrictas dietas que hacían algunas actrices en la época. Y, al novio de la misma, Otohiko Yamabe, un mediocre mangaka, sin mucho futuro en el mundo de los cómics, pero que adquiere un extraño poder al ser encerrado, accidentalmente, en un sótano: El poder de convocar un mundo onírico, de sueños y realidades paralelas llamado Jiletta (o el caos frenético), donde los deseos y miedos más oscuros del que lo sufre, se hacen realidad al entrar en él. Sin contar con la propia exmujer de Monzen, que lo tiene calado desde el primer minuto.


        Monzen usará a la pareja a su beneficio, sin escrúpulos, en un Japón que protesta a través de sus estudiantes de izquierdas contra la sociedad. En un Japón muy influido por la cultura y el consumismo estadounidense, así como el cine y la manera de vivir, y con la sombra de la Guerra Fría y las armas nucleares en el trasfondo de alguna que otra viñeta, ¿A quién no le gusta un buen Apocalipsis?.


        Sus casi 400 páginas, no dejan de ser interesantes, aunque es verdad que las últimas cien se me han hecho un poco cuesta arriba, y me ha parecido que la trama no solo no avanzaba, sino que Tezuka buscar cerrar de alguna manera aún no decidida una historia que no le daba para mucho más.

Que los escudos de los anti-disturbios tengan publicidad, me ha parecido de una genialidad maravillosa.

        Aun así, estamos ante un manga clásico, que ya supera los cincuenta años de su primera publicación, y que es una buena oportunidad de conocer más de este hito del manga japonés. Dibujo clásico, sencillo, caricaturesco muchas veces, y con una pizca de erotismo y bastante humor.

No hay comentarios: