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miércoles, 28 de enero de 2026

Frankenstein, o el Moderno Prometeo (Yermo Ediciones, 2025)

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       Creo que ya lo he comentado alguna que otra vez… Frankenstein es uno de mis monstruos favoritos clásicos, junto a Drácula. No sé los cómics y libros que habré leído, comentado y atesorado sobre este monstruo surgido de la mente de Mary Shelley hace más de doscientos años, pero sigue fascinándome igual que cuando era un crío hace casi cincuenta años.

        Así que, cada vez que sale una película, o una nueva versión, o un cómic como es el caso que nos traemos hoy entre manos, para mi es inevitable… Tengo que verlo, leerlo, disfrutarlo.


        Hoy os traigo: “Frankenstein o el Moderno Prometeo”, publicado en España por Yermo Ediciones este pasado 2025, aunque al parecer es una reedición mejorada del mismo cómic que se publicó en 2009, y que viene de la mano de Sergio Sierra en cuanto a la adaptación, el guion. Y, a los lápices, al color, tenemos a Meritxell Ribas Puigmal.

        Tengo que reconocer que no conocía a los dos autores hasta la fecha, pero desde luego, el Frankenstein que presentan en este cómic es brutal, brutalmente recomendable.

Este cómic de 108 páginas en tapa dura y formato europeo (22 × 28 cm), resume la historia esencial de Víctor Frankenstein y su criatura, que no tiene nombre, algo en lo que la gente suele errar a la hora de nombrarlo, reinterpretando la historia a través de un lenguaje visual que mezcla el respeto por el texto original con un estilo gráfico muy expresivo, con unos colores muy característicos, donde domina el negro, el rojo, los grises y el azul.


Solamente, la portada, ya te engancha, con un Doctor, de pelo largo y suelto (que ya me gustaría a mi tener), observando a su criatura en el momento en que la electricidad recorre su cuerpo, y en el fondo se adivinan complejos mecanismos, imposibles de comprender para nosotros, en un tono rojizo. La incipiente Edad Industrial que conocía Mary Shelley, supongo, allá por 1816, unida a la imaginación de unos jóvenes que pasaban unos días de asueto, en Suiza, en la Villa Deodati, hicieron que el Monstruo naciera como de una pesadilla de verano, en un peculiar juego de cuentos, de narraciones propuesto por Lord Byron, ilustre acompañante que logró que se publicara la novela en 1818, aunque sin el nombre de su autora

En el extra final del cómic, que es muy didáctico e interesante, para conocer los entresijos de la publicación a través de una entrevista con los autores del cómic, se habla de los descubrimientos de Darwin como posible influencia a la creación de nuestro monstruoso protagonista, pero si se refieren a Charles Darwin, este tenía apenas siete u ocho años, por entonces, si no me equivoco, por lo que no pudo influir en la autora… Al menos que sea otro Darwin.


Una de las cosas más llamativas del cómic es la estética, el dibujo que presenta Meritxell Ribas, que se basa en métodos como el grattage o scratchboard, donde el dibujo, la ilustración nace del contraste entre tinta raspada y color, recordándome un poco a las técnicas xilográficas, ya que crea unas formas muy atractivas, muy chulas, que combinan muy bien con la trama y la narrativa de nuestro protagonista.

En cuanto al enfoque, la historia mantiene una estructura prácticamente igual que la de la novela, y vemos los puntos de vista, la perspectiva de Frankenstein, que nos narra su historia hasta su fallecimiento, y la de su creación.


Como os decía anteriormente, el cómic incluye en sus páginas finales material extra, en forma de bocetos de los dibujos presentados, una breve biografía sobre la autora Mary Shelley, la novela, su vida… La entrevista con los autores, y una breve bio sobre los autores del cómic.

        En cuanto a la narrativa del cómic, como creo que todos conocéis la historia de Frankenstein y de su creación monstruosa, creo que sobra meterme en ese berenjenal. Doy por hecho, aunque quizás me equivoque, que todos sabéis perfectamente de qué va la narrativa de la novela… Eso espero.


        En conclusión: Como os decía al principio, cuando se habla de Frankenstein, Drácula o algún que otro monstruo clásico, no soy imparcial. Son mis monstruos favoritos y mi debilidad en cuanto a cómics. A mi me ha encantado esta edición. Me parece de una belleza sublime, una auténtica pasada de cómic que he disfrutado de principio a fin, y por eso no me queda otra opción que recomendarlo fehacientemente. Un dibujo fantástico, una adaptación honesta y fiel, ¿Se puede pedir más? Yo creo que no.

domingo, 25 de enero de 2026

El Club del Crimen de los Jueves (2025)

 

        “El Club del crimen de los jueves” es un libro del autor británico Richard Osman, publicado allá por 2020, que repite viejas formulas, pero que ha conseguido vender hasta la fecha la escalofriante cifra de 12 millones de copias, en tropecientos idiomas, por todo el mundo.

        Con un éxito de tal envergadura, tarde o temprano tenía que salir la versión cinematográfica del libro, y de hecho, “El Club del crimen de los jueves” tuvo su premiere mundial el 21 de agosto de 2025 en Leicester Square, Londres.


        Tras la premiere, se estrenó en algunos cines seleccionados del Reino Unido al día siguiente durante una semana, antes de su debut en la plataforma Netflix el 28 de agosto de 2025, posicionándose rápidamente entre los títulos más vistos del servicio de streaming en varios países, incluido España, pero yo no me he atrevido con ella hasta ahora, y más por curiosidad que por verdadero interés, ya que sabía por los tráilers que ofrece la plataforma, de qué iba, y esta vaina ya la he visto muchas veces, aunque aquí hay que reconocer que el elenco es para quitarse el sombrero, a pesar de que sus casi dos horas de duración se me han hecho un poco largas, más en su segunda mitad.

        La propia Netflix tiene alguna producción parecida “El Club del Crimen de los jueves”, y es que, hasta que la gente se aburra, este tipo de películas que yo bauticé hace un tiempo como Género Cluedo, por el juego de mesa, tiene su público, entre el cual me encuentro, de momento.

 

        Misterio ligerito, para toda la familia, alguna pizca de humor, un director como Chris Columbus, y dando la cara veteranos como Helen Mirren (con una referencia a su interpretación como Reina de Inglaterra, guiño que los más peliculeros entenderán), Pierce Brosnan (nuestro Remington Steele, que vuelve a investigar) y el polifacético Ben Kingsley, que convierten la película en la típica película de misterios por resolver, protagonizada por viejunos jubilados (con mucho tiempo libre, y con gran poder adquisitivo)… Una especie de “Se ha escrito un Crimen” donde la Señora Fletcher se multiplica por cuatro, aunque quizás los cuatro no sean tan sagaces como ella, y llevando el peso protagonista el personaje de Helen Mirren en esta ocasión.


Vejez, compañerismo, humor viejuno, crímenes por resolver, giros previsibles de guion, lo tenemos todo. 

        Con un presupuesto de 60 millones de dólares, “El Club del Crimen de los jueves”, aparte de a la citada “Se ha escrito un crimen”, te puede recordar a la saga de “Puñales por la espalda”, aunque esas son películas más enrevesadas y con una crítica social que aquí no he notado, ni por asomo.


        La narrativa gira en torno a cuatro jubilados residentes de Coopers Chase, una comunidad de retiro de lujo en el campo inglés. Cada uno tiene un apartamento en dicho complejo y comparten aficiones, charlas, deportes… Nuestros cuatro protagonistas son:

  • Elizabeth Best (Helen Mirren), una exespía con un pasado lleno de secretos. Habla polaco y tuvo misiones en Europa del Este durante la Guerra Fría. Es una gran conductora.
  • Ron Ritchie (Pierce Brosnan), antiguo líder sindicalista que tiene un hijo que fue tricampeón de boxeo, y que ahora le visita un par de veces por semana.
  • Ibrahim Arif (Ben Kingsley), un psiquiatra metódico.
  • Joyce Meadowcroft (Celia Imrie), enfermera retirada y recién llegada al complejo residencial.

        El grupo se reúne cada jueves para discutir casos sin resolver por diversión, hasta que un asesinato ocurre dentro de la propia comunidad: Uno de los tipos que quiere botar a los viejunos del complejo residencial, para hacer apartamentos de lujo en el solar, aparece muerto, como no, en extrañas circunstancias, y el Club comienza sus pesquisas, aliándose de paso con una joven policía local que ha caído bien al grupo de viejunos detectives.

        Lo que en un principio parecía un simple caso se transforma en una serie de muertes y secretos, que acaba conectando con un misterio sin resolver que el Club investiga al principio de la película, un antiguo caso de 1973.


        Aparte del tema central, hay algunas subtramas interesantes, como las enfermedades de algunos de los personajes (como en el caso del marido de Elizabeth), la relación que hay entre ellos, con familiares que pasan de ellos (como hijos desagradecidos), y la vinculación que tienen con el complejo residencial, que para ellos es un hogar del que no quieren irse hasta el final de sus días.

        Como curiosidades os puedo contar que hay una inspiración real detrás de la historia, ya que el autor de la novela, Richard Osman se inspiró en la realidad: su propia madre vivió en una comunidad similar a Coopers, y que tanto Chris Columbus como algunos de los actores han expresado públicamente su interés en producir al menos dos secuelas más, adaptando los libros posteriores de Richard Osman, que se han convertido en una saga de ventas millonarias, lo que sugiere que Netflix ve potencial de franquicia si la película sigue funcionando bien.


        En definitiva: Me ha parecido una película ligerita, entretenida, pero con un misterio que tampoco ha sido para tirar muchos cohetes. En su segunda mitad se me ha hecho cuesta arriba, pero ha tenido… Por igual… La capacidad de tenerme enganchado hasta el final, a pesar de las miradas al reloj, como la capacidad de que la olvide rápidamente.

        No es de lo mejor del género, pero no la voy a suspender. Le doy un 5,5 y la dejo a vuestra entera elección.

sábado, 24 de enero de 2026

Wicked: Part Two (2025)

 

        Hace un tiempo, allá por 2024, me atreví con la primera parte de la película que os traigo hoy, que es la segunda parte, titulada “Wicked: Part Two”, que se estrenó en noviembre de 2025, y que yo vi hace un mes, pero que hasta ahora no he podido hacerle la susodicha reseña… La verdad es que siempre voy con retraso en esto de los estrenos, las reseñas y las opiniones, pero da igual cuando lo veas, porque mi opinión queda aquí, “Siempre Verde”.

        La primera película de Wicked — adaptación cinematográfica del musical homónimo basado en la novela de Gregory Maguire y en la reinterpretación del mundo de Oz— no solo fue un éxito de crítica y público, sino que marcó un verdadero hito en la historia de las adaptaciones de Broadway al cine.


Estrenada en 2024, como os decía, la película dirigida por Jon M. Chu logró más de 750 millones de dólares en recaudación mundial, convirtiéndose en la adaptación teatral más taquillera de todos los tiempos y acumulando 10 nominaciones a los premios Oscar, incluidas las de Mejor Película y Mejor Actriz para sus protagonistas principales.

Con este ímpetu, este exitazo, y una legión de seguidores y fans ávidos por conocer el desenlace de la historia, Wicked: For Good (también conocida popularmente como Wicked Part II) llegó con expectación, bombo y platillo, aunque creo que no tanto como en 2024.

         Con dos horas y diecisiete minutos de metraje, “Wicked 2” regresa con el mismo equipo creativo de la primera entrega: Jon M. Chu de nuevo en la dirección, con un guion escrito por Winnie Holzman y Dana Fox, y una producción a cargo de Marc Platt y David Stone.


       La película ha contado con un presupuesto estimado de 150 millones de dólares, ligeramente superior al de su predecesora, lo cual refleja el ambicioso despliegue de efectos visuales, producción musical y un elenco estelar en cuanto a cachés, integrado por: Ariana Grande, el Hombre Mosca Jeff Goldblum, Michelle Yeoh, Cynthia Erivo… Y no me acuerdo del resto… Lo siento.

        Ha tenido una recaudación mundial de 226 millones, y, por cierto, es fundamental ver la primera película si quieres enfrentarte a esta segunda parte, creo que eso es de cajón, pero por si acaso lo comento.


        ¿Y qué puedo contar en cuanto a la narrativa?, que esta película comienza justo donde acababa la otra. La verdad es que creo que han esperado mucho tiempo, quizás demasiado, para estrenar esta película, ya que yo algunos detalles de la trama no los recordaba muy bien, pero si has visto la primera película sabrás de qué estoy hablando, más o menos…  Elphaba Thropp (interpretada por Cynthia Erivo), que es esta bruja de piel verde, vive en el exilio tras ser declarada oficialmente, la Malvada Bruja del Oeste por el pueblo de Oz.

Bastante cabreada, y obsesionada por revelar la verdad acerca de la corrupción y los engaños del Mago de Oz, que es un tipo jeta que imita a Charlie Chaplin en “El Gran Dictador”, jugando con la bola del mundo hasta que la explota (buena referencia), Elphaba intenta apoyar a los animales, que, los que no están capturados por el propio Mago, encarcelados y maltratados, están huyendo en masa por una alcantarilla monumental que hay en mitad de un bosque (esa parte, y a donde lleva la alcantarilla gigante, no lo entendí bien, demasiado boomer para algunas cosas)


Mientras tanto, Glinda Upland (Ariana Grande), sigue haciendo cosas de pija estúpida, se ha convertido en un símbolo de bondad, heroína pública, disfruta de la fama, la comodidad y el fervor del pueblo, y solo le falta relinchar, aparte de que le baila el agua al Mago. Su ascenso al reconocimiento y la admiración general contrasta profundamente con el aislamiento y la lucha solitaria de Elphaba, que es siempre vista como la mala. Aunque Glinda tiene que lidiar también con lo suyo: Su prometido la deja tirada en mitad de su bosa, y acaba fugándose con Elphaba y posteriormente convertido en espantapájaros.

También vamos a ver la creación del Hombre de Hojalata, al león cobarde, y la llegada de Dorothy con Totó, desde Kansas, aunque esta es una historia más bien secundaria.


El camino de baldosas amarillas, por cierto, merecería un vídeo aparte sobre cómo se hace, en qué condiciones, los ataques que sufre en su creación, la falta de andenes, iluminación, carril-bici, los baches, alcantarillado y acerado, condiciones laborales, pero mejor lo veis por vosotros mismos y opináis.

Así, pues, resumiendo, lo que me gusta de esta historia es que los Buenos resulta que no son tan Buenos, los Malos no son tan Malos, y en enfoque me parece curioso, original, y como es un Musical, pues os podéis esperar unas 400 canciones por minutos, pero cómo me gustan los Musicales (no me desagradan), pues por ahí no me voy a meter… Tiene buenas coreografías. Visualmente es muy chula, y me ha gustado ver las creaciones de El Hombre de Hojalata (que es un tipo de cuidado, et monta una Revolución hacha en mano en 2 minutos), El Espantapájaros (aunque no me he creído esta historia de amor, muy forzada y metida con calzador), y el León Cobarde, que tiene un papel terciario en esta ocasión.

Me ha llamado menos la atención que la primera parte, quizás menos movida, más reflexiva, pero no me ha desagradado la película, ni el conjunto de las dos, así que de nota le doy un 5,5, porque tampoco se trata de andar tirando cohetes. Si te van los Musicales, estas dos películas te gustarán. Eso sí, reconozco que las olvidaré a lo largo de las próximas 48 horas. Las dejo a vuestra entera elección.

miércoles, 21 de enero de 2026

Barbarella (Dolmen Editorial, 2025) Jean-Claude Forest

 
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         Os tengo que reconocer que yo sabia muy poco de “Barbarella”. La conocía por referencias, por ser un icono/hito del cómic erótico europeo, porque un grupo ochentero, “Duran Duran”, se llamaba así por uno de los personajes que salía en sus páginas, y por la película de Jane Fonda del 68, que vi con 15-16 años, con mucho secretismo, dicho sea por otra parte, y que me resultó infumable, porque no la entendí en su día, y mi mente de hace 40 años estaba pensando en otras cosas, supongo, más visuales y no tan transcendentales… Quizás debería darle otra oportunidad a la película, un día de estos…

        Así que, cuando vi que Dolmen Editorial había publicado un cómic, titulado “Barbarella”, no pude resistirme a acabar por una vez por todas con esa ignorancia que me acompaña desde los ochenta, sobre el personaje, sobre su autor (Jean-Claude Forest, que se encargó tanto del dibujo como del guion), y sobre todo lo que rodea a este icono que levantó por igual tantas pasiones, como ampollas, censuras y comentarios en media Europa. 


        “Barbarella” es un cómic inédito en España, de tapa rústica, con 184 páginas en blanco y negro, que contiene además, unos extras finales que a mi me han parecido muy interesantes, esclarecedores, que se componen de diferentes artículos en torno al personaje, su autor, el contexto histórico-artístico, portadas internacionales a todo color, viñetas y fotografías, artículos de todo tipo, y algún material más que ahora se me olvida, así a salto de mata, pero que destaca, además de por la información, por la presentación muy detallista, currada… Que siempre es de agradecer.

        El personaje fue creado por el artista francés Jean-Claude Forest (París, 1930–1998), que desde principios de los años sesenta revolucionó las viñetas de los cómics franceses con una protagonista femenina atrevida, sexualmente liberada, una aventurera que viajaba por el tiempo y el espacio, por galaxias y planetas, en un género dominado por héroes masculinos desde siempre. Era algo nuevo, rompedor.


         Forest, estudió ilustración, y tenía una destacada formación en arte y diseño, y concibió a Barbarella para la revista francesa V Magazine en 1962, ofreciendo una mezcla de ciencia ficción, erotismo, surrealismo psicodélico y valores hippies, tan en boga en la época, que desafiaron las convenciones de la época. Si en Francia era un choque, imaginaros si se hubiese intentado publicar en España.

Este tomito publicado en España por Dolmen Editorial, a los que hay que agradecer y felicitar por la publicación, recopila las aventuras iniciales de “Barbarella”, que a mí, os tengo que reconocer, me ha costado mucho entender en algunos aspectos, porque la narrativa me ha parecido caótica en muchísimas ocasiones, difíciles de leer y de entender, y no sé si es porque ya estoy boomer total (no parcial, total), o porque me da la sensación de que entre viñeta y viñeta, faltan otras tres o cuatro viñetas más, y los saltos en el guion, a veces con pértiga, igual que los giros argumentales, me han perdido un poco mientras leía… Aunque tengo que decir, también, que finalmente, me he ido haciendo con el personaje, y lo he disfrutado.

 

En la narrativa tenemos a Barbarella, una astronauta del futuro, viajera del espacio-tiempo, cuya misión es explorar mundos extraños y desconocidos y defender la paz a través del amor. Eso sí, yo el erotismo lo he visto poco, aunque pensando que hace 70 años el erotismo era un tobillo, o un par de pechos ocasionales, puedo llegar a entenderlo.

Así, Barbarella se va encontrando a personajes con conflictos, metidos en guerras intestinas, estrafalarios todos, a algunos directamente se los merienda, sea biológico o robótico, no suele hacerle ascos a casi nada, y por el camino colecciona amantes, amigos, enemigos (hasta que se los trinca) y aliados y hasta se monta un circo galáctico, tocando temas clave como la libertad sexual de la mujer, el feminismo, el pacifismo, la ecología, mezclado con la ciencia ficción, con la filosofía existencialista y un surrealismo onírico, a veces absurdo, a veces humorístico, que no está exento de crítica social.

  

      

       En resumen: Un cómic que me ha resultado un tanto complicado, a ratos, pero que me ha dejado con ganas de más, y que, desde luego, no te deja indiferente. 

domingo, 18 de enero de 2026

El Imbécil que ganó la Guerra Fría (Harriet Ediciones, 2025) Jean-Yves Le Naour, Cédrick Le Bihan

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           En cuanto vi la portada de este cómic, supe que tenía que leérmelo. Ronald Reagan fue el primer presidente de los Estados Unidos que recuerdo, el actor que hacía de vaquero, el de las Guerras de las Galaxias, el del Rancho californiano, el que era secuestrado en el juego arcade del 88, “Bad Dudes VS Dragon Ninja”, el que le decía a Gorbachov que habría que aliarse contra los extraterrestres, y, en definitiva, “El Imbécil que ganó la Guerra Fría”.

        Con un título tan atractivo, y una portada tan icónica, para mi era imprescindible hacerme con este cómic de tapa dura y 64 páginas, publicado por Harriet Ediciones el pasado septiembre de 2025, y que viene de la mano de Jean-Yves Le Naour en cuanto al guion, autor de los dos cómics “Verdún”, que son muy recomendables y que tenemos comentados por el blog, y a los lápices, Cédrick Le Bihan, artista al que no conocía hasta la fecha.


        “El Imbécil que ganó la Guerra Fría” es un cómic que mezcla sabiamente la biografía ochentera de Reagan, con el contexto histórico (que era de aúpa), a través de un ojo satírico, mordaz, casi humorístico sino fuera porque lo que narra sucedió realmente, y se han quedado cortos…

        Para que podáis comprender el cómic en su totalidad, debéis situaros en el contexto histórico por el que nos movemos: La Guerra Fría dura desde finales de los años cuarenta, los antaño aliados contra el fascismo y el nazismo, son dos Superpotencias nucleares enfrentadas: Estados Unidos y la Unión Soviética.


        Las tensiones han sido continuas en los últimos treinta años, pero más en la última década y media, desde la crisis de los misiles de Cuba del 62, hasta la Guerra de Vietnam y la Invasión soviética de Afganistán, que, a la postre se acabó convirtiendo el particular “Vietnam soviético”, gracias en parte, a la ayuda que recibían los afganos por parte de los gringos.

En este escenario, Ronald Reagan, presidente de Estados Unidos desde 1981 hasta 1989, aparece con todos sus defectos, convirtiéndose en una figura polarizadora dentro de la política exterior mundial.

Ex actor de Hollywood, narrador de chistes (algunos sin mucho gusto), orador y defensor de políticas económicas conservadoras, Reagan logró de rebote, y quizás un tanto casualmente, el final de la Guerra Fría.


Sus políticas de defensa agresivas con el Proyecto Defensivo de la Guerra de las Galaxias, su discurso anticomunista y su relación con Mijaíl Gorbachov lo convirtieron en un símbolo de la victoria occidental, vencedora frente a las políticas comunistas, que se iban irremediablemente al garete en todos los planos: Social, económico, político (con liderazgos de viejunos, uno tras otro…)

        En el cómic, ya desde el principio nos encontramos con un Reagan ranchero, que le costaba memorizar discursos, chistoso, poco serio y relajado. Un tipo que le caía muy bien al americano medio, pero que se perdía en la realidad geopolítica que le tocó vivir, y que muchas veces resolvía los temas, incluso los más espinosos, con la naturalidad que podría tener un yanqui nacido en un pueblo recóndito. Directo, seguro de sí mismo, comunicativo, y poco complicado… No sabemos si fue realmente un imbécil con muchísima suerte, o un estratega que logró disfrazar de vaquero al mismísimo Gorbachov en unos Estados Unidos que vivieron bajo su Presidencia una etapa de bienestar para el americano medio, aunque también de tensión.


        Desde luego, una vez leído el cómic, llegas a la conclusión de que todo estuvo en manos de un tipo que rozaba la idiotez en muchos sentidos, pero que supo jugar muy bien sus cartas contra un Bloque Soviético que se derrumbaba.

        No es un cómic que caiga en la simple parodia, en la comedia… Tiene momentos surrealistas, pero también viñetas en las que se masca la tensión de los acontecimientos y lo que se jugaban, no solamente Estado Unidos y la URSS, sino seguramente todo el planeta con miles de cabezas nucleares preparadas para salir volando ante cualquier situación no resuelta.


        Es un cómic que a mi me ha dejado finalmente con muchas preguntas, me ha resuelto otras, y al que yo hubiera añadido un dossier histórico, pero que sin duda es rabiosamente didáctico, muy recomendable, y hay que felicitar, y a agradecer, a Harriet Ediciones la publicación de “El Imbécil que ganó la Guerra Fría”. Imprescindible para los aficionados a la Historia, pocas veces tenemos el placer de disfrutar de un cómic dedicado a la Guerra Fría.