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domingo, 22 de septiembre de 2024

Agente Cinturón Negro (2024)

 

       Con un póster bastante embustero, que poco tiene que ver con lo que vamos a ver a continuación, la producción surcoreana “Agente Cinturón Negro” se me presentó como una comedia de acción, y de comedia no tiene absolutamente nada, y de acción, más allá de dos escenas muy concretas, tampoco.

        Es una película que me ha dejado bastante frío después de haberla visto, que para que un extremeño hable de frío, os podéis hacer una ligera idea de la sensación de… Por un lado, aburrimiento, sobre todo en su primera hora de un metraje de casi una hora y cuarenta y cinco minutos… Y por otro lado, la irregularidad de una narrativa que parece querer venderte en los primeros compases y todo se vuelve bastante oscuro a partir de la hora de visionado…


         El tema comienza presentando a nuestro protagonista, Lee Jeong-do, que asegura que gana siempre en todo, mientras lo vemos practicar distintas disciplinas relacionadas con las artes marciales: Taekwondo, Judo, Kendo...Y salvando las partidas on-line de sus tres amigos frikis, que no han visto una chica ni en fotos, y que están especializados en video-juegos, drones y demás parafernalia… Y, que, por cierto, no desprenden una química creíble… Estos de amigos, más bien poco. Es una parte de la historia que no me ha convencido, una de muchas.

         Lee-Jeong-do, que trabaja haciendo repartos de la tienda de su padre, y del que no sabemos nada de su vida realmente, porque la trama no indaga mucho, o más bien nada en su vida, y su padre además es como si fuera parte del escenario, es testigo al regresar de una de sus entregas, de una pelea entre un policía, o el sucedáneo de uno, contra un tipo que lleva una tobillera que le está poniendo en un brete.


          Tras dejar KO con extremada facilidad al Malvado, se le ofrece trabajar para una unidad judicial/policial, cuya misión es vigilar a presos bajo libertad vigilada, que llevan tobilleras para estar localizados. Dejar que la tobillera baje del 30% de batería, conlleva una visita de este equipo encabezado por Kim Seon-Min, un tipo con el que Jeong-do pronto hace equipo.

          Durante la primera hora, las misiones son extremadamente fáciles de resolver, encontrándose de todo. Nuestro protagonista, que lucía mechas rubias y una jovial ignorancia en un principio, se quita las mechas y se va poniendo serio por misión que pasa, y así lo que parecía una comedia se transforma en una vaina mucho más oscura y dramática en todos los sentidos.


       Realmente no hay acción, y no ocurre nada durante la primera hora de metraje, donde yo metería tijeras y quitaría media hora sin pestañear.

       Ahora bien, a la hora aparece el que será nuestro Jefe Final, un tipo sin escrúpulos especializado en secuestrar y violinizar nenes, y aquí comienza la acción que adquiere unos niveles de extrema “violenchia” en su desarrollo.

        La película se vuelve sería, oscura y dramática en sus últimos cuarenta minutos, con una puesta en escena donde a ratos no se ve un carajo. Curiosamente, las dos escenas de lucha que hay en la cinta, la de la hora justa y la lucha final con el Jefe Malvado que cierra la película, se desarrolla de noche, con bastante oscuridad y algunos golpes te los tienes que imaginar…


        En definitiva: Estamos ante una película rara, de desarrollo irregular, previsible al final, que comienza vendiéndote una moto y resulta que era otra cosa muy diferente lo que pretendía vendernos. Sobreactuada, sobre todo en su primera media hora, tiene personajes secundarios que no suman y que son directamente prescindibles, curiosamente los femeninos, que no aportan nada al argumento y están muy metidos con colador y alguno que otro, como el padre o los colegas, que no te los crees.

        De nota le doy un 4, y creo que os la podéis ahorrar perfectamente y pasar a otra cosa. No aporta nada al género y la escasez de acción puede llegar a dormirte, más en la primera hora. Lo dejo por aquí.

viernes, 20 de septiembre de 2024

Sector 36 (2024)

 

       No suelo ver cine indio, y no porque no me guste, sino más bien porque llega poco cine indio a nuestras pantallas, por regla general, a pesar de que los indios hacen películas como churros, de diversas calidades, todo hay que decirlo, con miles de producciones anuales…

         En esta ocasión, he tenido la suerte de ver una película de 2024, “Sector 36”, una producción india basada en hechos reales, concretamente acontecidos en 2006, donde el encuentro fortuito de una mano llevó a una investigación que descubrió una red formada por dos personas que secuestraban fundamentalmente niños y jóvenes, a los que torturaban, violinizaban y tras quitárselos de en medio, devoraban…


       “Sector 36” sigue los pasos de un policía, el inspector Ram Charam Pandey, que vive una vida normal y corriente. Casado y con una hija, acepta sobornos diariamente, aplasta cucarachas con el zapato, pide a sus subordinados su té diario, ve la televisión y hace obras de teatro basadas en sus creencias, y por lo que se ve, no es mal actor.

        Casi diariamente recibe a padres que buscan a sus hijos desaparecidos en un área que supera varios miles de habitantes, un barrio pobre lleno de críos que juegan al cricket en la calle, que deambulan de aquí para allá y que son presas fáciles para dos individuos que secuestran, torturan, matan, violinizan y devoran a dichos jóvenes, chicos y chicas…


         Ram Charam no quiere líos, y en un primer momento pasa de todos los casos. Se los quita de encima y a otra cosa, pero una noche, después de un a función suya, su propia hija sufre un intento de secuestro del que se libra por muy poco, eso va a cambiar su mente, su percepción ante la realidad y cree que es hora de comenzar a investigar.

       Muy pronto sus pesquisas lo ponen en la pista de Bassi, un millonario hombre de negocios, y de Prem Singh, un sirviente suyo, que es el auténtico asesino en serie, muy zumbado de la cabeza, frío, despiadado, falto totalmente de empatía y obsesionado con el concurso “¿Quiere ser millonario?”, que presenta la versión india de Carlos Sobera.


       A pesar de algún fracaso inicial, ya que se va a encontrar con la oposición firme de un superior, con fuertes vinculaciones con Bassi, que consigue quitárselo de encima, y además que pierda su trabajo… Pronto vuelve a la investigación y consigue una confesión tremenda de Prem Singh, que lo narra todo con muchísimo detalle y crudeza, en una escena que solo ella se lleva media hora de todo el metraje de casi dos horas que tiene “Sector 36”.

        La confesión y detención de Prem Singh, sin embargo, no llega a vincular en un principio a Bassi, pero la colaboración del propio Prem, que está como una cabra en bicicleta, destapa los lugares donde fueron dejando los restos de los cuerpos, y a la larga, el propio Bassi acaba cayendo, aunque en un país donde la corrupción está hasta normalizada, su puesta en libertad y venganza están más que garantizadas…


       En definitiva: Con un final que no he terminado de comprender bien, y que he visto precipitado respecto al ritmo que ha llevado la película todo el metraje, “Sector 36” es una película entretenida, que a pesar de parecer cruda, no cae en el morbo, y que va directa al grano, a los hechos, a las implicaciones y a la labor del inspector, y sus circunstancias.

       Buenas interpretaciones, muy buenas de hecho, creíbles, sentidas y hasta estremecedoras por momentos… Buena fotografía, y una música que a veces te tensiona, sobre todo, cuando comienzan las búsquedas de cuerpos, las protestas familiares…


      La película no va de héroes que ganan al final y hay finales felices, pero si da cierta luz entre tanta maldad, monstruos sueltos y un atisbo de esperanza para las familias que perdieron a estos jóvenes.

      De nota le pongo un meritorio 6, y os recomiendo su visionado. Ya me diréis qué os pareció. Lo dejo por aquí.

jueves, 19 de septiembre de 2024

A Savannah Haunting (2021)

 

           Basada en hechos reales, y rodada en la misma casa donde sucedieron dichos hechos reales a la familia del director y guionista, todo queda en casa (nunca mejor dicho), “A Savannah Haunting”, o como se ha llamado en algunos países de Hispano-América, “Alice, la gemela del diablo”… Si, lo sé, en esto de poner títulos y traducciones raras, los españoles no somos los únicos… Es una producción estadounidense de terror sobrenatural de 2021, de bajo presupuesto, malos efectos especiales y rodada en tres semanas y media…

           Esto de rodar en una casa encantada, para contar la historia que sucedió en esa misma casa encantada, aparte de tener cierto morbo para algunos, supongo que debe cabrear bastante a las entidades fantasmales de la casa, porque puede ser que no estén de acuerdo con determinadas escenas, y se muestren reacias a una versión, que, a lo mejor los espíritus perciben de otra manera… Pero, es algo que nunca sabremos, porque hasta donde sé, no se produjo realmente ningún hecho significativo durante el rodaje de la película. Puede ser porque los espectros se fueran de vacaciones, se fueran definitivamente, o que estuvieran demasiado alucinados con todo el embrollo de la grabación, como para reaccionar… Vete a saber…


         ¿Qué nos vamos a encontrar en la narrativa de “A Savannah Haunting”? Pues para comenzar, una serie de entrevistas documentales, de personas reales, como la productora de la película o la hermana del director, con fotografías y vídeos caseros de la época, que pueden ser algo integral de la propia película, al estilo “El Proyecto de la Bruja de Blair”, o algo que realmente se hizo en su día o se grabó en su día. Sinceramente, no os voy a mentir, no me he molestado en investigar, porque mi intención en este caso no es ir más allá de lo cinematográfico.

         Ya puestos en faena, la familia Rancourt se muda a Savannah, a una casa en mitad de la nada, para iniciar una nueva vida desde cero. Vienen desde la soleada California, donde el padre no encuentra trabajo de lo suyo, que es la restauración de casas. Ya es raro, y es una de las cosas más sobrenaturales de la película… La falta de trabajo en California.

        Pronto, los espectros de la casa comienzan con los primeros sustos, y la madre tiene una serie de sueños relacionados con cosas raras, que viene arrastrando desde que salieron de su antigua casa, donde habían perdido a una niña.


       Entre otros terrores: Una pelota cae sola por las escaleras… Una muñeca del S.XIX que estaba dentro de la casa se hace amiga del nene Andrew, la madre quema a la muñeca y la muñeca vuelve a la casa solita… Una chica salida de ninguna parte mantiene relaciones con April, la hija, con el padre, y se pasea en pelotas por la piscina... Las cosas se rompen solas… Los espejos van con retraso… Se reciben llamadas de teléfono que son puro spam…

        Y una afroamericana local, aficionada al vudú y presidenta del club regional, advierte a la familia que la casa está construida encima de los cimientos de una antigua casa esclavista, incendiada durante la Guerra Civil, y que hay entes oscuros aun allí haciendo de las suyas… Concretamente, los espíritus de los sureños que habitaron la casa en el S.XIX, que, además de muertos, al parecer son racistas y algo rencorosos. Quien más sufre los extraños fenómenos es la madre, que de vez en cuando se hinca un lingotazo de lo que haya a mano, y acaba perdiendo la cabeza…


       En definitiva: “A Savannah Haunting” es una mala película de terror, que remata con unos testimonios finales, más que los del principio de la película, los terroríficos hechos que se vivieron en esa casa, y que no parecen coincidir con apariciones de rubias en pelotas en la piscina familiar. Los créditos terminan con una mecedora moviéndose sola.

        De nota le doy un 4, y creo que os la podéis ahorrar perfectamente. Parece realizada por un grupo de amigos aburridos, malas actuaciones por lo general, y aunque le quitáramos media hora de su hora y cuarenta minutos de metraje, no la arreglaríamos… Lo dejo por aquí.

lunes, 16 de septiembre de 2024

Eerie (Planeta Cómic, 2024)

 

       Los fans de los cómics clásicos de terror, entre los cuales, me incluyo, estamos de enhorabuena. Planeta Cómic está publicando en España uno de los clásicos entre los clásicos, en integrales de tapa dura, y en una edición muy buena a mi parecer, que es, ni más ni menos, que “Eerie”.

       De momento llevamos los dos primeros tomos, y algún número más avanzado que saldrá a la venta antes de que acabe 2024, como el número 11 o 12, que creo que se hace así para enganchar al personal a comprar, y a seguir con la colección (de 27 tomos, ojo), y no dejarla tirada tras la compra de los primeros tomos… Creo, a lo mejor es por otras cuestiones que se me escapan… Aun así, merece mucho la pena, al menos, hacerse con estos dos primeros integrales…


      ¿Qué es lo que te vas a encontrar en estos dos tomos de Eeire? Para empezar, un poquito de Historia del Cómic… “Eerie” aparece por primera vez en 1966, venía de la mano de la Editorial Warren, que desde hacía dos años triunfaba con “Creepy”, y que sacaría también “Vampirella” a partir del 69, que yo espero que alguna editorial en España se anime a rescatarla del olvido en el que lleva cuarenta años, en algunos de estos integrales de los que hablamos...

        Las tres publicaciones estaban relacionadas con el género del terror, y al igual que pasaba en publicaciones como la propia “Creepy”, o anteriormente “Historias de la Cripta” de la Editorial EC, las historias se caracterizaban porque venían presentadas por un terrorífico, pero simpático personaje…


      En este caso el Primo Eerie, un pequeño monstruito deforme, cabezón, con cuatro dientes en la boca, y con estilo de vestimenta muy a lo S.XIX.

       Por Eerie, que estuvo en los kioskos hasta 1983, con 145 números publicados, estuvo la flor y nata de los guionistas, ilustradores y dibujantes de terror, como Frank Frazetta, Eugene Colan (uno de mis favoritos), Joe Orlando, Alex Toth (cuyo cómic de “El Zorro” atesoro desde hace unos buenos años), el cocreador de Spiderman y Doctor Extraño, Steve Ditko, Angelo Torres o Reed Crandall por citaros algunos, y entre los que le daban a la cabeza y a las terroríficas ideas: Eando Binder, el editor Archie Goodwin (que era una máquina de inventar historias), Ron Parker, Krenkel o Carl Wessler.


       En el primer número del integral de Eerie, nos vamos a encontrar los cinco primeros números de la colección, un prólogo de Forrest J.Ackerman, antiguo editor de la Warren, que reflexiona sobre lo que supuso este cómic en las generaciones de hace 60 años, y en personas como Steven Spielberg, Stephen King, Tim Burton o John Landis, entre otros…

         Una galería final de portadas y un par de detalles que a mi siempre me han parecido la mar de curioso, y que siempre he comentado cada vez que he hablado de estas reediciones de cómics de terror, que son, por un lado los viejos anuncios, en los que la editorial te vendía desde Hormigas y Monos vivos, hasta películas de las estrellas de terror de la época, proyectores, tazas, muñecos, Venus atrapamoscas y toda una serie de artículos, que hoy en día sería impensable verlas anunciadas en las páginas de los cómics…


     Y, por otro lado, las cartas de los fans, con sus reflexiones, dibujos, quejas, enhorabuenas y mil historias más, gente que supongo llevará en el otro barrio varias décadas ya…

      El segundo tomo contiene los números del 6 al 10 , y en su prólogo incluye una entrevista que le hicieron a Frank Frazzeta en 1985. En cuanto al resto de la estructuración, es la misma, con sus anuncios, cartas de los lectores, portadas y finales y terroríficas historias de terror de vampiros, hombres lobo, monstruos y todo aquel terror clásico que yo, ciertamente, sigo disfrutando igual que lo hacía hace 50 años casi…

       Siempre me preguntáis por el precio de los cómics, que es algo que se me suele escapar. El precio de estos dos cómics es de 38 euros cada uno. Sé que a alguno le puede resultar un tanto caro, un precio excesivo, pero mi opinión es que son cómics que lo valen, y que merecen la pena el esfuerzo económico… Si los adquirís, y los leéis, por favor, no dejéis de compartir conmigo vuestra opinión sobre los mismos. Ya me diréis. Lo dejo por aquí.

domingo, 15 de septiembre de 2024

Boxeador (2024)

 

      Inspirada en aquellos que escaparon de la Polonia comunista, aunque no en hechos reales concretos, “Boxeador” es una producción polaca de 2024, que bien podría haber sido una mini-serie de dos o tres capítulos perfectamente, pero que ha preferido contarnos muchas cosas en dos horas y veinticinco minutos de metraje.

        Narrada en primera persona desde los tempranos años 70, el protagonista, Jedrzej desgrana su vida desde su más temprana infancia, su marcha a Inglaterra en busca de un sueño, y su regreso a su país de origen, ya en los años noventa, cuando aquel paraíso político-social y económico que imperaba en los Países del Este, que tantos admiraban y siguen admirando hoy en día, y que había hecho que solo durante los ochenta un millón de polacos abandonaran su país, se viniera abajo tras la Caída del Muro de Berlín.


       ¿Qué nos vamos a encontrar en la narrativa de “Boxeador”? La historia de “Boxeador” la hemos visto muchas veces. No es nada nueva, y no te va a sorprender en ningún momento con giros argumentales inesperados… Es más, sigue muchos de los estereotipos de las películas de boxeo, o directamente de gente del mundo del deporte que parte de cero, lo consigue todo, tocan el cielo, y vuelven a precipitarse al abismo. Algunos para no levantar cabeza, y otros para volver al tajo, con la lección aprendida y con humildad… Nuestro protagonista pertenece a este segundo grupo.

       Y, como os decía en la intro, su principal pecado es querer tocar muchas teclas en un metraje que se hace excesivamente largo, pesado, y cuya última hora acaba por alargar una historia que debía haberse acabado media hora antes.

       Estamos en la Polonia de principios de los 70. El padre de Jedrzej es el gran campeón de boxeo polaco, orgullo del país. Un día recibe una visita en la que se le pide perder contra el representante de la URSS en las Olimpiadas, algo que le hará perder su ilusión por el deporte, la cabeza, y ya de paso la vida a los pocos años.


       Jedrzej, que en un principio tenía prohibido boxear, aprovecha la muerte de su padre para entrenar en el gimnasio de su tío, donde poco a poco comienza a ascender llegando al igual que su padre, al equipo nacional polaco.

       Junto con su reciente esposa, idea un plan para quedarse como ilegal en Inglaterra, aprovechando una visita a Londres donde el equipo polaco va a participar en un Campeonato.


         Una vez allí, y fuera del alcance de su Gobierno, que en represalia, captura, tortura y encarcela a su tío y entrenador durante unos años, intenta hacerse un hueco entre los boxeadores ingleses, pero es rechazado, sufre una rotura en una mano y las pasa bastante canutas hasta lograr empezar a destacar, en parte a la ayuda de avispados representantes corruptos, que faltos de moral y empatía, lo mismo te alzan a la gloria, que te hunden en la siguiente oportunidad.

        La estancia en Inglaterra le hará padre, le traerá éxitos, dinero, una amante y un nombre… Pero también le hará perder a su familia, empezando por su mujer que lo deja, su tío que se quita de en medio con ayuda de una cuerda en su cuarto de baño y la más despiadada soledad cuando sus agentes lo ven arruinado y acabado…

        Con intención de resucitar como un Fénix, viaja ya en los noventa a su Polonia natal, donde recupera el gimnasio familiar para iniciar un nuevo comienzo…


       En definitiva: Película entretenida, excesivamente larga, que en lo técnico parece realizada por una pandilla de macacos borrachos que cortan cabezas, sacan planos cortados o de ¾, y cuya fotografía no destaca en demasía.

       La música me ha parecido curiosa, sobre todo en la parte de la Polonia comunista, porque es demasiado anglosajona, y dudo mucho que en aquella época fuera la Banda Sonora de los polacos que sufrían aquel paraíso en su día a día.


      A ratos se busca el chascarrillo con el espectador, cierto humor, pero yo no he llegado a conectar con las poses o los comentarios (la he visto en inglés y polaco subtitulada), y por ahí no me ha entrado en ningún momento.

       De nota le pongo un 5 raspado. No es una película para tirar cohetes, aunque es un bonito homenaje a aquellas personas, entre ellas cientos de atletas, que abandonaron su país natal para poder buscar, encontrar, una vida mejor. Tristemente, todo esto ya se ha olvidado… Lo dejo por aquí.

sábado, 14 de septiembre de 2024

Wanted Man (2024)

 

       Dolph Lundgren es un actor, director y guionista sueco, nacionalizado en agosto de 2024 como estadounidense, después de 45 años viviendo en Estados Unidos. Conocido como el boxeador soviético Iván Drago de Rocky IV, He-Man o El Castigador, entre otros papeles ochenteros… Lundgren sigue haciendo películas de acción, a sus casi 67 años, y tras superar una enfermedad que casi se lo lleva al otro barrio hace unos años.

         En esta ocasión, hablaremos de la película de 2024, “Wanted Man”, o como se ha llamado en algunos países, “Se Busca”, donde aparte de protagonizarla, la dirige, la produce y casi es además técnico de sonido e iluminación, en una producción de bajo presupuesto, que en los noventa hubiera ido de cabeza al video-club el primer día, rodada en Nuevo México en tres semanas, y en la que vuelve a ofrecer una película sencilla, básica como ella sola, pero que si te pilla el día de aquella manera, puede llegar a entretenerte lo suficiente la hora y veinte minutos escasos de metraje que se gasta.


        Personalmente, y salvando las distancias, “Wanted Man” me ha recordado mucho a una película de mi admirado Steve McQueen, a bordo de un Ford Mustang del 68, que se titulaba “Bullitt”, estrenada en España en el 69, donde aparecía además Jacqueline Bisset y un jovencísimo Robert Duvall haciendo de taxista…

        Sigue esa premisa de testigos molestos que hay que eliminar, policías corruptos y amigos que resultan que no son tan amigos son más bien todo lo contrario, pero aquí no deja de ser una película de serie B a la que se le añaden ingredientes muy de nuestra década como el tema de la migración, el racismo y el odio que destilan algunos gringos a todo lo que suene a mexicano o a hispano directamente, que también puede sonarte de otras producciones como “Gran Torino” de 2008, aunque está claro que Dolph no es Clint Eastwood.


        ¿Qué tenemos en la narrativa de “Wanted Man”? Un grupo de traficantes pasa una noche divertida, han hecho un gran negocio con otros traficantes, o al menos eso creen ellos, cuando un grupo de encapuchados entran en el almacén en el que están y se cargan a todo el mundo, incluyendo a unos agentes de la DEA que estaban infiltrados haciéndose pasar por uno de los grupos de traficantes.

        Solo dos chicas de compañía se salvan del tiroteo, y huyen del lugar, siendo arrestadas en México poco tiempo después. Concedida la extradición a estados Unidos en calidad de testigo, el agente Johansen, célebre por sus actuaciones en contra del colectivo de migrantes mexicanos, y de hispanos en general, que es nuestro querido Dolph, recibe el encargo de ir a México a recoger a las dos chicas y traerlas de vuelta a Estados Unidos.


       En el trayecto de vuelta, son emboscados, quedando solo Johansen y una de las chicas, Rosa, vivos. Además de enfrentarse a sicarios en el propio México, descubrirán que los autores de las muertes de los agentes de la DEA son policías y ex-policías estadounidenses, que quieren a la chica en el otro barrio criando malvas, y a Johansen también, ya de paso, por meter las narices…

        Con un Kelsey Grammer, el mítico Frasier, que debe estar pasando horas bajas para aceptar estos papeles tan malos, haciendo de Malote y poli corrupto, “Wanted Man” es una película que tiene pocas y malas escenas de acción, previsible como ella sola y que no te va a sorprender en ningún momento.


       Es el típico producto, de muy bajo presupuesto, como os decía anteriormente, de videoclub de los noventa. La ves, te entretiene y la olvidas a los diez minutos, y a pesar de su corto metraje, hasta podría sobrarle más. Su mensaje podría ser el de un racista o un xenófobo, con ideas preconcebidas, que acaba viendo la luz.

        De nota le doy un 4,5, pero aun así os recomiendo su visionado si tenéis el día tonto. Echadle un vistazo y ya me contaréis, lo dejo por aquí.