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domingo, 19 de noviembre de 2023

Las Crónicas del Miedo (Netflix, 2017-2019)

 

         Aunque parezca todo lo contrario, no es fácil encontrar una serie, que no sea de animación, entretenida, para todos los públicos, pero sobre todo para los más pequeños de la casa, de ocho años en adelante, y que tenga un punto de misterio que consiga engancharlos desde el principio hasta el final.


         En Netflix, durante este mes de noviembre, hemos disfrutado en familia de una de esas series dirigidas a un público joven, pero que la puede disfrutar cualquiera, con un toque de humildad, escasos y básicos efectos especiales, y con niños o adolescentes como protagonistas de cada uno de los 23 episodios, independientes entre sí, que conforman las dos temporadas de “Las Crónicas del Miedo”. Una serie británica emitida originalmente entre 2017 y 2019, y en la que salen unos cien actores en total, con historias relacionadas con lo sobrenatural, lo misterioso, la magia, los extraterrestres, la mitología (como los trolls, las sirenas, los brujos) … Y con todo tipo de finales.


         Cada uno de los episodios está presentado por un silencioso personaje, “El Curioso”, que se presume que es un nene con una misteriosa máscara, que da pie, estando en el escenario de la historia o manejando algún objeto relacionado con la misma, a un capítulo al que una voz en off da pie. Este mismo personaje, “El Curioso”, también cierra el episodio estando presente en el lugar donde se ha desarrollado el capítulo. No habla, lleva además una capucha, y es el coleccionista de las historias narradas. Pero la voz en off nos ofrece una moraleja al episodio, que casi siempre suele estar relacionado con el mal comportamiento del chico o chica de turno, que, a veces encuentra la redención y el perdón, y otras veces no acaba muy bien parado, o a medias, según se dé.


         La media de los episodios es de unos 25-30 minutos, que no están mal de metraje, y puede recordar a las famosas “Pesadillas” y “Escalofríos” de R.L. Stine, rozando más el tema de la Ciencia Ficción y lo paranormal, que el terror en sí mismo.


         “Crónicas del Miedo” es una serie que tienes que abordar con ojos de un chaval de diez o doce años, como mucho, o en caso contrario no pasaría ciertos filtros que vemos con ojo de Boomer de cincuenta años, y que, posiblemente, pueda parecerte mala o repetitiva. Pero nosotros, como os digo, la hemos visto en familia, hemos ido comentando escenas y episodios, algunos como siempre sucede en este tipo de series mejores que otros, todo hay que decirlo, y nos ha logrado entretener. Por cierto, el último episodio, es un capítulo doble.


         Personalmente, le doy un 5, no es una serie para tirar cohetes, pero se deja ver, y se nota que va mejorando según pasan los episodios, los primeros son más ingenuos (por definirlos de alguna manera) y los siguientes parecen más elaborados, aunque todos tienen en común la moraleja ante una mala acción o un mal comportamiento, por parte del o de los protagonistas, eso no falla.


 Me hubiera gustado disfrutar de una tercera temporada, o de más series por el estilo, sin entrar en la animación, ya que como digo, no son tan habituales o numerosas como se cree, o por lo menos, nosotros no las encontramos en las plataformas habituales (o ya directamente, las hemos visto, aunque no he opinado sobre ellas).


         También, algo que me ha dejado en vilo es saber quién carajo es “El Curioso”, si es un ente, un fantasma o un simple nene que anda, como decimos en Extremadura: “Máh perdio quel barco l´rroz”.


         Lo dejo por aquí, y ya me diréis vosotros que os pareció… “Las crónicas del Miedo”.

jueves, 16 de noviembre de 2023

El Entresuelo (Netflix, 2022)

 

         Si hay algo que caracterice a Netflix, es su facilidad para colarnos entre películas buenas, o aceptables, alguna que sea regular o de serie B directamente. La plataforma te da una cal y otra de arena, y cuando lo hace, lo hace por todo lo grande, colándote la susodicha en la parrilla de las películas más vistas de España.


         Ese es el caso de “El Entresuelo” (Netflix, 2022), película que parece haber sido rodada por unos colegas en un par de fines de semana, estando aburridos en un pueblo perdido de Oregón o de la Columbia Británica, y con un Henry Thomas, nuestro mítico Elliot de ET, metido a un fontanero difícil de matar, padre de familia y devoto marido.


         En la narrativa: Robert Mitchell y su mujer pasan apuros económicos. Él es un fontanero local cuya principal característica es fiarle a todo el mundo, por lo que no llega a fin de mes. Ella, es la contable a tiempo parcial del aserradero local. Los dos acaban de ser padres de una niña, y él se opone a que ella retome su trabajo en el aserradero de Tim, su jefe, en un alarde de padre de familia responsable, algo que ya hace tiempo no se estila por el mundo, pero es lo que hay.


         De manera paralela. Dos tipos, que recuerdan a los Malos de la película “Air Bag” o de toda la saga de “Solo en Casa”, y que se autodefinen como “Profesionales”, “Muy y mucho profesionales”, pero que resultan patéticos hasta extremos insospechados y que te darán vergüenza ajena, llegan a la casa forestal de Tim, el jefe del aserradero, mientras que el propio Robert Mitchell está en el entresuelo de dicha casa haciendo cosas de fontanero.


         Los Malos acaban con Tim al no encontrar el dinero que buscan, y es que Tim está metido en blanqueo de dinero y mil movidas más hasta las cejas, mientras que Robert es testigo de lo ocurrido.


         Los Malos pretenden acabar con Robert, sin contar conque el fontanero es un puñetero “McGyver” difícil de matar, que lo mismo te hace una cerbatana con dos tubos, que se hace las garras de Vega el de “Street Fighter” con tres hierros y cinta americana, y que pone en un brete a los Malos al sobrevivir a todos los ataques de los mismos. Y de paso, Robert se hace con el dinero que buscan los patéticos malvados.


         A la par, una agente especial del FBI llega investigando a Tim y ese rastro de dinero. Pronto, una policía local que en un principio parece escapada de un cuento infantil, se le une en su investigación, pero esta resulta estar con los Malos, que la eliminan a las primeras de cambio para repartirse entre menos el botín, en una batalla final donde todo acaba con un final feliz. Bueno, más que eliminarla, se la quitan de encima con un tiro en el hombro por la espalda.


         El epílogo nos muestra a Robert recibiendo un sobre lleno de pasta en el buzón de casa, dejado allí por el Sheriff, que se ha saltado tropecientas leyes estatales, federales, regionales y judiciales para darles dinero manchado de sangre, prueba de una investigación policial en curso, pero el matrimonio lo celebra como si les hubiera tocado la Lotería. Fin.


         En resumidas cuentas: Película poco original de una hora y media, a la que le sobran treinta minutos de inventos y autocuras del fontanero que se comporta como un maldito comando en el entresuelo de la casa. Es previsible, y sabes perfectamente desde que se monta el quilombo que al niño de ET no se lo van a cargar así como así. Puede llegar a entretenerte, pues dentro de su género B para C, no está mal del todo, y por ello yo le doy un 5 de nota. A veces, ocho o nueve amigos en dos o tres semanas pueden llegar a hacer algo más o menos entretenido sin llegar a tirar cohetes. Este, quizás, sea uno de sus casos. Netflix, como digo, una de cal y otra de arena.


         Lo dejo por aquí, y ya me comentaréis que os pareció a vosotros esta película, “El Entresuelo”.

miércoles, 15 de noviembre de 2023

Mortal Kombat (Netflix,2021)


 

           Yo ya era casi un veinteañero cuando apareció el primer “Mortal Kombat” en 1992. Una máquina recreativa que venía a revolucionar y poner patas arriba todos los salones recreativos de Badajoz, con personajes reales, actores digitalizados, cuyos combates sangrientos y gores hacían las delicias de los que se dejaban las monedas de cinco duros en la máquina. Un arcade que nos pareció una auténtica maravilla, una revolución dentro del mundo de los videojuegos.


         Siempre fui más de “Street Fighter”, pero reconozco el morbo que provocaban aquellos “Fatality” con los que los personajes remataban sus batallas ante rivales moribundos. Gores, si, pero originales también, todo hay que decirlo.


         Después, poco después de hecho, la franquicia saltó a las consolas y aquello fue el no va más: Nuevos juegos (no sé si ya van 14 o 15), nuevos personajes (creo que superan ya los 60), y una primera película con una BSO pegadiza, y discotequera, que hoy dentro de la cutrez, es considerada de culto. Después ya vendrían otras, aparte de mercadeo de todo tipo relacionado con el juego y sus personajes.


         La franquicia desde entonces, como os digo, y ya han pasado más de treinta años, no ha parado de crecer. Y esta versión cinematográfica de 2021, llegada este noviembre a Netflix, es un ejemplo de ello.


         Con un comienzo ciertamente interesante, este nuevo reinicio le da una vuelta de hoja a la historia y a los personajes del mítico juego.


         En la narrativa: Cole Young, un luchador de Artes Marciales Mixtas, acostumbrado a recibir palizas por dinero, recibe la visita del malvado y gélido Sub-Zero, vendedor de helados, proveniente del Mundo Exterior, y que viene buscando a los Campeones de la Tierra para eliminarlos antes de que se celebre el “Mortal Kombat”. Algo que, por cierto, no se llega a celebrar en la película, pues el guion gira en torno a matarse antes de que se celebre el torneo oficial, se vendan las entradas y las palomitas para el evento.


         Rescatado “in extremis” por otro luchado, Jax, que pierde los dos brazos en su lucha contra Sub-Zero, Cole es enviado en busca de Sonya Blade: Una chatarrera terraplanista y secuestradora de “Kano” (que es un pedante, arrogante y dibujante de cómics bocachancla), que le suelta la brasa sobre “Mortal Kombat”, mientras reciben la visita de un lagarto transparente que haría palidecer a todos los invitados de “Cuarto Milenio”.


         Los tres emprenden un viaje en busca del Templo del Dios Rayden, que está en Minas Moria, encontrándose con un guía turístico lamado Liu Kang, que es otro luchador, primo de un tipo que lleva una palangana en la cabeza.


         Rayden, que es directivo de una empresa eléctrica, y que tiene dos bombillas en los ojos desde que le operaron de cataratas en la Seguridad Social, les dice que tienen que entrenar para luchar contra los contrincantes del Mundo Exterior, liderados por un hechicero de pelazo envidiable…


         En definitiva: Estamos ante un nuevo inicio de la historia, otro más, con entretenidos combates, con su dosis de sangre, vísceras y “fatalities”, y algo de humor con tintes noventeros con el que quizás se sienta identificado algún “Boomer” más que otra cosa. Quizás de su metraje de una hora y cuarenta, le quitaría entre diez y quince minutos, como mucho. No es una película para tirar cohetes, y no le daría más de un cinco de nota.


         Por cierto: Habrá segunda parte en 2024, aunque la fecha del estreno, mientras os cuento esta reseña, aún no está concretada.


         Echadle un vistazo y ya me decís que os pareció a vosotros esta versión de “Mortal Kombat”.