Sobre gustos hay mucho escrito, pero poco editado.
Maullando desde 2008...
Somos el blog extremeño de entretenimiento, activo, más longevo, hasta la fecha: Con reseñas de cómics, libros, películas, series, gatos, y asuntos varios (relatos cortos y reflexiones). Con más de 4600 entradas publicadas, y 800 etiquetas de todo tipo. Bienvenid@ al Patio-Lavadero.
Spoilers, claro. A “El
Paciente” (Netflix, 2022), película francesa, la he visto venir a la milla de
distancia. Error mío tragarme la hora y media de metraje cuando a los diez
minutos, a pesar de cierta capa de engaño, ya la tenía más que calada…
En un inicio, tenemos a una
familia asesinada, donde Thomas es el único superviviente a pesar de tener una
cuchillada en el vientre. Tras años de coma, despierta sin recordar lo que
pasó, y sin poder moverse. Solo poco a poco, con ayuda de terapia consigue más
o menos comenzar a construir un relato que… A la postre, va a resultar falso.
La historia, vista mil veces,
es una de esas narrativas a las que le sobra media hora sin pestañear, que
intenta jugar con el espectador que, siendo un poco avizor, sabrá donde va a
desembocar toda la trama, en la que él, precisamente él, Thomas, es el asesino
y su mente reseteada trata de reinventarse lo ocurrido… Las subtramas, poco
consistentes, no son de mucha ayuda para reflotarla.
Tostonazo épico. Intenta ahorrártela,
es mi consejo.
“Las Nadadoras” (Netflix,
2022) nos narra la historia real de dos hermanas sirias. La vida les iba
relativamente bien, entrenado natación con su atento padre, bastante occidentalizadas
en una Siria (la del dictador Bashar al-Ásad) que de un día para otro estalla
en una revuelta social (2011) que desencadena una Guerra Civil. Proto, los sueños
de convertirse en Olímpicas dan paso a la necesidad de huir del país, en compañía
de un primo suyo, hacia Alemania, dejando atrás a sus padres y a su hermana
pequeña.
Aquella burbuja que habían
vivido de paz, armonía y buen rollo se rompe y comienzan a conocer el miedo en
el Mediterráneo hacia Grecia, la muerte, la deshumanización y la indiferencia
de los países europeos que no quieren refugiados dentro de sus fronteras…
Comienza una lucha por lograr sobrevivir.
La película tiene, sin duda
una historia extraordinaria, pero peca de querer contarnos muchas muchísimas
cosas en sus dos horas y cuarto de metraje, perdiéndose quizás demasiado en
subtramas, personajes secundarios y haciendo mucho hincapié en la relación de
las dos hermanas, sus diferencias y sus objetivos. Lo Social ahoga en ese
aspecto a la cinta, que podría funcionar perfectamente con media hora menos, y
tendría gancho. La lentitud juega en su contra, y pronto pasas de estar entusiasmado
con la narrativa, a bostezar y mirar el reloj.
Al final, una de las hermanas
logró competir por el Equipo Olímpico de Refugiados en las Olimpiadas de 2016 y
2020, logrando en gran parte su sueño. Al final de la película salen las
protagonistas que han inspirado la cinta, con datos relativamente nuevos sobre
sus vidas y qué fue de ellas… Le doy un seis raspado, porque creo que enfocada
de otra manera, esta historia podría haber brillado más… Ya me diréis que os ha
parecido.
“Plan de Estudios” (Netflix,
2022), película polaca, que bien podría ser una de esas estadounidenses de los Ochenta-Noventa,
donde un expolicía metido a profesor de Historia (está claro que cualquiera puede
dar clases de Historia en Polonia) en un instituto chungo, deberá investigar el
asesinato de un amigo, antiguo profesor precisamente de ese instituto.
Con bandas juveniles, donde el
alumno más joven del Centro tiene 26 años (y un par de hijos), el expolicía infiltrado
tiene ante sí todo un mundo de hostias, patadas y poses chulescas, con malos
típicos, escenas previsibles y topicazos donde el “Malo” parece escapado de un
videojuego tipo “Doble Dragón”, y los esbirros y seguidores del mismo están más
cerca de lo que parece, apareciendo como diferentes “Jefes Finales” hasta
llegar al “Final Boss” donde se monta el pollo…
Es una película que puede
entretenerte si tienes ganas de ver cates y puños, un “Yo contra el Barrio” de
videojuego polaco con chica en apuros incluida en el lote, que, a pesar de no
contarnos nada nuevo, añade cierto rollo “Cobra Kai” (poco creíble, por cierto)
profesores-alumnos…
Por supuesto, no hace falta ni
decirlo, pero le sobra media hora larga de metraje de su hora y media de
duración, y sin pestañear.
La dejo a vuestra entera
elección, pero, lo dicho, es bastante predecible y prescindible.
Con el bombo y platillo que le
han dado, había que ver “1899” (Netflix, 2022). Y después de siete días y ocho
episodios, ya me he tragado la serie del momento (y de momento).
En la narrativa tenemos al
barco Kerberos. Estamos supuestamente en 1899 y el transatlántico de cuatro
chimeneas y más grande que el Titanic, lleva a bordo a 1600 personas, de las
cuales las más recurrentes son 30. A mitad de camino, se encuentran con el
Prometheus, un barco gemelo desaparecido cuatro meses antes…
A partir de aquí, la realidad
desaparece y comienza la ida de pinza. En el barco solo hay un nene que lleva
cuatro meses solo, viviendo a base de pizzas congeladas, con pinta de tener 64
años y ser el doble de Damian, aquel niño diabólico hijo del mismísimo demonio.
El barco es una Torre de
Babel, personajes de distintas nacionalidades, culturas e idiomas, que guardan
oscuros secretos que van viéndose, a grandes rasgos (aunque no en todos, hay algunos
que quedan en secreto) a través de su pasado y ciertos saltos en el
espacio-tiempo…
Pronto, te vas a dar cuenta
que no estás ante una serie “normal”, y comienzas a barajar el tema ovni, Triángulo
de las Bermudas, el Mar de los Sargazos… Con aires ligeramente steampunk y
referencias a una docena de películas y series, como, por ejemplo: “Matrix” por
el rollo de la realidad que no es realidad, las realidades paralelas, que
igualmente recuerdan al Mito de las Cavernas de Platón. “Alien, el octavo
pasajero”, por la relación Nostromo-Prometheus y el niño-alien como intruso
disruptivo en la narrativa, aunque aquí no sale de las tripas del personal. “El
Show de Truman”, por el Observador, pendiente de todo, manipulador de
realidades. “Alicia en el País de las Maravillas”, por el pasar al orto lado, a
otras realidades y mundos (a veces, a través de tubos, como los amigos Mario y
Luigi), algo del Metaverso de Marvel y sus “What if…?”… Por supuesto, “Dark” y
sus triángulos, al fin y al cabo son al misma productora y algunas cosas te
pueden recordar a la serie alemana. Igualmente, he visto alguna referencia a “WestWorld”
en la existencia de personajes robóticos de época y algo de rollito Sith, de “Star
Wars”, en el malo malísimo de la serie…
En definitiva… Se deja ver,
pero le sobran cuatro episodios de relleno. Al final de cada uno de los
episodios, suena una música y viene una sorpresa y/o revelación, para dejarte
con el culo torcido hasta el siguiente episodio.
P.D: Al final resulta que van
en una nave espacial llamada “Prometheus”, donde todos están en estado
vegetativo, dormidos, teniendo el mismo sueño, del que hay que despertar. El
año es 2099, pero siguen usando el MS-DOS como sistema operativo.
Tercer tomo de “Rooster
Fighter” (Ivrea, 2022) de Shu Sakuratani (guion y dibujo), que a diferencia de
los dos primeros, no ha salido con mucha diferencia de tiempo (entre el primero
y el segundo hemos esperado un año).
En este tomo sigue la misma
tónica que los dos anteriores, surrealismo total en la que un gallo con
superpoderes (cuidado con ese “Kikiriki”), Keiji, se enfrenta a monstruos (los
llamados Kijuu) para vengar la muerte de su hermana asesinada por uno de estos monstruos
precisamente.
Una especie de parodia, con
mucho humor, de “One Punch-Man” y de todo lo que recuerde a los típicos héroes solitarios
del cómic y del cine.
Un cómic que vas a disfrutar
desde la primera página, de lo más recomendable. Eso sí, ahora esperemos que el
cuarto no tarde en llegar…
“Hikizuki y Oshikiri” (ECC,
2011) es un manga dentro de los que yo considero “menores” del gran maestro del
terror manga, Junji Ito. Con poco más de 150 páginas, nos presenta cuatro
historias, dos dedicadas a los Hermanos Hikizuri, seis terribles hermanos
huérfanos que son capaces de las terribles cosas (entre ellas el asesinato), y
que viven amenazados, aun, bajo la alargada sombra fantasmal de sus padres
enterrados en el jardín de casa.
Las otras dos, más
surrealistas si cabe, tienen como protagonista a Oshikiri, un adolescente cuyos
padres trabajan en el extranjero, y que vive (solo) en una enorme casa con
apariencia de Castillo Medieval europeo, que en su interior alberga una puerta
a otra dimensión o realidad alternativa, donde los dobles o habitantes de la
misma son malvados y aficionados a los más horribles experimentos…
Como digo, en mi opinión, no
es lo mejor de Junji Ito (dibujo y guion), pero si eres aficionado a sus
cómics, este sin duda, no puede faltarte.