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sábado, 25 de marzo de 2017

Múltiple (2016)


              Con “Multiple” (2016) Night Shyamalan vuelve con su mejor cine. A mi este año ya me tiene de por si ilusionado, porque está realizando una nueva entrega de “Historias de la Cripta”, después de un parón de más de veinte años de esta serie de culto (o eso tengo entendido).

               En esta cinta nos encontramos con Kevin, un tipo que tiene 23 personalidades distintas diferentes (un chico, una señora mayor, un diseñador de moda…), muchas de ellas enfrentadas entre sí, y con miedo a una personalidad que está por venir, la número 24…


              Paciente de la Doctora Fletcher, que sigue su caso con interés, Kevin secuestra a tres adolescentes en un coche. Una de ellas, la más introvertida de las tres, Casey, vive el secuestro como una especie de viaje interior a lo “pequeño saltamontes”, recordando las enseñanzas y experiencias adquiridas en su infancia en compañía de su padre y de su tío, con los que se iba de caza siendo apenas una cría.



               James McAvoy (Kevin), hace desde luego un gran papel en la interpretación de los diferentes personajes, llegando a ponerte en continua tensión, porque no sabes que personalidad va a entrar por la puerta y con cual van a tratar las chicas. Es puro terror psicológico, del inquietante. Es estar delante del maldito Joker de DC Cómics, con la capacidad de modificar su físico, su fuerza y su voz. Os la recomiendo. Os gustará, con certeza.

               P.D: Lo mejor de todo, sin duda alguna, el final, porque es un guiño BRUTAL.

1898. Los Últimos de Filipinas (2016)


        La bibliografía sobre “Últimos de Filipinas” o los “Héroes de Baler” es extensa. Como historiador por un lado, y como autodidacta por otro, he manejado varios volúmenes sobre el tema concreto, y sobre “La guerra hispano-filipina” y “El Desastre del 98”, siendo para mí de especial interés la suerte que corrieron muchos extremeños en aquellas latitudes asiáticas, como el médico villanovense Felipe Trigo o el soldado Deogracias González Hurtado (esclavizado al ser tomado prisionero), así, a bote pronto.


        Este interés por la suerte, y el fin del Imperio Español (1.898) con la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, y la posterior venta a Alemania de Las Palaos, Guam, y Las Carolinas (1.899), me lleva, como una polilla a la luz, a arriesgarme a alquilar “1898. Los últimos de Filipinas” (2016), superproducción española, basada en el hecho histórico, La guerra hispano-americana, y para ser más preciso, “El sitio de Baler”.


         Sin entrar en detalles históricos, porque la verdad es que me perdería en el Mare Magnum que es el hecho en sí, el contexto histórico, las circunstancias geopolíticas mundiales, nacionales y hasta regionales, y centrándome más en lo que es la película, os diría que: Si buscáis una cinta fiel a los hechos, aquí NO la vais a encontrar. El sitio de Baler no aconteció como se narra en la cinta. No lo digo yo, lo dicen los historiadores, los hechos, los propios acontecimientos narrados posteriormente. Lo dice hasta la maldita Wikipedia. El rigor histórico, como se suele decir, brilla por su ausencia.


         Ahora bien, si buscáis una recreación histórica. Pues entonces no iréis descaminados. Si buscáis puro entretenimiento, una película bélica, algo que se acerque someramente al colonialismo español en aquellas tierras (aunque sea kilométricamente), bien contado (aunque sin tirar muchos cohetes, no os vengáis arriba) y narrado, con buenos efectos y una historia sobre lo absurdo de las guerras (épicas o no), apoyado en un importante reparto de actores nacionales… Pues esta es tu cinta.



          Gran fotografía, música fiel a lo que se le pide, entretenimiento de grandes salas de cine. Merece la pena, aunque sea de pasada (me voy a volver a repetir), acercarse a la Historia de España, aunque sea de esta manera (menos da una piedra).


jueves, 23 de marzo de 2017

The neon demon (2016)


          Jesse acaba de llegar a Los Ángeles. Está sola, se hospeda en Pasadena, y es un tanto lela, aunque muuuuuy requeteguapota. Quiere triunfar como modelo. Pronto conoce a Rudy, una maquilladora, un tanto extraña, que se la lleva a una fiesta de modelos. Todo muy chic, muy artificial y con más poses que una revista de moda.


          Jesse pronto comienza a escalar, social y profesionalmente hablando, y su hermosura comienza a levantar pasiones, envidias y celos, por todos lados…

            El caso es que llegados a mitad de la película, la cosa comienza a derivar en un surrealismo total. La situación va cambiando, entre fotografías de portadas de revista, poses, maquillaje, huesos y diálogos escasos, a una serie de escenas que superan la rareza, y la dejan muy atrás. La música, parecida a la que te suelen poner en algunas tiendas de ropa, tampoco ayuda mucho al realismo. Recuerda a la de “El Planeta Salvaje” (1973). Tienes la sensación de estar en una mezcla de “Tron” (1982), “La Fuga de Logan” (1976) y la serie “Chocky” (1984) mientras se debate sobre la belleza exterior e interior, es una “fiesta de los maniquíes, no los toques, por favor…” con la inquietante presencia de Keanu Reeves.


            La traca final supera a los cohetes de cualquier pueblo en fiestas. A todo lo citado anteriormente, sumadle: Necrofilia (en un nivel bastante alto), asesinato, vampirismo, canibalismo en tercer grado… Estamos que lo tiramos…



        ¿Grotesca, absurda y rara de narices? La verdad es que sí. Pero a mí, me ha gustado. La dejo a vuestra propia elección.

miércoles, 22 de marzo de 2017

No culpes al karma lo que te pasa por gilipollas (2016)


          “No culpes al karma lo que te pasa por gilipollas” (2016) es la típica película que vas a ver al cine, o que alquilas, para desconectar de todo. ¿Qué has tenido un día regular y no quieres pensar en nada?, esta es tu película. Basada en la novela de Laura Norton, tenemos a Sara, una soñadora chica (Verónica Echegui) que regenta una absurda tienda donde todo está hecho con plumas, y que vive enamorada de un antiguo amor imposible, que se va a convertir en su futuro cuñado…


        Música muy chula, historia sin pies ni cabeza, los personajes son demasiado increíbles (el papel del padre es lo más absurdo que te puedes echar a la cara), es… Como os podéis imaginar… Una película mala de narices, pero… Lo dicho: ¿No quieres pensar en nada durante casi dos horas? Pues desconecta viendo esta cinta…



           P.D: Qué guapa la Echegui…

lunes, 20 de marzo de 2017

La bailarina (2016)


          A Loie Fuller solo la conocía por algún cartel parisino de finales del XIX, concretamente el del Folies Bergére, por ser una de las artistas lésbicas más conocidas de principios del XX, y poco más. Actriz autodidacta, bailarina de vaporosos y coloridos tejidos, productora… Esta norteamericana se fue del medio Oeste americano a buscar fortuna en el París de Toulouse-Lautrec, Rodin y compañía…


           “La bailarina” (2016) cuenta, por encima, la vida de esta actriz y bailarina que, más pronto que tarde, fue eclipsada por la figura de Isadora Duncan, que llegó como un torbellino y se la llevó por delante. Y, cuando digo por encima, lo digo porque Fuller, lesbiana reconocida, aquí esconde un poco o mucho, su verdadera sexualidad, con un novio que no existió realmente, lo cual hace que la película de Stephanie Di Giusto pierda veracidad e interés (a partir de los treinta minutos es cuando ya empieza la cosa a torcerse), y es una verdadera pena porque el biopic sobre el personaje creo que merecía realmente, algo mejor, algo más centrado en ella misma, y no en una realidad que no existió, tal y como, al menos, nos quiere mostrar la directora francesa en su Opera Prima.


           Autodidacta e improvisadora, Fuller pasó de trabajar pequeños papeles de tres minutos y entreactos, a intentar crear su propio universo en el baile de los sugerentes pliegues de su vestido… Lástima, como os digo, que más de la mitad de la película no se corresponda con la realidad de Loie Fuller, lástima la falta de valentía. A vuestra elección.

Obras clásicas, en Manga


         El último que me he leído ha sido “Crimen y Castigo”, de Fiódor Dostoievski, pero tenéis una veintena de títulos de obras clásicas de la literatura universal, versionadas como esta, al Manga.




          Editadas por Herder Editorial, y por “La otra h”, tenéis títulos como “El príncipe” de Maquiavelo, “Fausto” de Goethe, “1984” de Orwell, “Don Quijote” de Cervantes o “Kamasutra” de Vatsyayana. La complejidad de adaptarlas al Manga hace que los autores se hayan tomado ciertas libertades con los cómics, lo cual es más que comprensible, pero merece sobradamente la pena hacerse con algunos de estos títulos que no llegan a diez euros. Como no quiero dedicar un post por cada uno de ellos, porque no me merecería la pena y caería en un bucle. Aquí os dejo esta entrada para que sepáis de su existencia, como una opción, muy buena, de leer versiones en los cómics, de obras de toda la vida, para todas las edades. Muy recomendable.

domingo, 19 de marzo de 2017

Koba el Temible. La risa y los Veinte Millones. (2002)


        Me decanté por “Koba el Temible. La risa y los Veinte Millones” (2002), de Martin Amis, después de haber leído “La flecha del tiempo”, cuya crítica publiqué por aquí hace poco más de un mes.


        De este autor inglés no había leído nada previamente a “la flecha del tiempo” y decidí aprovechar el buen precio de esta edición de Anagrama, para leer un poco más sobre el autor, y sobre un tema que me fascina bastante (como historiador), que es la etapa Stalinista en la URSS.


         En “Koba el Temible” descubro una biografía atípica del dictador. Atípica porque, Amis, huyendo del ensayo clásico, hace de este libro casi un libro de su propias memorias, aparte de meditaciones y reflexiones varias al respecto. El libro, que no llega a las trescientas páginas, está dividido en tres partes. Podemos decir, de alguna manera, que la primera y la tercera son las partes más “intimas”, propias y familiares del autor. Su padre fue militante comunista, junto a algunos de sus amigos, durante doce años, y desilusionado, abandonó el Partido siendo Martin muy joven. El autor, igualmente, menciona como influyó aquella etapa en su vida, junto a otros datos como la muerte de su hermana Sally, a una edad temprana…


        De Stalin, propiamente dicho, tenemos toda la segunda parte. Desde que nace, hasta que poco a poco toma el control del Partido y del país, manipulando la verdad (a través de una propaganda muy trabajada, todo sea dicho) y matando, de paso, a antiguos compañeros de filas, obreros, campesinos, intelectuales, niños de diversas edades, judíos y periodistas… Hasta un total de veinte millones de personas. Stalin diría que, “una muerte es una tragedia, pero un millón es una estadística”. Superó, y casi cuadriplicó, el número de muertes de Hitler, que a su lado, era un puñetero aficionado en cometer crímenes contra la Humanidad.

        El libro no es una biografía extensa, pero si aporta datos interesantes, junto a una cuidada bibliografía. Al tener quince años, quizás incluso esté desfasado, lo ignoro a estas alturas, pero no deja de ser interesante la reflexión de Amis, de que todo el mundo conoce, y te podría dar nombres de campos de concentración nazis o de gerifaltes de las SS, pero nadie te dará nombres de los Gulags soviéticos o de directores asesinos (y asesinados) de La Checa.


        Personalmente, esperaba alguna mención a La Guerra Civil española, y el papel que tuvo Stalin en el conflicto, pero no se le dedica ni una sola línea a este apartado, así como tampoco al conflicto chino o el coreano, y sus posibles repercusiones. No por ello deja de ser recomendable. Es un libro interesante y demoledor. 

La Gran Muralla (2016)


        En “La gran muralla” (2016), nos encontramos con una superproducción china, con Matt Damon y Pedro Pascal (que aprovecha el tirón de “Juego de Tronos”), como protagonistas principales. Estamos en pleno S.XV, y las potencias europeas codician la pólvora negra, cuyo secreto guardan celosamente los chinos.


        Dos mercenarios, uno inglés y otro español, llegan hasta las mismísimas puertas de la Gran Muralla China buscando hacerse con ese codiciado secreto. Son los dos últimos supervivientes de una expedición de veinte hombres. Capturados por los chinos, más pronto que tarde se dan cuenta de su situación. La Muralla protege al Milenario Imperio, no de los mongoles ni de los Testigos de Jehová, sino de algo mucho más terrorífico: Monstruos. Unos bichos verdes, de diversa índole y categoría, que pretenden invadir el país y merendarse hasta el último de sus habitantes. Pero ahí está Matt Damon para evitarlo con su arco (cual Légolas), y sus buenos modales…


        La película rebosa efectos especiales hasta en la sopa. La trama deja mucho que desear. La imagen de los españoles, por variar, no sale muy bien parada. Es una película realizada para el gran público, puro entretenimiento, para no pensar mucho y dejarse llevar por las oleadas de cucarachas verdes que lo protagonizan. ¿Se deja ver? Sí, pero a mí me ha llegado a aburrir. Ahí queda.



        P.D: La presencia de Dafoe no salva la película.


viernes, 17 de marzo de 2017

Curso 1984 (1982)


        “Curso 1984”, película de gamberros ochenteros, de casi treinta años, pero que se hacen pasar por nenes de instituto de quince o dieciséis años. Esta es una de aquellas películas de videoclub que paraba poco en las estanterías, tanto es así que es casi considerada mítica por algunos.


        Nos encontramos con un instituto, el Lincoln High, de una zona conflictiva. Sus habitantes son punkies (nazis, por cierto), drogatas, yonkis, gamberros de diversa índole. La estética, el graffitti de diversa consideración artística. A este lugar tan idílico, llega un profesor nuevo de música, el Señor Norris, que se encontrará con la banda de Peter Stegman, unos tipos que controlan el centro y sus alrededores con el mercadeo de coca, que se disputan con una banda de negros.


        Desde el principio, las putadas al profesor se convierten en normativa, habituales en el día a día. Hasta que Andrew Norris se cabree, y pase de ser el amable profesor de música a jugar a lo que les gusta a los punkarras de Steigman.


        Las referencias a películas como “La naranja mecánica” (1975) o “The Warriors” (1979), están muy presentes en esta cinta (incluso, me atrevería a aventurar inspiraciones del videojuego “Final fight”), donde Michael J.Fox hace un papel secundario, y aparece Roddy McDowall (¡Qué verde era mi valle!) como profesor. Hoy en día es una película un tanto desubicada, que incluso te hace sonreír (a mi sobre todo ver esos actores tan mayores haciendo papeles de supuestos críos de secundaria), pero no por ello deja de ser interesante. De hecho, al principio de la película, se asegura que está basada en “hechos reales” y da unos datos sobre la violencia del alumnado hacia el profesorado en Estados Unidos.



        Os la recomiendo. Por ochentera, por la estética, y por su historia, que nunca pasa de moda. Por cierto, el tema principal “I am the future” es de Alice Cooper.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Hangar 18 (1980)


        Hoy un traigo un clásico del cine de Ciencia-Ficción: “Hangar 18” (1980), una película de esas que yo veía, fascinado, en el salón de casa, en el viejo video Beta. Una de naves espaciales, transbordadores que escupen satélites en forma de supositorio en plena Guerra Fría, encuentros extraterrestres y todas esas cosas que le alucinan a uno cuando es apenas un crío con mucha imaginación.


        A fecha de hoy, nos hace mucha gracia, con esos ordenadores operando en Basic, transistores, paredes desnudas, patillas heredadas de los setenta, transbordadores de cartón-piedra y efectos especiales de feria, pero no deja de ser una película entretenida, para nostálgicos, que yo he querido recuperar, con unas pocas líneas como homenaje a aquel cine cutre que nos encantaba… Y es que ya no nos conformamos con cualquier cosa, lo cual no es malo.


        En “Hangar 18” tenemos a un transbordador espacial yanqui que, en plena misión (soltar un satélite), contactan con una nave de origen extraterrestre. La sorpresa dura poco, porque el satélite que acaban de soltar, choca contra el objeto, derribándolo sobre los propios EEUU (no iba a caer en plena Extremadura, no fastidies), y matando, de paso, al astronauta que andaba fuera del transbordador.


        Los militares pronto se quedan con el extraño objeto, al cual llevan al Hangar 18 (en Texas, pobres marcianos), mientras los astronautas aparcan el transbordador (como el que aparca un Renault 6), y comienzan a investigar el paradero del objeto (que tiene la apariencia de una cafetera)…

        Como os decía: Solo ver “Hangar 18” con ojos ochenteros, en caso contrario, el cerebro te puede estallar de la risa. ¿Es mala? No, yo no he dicho eso, a mí me encanta. Es, simplemente, antigua. Entre los actores, yo destacaría a Robert Vaugh (Los Siete Magníficos, El Equipo A…), y a Darren McGavin (salió en “Crónicas Marcianas”, “Expediente X”…).


        P.D: Como curiosidad, “Hangar 18” es una canción de Megadeth (Rust in Peace, 1990)

lunes, 13 de marzo de 2017

Train to Busan. (2016)


        ¿Qué tenemos en “Train to Busan” (2016)? Pues tenemos una gran película coreana de zombies. He de reconocer que los veinte primeros minutos no llegaban a engancharme: Unos técnicos, vestidos de blanco, parando camionetas de granjeros medio bebidos, ciervos que resucitan, un padre que no se comporta como un padre y está más preocupado por el índice bursátil que por su propia hija…


        Pero, poco después, la cosa empieza casi por casualidad, y al poco tiempo, tenemos un tren volando hacia ninguna parte, con la mitad de los vagones llenos de zombies hambrientos, y un grupo de supervivientes muy peculiares: Los jugadores de un equipo juvenil de béisbol y su única animadora, una joven embarazada y su marido, un par de abuelas, un egoísta jefe de estación, un valiente conductor y un puñado de extras que irán cayendo como moscas a lo largo de la cinta.


       La crisis desatada nos mostrará lo peor del ser humano, y la capacidad de los zombies por atacar, correr los cien metros en cinco segundos, descuartizar y morder todo lo que se mueve con una expresión casi artística. Aparte de relevarnos varios datos interesantes para entender, aunque sea con pinceladas, el origen del caos producido.



       No soy muy aficionado al cine “zómbico”, porque la verdad es que siempre he pensado que es muy repetitivo: Tú corres, y los zombies te dicen Arrrgg, o Errggh, con sus cuerpos descoyuntados, y toda esa parafernalia… Pero he de reconocer que “Train to Busan” es trepidante, entretenida y se deja ver.  Os la recomiendo, por supuesto. Y, no dejéis de correr.