“Tarde
para la ira” (2016) es una de esas películas que te hacen creer, aún, en el
cine español. Lejos de los tópicos de la Guerra Civil, que ya empieza a
agradecerse alejarse de la monotemática cinematográfica de este país. Mira tú
por donde, nos encontramos con un thriller que, si lo hubiera firmado un
norteamericano, sería calificado de película del año, etc etc. Pedazo de cinta,
monumental.
Estamos
en verano, en Madrid. Es 2007, la película comienza con un atraco a una
joyería. Una huida espectacular, y donde Curro, el conductor, es arrestado. Le
caen ocho años.
Mientras
tanto, Ana, la mujer de Curro sigue haciendo su vida en el bar de barrio. Hace
un tiempo ha aparecido por allí Jose, un cliente que pasa a ser un habitual, y
que se hace muy amigo de Ana. La cosa se complica cuando Curro sale de la
cárcel. Conoce a toda la cuadrilla, pero… ¿Quién es este tal Jose?
Estamos
ante una película de venganzas, muertes, traiciones… Todos están que se salen,
pero Antonio de la Torre y Luís Callejo firman una de las mejores
interpretaciones del cine español de los últimos años. Raúl Arévalo, el
director, parece que lleva toda la vida haciendo esto. Después de dejarme
alucinado con su trabajo en “La isla mínima” lo vuelve a repetir, pero en la
dirección. Trae fuerza, dinamismo, tensión justa, la violencia de la calle, una
historia mayúscula… Una de esas historias que es mitad hermanos Coen y mitad
Tarantino.
¿Qué
si la recomiendo?, Creo que está claro, si te gusta el cine negro y del bueno, no puedes dejar pasar esta “Tarde para la ira”.



















































