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domingo, 6 de noviembre de 2016

El muertero Zabaletta. Agrimbau. Ginevra




        Estamos en un Buenos Aires alternativo, en un tiempo indeterminado. Los teleféricos dominan el cielo de la capital argentina, los edificios neogóticos, la estética steampunk. Las religiones prohibidas, todas, por ley. Los científicos han demostrado que Dios no existe. Los geómetras dominan la vida. En las alcantarillas murmuran masones y sacerdotes.

        Zabaletta es un asesino sacado de la cárcel. Cada cierto tiempo, el Estado decide prescindir de ciertos individuos de la sociedad. No hay Juicios, no hay un Porqué, no hay acusación ni defensa, no hay abogados defensores ni fiscales. La información les llega a los Muerteros, a través de una calesa tétrica, y estos, implacables agentes de la Ley, cumplen la sentencia sin piedad ni compasión.


         No hay mejor agente para cumplir estas misiones que el Muertero Zabaletta en toda la ciudad. Pero pronto, Zabaletta comenzará a plantearse cosas, sobre todo cuando le mandan eliminar a una chica, apenas una niña de quince años. Entonces, el sistema se volverá contra él, y Zabaletta tendrá que comenzar a tomar decisiones, ya no como brazo ejecutor, sino para salvar su propia vida…


       Magnifico cómic “El muertero Zabaletta” (2008, Norma Editorial). Con un dibujo asfixiante y recargado, acorde con la historia. Lo recomiendo mucho, con una historia rápida, de esas que enganchan y de la que quieres saber más y más. Agrimbau y Ginevra se salen con este álbum, sin lugar a dudas. Género negro, policiaco, futurista o alternativo, como prefieras, en una Ciudad del Plata donde se conformó otro futuro, otra sociedad, con toques de Minority Report y Blade Runner. Lo peor del álbum, que es muy corto, apenas 48 páginas.

Una pandilla alucinante



        “Una pandilla alucinante” (1987), o “The Monster Squad” es una película que vi siendo un crío, hace ya treinta años. Esta semana tuve la oportunidad de adquirirla por cuatro leuros, y aprovechando el sábado lluvioso, y un café mediante, volví a visionarla con los mismos ojos que la vi la primera vez. O al menos, eso he procurado.
 (Hay políticos que dan más miedo que estos pobres)

        Hoy en día, no pasaría un mínimo corte de calidad cinematográfica, pero, ¿realmente importa? Estamos ante una cinta de entretenimiento, una de aquellas que alquilabas un fin de semana por 20 duros, y la veías ocho veces antes de devolverla al video-club.
 (Cuanta santa inocencia...)

         La trama es bien sencilla. Grupo de amigos, adolescentes, recién aterrizados en el típico instituto gringo, que recuerdan horrores a Los Goonies, con todo sus topicazos: “El cebao”, que es como “El Gordi” de Los Goonies, el chulito algo mayor, en Los Goonies hermano de uno de ellos y con pañuelo en la cabeza, tan ochentero, y este con pendientes y chupa de cuero negro, El líder del grupo, la cría pequeña que anda siempre detrás de ellos, etc etc, falta, si acaso, el chino inventor. Pues bien, estos amiguetes, aficionados a las historias de monstruos, verán como su tranquilo pueblecito del medio oeste americano, es invadido por toda una banda de seres monstruosos y malvados, por cierto, todos con Derechos Adquiridos por la Universal, encabezados por Drácula, y conformados por un Hombre-Lobo, una cosa rara de los pantanos (una especie de Kappa japonés, mezclado con Godzilla, no sé cómo describirlo, pero hay muchos en el Guadiana…), una Momia del Período Medio Egipcio, (más o menos cuando los Hicsos invaden el Delta), Frankstein, que desde el minuto uno se cambia de bando (le pirran las crías al muy degenerado), y tres vampiras petardas que hacen más bien poco.
 (Y pensar que YO vestía así en los ochenta...)

         Ante este panorama, el grupo de chicos, decide plantar cara a la invasión de monstruos, con la ayuda de un viejuno alemán judío, antiguo preso de un campo de concentración. Para ello deberán hacerse con el medallón de Van Helsing (que pierde el combate contra Drácula en los primeros minutos de la película) y que una chica Virgen recite un hechizo en alemán, que abrirá una puerta bidimensional o tridimensional, vete a saber, que se llevará a Drácula y al resto de seres a un limbo del cual no podrán regresar…
  (Frank y sus extrañas obsesiones...)

         Entretenida, siempre y cuando consigas verla con la mente de los ochenta, o con los ojos de un chaval de diez años. No fue un éxito, y pocos la recordarán, pero he creído oportuno dejar este pequeño homenaje en el blog a “Una pandilla alucinante” porque este cine para críos, desgraciadamente, pasó a la Historia, para no volver. Os dejo, de momento, que se me ha colado un Pokemon en el WC y voy a ver si lo atrapo…


sábado, 5 de noviembre de 2016

Salario Mínimo. Bob Fingerman




        “Salario mínimo” o la historia, bastante autobiográfica, de Bob Fingerman y su relación de amor-odio por esa ciudad donde vive: Nueva York.  Fingerman es un tipo que estuvo en su día propuesto para un Eisner por estos guiños de realidad que se gasta él, creo (no me hagáis mucho caso) que casi inédito en España hasta donde he leído, o poco conocido. Y en este Beg the Question o “Salario Mínimo”, a través del personaje de Rob y su novia Sylvia, vamos viendo como es la dura vida de un dibujante de cómics porno, obsesionado por cierto, con los grandes pechos, en la ciudad que nunca duerme, con sus personajes raros, variopintos, pero de carne y hueso al fin y al cabo.

         Sus amigos, la relación con la familia de su novia, las convenciones de cómics, el aborto y el matrimonio, la vida en desnudo (se desnudan mucho en este cómic, y bueno, pasa de todo, imagina…), los perjuicios de la ciudad, de la gente y sus creencias, todo con una buena dosis de humor.

         Lo mejor de este cómic es que refleja la normalidad del día a día de Rob. Sus sueños, sus pasiones y sus miedos. No es que ocurra nada extraordinario, de eso se trata, es simplemente la vida pasar, aderezada con una buena dosis de anécdotas y personajes típicos del mundillo gráfico. 236 páginas, en blanco y negro, que enganchan. No está mal.



1944




        “1944” es una película bélica, estonia para más señas, de 2015. Tiene un interesante punto de vista, en mi opinión, sobre la 2ª Guerra Mundial en Estonia. Ocupada primero por los alemanes, que se dedicaron a reclutar jóvenes arios para las Waffen SS, después sufrieron la “liberación” soviética, que también reclutó jóvenes estonios para sus filas, y nos encontramos una verdadera civil dentro del conflicto Mundial. Estonios contra estonios en un conflicto global, muchos de ellos, más que por ideas, porque les tocó luchar allí donde les reclutaron.

         La cinta tiene una doble visión. Comienza por los estonios del bando nazi, que se repliegan y huyen ante el avance de los soviéticos, y que sufren como cualquier otro, las penalidades y sufrimientos de la guerra. Y justo a la mitad de la película, vemos el punto de vista soviético. Aquí no hay ni buenos, ni malos. Hay buenas personas, malas, asesinos, inocentes, gente que pasaba por allí. En definitiva, estonios. A pesar de su bajo presupuesto, que se nota, destacaría su profundo antibelicismo, y el maldito sinsentido de la guerra. Interesante la trama de un soldado soviético con la hermana de uno nazi, y la depuración soviética de burgueses (cualquiera que tuviera tres sartenes en vez de una, o un carro) en Estonia, con la consecuente visita siberiana.


        La fotografía espectacular, los efectos tienen un aprobado alto, con batallas muy simples, pero creíbles. Un desarrollo narrativo sencillo. Engancha. La recomiendo si quieres ver una película distinta, de las que nos tiene acostumbrados el cine bélico.

martes, 1 de noviembre de 2016

Dioses de Egipto




        “Dioses de Egipto” es una de esas películas estomagantes, malas de necesidad, que te tienen dos horas atado al asiento de la sala del cine mientras miras compulsivamente el reloj, y le pides a Horus que el tiempo se multiplique en velocidad, por lo que más quiera.
 (Ayyy, lo que me gustan las egipcias...)

       ¿Tan mala es? Si, amigos, es bastante mala y aburrida. Entonces, ¿Por qué te molestas en hacerle una entrada? Pues porque hay cosas que se pueden salvar en ella, aunque pocas, sobre todo sus magníficos efectos especiales, y a Courtney Eeaton, que enamora al primer golpe de vista, poco más.
 (Estoy que ardo después de dos horitas...)

         Desde el comienzo sabes que estos tipos ni son Dioses, ni aquello es o fue Egipto, demasiado gringo todo, pero bueno, perdonamos por pasar un buen rato, ameno, con palomitas que pronto se te atragantan. La cosa va de un ladronzuelo, que cree que su vida es la del personaje del videojuego Prince of Persia, que se dedica a mangar todo lo que se mueve, y que vive con su prometida en 20 m2, ya estaban mal las coisas en este Egipto, donde los Dioses, que se cuentan por docenas, se mueven libremente entre los humanos, mientras hacen fiestas o dicen chorradas.
 (¡¡La Armadura Dorada de Sagitario!!)

        El caso está en que, el malvado Set, vuelve de unas vacaciones por el desierto, y el día de la Coronación de Horus, la lía parda matando al mismísimo Osiris, que anda achacoso, dejando ciego al Dios Horus que desde entonces se ve abocado a vivir un retiro espiritual. Pronto, Set monta una Inmobiliaria Municipal, en la cual esclaviza a todos los egipcios y los pone a construir los edificios más raros y megalómanos que os podáis imaginar, allí no saben de burbujas inmobiliarias y aprovecha que tiene un arquitecto con más ínfulas que Albert Speer.

        El ladronzuelo, que pierde a su amada, logra llegar hasta Horus y devolverle un ojo, por lo que Horus sube a Tuerto de Nivel 8, casi ná. Con la promesa de que Horus convencerá a Anubis y a la Santa Compaña para resucitar a la chica, este ladronzuelo neoyorkino, se embarca en una divertida aventura contra las Fuerzas del Mal. Aquí es cuando ya miras nervioso el reloj, y comienzas a pensar que a esta película le sobra una hora y media de las dos que tiene.

       Horus y el ladronzuelo feliz lucharán contra serpientes gigantescas, el recibo de la luz, semidioses metidos a carneros, diversos “Jefes” por cada fase que pasan, y mil cosas más para alcanzar su objetivo, pero… Ufff, prefiero cortar aquí, porque os tendría que hablar del videojuego Kratos, de Stargate y de los mil errores mitológicos que tiene la película, y prefiero ver que hay en La 2.


       P.D: Ideal si no quieres pensar, o no te gusta pensar y te gustan los efectos especiales o ladrones egipcios que parecen escapados de Queens.

Un monstruo viene a verme. El libro.



        Claro que lo reconozco. Es así, no lo voy a negar. Si no hubiera sido por el bombo y platillo que durante un mes nos han estado dando los de Mediaset con la película de Bayona, yo no hubiera leído “Un monstruo viene a verme”. Hubiera visto la portada, a la que le hubiera dedicado dos segundos, y me habría dicho: Literatura para jóvenes. Y me habría ido a la sección de Novelas Gráficas, Poesía Contemporánea o Narrativa Actual, sin pestañear.

         El libro, el único ejemplar, lo trajeron a la Feria del Libro de mi Instituto. El último día, nadie había pagado los nueve leuros que costaba. Le eché un vistazo y vi que sus poco más de doscientas páginas me durarían poco más de una hora y media, y llegados aquí, me dije: ¿Por qué no? Y bueno, cayó.

        La idea original es de Siobhan Dowd, autor del que no he leído nada, aunque sé que en el mercado tiene seis libros, y el encargado de la narración, por la temprana desaparición de Dowd es Patrick Ness, el cual ha hecho un libro muy aceptable. Muy sencillo en su desarrollo narrativo, casi de guion, sin mayores complicaciones y con pocos personajes. Se trata de tocar la fibra, y lo consigue con poco, quizás en mi caso (que me he hartado de llorar) porque toca el tema de las enfermedades terminales y su funesto final, algo para lo que mi educación occidental no me ha preparado (y hace que tiemble como una hoja de un tejo mientras me sueno los mocos).

         Conor es un chico que se enfrenta a la enfermedad de su madre, con la esperanza de que ella se cure tarde o temprano, mientras encaja los golpes de los típicos abusones de colegio, la marcha de un padre que se fugó con alguien más joven y que tiene una nueva familia y el rechazo de una abuela con la que no congenia. En mitad de esa vorágine, un monstruo en forma de tejo, un espíritu de la tierra, milenario, viene a verle todas las noches. Exactamente a las 00:07, el monstruo viene a contarle una historia a Conor, como en aquel maravilloso Cuento de Navidad de Charles Dickens… Tres historias, y una última contada por Conor.

        Con prólogo de Bayona, al principio me pareció estar leyendo una versión reformada de “¿Quién se ha llevado mi queso?”, pero al final no me ha quedado otra que quitarme el sombrero. Historia sencilla, sin barroquismos, fácil de leer y para todos los públicos, casi necesaria en esta sociedad que como decía antes, no te enseña a enfrentarte a determinadas cosas.


        Lo recomiendo, y ahora veré la película, sin prisas, con más pañuelos de papel, supongo, porque aún me queda mucho que llorar.

lunes, 31 de octubre de 2016

Siete Diosas



        Iba a empezar esta entrada diciendo que hay países, aun, donde el camino de las mujeres es tortuoso y espinoso, en un mundo todavía demasiado machista… Pero después pensé que si decía “hay países”, debería decir en cuales las mujeres no siguen sufriendo los perjuicios de una sociedad que las menosprecia a diario. Y sinceramente, no se me ha ocurrido ninguno.
 (Presentación en Aspanya)

         “Siete Diosas” (2015) es una película india, sobre la situación de siete mujeres, siete amigas en su país. El comienzo es del todo prometedor, donde encontramos diferentes situaciones que deben soportar cada una de ellas: Comentarios en el gimnasio, las críticas obscenas a la cantante, mujer-florero en una película de Bollywood, mentiras de las grandes marcas y Corporaciones (estéticas, económicas…) dirigidas por hombres, con una mentalidad muy atrasada respecto al siglo que vivimos.

         La idea, aparte de buena, la considero necesaria. Una apuesta brillante, valiente, y más viniendo de un país donde los casos de violaciones anuales se cuentan, tristemente, por miles, sin llegar a contar ataques con ácido y demás salvajadas que suelen cometerse, con total impunidad, a diario.

        Ahora, una cosa es la idea, y otra es la práctica. Y aquí ya nos perdemos un poco. Muchas diosas para tan poco metraje, apenas dos horas. La idea se vuelve centrifuga, con el paso de la cinta, cuando en mi opinión (y ya sabéis que yo no tengo ni idea de cine) el interés hubiera sido brutal enfocado en una, dos, o como mucho tres de los personajes. Como mucho, y aprovechar ese potencial, que no es baladí. La idea, vuelvo a repetir, tan buena, se pierde en un mar de chascarrillos, voces, saraos y música, gritos, situaciones esperpénticas y ficticias, conversaciones vacías y topicazos de libro. La escena se convierte en una caótica fiesta, rocambolesca, que pierde credibilidad según va pasando el tiempo. Nos pierde lo risueño, y eso no funciona con una película americana (ya no, quizás alguna vez funcionó) y menos con una india, salvando las distancias. Una pena esta pérdida de veracidad.

      Al menos vemos que algo está cambiando por aquellos lares. Poco a poco, la libertad de expresión poca, pero incipiente, el control cada vez mayor de la mujer sobre sus ideas, su estética, educación, su manera de expresarse o sobre su sexo y su natalidad (yo nací en un mundo donde las indias tenían una media de ocho-nueve hijos)… En fin, ahí queda.


      P.D: Fotografía espectacular, a ratos auténticos bodegones. Música pegadiza.

domingo, 30 de octubre de 2016

Doctor Extraño. La película (Contiene Spoilers, Ojo!!)


        ¡OJO!. Este artículo contiene malvados Spoilers. No sigas que nos conocemos...

        Los que somos fans del Universo Marvelita estamos de enhorabuena. Ha llegado a nuestras pantallas “Doctor Extraño”, un personaje de Marvel con más de cincuenta años a las espaldas, creado por Stan Lee y el dibujante Steve Ditko. Si el Universo Marvel está amenazado siempre por mutantes hostiles u hordas alienígenas, por citar algunos de los peligros y sin querer explayarme mucho, también lo está por seres espirituales, psíquicos, y de toda clase de mundos diferentes.

         Así es amigos. En la película de Doctor Extraño se nos muestran algunas de esas amenazas a las que El Doctor Extraño deberá enfrentarse para salvar el planeta, o más bien, nuestra dimensión, porque hay todo un multiuniverso a disposición del consumidor. No solo está el nuestro, hay otros donde todos los habitantes son del Betis o aficionados a las rosquillas…


       Ahora empiezan los spoilers. Aviso que no quiero destriparle la película a nadie. Olvida, hasta aquí, todo lo que sabes…

(Strange te enseñará a hacer un buen mandala, sin quemarte)

         El caso es que el aclamado neocirujano Stephen Strange (Extraño) sufre un terrible accidente de tráfico, mientras se iba a dar una charla y le informaban de posibles y futuros casos para tratar (entre otros, el de un tipo, militar, coronel creo recordar, que se ha fastidiado bien la columna vertebral dentro de una armadura…). Cuando Strange recobra el sentido, se encuentra con más clavos en las manos que una Ferretería de Guardia. Con el Ego por las nubes, siete operaciones a corazón abierto y un ligero temblor de manos, Stephen busca su cura en Nepal, donde un paciente que no podía andar había recuperado, por arte de magia, su capacidad bípeda.

        En Nepal, pronto es acogido por una simpática secta, con Wi-Fi en sus cómodas habitaciones, que le enseñará, a lo largo de varios años, ¿O fueron solo meses?, a hacer mandalas en el aire, sin quemarse, y las legendarias técnicas que afectan a la mente, al espíritu, a la bolsa de ojos y a las ganas de vivir. Estando en el Spa, se entera que unos antiguos alumnos, metidos a malotes, han robado parte de un preciado libro que enseña a controlar el Tiempo, entre otras lindezas, y que estos se han empeñado en destruir las sedes que tiene la secta en Londres, Nueva York y Hong Kong.

        Strange pronto pasa de ser el tipo más torpe de la secta, al más atrevido e inteligente de todos ellos, ganando múltiples partidas al Scattergories a todos sus colegas del templo. El conflicto de él y sus amiguetes contra los malvados resentidos que quieren regalar el mundo a la versión espiritual de Galactus es inevitable. Y aquí es donde la película se transforma en “Origen” de Leonardo di Caprio, que ríete tú del Doctorado de Arquitectura y de Le Corbusier y sus proyectos, con Universos menguantes, que se doblan, que se quiebran como roca volcánica expuesta al sol de otoño, mientras hostias psíquicas van y vienen, y conoce a una simpática capa roja que lo mismo te ahoga la aorta, que te resuelve una quiniela de quince resultados. Un viaje de té mezclado con Lsd alucinante.

        Strange comenzará igualmente un viaje interior, donde conseguirá dominar ese Ego tan característico que le hace ser un gilipollas, a ser un tipo guay que se liga a la enfermera buenorra de Urgencias, que también es Doctora y tiene un Grado en Filología Portuguesa.

        Al final de la película, uno de sus aliados, Mordo, se cabrea con Strange por no haberle contado que tenía novia (en los cómics recuerdo un Barón Mordo que era un mamonaso, pero este tipo no se le parece), y Strange queda como Hechicero Supremo, sin haber hecho ni Oposiciones, así a dedo.

        Después, hay dos epílogos, al parecer. Yo solo vi uno en el que Strange sale tomando cervezas con Thor y hablando de la familia. Lo típico de un domingo al mediodía. El otro epilogo, que los frikis aclamaban a gritos, no lo vi porque después de dos horas me reventaba la vejiga.


       P.D: Muy recomendable si te gustan los cómics de Marvel. 

sábado, 29 de octubre de 2016

Los Cien Caballeros



         He de reconocer que “Los Cien Caballeros” (1964) es una de las películas más extrañas y raras que jamás haya visionado. Es tan mala, que no entiendo que no sea una película de culto. Estamos en un pueblo cristiano, situado en mitad de la tierra de nadie. Es el año 1000, y el pueblo no depende de Castilla, ni tampoco del Califato de Córdoba que se encuentra en debacle (supuestamente, porque la película es más Historia-Ficción que otra cosa). Un pintor románico, que rompe la cuarta pared, la del espectador (como hace actualmente Deadpool, al que tachan de revolucionario por hacerlo, y ¡Oh, Mirad! ya lo hacían hace casi sesenta años), nos invita a ver su fresco mientras mezcla los pigmentos y se ofrece a narrarnos la historia de “Los Cien Caballeros”.

       Al comienzo, los aldeanos andan revolucionados por la venta del trigo de la temporada. Entre los dimes y diretes con el comerciante, Fernando, aparece un ejército musulmán, capitaneado por un jeque árabe ¿?, llamado Abengalbón (ya lo sé, no preguntéis). A Fernando unos bandidos le roban el trigo, que a su vez es robado por los musulmanes, los cuales proponen montar una cooperativa agrícola en el pueblo ¿? Fernando, que a la postre, resulta que es hidalgo, decide apoyar junto a su padre (que aparece disfrazado de Don Quijote) a los campesinos y aldeanos en su revuelta contra los musulmanes…

      Errores históricos, los hay por miles, algunos se me habrán escapado, pero estos me han rechinado mucho: En arquitectura, arcos conopiales (góticos) y mixtilíneos (hispanomusulmanes, no aun dentro de la arquitectura cristiana), rejerías góticas. Cristianos demasiado limpios. Mujeres con mucho poder para la época (desgraciadamente, a las mujeres se les relegaba y no tomaban decisiones político-económicas), tipos quijotescos, puertas del S.XIX, escenas ridículas y casi humorísticas, castillos renacentistas, se habla de Museos, mezcla de los tres estamentos, aparece la Majestad Batlló a tamaño natural… El caso es que es una película para pasar el rato, entretenida, pero no le pidas peras al olmo, porque no pasaría un examen de Historia, ni de Calidad, ni a la de tres. Yo, a ratos, me he reído a carcajadas, de las múltiples chorradas a las que se te expone. Casi dos horas de pura absurdez, pero pienso verla veinte veces más.



      P.D: No me preguntéis, pero hay una batalla final en Blanco y Negro.

Recovecos. Manuel Ávila.


         Que “Recovecos”, de Manuel Ávila, vaya por su Cuarta Edición, ni es casualidad, ni es baladí. “Recovecos” es uno de los libros más entrañables a los que me he enfrentado en los últimos años. Una delicia literaria que nos traslada hasta un pueblito de Extremadura, Aldehuela, para presentarnos a unos personajes difíciles de olvidar, comenzando por el tío Antonio Chirimías, que es que lleva gran peso de la historia, o de las historias, ya que “Recovecos” son pequeñas historias, cortas, llenas de un humor muy peculiar, anecdótico, cercano… Una pequeña colmena llena de experiencias y vidas de lo más enternecedoras. Doña Presentación, Román el lisenciao, Cipriano el múo, Simón pamplinas… Todos forman parte del ayer, y del hoy, de Aldehuela, y de cualquier otro pueblo de España.


         Es muy difícil no disfrutarlo, sentirlo, y reconocernos en este librito de poco más de doscientas páginas. Editado por Ringo Rango. Es muy recomendable.

viernes, 28 de octubre de 2016

Mi perfecta hermana



        “Mi perfecta hermana” (2015) es una película sueca que me ha parecido muy interesante en su planteamiento, pero poco arriesgada en su desarrollo narrativo, con unos personajes muy contados y concretos, lo cual es una pena porque la trama merece la pena, y quizás afrontarla de otra manera, más directa, me hubiera enganchado mucho más a ella de lo que lo ha hecho. Para mí, personalmente, lo más jugoso de la cinta son los últimos cuarenta minutos.

        Nos encontramos a dos hermanas adolescentes. Katia, la mayor, es una guapa y excelente patinadora sobre el hielo, está acostumbrada al entrenamiento duro y a ganar trofeos, es una deportista nata. La persona que más la admira es su hermana pequeña, Stella, que comienza a entrar en la adolescencia, con los tonteos típicos que ello conlleva: Chicos, enamoramientos, rabietas… Stella es regordeta, y no se le da tan bien el patinaje. A la persona que más admira, como digo, es a su hermana Katia, pero pronto comenzará a tener sus roces con ella, y más cuando descubre que Katia tiene un serio trastorno alimenticio que ha mantenido oculto durante mucho tiempo.

        El trastorno alimenticio, la incipiente anorexia, de Katia hará que Stella se plantee si debe traicionar a su hermana, contando a sus padres el problema, o si por el contrario debe callar tal y como se lo ha pedido Katia.

       El pequeño universo familiar poco a poco se va a resentir con todo el conflicto interno que sufre Stella ante la disyuntiva que se le plantea. ¿Debe hablar con sus padres o ignorar el problema?


      Presentación, nudo y desenlace. Una triste realidad, sí, pero se pasa muy de puntillas por el tema la primera parte del film, la segunda parte es otra cosa, es donde realmente encuentras miga. Aun así, merece mucho la pena su visionado, y yo os la recomiendo.

domingo, 23 de octubre de 2016

Queimada.



        No conocía esta película, “Queimada” (1969) del director Gillo Pontecorvo, y con Marlon Brando en su papel principal y Ennio Morricone dirigiendo la música. Para mí ha sido todo un descubrimiento, grato descubrimiento, al encontrarme una película de Cine Histórico bien planteada, y bien dirigida.

        Aunque la historia cojea un poco en algunos puntos, nos encontramos una colonia portuguesa a mediados del S.XIX (sobre 1.840, creo), concretamente una isla caribeña, Queimada. Es la típica isla dedicada a la plantación azucarera, con una sociedad profundamente esclavista, que bien podría haber sido Cuba o Haiti, supongo, y los “malos” españoles o franceses en lugar de portugueses. Ese es el primer punto que me chirrió de la historia, ya que hasta Queimada llega un barco inglés con William Walker (Marlon Brando), agente secreto al servicio de su Majestad, con la misión de provocar un levantamiento en la isla, una revolución, que cambie las tornas portuguesas por el área de influencia económica británica. Los ingleses aparecen en el film como enemigos de Portugal, nada más lejos de la realidad histórica.

         Para lograr el levantamiento, recurre a un esclavo con muchas agallas, José Dolores (Evaristo Márquez, un pastor colombiano metido a actor por arte y magia de Pontecorvo), que logrará robar el oro portugués del banco, y posteriormente crear un ejército que pondrá en jaque el poderío lusitano. Con la ayuda de los terratenientes y criollos de la capital, que asesinan al Gobernador portugués un día de fiesta (otro chirrido: El Gobernador ostenta en su palacio el escudo de España por un lado, el borbónico, y por otro lado aparece una bandera portuguesa verdi-roja, que es la bandera de la República, la actual, no la decimonónica), y proclaman la Independencia de Queimada. Pronto, las desavenencias entre José Dolores, héroe de los antiguos esclavos por un lado, y los terratenientes blancos por otro, influidos por la filosofía comercial británica, se harán notar en la isla, convertida en República.

         Lo que iba a convertirse en un paraíso postcolonial, resulta que se convierte en un infierno en toda regla en solo diez años. William Walker, retirado, y dedicado al noble arte de darse hostias en la mitad de los tugurios del continente europeo, vuelve a ser requerido a Queimada para intentar parar a un José Dolores fortalecido, que practica la guerrilla contra el nuevo gobierno, y que ha cambiado la política de cortar cañas de azúcar por cortar cabezas entre los plantadores, lo cual pone en peligro los intereses comerciales de la Sugar Royal Company británica que no pagan lo mismo por cabezas que por azúcar.

         William Walker deberá poner en práctica toda su astucia para intentar detener al que, en un tiempo fuera su pupilo y amigo, utilizando para ello unos medios de contra-guerrilla, que traerán más muerte, sufrimiento y miedo al pueblo de Queimada, y de paso involucrando a Gran Bretaña en el conflicto.
“Queimada” es la historia, lamentablemente, de muchos países de América Latina, no ya del S.XIX, sino también del S.XX, hasta hace bien poco. Es de visionado obligado, imprescindible.




sábado, 22 de octubre de 2016

Artículos de Larra.

        "Artículos de Larra", pero que, en realidad, no son de Larra. Bajo la óptica del Remake, el Revisto y el Repensado, esta Colección de 451, bajo la batuta de algunos autores como Ángela Vallvey, Pedro Ugarte, Fernando Iwasaki o Espido Freire, entre otros, retoman (o lo intentan) los artículos del genial Larra bajo el cristal del S.XXI.

        Larra es insuperable. Eso es algo que todos sabemos, y que supongo que estos autores lo sabían, allá por 2008, cuando sacaron este librito de relatos cortos de 127 páginas. Larra supongo que es la excusa. El librito podría, y debía, haberse llamado de cualquier otra forma, desde mi punto de vista, y no hubiera perdido ni un ápice del interés que tiene, que en mi opinión no es poco. Tanto el relato de Iwasaki como el de Freire me han encantado. Los demás tampoco desmerecen. Recomendable, si, pero decir Larra tan a la ligera, eso... No me ha gustado.

        P.D: De 451 ya comenté algo hace unos meses por aquí ("El Lazarillo de Tormes"), y aún me queda algo en la recámara por leer. Son libros interesantes, pero eso de "Re-... Reinventar, repensar...", a veces da un Re... pelús. Por cierto, su precio no llegó a los tres leuros.

lunes, 17 de octubre de 2016

El huevo de la serpiente



        La primera frase de la película es demoledora: “Un paquete de cigarros cuesta 40 billones de marcos”. Estamos en la Alemania de Entreguerras. La Primera Guerra Mundial ha dejado a una Alemania empobrecida, con un altísimo índice de inflación y con una población desesperada. Es la Alemania de la República de Weimar, la Alemania que devolvió Alsacia y Lorena a Francia, la Alemania que se ve sin ejército de la noche a la mañana, y la que ve el Ruhr ocupado por fuerzas francesas, y la de un tal Hitler que planea un golpe de estado mientras las fábricas se llenan de bolcheviques... También es la Alemania de los Expresionistas y del Cabaret, la Alemania humillada, deseperanzada…

        En este marco histórico incomparable, nos encontramos a Abel (David Carradine), un judío norteamericano trapecista (lo tiene todo) que ha dejado el circo y se dedica al noble oficio nocturno, y bohemio, de la bebida. Un día, cuando llega a la habitación alquilada que comparte con su hermano (Max), se encuentra el cadáver de éste: Se ha suicidado.

        A raíz de ese suceso, Abel inicia una relación un tanto especial con Manuela, su cuñada, que también se dedica al mundo del espectáculo, y que tiene ciertos delirios. Pronto, alrededor de Abel, se suceden una serie de asesinatos, y la policía se fija en él (como no, judío y borracho) como principal sospechoso… “El huevo de la serpiente” es el nacimiento del nazismo, incipiente, que tanto poderío tomará desde esta época, estamos en 1.923, es Berlín, y el comienzo de la intolerancia se respira (el ataque nazi al Cabaret es brutal), la tensión de los partidos extremistas, los experimentos con humanos…

       No es lo mejor de Ingmar Bergman, o eso dicen, aunque yo no estoy de acuerdo con tal afirmación, para mí no deja de ser una película muy interesante, sobre todo desde un punto de vista Histórico, no tenemos muchas películas que desarrollen su trama en esta etapa de Alemania tan interesante, y David Carradine hace un buen papel, lo borda, de hecho. En su conjunto, es ideal para deprimirse, poética en su decadencia, con media hora menos sería la repanocha, pero es… Recomendable.


domingo, 16 de octubre de 2016

El camino del perro. Sam Savage

 (No es Robinson Crusoe, es Sam Savage. Escritor como la copa de un pino)


        Sam Savage llegó a mí, con “Firmin” bajo el brazo, aquella deliciosa y entrañable rata de librería, poseedora de una crisis existencial tremenda, que hacía de su vida, por un lado, una auténtica aventura literaria, el placer de saber, y por otro lado, como decía Goya en su famoso grabado “El sueño de la razón produce monstruos”, sentir la angustia de ese propio saber.
         Creo recordar que, ya aquí, escribí una entrada sobre el tema, hará seis o siete años. De aquellos lectores del blog, hoy ya no queda ninguno, si acaso uno o dos, pero en la derecha de la imagen tenéis un buscador de entradas que os ayudará a encontrarlo, si deseáis recordarlo. Yo no. Prefiero dejarlo así.

         Después Sam Savage desapareció de mi vida, tal como vino. Me perdí “El lamento del perezoso” y “Cristal”, no porque no quisiera meterme en ellos, si no por el hecho de que la vida me trajo otras lecturas, muchas de ellas relacionadas con mi vida, y profesión, como Historiador del Arte. Casualidades de la vida, hace un par de semanas, me encontraba en la librería Universitas de Badajoz, comprando algunos libros en portugués, y vi en un stand, bien visible “El camino del perro” de Sam Savage. Y no sé si fue la nostalgia que me provocó su nombre, el recuerdo de Firmin, o el hecho de recordar con mucho cariño su literatura, su manera de escribir, que lo cogí casi automáticamente, sin dudarlo, con la idea de devorarlo con el mismo interés que hice con Firmin.

        Aquí me he encontrado, de nuevo al Savage existencialista, en un librito corto, en el que se le reconoce a él mismo en la voz interior, monolística (permitidme la palabra inventada, de “monólogo”), de Harold Nivenson, un artista menor. Escritor, pintor, crítico de arte y mecenas de artistas, que se encuentra al final de su vida, y que reflexiona sobre su trayectoria vital, su barrio, sus vecinos, el arte, la literatura, la relación con su hijo, su esposa o su hermana… Mientras su casa, como él mismo, se van derrumbando por el paso de los años.

       Su modo de relatar el pasado, los sueños que no fueron, la relación con un pintor alemán que se fue a vivir a su casa (Meininger), sus opiniones sobre los errores cometidos en el pasado, su manera de afrontarlos, el amor perdido, el suicidio… Destilan mucha tristeza, resentimiento, pero a la vez, Nivenson busca encontrar la paz interior que solo Roy, su perro fallecido, pudo durante unos años transmitirle. El puzle de su vida va tomando forma ante los ojos del lector.


      “El camino del perro” no solo me ha gustado, si no que me ha encantado en todos los aspectos. Savage se puso a escribir con sesenta y cinco años. Va camino de los ochenta. Está en la senda de ser uno de los grandes. Sin duda.

Robinson Crusoe en Marte


        “Robinson Crusoe en Marte” (1964), aunque en la portada pone “De Marte”, es una película norteamericana de Byron Haskin, más mala que un dolor de muelas. Pero resulta que, de tan mala que es, está considerada por muchos una película de culto, ya veis.  Y yo soy uno de esos personajes raros que la disfruto como un “niño chico”.
 (Aquí una bucólica escena familiar)

       Está basada, como adivinareis, en la novela de Daniel Dafoe. Solo tienen en común el nombre de Robinson Crusoe, porque después la cosa se pone intergaláctica y cambia mucho, cambiamos islas desiertas por un Marte hostil, de cartón piedra, con algo de desierto de Almería y con algo de cordillera apalachense completamente desforestada, donde el protagonista, el mítico actor televisivo (y escritor) de los sesenta, Paul Mantee (si hombre, salía en Seinfield), tiene que sobrevivir en condiciones penosas, y efectos especiales aún peores. Bueno, son buenos para ser de la época, seamos justos, al fin y al cabo, Byron Haskin, que es quien firma la cinta, también se encargó de “La Guerra de los Mundos” (1953) que es un clásico que suelo ver, por norma, un par de veces al año.
 (La tecnología, insuperable)

       La película fue una de las que más me impactó de crío, posiblemente, junto a la mencionada “La Guerra de los Mundos”, “Invasores de Marte”, “Crónicas Marcianas” (que no me he vuelto a hacer de ella, por cierto, un trabajo mítico de Rock Hudson) o “Planeta Prohibido”, por citar algunas… Y es que los Jesuitas, por cinco duros, te ponían estos títulos todos los viernes por la tarde. El Salón de Actos de la escuela, convertido en Sala de Cine, se llenaba.

       En esta película, te tienes que reír, Si o Si, con algunas cosas. Los volcanes marcianos, la gravedad normal o inexistente, los equipos utilizados por los actores, la presencia de oxígeno en Marte, las referencias a Dios o a Colón, los alienígenas, las cruces, o la presencia de Viernes (que tarda una hora en aparecer en escena, y eso que la película dura una hora cuarenta y cinco minutos, y que tiene una pinta de indio espacial impresionante)…

      Lo dicho, de culto. Mala para los gustos actuales, pero entretenida, que es de lo que se trata.







viernes, 14 de octubre de 2016

Filipinas. De la Insurrección a la intervención de EEUU. Alicia Castellanos Escudier.


        "Filipinas. De la Insurrección a la intervención de EEUU" de Alicia Castellanos Escudier, es un librito, editado por Sílex, hace unos veinte años, dentro de la Colección Claves Históricas. Lo adquirí hace poco, por unos cuatro leuros (no llega, aunque su precio de portada es de 17), fascinado, como siempre, por episodios de la Historia de España que no te explican suficientemente bien en la escuela, en el Instituto, y ni siquiera en la propia Universidad.
(Prueba fotográfica del desliz editorial de Sílex)

        El tema de la perdida de las últimas colonias, sus antecedentes, desarrollo y consecuencias, siempre ha sido un tema interesante para mi. Creo que es aún, hoy en día, dentro de la Historia de España, un terreno abonado para estudios interesantes por parte de los Historiadores, y de hecho tengo algunos libros en casa sobre este tema tan interesante, no muchos, pero los justos para llegar a comprender ciertos episodios que siempre se me han escapado de esta época.

       El libro de Alicia Castellanos prometía desde el principio. Bien estructurado en capítulos que nos ponen en antecedentes de la problemática filipina, el comienzo de la presencia española por aquellos lares, su evolución hasta el S.XIX, la presencia civil y militar durante el XIX... Se ve un estudio serio, bien documentado con una extensa bibliografía final documentada, y que aporta datos. Lo malo fue cuando llevaba leídas 97 páginas. Reparé que le faltaban a la edición las páginas 98 y 99, 102 y 103, 106 y 107, así como las 110 y 111. Una pena, de verdad. Justo cuando más estaba disfrutando de una lectura fantástica, con una narrativa sencilla y nada agobiante.

       Aún así, con ocho páginas menos, acabé el libro, pero con la pena de haberme perdido parte de una información, sin duda vital, por culpa de una edición no corregida, mutilada. Es la primera vez que me pasa esto. Tengo guardado un libro, una novela policíaca, que tiene cambiadas las portada y contraportada, el título es una cosa, el fruto es otra. En su día me pareció curioso y lo tengo guardado, pero esta experiencia de páginas desaparecidas es la primera vez que me ocurre. En fin, ahí queda.