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sábado, 2 de septiembre de 2017

Kabul Disco. Tomo I. Cómo no fuí secuestrado en Afganistán. Nicolas Wild


        En 2005, Nicolas Wild, dibujante de cómics francés, sin trabajo y sin domicilio fijo, encuentra por fin un trabajo ideal para él. El único problemilla que tiene dicho curro es que es en Kabul, capital de un Afganistán recién salido de la guerra, donde todavía hay insurgentes, talibanes, atentados suicidas y toque de queda.

        Su misión allí será la de redactar una serie de cómics para la población afgana (analfabeta en un 90%), con los cuales explicarles, entre otras cosas, la función del recién nacido parlamento afgano.

En su viaje, Nicolas estará retenido en Azerbaiyán varias semanas, se chocará con el idioma, la cultura y la comida afgana, y también con mucho idiota occidental, dicho sea de paso…


        “Kabul Disco. Tomo I. Cómo no fui secuestrado en Afganistán”, editado por Ponent Mon en 2008, es uno de esos cómics autobiográficos de lo más recomendable. Tiene una segunda parte: “Cómo no me convertí en opiómano en Afganistán”, que aún no he leído, pero que prometo comentar en una futura entrada.

Stefan Zweig: Adiós a Europa (2016)


        En “Stefan Zweig: Adiós a Europa” (2016), nos encontramos al escritor e intelectual austriaco en su largo periplo por América. Va huyendo, primero del nazismo, y posteriormente de La Segunda Guerra Mundial.

        La cinta comienza en Argentina, donde el autor es acosado por escritores y periodistas, para que haga una crítica pública en contra del régimen nazi, pero el autor no quiere inmiscuirse, y no hace ninguna declaración en contra del gobierno hitleriano…


        Poco después, su viaje le llevará a Brasil, donde hará presentaciones que rozan el Realismo Mágico. Brasil fue para Zweig un verdadero choque cultural. Brasil era para él algo cercano al paraíso en la Tierra. De Brasil saltará a Nueva York, donde el escritor no se siente cómodo, a pesar de estar rodeado de familia. Recibe peticiones de ayuda de amigos, y no tan amigos, y crisis personales y laborales (Zweig pensaba que ya estaba acabado).

        De Nueva York, Stefan Zweig saltará de nuevo a Brasil, con el miedo al horror de la guerra y la extensión mundial del nazismo…


        Biopic interesante, bien realizado, bien interpretado. Si has leído a Zweig, y lo conoces y leído, ya sabes como acaba el tema. La verdad sea dicha, os recomiendo la cinta.

Saint Seiya Omega


        Durante los últimos seis meses, como fiel seguidor de todo el Universo “Saint Seiya”, desde hace poco más de treinta años, he estado tragándome, a pesar de las críticas negativas, la serie “Saint Seiya Omega”, emitida entre 2012 y 2014. Por falta de tiempo, no le había metido mano antes.

        La serie está dividida en dos partes, bastante bien diferenciadas, por su temática y calidad: La primera parte, que es bastante mala, consta de 51 episodios, y ocurre unos quince o veinte años después de los acontecimientos del santuario. Aquí, el malvado Dios de turno es Marte, representado como una Tv de plasma con una cerilla en la cabeza. Nos cuentan la trola de que las armaduras ahora son de portar y llevar, en cómodos colgantes y pulseras en forma de piedra, desde que un meteorito cayó en la Tierra y los caballeros se especializaron en dominar los Siete Elementos del Cosmos: Viento, Fuego, Agua, Tierra, Trueno, Luz y Oscuridad. Unos elementos son más efectivos que otros, pero cada caballero debe especializarse en dominar uno de ellos, y para eso, Atenea ha inaugurado un internado llamado Palestra, donde los caballeros y aspirantes, van a darse hostias para aprender sobre dicha temática. Entre los profesores encontramos, entre otros, al Caballero del Oso, e intentando adivinar su elemento, a Ichi de Hidra, que aparece como un auténtico idiota a lo largo de toda la serie.



        La nueva generación de caballeros, renegados al no convertirse a las órdenes de Marte, deberá luchar y acabar con Marte, sin la ayuda de los demás caballeros, eliminados o pasados al bando de Marte (menos Kiki de Aries y Seiya de Sagitario entre los dorados). El nuevo Pegaso es un pelirrojo criado desde pequeño por Saori Kido, Koga. Acompañado esta vez por Soma de León Menor, Yuna de Águila, Haruto de Lobo y Ryuho de Dragón (del que se dice en un principio que tiene una debilidad física, pero que se le cura milagrosamente). Tras la derrota de Marte y de un tal Apsu que posee a Koga, al grupo se le añade Edén de Orión.


        La segunda parte de Omega es la interesante, a mi parecer. Comienza con la misión no cumplida por Seiya de matar a la diosa Palas, que es una niña, antes de que le entre la edad del pavo. Seiya, por pena, no la mata, y se monta un buen tinglado. Pues Palas, hermana pequeña de Atenea, planea matar a su hermana, y rodeada de poderosos guerreros Palacianos, comienzan a detener el tiempo en la Tierra. La segunda parte consta de 46 episodios. Aquí vemos como los antiguos caballeros del Lobo y del León Menor, se han reciclado en reclutar y entrenar a jóvenes sin cosmos para convertirlos en Caballeros de Acero. Es decir, en carne de cañón. Atenea perdona a gran parte de los caballeros traidores, entre ellos a Tauro, que es un delincuente de mucho cuidado, o a Fudo de Virgo, pero no a Paladox de Géminis (por tener más tetas, pelazo, y estar desequilibrada mentalmente hablando).

        En esta segunda parte, las armaduras evolucionan, y vuelven las clásicas cajas de metal para llevarlas en la espalda con las consiguientes contracturas. Al grupo se une un locuaz joven, Subaru, un caballero de acero, que llegará a ser el caballero del Caballo Menor y algo más, mucho más…


        El caso es que, después de seis meses, entiendo perfectamente a los fans y aficionados a los cómics y a la serie clásica. Omega defrauda bastante… Mucho… En su primera parte. Pero parece enderezarse en la Segunda, con la aparición estelar de los caballeros de la generación anterior (Dragón, Cisne, Andrómeda, Fénix, Unicornio, etc) y con nuevas y trepidantes batallitas.



        Eso sí, hay momentos delirantes, cuando por ejemplo, los protagonistas se ponen a trabajar sirviendo mesas en un local, Haruto de Lobo se mete a cantante de Rock o Andrómeda a Jedi en mitad de un desierto… Pero bueno, todo sea por seguir el Universo Saint Seiya que tan buenos ratos nos ha hecho pasar. Lo dejo a vuestra elección.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Alien: Covenant (2017)

Me ocurrió con “Prometheus” (2012). Me quedé un poco chooofff, cuando la vi en el cine. Esperaba otra cosa, por eso con “Alien: Covenant” (2017) preferí esperar a verla por Cable, antes de ir al cine y salir con el culo torcido… 
(Güeeeja, este es mi lado bueno)

(¿No hay fútbol?)


        El caso es que ya me he atrevido a verla, y bueno, creo que hice bien el día que decidí no ir al cine, porque si la llego a ver en pantalla grande, hubiera salido más cabreado que un enano en una discoteca…
(Ostras, el Celtic ha perdido...)


        Tenemos a la Covenant (si llega a ser española, se llamaría “Nuestra Señora de la Soledad del tercer asteroide”), una nave espacial cargada hasta las trancas con colonos, embriones y material para colonizar una nueva Tierra a siete años luz (Origae 6, Betis 2). En el quinto pino. El caso es que a mitad de camino, la nave despierta a la tripulación por culpa de un accidente meteorológico: Meteoritos, ondas gamma, frecuencias espaciales de TeleCinco… Lo normal, vamos…

(Si vas a Urgencias en Badayork con eso en la espalda, te dicen que eres un hipocondríaco. Si vas con el Alien, te dicen que te vayas con el perro a otra parte...)


        A los quince minutos, ya te das cuenta de que la tripulación está como una cabra en la barra de un bar. James Franco era el capitán, pero ha fallecido (gracias a Atenea) en la capsula de “Invernamiento invertido”, y eligen como líder al más idiota de todos ellos. Era él o el cubo de la fregona, y el cubo de la fregona perdió por un voto. La cosa sigue cuando, arreglando la nave, reciben emisiones antiguas de las MamaChicho y el Pressing Catch de un planeta cercano, que se les había escapado en la guía Michelin sideral. Y claro, ante eso, ¿Cómo vas a decir que no? Allá vamos de cabeza. Una vez en el planeta. Se dan cuenta, en su exploración, de que no hay animales ni Burguer King. Los tripulantes están todos emparejados, como en una religión rara o con la mentalidad de una cigüeña, y algunos de ellos les da por esnifar esporas del planeta. Allí descubren al androide de la Prometheus después de una pequeña tangana: David, por David Duchovny, que es igualito al que ellos llevan consigo “Walter” (los dos los compraron en el Cash Converters), pero este dice que él es un Assasin Creed. Entonces te enteras de que “David”, el androide, es menos fiable que un Seat Panda en una autovía. Hace trampas hasta jugando a La Oca. Pero todo Cristo se fía del bichino. Las esporas esnifadas eran aliens blancos, faltos de melanina y vitamina C (parecidos a unos chipirones, pero sin limón), que vienen ahora en formato “polvos para inspirar”. Más cómodos y rápidos. Y claro, aquí comienzan las bajas, y yo me fui a tomar un café…
(Si, yo también pensé que era Jean Michel Jarre)


        Mmmmm, entretenida, sí que es. Un rato. Pero mala también otro cacho, así que os la dejo a vuestra elección.
(¿Estudias o trabajas?)


        P.D: Hay un momento “Tocar la flauta como en 3º de EGB”, que es delirante… Pensaba que era "el afilaoh" de mi pueblo.
(Si hijos midos, reiros, que lo habéis hecho muuuuh bien)

jueves, 31 de agosto de 2017

La batalla de Zalaca (1086). José María González Lanzarote


        Tras la toma de Toledo, las debilitadas taifas musulmanas que pagaban “parias” (impuestos, tributos) a los reinos cristianos, vieron su existencia peligrar. Ante ello, recurrieron a un nuevo poder emergente en el norte de África, los almorávides, fanáticos religiosos que pronto cruzaron el estrecho en busca de poder, y de paso, extender la yihad en la península.
(Dibujo de Pedro Camello)

         Recelosos, los unos de otros, se unieron las taifas de Sevilla, Granada y Badajoz, junto a dichos almorávides, para luchar contra las huestes castellano-leonesas acampadas a unos seis kilómetros de la Alcazaba de Badajoz.
(Los Cuatro jinetes del Apocalipsis)

         La batalla se desarrolló en la actual entrada a la ciudad por la carretera de Cáceres, cerca del Fuerte de San Cristóbal, y en ella, las tropas del rey Alfonso VI se vieron desbordadas por los musulmanes, más numerosos y organizados, que no solo diezmaron a los cristianos, sino que atacaron con un grupo de caballería el poco guarnecido campamento castellano-leonés.


        La batalla de Zalaca o Sagrajas (1086) no fue relevante, de manera generalizada, dentro del marco histórico de la Edad Media peninsular, pero fue el primer encuentro serio entre las tropas cristianas y la nueva fuerza emergente musulmana, los almorávides, equipados con una magnífica caballería ligera y guerreros negros africanos armados con terribles jabalinas. Se desconoce las pérdidas musulmanas, pero se sabe que las cristianas fueron más de mil, y que el propio rey, herido en una pierna, salvó la vida de milagro.



        “La batalla de Zalaca (1086)” es un interesantísimo trabajo realizado por José María González Lanzarote y con magníficas ilustraciones de G.Moreno, A. Vallespin, y el amigo de este blog, Pedro Camello (que contribuye con un dibujo de un guerrero). Publicado por Almena (2016), pertenece a la colección “Guerreros y Batallas” y es, por supuesto, de recomendable lectura.
(Alcazaba de Badajoz, la batalla se desarrolló enfrente de sus murallas, al otro lado del Guadiana)

martes, 29 de agosto de 2017

Imperiofobia y Leyenda Negra (2017). María Elvira Roca Barea.

        Una vez más, la recomendación de mi amigo “feisbukero” Pedro Camello, dio de lleno en el clavo con este libro que os presento: “Imperiofobia y Leyenda Negra. Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio español”, de la profesora malagueña María Elvira Roca Barea (1966), editado por Siruela en su colección Biblioteca de ensayo..

        Haceros un resumen aquí del libro, aunque sea pequeño, sería para mí una misión titánica. Os puedo decir que he estado los últimos veinte días enfrascado en él y la verdad sea dicha, me ha parecido muy esclarecedor y refrescante. Derriba con datos y con bibliografía mucha parte de la leyenda negra hispanófoba que nos persigue a los españoles desde hace siglos. La culpa es de holandeses, ingleses, alemanes, franceses… Pero también de los propios españoles, que han asumido como verdaderas, mentiras ya universales.


        Estructurado en tres partes (sin contar el prólogo de Arcadi Espada), he de reconocer que lo que más me ha gustado y llamado la atención han sido la segunda y tercera parte, dedicada más a nuestro país, desde el final de la Edad Media y el comienzo de la Edad Moderna con la creación del Imperio de Carlos I, hasta llegar hasta antes de ayer. Roca Barea habla clara y directamente, demoliendo uno a uno los mitos sobre los malvados españoles, su pérfida Imperio y contraatacando con datos sobre los propios países y autores que difundían dichas mentiras. Todos ven la paja en el ojo ajeno. Y como esas mentiras no contrarrestadas a lo largo de la Historia se convirtieron en verdades indiscutibles para todo el planeta.

        ¿Mató más personas la Inquisición española que la Revolución Francesa?, ¿Fue España el primer y único país en expulsar a los judíos de su territorio?, ¿Se mataba indios por miles en la América española? ¿Cuál es la imagen de hoy en día del español medio en nuestra cultura y en el cine del S.XX? Estas, y otras muchas cuestiones, son aclaradas por la autora, con una espléndida narrativa que engancha fácilmente al lector.



        “Imperiofobia y Leyenda Negra”, de María Elvira Roca Barea. Más que recomendable, es de obligada lectura, imprescindible.

        P.D: Por YouTube tenéis una docena de entrevistas a la autora... Merecen la pena.

domingo, 27 de agosto de 2017

El hijo de Jean (2015)




        Mathieu es un padre separado, que trabaja para una multinacional francesa, escritor novel de novela negra, y con una vida un tanto insípida. Ha crecido en París sin saber quién es su padre. Su madre dice que él es producto de una noche loca. Un día, recibe desde Canadá la noticia de que su padre ha muerto. Un amigo de su padre dice que le ha dejado en herencia un cuadro…

        Movido por la curiosidad, por la llamada, y por las ganas de conocer más sobre su padre, y sobre sí mismo, decide ir hasta Canadá. Allí descubrirá más, de lo que quizás, desearía. Conocerá a sus hermanos, y la truculenta vida que llevan estos y que llevaba su padre, y las sorpresas irán una detrás de otra…


        Alguna vez, a lo largo de este 2017, os he comentado que el cine francés lleva un par de años en una trayectoria de calidad ascendente. No es que antes fuera malo, no me malinterpretéis, es uno de mis favoritos dentro del ámbito europeo, pero “El hijo de Jean” (2015) es otra de esas películas intimistas que te dejan un buen sabor de boca cuando acaba. Hay cosas que se ven venir, es cierto, pero aun así no te adelanta más de lo necesario. Lo dicho, película sencilla, emotiva, de una familia con secretos y mentiras de treinta años más o menos… La recomiendo.

sábado, 26 de agosto de 2017

Death Note (2017). La película de Netflix


          No podía ser de otra manera. Neflix ha sacado su versión americana, para un público americano quiero decir, de la exitosa serie manga y anime “Death Note” de la que ya os he hablado en el blog en una anterior entrada (buscad, buscad por ahí, que debe estar por algún sitio…)

       Os pongo rápidamente en antecedentes: Light es un chico que encuentra una “Death Note”, un cuaderno creado (o custodiado) por un semidios de la Muerte, un shinigami (mitología japonesa). Cada vez que Light pone un nombre en el cuaderno, pensando en ese rostro, esa persona muere… Su némesis es L, un chico muy inteligente, un auténtico genio, que intenta dar con Light, cuyo alter ego es “Kira”, el nuevo Dios, el nuevo justiciero contra el crimen…

       Si en la original japonesa nos encontramos a un protagonista, Light, que es un crack en todo lo que se propone (aparte de atraer chicas como moscas a la miel), en esta versión nuestro Light es un tanto inteligente, pero no es comparable al Light japonés. La relación con el padre tampoco es la misma, aquí tenemos una serie de asesinatos del pasado metidos con calzador, incluyendo a la madre de Light (y la inexistencia de su querida hermana). El cuaderno tiene como unas ochocientas reglas más en la película que en la serie, la discreción de Light Turner brilla por su ausencia, L es toda una sorpresa…  Entiendo que la serie japonesa es muy difícil pasarla a una película de actores reales, pero prefiero que leáis y visionéis primero los mangas y las series, y después os metéis en este embrollo…

      ¿Quieres decir que no voy a contaros nada más? Exacto. Es suficiente. Si eres fan de “Death Note” será inevitable que veas esta película, y el suspiro posterior (posiblemente con cruces incluidas)… Y si no sabes nada de la original, dirás: “Bueno, po fale…” Ya me comentareis vuestra opinión.


       P.D: El shinigami, que es Willem Dafoe, es el mejor de todo el elenco con diferencia. No ha hecho falta ni el maquillaje. 

viernes, 25 de agosto de 2017

Imperium (2016)


        Nate, un agente del FBI con cara de pánfilo (Daniel Radcliffe), es elegido para infiltrarse en un grupo neonazi, investigando las distintas tramas de los grupos supremacistas blancos en un área de Estados Unidos.


        Su infiltración, cogida con hilos, está un par de veces a punto de ser descubierta. Pero, poco a poco, el agente va descubriendo cosas que hará que la sociedad estadounidense se estremezca, de saberlo…


        Película sencilla, con algunos añadidos de documentales e imágenes que refuerzan el mensaje. Interesante y necesaria, en mi opinión, para ver lo que se cuece en EEUU con algunos grupos de extrema-derecha en algunos estados del país. Está basada en la vida de Michael German, un agente que estuvo infiltrado en estos grupos y que participa, igualmente, en el guión de la película. Harry Potter lo hace bastante bien, pero el mundo de los nazis, viendo American History X, es ya repetitivo. La recomiendo.

Emilio (1762) Jean-Jacques Rousseau


        Esta semana he tenido la oportunidad de leerme “Emilio” (1762), del ilustrado francés Rousseau, en la magnífica y muy recomendable versión Manga a la que nos tiene mal acostumbrados  la Editorial La Otra H.

        Hoy se considera que “Emilio” o “Sadeth”, también conocido como “De la Educación”, es el primer tratado sobre filosofía de la educación en el mundo occidental. A esta obra hay que cogerla un poco con pinzas. En primer lugar, tener claro que fue publicado en un determinado contexto, el de la Ilustración, y hay cosas que hoy nos chocarían o nos impactarían, como el prácticamente nulo papel de la mujer en esta educación, que aparece casi como una simple “criadora” del lactante. O que Rousseau se refiera a la educación de chicos, obviando a las chicas…

        El ensayo se divide en cinco libros, a saber, desde la lactancia, infancia, preadolescencia, adolescencia y adultez (donde incluye el matrimonio, la familia y un tanto sobre la educación de las mujeres). Va dando consejos sobre la educación del chico, desde que nace, como que es mejor criarlo en el campo, hasta advertencias sobre impulsos sociales no convenientes (juegos, malas compañías…), sexuales, etc…


        Todo muy utópico, y, como os digo, desde el punto de vista de la Ilustración. Hoy no pasaría un examen crítico ni por asomo, pero no deja de ser interesante de leer. Y, yo, personalmente, os recomiendo su lectura.