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miércoles, 13 de mayo de 2020

Watchmen (ECC, edición 2015) Alan Moore, Dave Gibbons, John Higgins



        La verdad es que después de releerme “V de Vendetta” hace unos días, me quedé con las ganas de leerme otro clasicazo, que siempre me ha gustado por su dibujo y por su historia, aunque haya cosas en el guion que me hayan chirriado siempre, y el final me dejara siempre con el gesto un tanto torcido. Satisfecho, siempre, por supuesto, pero con el “pero” en la mente.

        El clásico del cómic al que me refiero es “Watchmen” (ECC, 2015) de Alan Moore (guion), Dave Gibbons (dibujo) y John Higgins (color). Me lo leí también hace mucho tiempo, ¿Veinte, veinticinco años?, pero no lo tuve hasta 2015 en que salió la edición de lujo, con portada y contraportada amarillas y en relieve, y con el plástico del Dr. Manhattan como protector exterior. Después de hacerme con él, me lo releí varias veces (esta creo que es mi cuarta vez), pero nunca me había dado por dedicarle una entrada en el blog, al igual que me pasaba con “V de Vendetta”, porque el cómic es tan global, con tantísimas referencias de todo tipo, que en las escuetas entradas a las que suelo dedicarles a los cómics, no podría hablar de todo lo que refleja esta obra. Es curioso, pero me suele suceder con mucho del material de Alan Moore, que, tiene cosas requetebuenas, pero ¡Ojo! También tiene más de una cagada espectacular (y es mi opinión, sin entrar a polemizar).

        “Watchmen” nos transporta a una distopia, o a una realidad paralela, donde existen los superhéroes. En algunos casos son tipos normales, con una simple máscara, y en otros son tipos capaz de destruir universos enteros. Los villanos mencionados no tienen poderes, y suelen ser tipos normales y corrientes. Aparecen en la década de los cuarenta con fuerza, para luchar contra criminales, y se van haciendo famosos algunos de ellos. Tanto, que forman grupos para luchar contra el crimen.
Algunos llegan a viejos y se retiran, y otros caen en combate, en la locura o en el olvido.

        Uno de los más famosos en activo, El Comediante, ha sido asesinado. Estamos en la década de los ochenta. Nixon es presidente. Ronald Reagan no lo ha sido. La Guerra de Vietnam la ganaron los yanquis. Una realidad alternativa, como os digo. Y un anti-héroe, Rorschach, investiga el caso, que empieza a convertirse en el asesinato de antiguos héroes y enmascarados. Rorschach no tiene poderes, solo una gabardina, y una capucha hecha con una tela, donde las manchas se mueven, desechada de lo que iba a ser un vestido de mujer. Pero el tipo tiene un diario, puños, y sabe sacar información. Pronto, otro antiguo héroe, Búho Nocturno II, una especie de Batman de 2ª División, se le une en el caso.

        Mientras, hay otras subtramas. Los problemas del Dr. Manhattan, un antiguo humano, que, por culpa de un accidente, se transformó en un ser superior, con increíbles poderes, para comprender el amor, la humanidad, los sentimientos… La lectura de un cómic de piratas por parte de un chaval, historia que transcurre en paralelo, o la de una taxista lesbiana con su pareja, o la de un vendedor de prensa que ve como transcurre la vida a su alrededor, mientras el planeta parece ir de cabeza a una guerra nuclear…

        El cómic, además, tiene múltiples referencias a la cultura pop, a la musical, a citas literarias y hasta bíblicas. Es tocho, que, cada vez que me lo leo, me sorprende con algún detalle que se me había escapado, o que no entendí del todo en la lectura anterior, y por ello, me gusta releerlo, de vez en cuando, y volver, cada cierto tiempo, a “Watchmen”. Si eres de los que aún no lo ha disfrutado, no lo dejes pasar. No os cuento nada más. Le debía una entrada, aunque fuese escueta.

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