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domingo, 24 de mayo de 2026

Almost Cops (2025)

 

        No sé por qué, pero hace unos días, Netflix me recomendó la película neerlandesa, o como decíamos en mis tiempos, holandesa (que creo que ya no se puede decir, o que no está bien visto o que es incorrecto...), “Almost Cops”... Película de 2025. 

 De hecho, llegó a Netflix en julio de 2025, hace casi un año, y cuya característica más destacada es que es la típica película ochentera-noventera, de las que llamamos habitualmente “Buddy Movies”, protagonizadas por dos tipos, en este caso policías, que tienen personalidades muy dispares, pero que tienen tal química que superan cualquier obstáculo que se les cruza por el camino.


Dirigida por Gonzalo Fernández Carmona, un director neerlandés afincado en Amsterdam, “Almost Cops” es su debut cinematográfico... Y bueno, la película tiene una duración aproximada de una hora y media, creo que poco más, y mezcla acción, humor absurdo y drama criminal en las calles de la ciudad Róterdam, a la que, en la película, no me ha parecido que le hagan una buena publicidad precisamente, o por lo menos esa es la impresión que me he llevado... Menudos malteses hay en Róterdam.

Como no suelo ver cine neerlandes, pues no estoy muy familiarizado con los actores, pero os puedo contar que el reparto principal está encabezado por Jandino Asporaat, que es un comediante-humorista, actor, productor, escritor neerlandés, y Werner Kolf, un actor que destaca por su metro noventa de altura... Ambos son bastante conocidos en Países Bajos, pero yo hasta la fecha no los conocía.


En cuanto a la narrativa, ¿Qué nos vamos a encontrar en “Almost Cops”? Pues nuestra historia gira en torno a Ramon, un agente municipal obsesionado con convertir su barrio en un lugar más seguro, aunque es un buenazo e intenta siempre llevarse bien con todo el mundo, incluyendo los cacos, kinkis y maleantes de su barrio.

Siendo pequeño, vio como desvivian a su padre en un atraco bancario, y ese hecho le convenció de que debía ser policía municipal. Su padre, de hecho, es recordado en el barrio con un enorme grafiti que aparece de vez en cuando en la película, casi como si guiara a Ramón... Por cierto, por lo que he visto en la película, los municipales neerlandeses no van armados, y son un escalón que no parece tomarse en serio por absolutamente nadie.


Ramon no es el típico héroe de acción, aunque alguna vez fantasea con ello: Es torpón, demasiado bueno y sigue las normas a rajatabla

Su vida cambia cuando se ve obligado a trabajar junto a Jack, un antiguo detective temerario degradado tras perder a su compañero, que encima es el medio hermano de Ramón, y era un soplón de los malos de la película...  Como viene siendo típico/tópico en este tipo de películas, desde el primer momento ambos representan polos totalmente opuestos. Ramon cree en el orden, y no busca problemas con nadie; Jack, en cambio, desprecia la burocracia policial, y es un tipo de acción


Lo que empieza como una colaboración incómoda pronto se transforma en una investigación codo con codo, donde ambos descubrirán una trama mafiosa que opera con policías corruptos, y donde los kinkis del barrio se unirán a la policía local para lograr acabar con los malos, algo bastante delirante. 

  La premisa es todo un clásico dentro del género, y según vaya pasando el tiempo, vas a ir viendo que aparte de previsible, salta con facilidad entre el dramón, la comedia ligera y secundarios poco aprovechados.


        En definitiva: “Almost Cops” no es uno de esos películones que te vaya a marcar. Puede llegar a entretenerte, tiene algunos buenos puntos, sin pasarse con la comedia, y un final un tanto extraño, donde Ramon se queda con la chica guapa, una compañera Municipal con la que no tiene ninguna química y con la que no ha compartido apenas escenas dentro del metraje, pero da igual... Como curiosidad os puedo contar que nuestro protagonista, es a la vez coproductor de la película, y que el título de la película “Almost Cops”, casi policías, se debe a que estos servidores públicos no son del todo policías como os comentaba anteriormente, pueden poner multas, vigilan el vecindario en bicicleta, pero no portan armas... En fin... Nota final, un 4. Puede entretenerte, pero no vas a tirar cobetes en la plaza del pueblo. Ya me diréis.

sábado, 23 de mayo de 2026

El Choque (Netflix, 2026)

  

        Hacía muchísimo tiempo, que no veía un documental. Y esta semana he tenido la oportunidad de ver uno, que además estaba entre los elementos más vistos de la plataforma Netflix en España, y me he decidido por “El Choque”, un documental que me ha parecido un tanto incómodo, por la temática que aborda, que abarca varios aspectos... 

        No estamos en Estados Unidos, y no sé si es por suerte o por desgracia, pero me da la sensación de que allí tienen problemas más graves que nosotros con los jóvenes. Y no sé cómo algunos se atreven a hacer determinadas cosas en un país donde la Justicia no es tan laxa como en España. 


       Del documental... Me quedo con el tema de la salud mental, tanto de los jóvenes como de los padres (porque hay un par de padres/madres que no los he logrado entender por mucho que he intentado usar la empatía), me quedo también con el tema de las relaciones tóxicas, que acaban siendo destructivas y eso se ve muy bien en este documental... Y me quedo con la manipulación mediática y el circo que suelen montar los gringos con estos casos, me extraña mucho que aún no hayan hecho la película.

       El documental es uno de esos que suelen dar morbo al personal. A mi me espantan. De hecho, me ha hecho sentirme a ratos incómodo. Estos documentales basados en crímenes reales, a veces, llegan a perturbarme porque no puedo creer que haya gente que esté tan loca o tan zumbada. Estás aquí de paso, y los hay que se complican la vida de una manera bastante estúpida. 


        El caso es que el documental reconstruye el caso real, y para mí completamente desconocido, de Mackenzie Shirilla, una adolescente de Ohio condenada por provocar deliberadamente un accidente automovilístico en el que murieron su novio, Dominic Russo, y un amigo de ambos, Davion Flanagan. 

        Lo que me ha parecido interesante es, no ya el tema del accidente y de los desvividos, sino la vida que llevaban estos adolescentes, y sobre todo nuestra protagonista, MacKenzie, que resulta ser el producto de unos padres totalmente permisivos con la nena desde pequeña, consentidores absolutamente de todo lo que hacía: Faltas de respeto, consumo de cosas raras y malas, amenazas... Y, en definitiva, lo que es criar a alguien como carne de cañón para que ocurra lo que ocurrió.


       Y, eso que el padre de la nena es profesor de instituto, que es lo que más me ha llegado a flipar por momentos. El documental no te aclara realmente algunas cosas. Tenemos claro, o al menos esa es la sensación que yo me he llevado, de que esto estaba estudiado o premeditado por la chica, aunque no nos quedan claros los motivos. Tenían una relación tóxica con su pareja, discutían, se decían de todo y volvían...

        Pero, ¿Por qué hacerlo con el colega también en el coche? ¿O fue un acto impulsivo realmente de una niña malcriada que no sabía cuales iban a ser los resultados reales de estrellas un coche a 150 o 160 km por hora contra una pared de ladrillos? ¿Estaba como una cabra verdaderamente la nena, o es una manipuladora de manual? A saber... 


        Me ha gustado bastante como te van presentando los hechos, cómo hablan los amigos de los finiquitados, los policías, los mensajes que se mandaban unos a otros, los vídeos de las redes sociales... Al principio no lo acababa de ver, pero a los diez minutos estaba bastante enganchado al documental, y no pude parar de verlo hasta el final.

        Y, encima, hay tantas cosas que me resultan familiares, salvando las distancias con Estados Unidos, en el tema de adolescentes que hacen gilipolleces todos los fines de semana... Y, ojo, que también he sido adolescente, hace cuarenta años, pero hay cosas que no entenderé nunca, la verdad.


        Aquí cada uno aporta su granito de arena, y tú sacas tus propias conclusiones, pero algo bastante llamativo es que Mackenzie Shirilla participa directamente en el documental, y se la ve bastante entera para ser una tipa que ya se ha tragado algunos años de cárcel, y lo que le queda, porque tiene revisión del caso y posible libertad condicional, si mal no recuerdo, para 2037... Para esa fecha, tendrá 33 tacos y se habrá pasado la mitad de su vida entre rejas. En definitiva: Como os decía, me ha resultado un documental algo incómodo de ver, pero es ideal para visionar con adolescentes... Da para comentar y para debatir con ellos, y sacar conclusiones. De nota le voy a dar un 6. Ya me diréis qué os pareció.

viernes, 15 de mayo de 2026

The Surfer (2024)

 

        Posiblemente, una de las mayores fumadas que me he visto en bastante tiempo, ha sido “The Surfer”. Película coproducida entre Australia e Irlanda de 2024, protagonizada por Nicolas Cage, y que seguramente en una década será considerada una obra de arte, y que de haberla visto hace treinta años, quizás la hubiera visto de otra manera, pero que hoy por hoy, más allá de la rareza, me ha dicho más bien poco.

        Estrenada mundialmente en el Festival de Cannes de 2024, dentro de la sección Midnight Screenings, la película mezcla thriller psicológico, drama existencial y un humor incómodo, muy ida de olla a niveles astronómicos.


        Dirigida por Lorcan Finnegan, director que yo conozco por la película “Vivarium” (que es otra interesante ida de pinza), tiene una duración aproximada de una hora y media, que a ratos se me ha hecho un poco cuesta arriba.

        Está protagonizada por Nicolas Cage, acompañado por Julian McMahon, que falleció poco después de hacer esta película, Nicholas Cassim y Miranda Tapsell, y rodada prácticamente en un par de escenarios…

De hecho, se filmó en distintas zonas costeras de Australia Occidental, especialmente en Margaret River y Yallingup, lugares famosos por sus playas salvajes y por la cultura surfista que es todo el rollo que tiene la película como fondo de escenario.


        No he conseguido averiguar el presupuesto de la película, ya que no lo he encontrado publicado por ninguna parte, pero en algunos foros se habla de entre 5-10 millones de dólares, siendo su recaudación mundial alrededor los 2,1 millones de dólares, una cifra modesta que posiblemente se incrementará un poco más entre plataformas y cosas parecidas con el tiempo.

         Lo curioso es que The Surfer no es, ni pretende ser una película de surf en el sentido tradicional. De hecho, creo que el tema del surf es más una excusa que otra cosa. No hay largas secuencias heroicas sobre olas perfectas ni una glorificación romántica del mar ni cosas parecidas. El surf funciona aquí como metáfora, como símbolo de pertenencia a un lugar concreto, de una masculinidad tóxica y violencia pandillera, y la playa es un territorio en disputa.


        La historia sigue a un hombre, Interpretado por Cage, cuyo nombre nunca llegamos a conocer, es simplemente “El Surfista”. Regresa a la costa australiana donde pasó su infancia con la intención de comprar una casa y surfear junto a su hijo adolescente. El regreso tiene algo de nostálgico y melancólico: el protagonista quiere recuperar una parte de sí mismo que cree perdida. Sin embargo, apenas llega a la playa, es rechazado de muy malas maneras por un grupo local de surfistas viejunos llamados los “Bay Boys” liderado por Scally, el personaje interpretado por Julian McMahon. La regla del lugar es sencilla y brutal: “No vives aquí, no surfeas aquí”.

        A partir de ese momento, la película se convierte en una lenta espiral de humillación hacia nuestro protagonista, que no da pie con bolo y todo comienza a salirle mal. Lo que inicialmente parece una discusión absurda en la playa evoluciona hacia una pesadilla psicológica. El protagonista pierde dinero, dignidad, estabilidad mental y hasta el vínculo con su hijo. Los surfistas locales funcionan casi como una secta masculina que defiende el territorio mediante intimidación emocional y violencia.

        Nadie ayuda al protagonista. El único policía del lugar lo ignora, los vecinos lo observan con indiferencia y el calor sofocante parece empujarlo poco a poco hacia la locura.


Todo va degenerando por cada una de las escenas que transcurre, y el protagonista, que es un tipo muy obsesionado, es incapaz de abandonar la playa aunque todo indique que debería marcharse. Duerme en su coche, se deshidrata, vaga por estacionamientos vacíos y comienza a comportarse de manera errática, acentuando su locura. Y, todo, aderezado con una paleta de colores muy cálidos, muy claros, donde el sol es parte de la pesadilla.

Cuando parece que ya no puede rebajarse más, y que ya nada puede ir peor, los surfistas de la playa lo ponen a prueba y lo aceptan en su secta o pandilla. Algo que él aprovecha para conseguir lo que quería, surfear con su hijo, a la par que un viejuno que andaba por allí, descabeza de un tiro a Scally y pone en pies en polvorosa a la pandilla.

        La película es muy metafórica, muy simbólica, muy psicodélica, y te da para análisis y para debate largo y tendido, pero yo con el final me he quedado un tanto frío, y con más preguntas que con respuestas.


Como curiosidades, os puedo comentar que el rollo de surfistas violentos y territoriales es, al parecer, real. En ciertas playas australianas y yanquis, hay grupos de surfistas conocidos por expulsar violentamente a quienes consideran “forasteros”.

        Otra curiosidad, es que la película se rodó en exteriores reales bajo temperaturas extremadamente altas. Y, al parecer, Cage sufrió el calorato en sus carnes realmente.


        En definitiva: Película para los muy cafeteros, que puede llegar hacerse un poco cuesta arriba, un poco excesiva, un poco pesadilla psicodélica, como os digo, y que personalmente, a pesar del calor que muestra, me h dejado un tanto frío. Nota: Un 5,5, y la dejo a vuestra entera elección.

martes, 12 de mayo de 2026

España partida en Dos (Planeta Cómic, 2026) Julián Casanova, Carles Esquembre, Miguel Casanova

 
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         “España partida en dos” (Planeta Cómic, 2026) es un cómic de tapa dura que me he comprado recientemente (abril de 2026, me he comprado la segunda edición porque la primera voló cuando el cómic salió en marzo), y me lo he leído en dos tardes y media.

        Interesado, como siempre, por la Historia de España, el cómic de tapa dura y 159 páginas me ha parecido una lectura amena, aunque no me ha contado nada que no supiera, e incluso, se me ha hecho un tanto corto. Está basado en un libro o ensayo del Historiador Julián casanova (que no me he leído), y viene de la mano de Carles Esquembre en cuanto a los dibujos y las ilustraciones, y Miguel Casanova en cuanto a la adaptación.



        En riguroso blanco y negro, el cómic explica brevemente los inicios de la Segunda República, para zambullirse de lleno en la Guerra Civil a través de la conservación de una abuela anarquista que vivió los acontecimientos, y su nieta, que grabadora en mano, la escucha y dialoga con ella.

        Como todo lo que es la Historia de España, es un cómic recomendable, aunque a mi se me haya quedado corto (como digo) en muchos aspectos. Por falta de tiempo, no he podido dedicarle una reseña en el Canal de Youtube, pero no he querido dejarlo pasar por el blog, comentado, aunque solo sea de una manera breve, para presentarlo, y que tengáis, al menos, conocimiento del mismo.


        Os dejo enlace de compra ahí arriba. Si lo leéis y me queréis comentar cosas, sensaciones, opiniones, aquí estamos, como siempre. Un enorme maullido.