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domingo, 1 de septiembre de 2024

Aftersun (2022)

 

        “Aftersun” es una película británica de 2022, de las llamadas indie, o de cine independiente, que hace cuarenta años me hubiera despertado otros sentimientos más reflexivos de los que ha logrado en esta ocasión, siendo yo ya un viejo y gruñón boomer, de pelo canoso y muchos tiros dados.

         Con un metraje de una hora y treinta y cinco minutos, en “Aftersun” seguimos a Sophie, una chica de once años, que pasa unas vacaciones en Turquía junto a su padre, en pleno auge de “La Macarena”, y con una cámara de vídeo en la mano donde va grabando los momentos que comparte con su padre…


        La llegada al Hotel, la piscina, las relaciones con otros británicos como ellos, el billar o las recreativas junto a la crema solar, imprescindible, más si eres de la Pérfida Albión, la afición del padre por la meditación y el Tai-Chi y las excursiones esporádicas… Se dan cita en los días que comparten padre e hija, sin aparentemente mayores sobresaltos, que nadar en el mar junto a los pulpos, o el primer beso que le da un chico a Sophie, todo grabado en una cámara de vídeo casera que teníamos gran parte del personal hace treinta años, y en las que se ven muchas veces imágenes desenfocadas o grabadas de aquella manera.

        En realidad, durante la película no sucede nada. Absolutamente nada que la vida normal y corriente del padre y la hija, sus conversaciones familiares, que es lo que han hecho o van a hacer, y solo rutina es lo que pasa delante de nuestros ojos.


       Entonces… ¿Qué interés puede tener una película que te muestre durante poco más de una hora y media este día a día y esta relación? Pues si te acercas a ella, debe ser desde lo visual, lo poético y las ganas de conectar con los sentimientos que se expresan en ella: La paternidad, la luz del verano, la relaciones tan especiales que pueden llegar a sentir las hijas con los padres, la búsqueda de empatía en lo que ellos viven, y… Algo un poco más oscuro que solo nos es revelador, y de manera bastante sutil al final de la película… La memoria que nos quedan de los que ya no están entre nosotros, y la huella que nos dejaron, porque solo al final te das cuenta, cuando ya ves a una Sophie adulta en un salón viendo la cámara, aquella cámara que usaba veinte años antes junto a su padre, que él ya no está y que partió después de aquellas vacaciones junto a su hija en Turquía…

        Huid como de la peste los que buscáis una película con presentación, nudo, desenlace y epílogo, aquí no hay estructura clásica cinematográfica, y en ese aspecto la película te puede llegar a resultar plana, y si no conectas con ella pronto, te llegará a parecer perfectamente aburrida.


         Bien de fotografía, bien de una música de la que no abusa y que incluso nos hace un guiño en los minutos finales respecto al padre con la canción “Under Pressure”, buenas interpretaciones, sobre todo de la chica que hace de Sophie-niña, que desprende una química muy creíble a lo largo de toda la película…

         “Aftersun” no es una película para todos los públicos, e incluso si andas desanimado o no estás pasando una buena etapa, es mejor dejar de lado y enfrentarse a ella en otra ocasión mejor.


        Esta es la típica película que si la hubiera visto hace 30-35 años, habría salido del cine ajustándome la bufanda, mesándome la perilla y soltando cualquier sofisma… Hoy por hoy, tiroteado por la vida, demasiado viejo y no tan reflexivo, prefiero pasar a otras cosas. La nostalgia, a veces, es un ancla peligrosa.

         De nota le doy mi riguroso 5, y la dejo a vuestra entera elección. Creo que con un metraje de una hora y cuarto funcionaría mejor, y llegaría a su objetivo con la claridad que en parte le falta. Es una película que gustará a touroperadores turcos, turistas británicos y jugadores de billar, y que no le va a hacer nada de gracia a vendedores de cámaras de vídeo… La dejo por aquí.

sábado, 31 de agosto de 2024

Guerra de Narcos (2023)

 

        La película “Guerra de Narcos”, de 2023, me ha servido como excusa para ver una producción china, algo que no suelo hacer habitualmente. La verdad es que tengo un poco de lío, porque la película se presenta en su ficha técnica en algunas webs como una producción Hongkonesa, y en otras como una coproducción china-hongkonesa, pero como hasta donde sé, Hong-Kong es una de las Regiones Administrativas Especiales chinas, junto a Macao desde 1997 y 1999 respectivamente, vamos a decir que la película es china…

         Vamos a ir al grano después de la divagación… “Guerra de Narcos” te ofrece lo mismo que te pueden dar otras películas del género de acción policial, con agentes infiltrados, tiros, amapolas y derivados de por medio, traiciones y continuos saltos en el espacio-tiempo sin necesidad de un condensador de Fluzo, pero con grandes escenas de acción que merecen la pena.


         En la narrativa tenemos a Wing y Billy, que lo mismo podrían haberse llamado perfectamente Jimmy y Billy y dedicarse a rescatar a chicas secuestradas. El caso es que los dos son dos policías infiltrados en una maléfica organización de trafico de cosas raras y malas y derivados adyacentes (no le hacen asco a nada) dirigidas por un tailandés, Suchat, que antes hacía caramelos masticables, los famosos Sugus de Suchat (mi preferido era el de fresa), pero comenzó a dedicarse a cosas malas y raras, y cambió los caramelos por las amapolas, que son más rentables en el mercado asiático.

          Al poco de comenzar la película asistimos a un tiroteo antológico de varios minutos de duración, que deja como resultado dos fallecidos por encontrarse en las trayectorias de las balas, y algunos detenidos. La tapadera de Wing queda descubierta al cambiarse de bando como si fuese Italia en una Guerra Mundial, pero milagrosamente Suchat huye con un Billy malherido, pensando que ese seguía siendo de los suyos. Se montan en un contenedor de los que salen en el programa “Container Wars”, y afortunadamente para ellos, acaban en Tailandia, porque si llegan a acabar en Yanquilandia, por el estado en que llegan, no les hubieran dado ni veinte dólares.


        Una vez en Tailandia, Suchat ensaya su risa diabólica, incluso se plantea en volver a fabricar caramelos, aunque no hay muchas diferencias en las disputas con la competencia en este sector, también lo suelen resolver a tiros.

        Finalmente se deciden seguir en el negocio de traficantes porque son unos sentimentales y unos románticos en el fondo. Billy es curado de sus heridas por una chica que vive en las montañas entre Tailandia y Myanmar, y en los tres meses y medio que ha estado inconsciente, le han hecho un corte de pelo y la barba a la moda en mitad de la nada. Acaba enamorado de ella y de su abuelo adicto al Opio, que, cuando se muere, lo entierran en el jardín de casa.


          Y Suchat, que se aburre en Tailandia, se une a un comandante local que posee un pequeño ejército y el monopolio de la producción de todo tipo de cosas con las que traficar, con lo que vuelve al ruedo por la puerta grande.

          La llegada de Wing a Tailandia destapará la coartada de Billy, y pondrá en peligro a su novia tailandesa y a todo el operativo, desatando una guerra donde deberá intervenir el ejército tailandés para detener a Suchat y al resto de la cuchipandi...


       En definitiva: Con dos horas largas de metraje, “Guerra de Narcos” es una interesante propuesta de cine de acción, que quiere contar muchas cosas, y que se pierde de tanto contar y tantos viajes en el espacio-tiempo. Tiene a su favor que las escenas de acción, con tiros y explosiones por doquier, emboscadas y un poco de artes marciales, son bastante buenas y bien realizadas. Tiene en su contra que le sobra media hora larga… Aun así, puede llegar a entretenerte y no es una película a descartar si tu interés es pasar el rato.

        De nota le doy su riguroso 5, y os recomiendo su visionado si os va el género. Esta película le gustará a policías chinos infiltrados en mafias, y gente que viaja de incógnito en contenedores, y no le va a gustar mucho a pilotos de combate tailandeses.

viernes, 30 de agosto de 2024

Malum (2024)

 

        “Malum” es una película estadounidense de terror de 2023, remake de la película de 2014, “Last Shift”, que su director Anthony DiBlasi también dirigió en su momento, y que además es el guionista, el técnico de sonido, iluminación y el chico que traía los cafés al set. Todo en uno este DiBlasi.

          Esto de hacer un remake de tu propia película no es algo novedoso, y ya me lo he encontrado en alguna ocasión, yo no lo acabo de entender bien porque puedo entender que hagas una película de un corto de cinco minutos que hiciste hace diez o quince años, y quieres desarrollar más y mejor la idea original, pero hacer una nueva versión de una película tuya, que en su día funcionó bien, con la posibilidad de que esta segunda vez te metas el castañazo… Es algo que no entenderé nunca, aunque alguno me dirá que grandes directores como Alfred Hitchcock lo hicieron en algunas de sus películas... En fin...


           “Malum” tiene todos los ingredientes de una película de terror, de terror “Chatánico”, que no suele ser de mis favoritos, porque llega a aburrir a las moscas siempre la misma iconografía, la misma iconología, de sangre, pentagramas y demonios raros y malos que vuelven a uno loco, distorsión de imágenes y galimatías de mucho cuidado en el desarrollo de la trama.

         Si la película se hubiera rodado en primera persona, o al menos gran parte de su metraje de hora y media, podría recordarte a juegos míticos como media saga de “Silent Hill” o “Resident Evil”, porque parece copiar en gran medida esa estética de locura infernal, y esos sobresaltos que hacían que te dejaras medio cargador en una pared que había en el fondo añadiendo el tema de una comisaria supuestamente asaltada en mitad de la noche, tipo “Asalto al Distrito 13”, pero a lo sobrenatural… Pero no sé si por falta de presupuesto, porque la película se rodó prácticamente en un mes y con una decena de actores, o que no han caído en esa perspectiva, cometen el error de hacer… Más de lo mismo.


           En la narrativa: Un policía se convierte en héroe por salvar las vidas de unas jóvenes que habían caído en las diabólicas, malévolas y maléficas garras, nunca mejor expresado, de una Secta “Chatánica”, guiados por un “Chatánico” que estaba de atar. A nuestro héroe, John Malum, se le va la pinza un día en comisaria y monta una carnicería a base de certeros balazos, antes de quitarse él mismo de encima.

           Un año después nos encontramos la comisaria cerrada, casi desmantelada y con más moho que un pan de tres meses, y nuestra protagonista, Jessica Malum, policía novata, se ofrece voluntaria en hacer una guardia nocturna en la comisaria abandonada.


         Prácticamente desde el minuto uno, le comienza a pasar absolutamente de todo: Ruidos raros por todos lados, sombras que parecen personas merodeando por allí, un vagabundo que se mea, se cuela por allí y comienza a decir jodiuras, apariciones demoníacas, y según va pasando el tiempo la cosa va a más, y tú como espectador no sabes si lo que sucede es real, la tipa va de moho hasta la coronilla o son realmente sucesos paranormales y sobrenaturales. Todo gira en torno a un iluminado muy zumbado, que adora a un “Dios Menor”, y que es seguido por una corte de zumbadas de nivel 10, mientras Jessica linterna y pistola en mano, reparte balas por la comisaria entre “truco o trato”.

          A pesar de que la narrativa parece que quiere darnos una explicación algo lógica de todo aquello, pronto se pierde en otro suceso más, y es una oportunidad perdida para averiguar toda la conexión, que más o menor se comienza a tejer, pero que no acabas de ver clara con tanto cuerpo desmembrado, sangre a raudales y apariciones “Chatánicas” que harán que des algún que otro bote del asiento, pero sin mayores consecuencias.


          En definitiva: Película de terror clásica, con todas las características del género, que no aprovecha bien, en mi opinión, algunas subtramas y que mezcla tanto lo sobrenatural con lo que es real, que yo me he llegado a perder. A pesar de su hora y media de metraje, se agradecería un recorte de al menos quince minutos, y total te contaría lo mismo.

          De nota le pongo un 5 raspado, justito y recomiendo su visionado a oscuras y a las dos de la mañana. Ya me diréis qué os pareció a vosotros.

jueves, 29 de agosto de 2024

Arthur (2024)

 

       Os cuento una historia, que además fue real, y que da pie a la película estadounidense de 2024, “Arthur”, en su versión original “Arthur The King”, y conocida en Hispano-América como “Arthur: Una amistad sin limites”…

         Estamos en Ecuador en 2015, y Mikael Lindnord, que es el capitán del equipo sueco de atletismo de aventura, disciplina en la que corren, escalan, montan en bici y en kayak, participa en una carrera de 700 km a través de la jungla, y en una de estas, como os digo, en mitad de la jungla, se le paga un perro callejero salido de vete a saber donde.

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           Mikael le da de comer y el perro le siguió el resto de lo que quedaba de carrera, compitiendo junto a él ya su equipo en tramos complicados, y hasta peligrosos, pero sin despegarse de su lado, y sufriendo heridas chungas que casi acaban con él. Mikael le puso como nombre “Arthur”, por el rey Arturo, de ahí lo de “Arthur The King”.

         Una vez finalizada la carrera y encaprichado con el perro, se lo llevó a Suecia, donde al año siguiente sacó un exitoso libro basado en su experiencia con su peludo amigo de cuatro patas, titulado: “El perro que cruzó la jungla para encontrar un hogar”, tal fue el éxito, que el propio Mikael sacaría en este 2024 una segunda parte narrando las aventuras imaginarias de un joven Arthur, “Los Avatares del joven Arthur”, antes de que se diera el encuentro con el corredor sueco… Aparte de la creación de una fundación que lleva su nombre, dedicada a los animales necesitados.


      Pues bien… A grandes rasgos, de eso va la película protagonizada por nuestro Mark Wahlberg, más Mark Wahlberg que nunca, que lo borda en una película donde vuelve a a hacer de sí mismo, es decir, de Mark Wahlberg, pero con algunas diferencias respecto a la historia original.

      Cambiad 2015 por 2018, y Ecuador por República Dominicana. Y cambiad al corredor sueco Mikael Lindnord, que es por cierto productor ejecutivo de esta película junto al mismo Wahlberg, por el corredor estadounidense Michael Light.


       El corredor no puede ser sueco, porque estas cosas solo le pasan a los gringos. Es una falta de valentía interesante que se ve mucho en películas basadas en hechos reales, ¿Qué una familia española las pasa canutas en un tsunami en Tailandia en diciembre de 2004? Hacemos la película como si le pasara a una familia yanqui, y encima la firma un español de director. Patético en mi opinión.

        En la narrativa: Michael Light, famoso corredor de esta disciplina, fracasa con todo su equipo por culpa de una mala decisión tomada por él mismo. Intenta resarcirse con la creación de un renovado equipo, que hace su carrera con sus propias dificultades, mientras que Arthur tiene su propia historia aparte, sobreviviendo por las calles de Santo Domingo, maltratado, pasando hambre y siendo amenazado por bandas de perros callejeros bastante territoriales…


          …Y no llega a tener relación con Michael y su equipo hasta pasados 45-50 minutos de metraje, compartiendo con el equipo una escasa media hora, ya que la carrera termina a la hora y veinticinco minutos de metraje y los últimos 10-12 minutos están en relación a la recuperación del perro, el traslado a Estados Unidos y creo que hasta la nacionalización del mismo.

            En definitiva: Con un metraje total de una hora y treinta y ocho minutos, lo que realmente salva a la película y le da una buena nota en mi opinión, es la presencia del propio perro, porque si no, estaríamos ante una película más de gringos que corren en competiciones internacionales y que ganan, y que siempre andan picados con otro equipo muy competitivo, que suelen ser de otros países malvados que no respetan la democracia o que no tienen sus valores, pero que, en este caso, creo que curiosamente eran yanquis como ellos, y lo demuestran en que ganan, pero reconocen al final que el equipo de Wahlberg era mejor, y más americano que ellos.


        Es una película con su punto de drama, previsible como ella misma, que toca la fibra perruna, y en la que verás una veintena de fotos reales de Arthur y Mikael al final de la película, correteando por Suecia, por la nieve, rodeado de pura felicidad, que es lo que se merecía este peludo amigo.

          De nota, le doy un 6, y os recomiendo su visionado. Si no hubiera salido el perro, como os decía anteriormente, le hubiera dado un 4 sin pestañear.

miércoles, 28 de agosto de 2024

Misión Hostil (2024)

 

        “Misión Hostil”, película estadounidense de acción de 2024, te trae una historia de rescates, tiros, explosiones y mucha acción, con un Russell Crowe que hace un poco de florero en la mesita de noche, un cebo para el que ya lo conoce, y un Liam Hemsworth destacable en un papel que le viene como anillo al dedo, y a cualquiera de su familia en esto de repartir leches y soltar ráfagas de ametralladora… De hecho, no es el único Hemsworth que actúa, también tenemos por ahí a Luke que dura más bien poco, pero que no deja de tener su papel…

           “Misión Hostil” cumple con los cánones de película realizada para un público muy concreto, aquel al que le guste desconectar durante una hora y cuarenta y cinco minutos de todo, del mundanal ruido, y no pensar más allá que ver una película de acción con todos sus alicientes.


          No es una película impredecible, más bien todo lo contrario, y que tira de todos los estereotipos del género, te ofrece un producto que no es muy original, y que llevamos viendo desde bien temprano, desde los ochenta, los noventa y que continúa en nuestros días con todas esas reminiscencias de cine bélico de los últimos tiempos: Misiones imposibles, casi suicidas, heroicidades increíbles y unos malos que suelen caer como moscas y que aparecen por cientos y por todos lados, liderados por un icónico jefe que además de malévolo, diabólico y maléfico, te da la brasa con su discurso de turno mientras te tortura o te hace la vida un poco difícil...

          En la narrativa tenemos al Capitán Reaper, nuestro Russell Crowe de toda la vida, que está en contra de lo vegano y a favor de jincarse él solito una pizza familiar con todos los extras que pongan a su disposición. Lleva un equipo de drones que operan en el sur de Las Filipinas, auténtico avispero de terroristas, y traficantes de armas, que se mueven por sus selvas como pez en el agua.


        Los traficantes de armas han secuestrado a un agente de la CIA, y por ello, se le encomienda la misión de rescatarlo a un equipo Delta Force, añadiendo a un sargento que no es de élite, el Sargento Kinney (Liam Hemsworth), que hace de enlace entre el grupo y el dron que maneja Reaper desde la Base.

          La Base es como un episodio de la mítica serie “MASH”, donde cada uno va un poco a lo suyo, te descuelgan el teléfono y ven baloncesto en pantalla grande, mientras pasan absolutamente de todo y parece que están allí de vacaciones, demostrando que son unos incompetentes, el propio personaje de Russell incluido, que está siempre pendiente de quien le roba las capsulas de café.


         Lo que parecía una misión sencilla se complica cuando aparecen terroristas armados hasta los dientes, se cargan a los traficantes de armas y el equipo de rescate cambia sus prioridades metiéndose de lleno en una trifulca donde, por número y armamento, tienen todas las de perder sobre el terreno por mucho apoyo aéreo que tengan. Aquí me ha parecido curioso un aspecto, y es que el agente de la CIA, directamente, desaparece de la trama.

          Con el equipo diezmado, y con el Sargento Kinney, alias Playboy, huyendo por la selva, Russell Crowe lo intenta guiar a lugares donde pueda ser rescatado, aunque los malos le ponen las cosas complicadas…


         Y, como no os quiero contar más de la trama, vamos a por la “Definitiva”… Pues en definitiva… Película de una hora y cuarenta y cinco minutos a la que le quitaría perfectamente quince minutos de la segunda hora. Hay dos subtramas que no suman mucho, o prácticamente nada: Las conversaciones sobre bodas con una compañera de Crowe, y una parte en la que el propio Crowe está pendiente del nacimiento de su hijo cada quince minutos, aparte del rollo queso vegano que se marcan, que supongo que será una crítica velada pero que no viene mucho al caso en una película bélica.

        Técnicamente está bastante bien desarrollada, se le notan las tablas al director, William Eubank, que además es el guionista y sospecho que hasta el chico de los helados en el set, y que sabe sacarle hasta en ciertos momentos el jugo videojuego a la historia del sargento perdido en la selva, y más en el uso de las cuentas atrás en el último tercio de la película con una serie de tres cuentas que nos informan de los bombardeos que se vienen… El equipo falla, muere, pero también es verdad que a cada minuto que pasa, son más “Rambos”.

        Rodada en Australia en un mes y medio, no sé por qué, no me hagáis mucho caso, me ha parecido “la Jungla de Cristal” versión selvática. Lástima de final donde no llegan a juntarse. Mi nota: Su riguroso 5,5.