Sobre gustos hay mucho escrito, pero poco editado.
Maullando desde 2008...
Somos el blog extremeño de entretenimiento, activo, más longevo, hasta la fecha: Con reseñas de cómics, libros, películas, series, gatos, y asuntos varios (relatos cortos y reflexiones). Con más de 4600 entradas publicadas, y 800 etiquetas de todo tipo. Bienvenid@ al Patio-Lavadero.
“Jagun
Jagun: The Warrior” (Netflix, 2023) es la primera película nigeriana que veo,
concretamente de esa industria cinematográfica que tienen montada allí, la
tercera del Mundo, llamada “Nollywood”, que hace películas como churros
(500-600 al año, sino más), y la verdad es que no me he llevado una buena
impresión.
Con dos
horas y diez minutos de metraje, efectos especiales horribles, y una narrativa
caótica y completamente perdida, nos cuenta la historia de un joven guerrero,
que tiene cierto poder sobre la madera y que quiere llegar a ser un gran
guerrero, mientras cinco reinos se desangran en guerras tribales en escenarios
de papel-cartón, que dan mucha vergüenza, y que ayudan a que a uno de crezcan
las dioptrías por minutos.
Y es
que, si algún día pierdo el sentido de la vista, estoy convencido de que esta
película tuvo muchísimo que ver en ello, y posiblemente habrá que plantearse
una querella.
No sé si
soy demasiado duro, o tengo el día malo, pero Netflix debería vigilar mejor lo
que ofrece para lo que estoy pagando…
Han
pasado tres años desde que vi la última temporada, la tercera concretamente, de Castlevania (2020). Franquicia basada en los
videojuegos de Konami, iniciados en 1986 en aquellas míticas máquinas recreativas,
y que ya supera la docena de juegos en casi todas las plataformas (creo que
Nintendo Switch es la única que no se subió al carro, y ya no creo que lo
haga).
En esta “Cuarta
Temporada” (Netflix, 2023), que he visto con varios meses de retraso, más por
descuido que por otra cosa, me he encontrado una temporada madura y más
dinámica que el resto. La serie se ha hecho mayor, pero ha evolucionado bien, y
de sus diez episodios, hay por los menos tres que son pura dinamita (también
hay otros tres que son puro relleno, todo hay que decirlo).
En la
narrativa: Tenemos que nuestros héroes, Alucard, Trevor de Belmont y Sypha,
deberán hacer frente a los intentos de invasión de los Seres de la Noche, que
llegan hasta el mismísimo castillo de Drácula, hogar de Alucard, guiados por
Carmilla y sus hermanas, que sufren un ataque sorpresa en su mismo castillo,
donde retienen al Maestro Forjador (el último que queda, Héctor), por parte de
Isaac, que llega a tomar el Castillo y matar a Carmilla, haciendo huir, de
paso, a dos de sus hermanas que llegan con un ejército extra en el momento de
la derrota (quizás la historia hubiera cambiado de haber intervenido). Lenore, capturada, opta por suicidarse mostrándose al sol frente a Héctor.
Por otra
parte, la traición de Saint Germain se consuma, invocando a la Muerte y trayendo
a este plano a Drácula y Señora, padres de Alucard, que ajenos a todo, solo
piensan en alquilar una casita en la costa inglesa.
La serie
en general me ha encantado, como digo, pero en esta temporada vas a ver
fantásticas batallas contra monstruos y vampiros, desmembramientos, muertes y
combates y se va a cerrar el circulo en torno a los tres héroes de manera
sublime. Es una de esas series de animación, para adultos (no salen tetas, pero
si muchas vísceras), a tener en cuenta. Yo no la dejaría pasar.
Al
parecer, Netflix prepara un spin-off, “Castlevania Nocturne”, para finales de
septiembre 2023, con nuevos personajes y una trama completamente diferente.
Habrá que estar atentos.
“Atrapaalmas”
(Netlix, 2023) es una muy mala película polaca, de esas que la plataforma nos
ofrece de vez en cuando y que los polacos se han especializado en hacer como
churros, que, con una hora y media de metraje (le sobran perfectamente 20
minutos), pretende buscar cierta originalidad (aunque no la encuentra) en una
trama que mezcla paramilitares, al ejército y gobierno polaco, el típico
científico loco y muchos tiros, todo aderezado por un rayo iónico que vuelve al
personal al nivel “zombie-loco agresivo”.
En la
narrativa: Un paramilitar (“Colmillo”, muy original) condecorado por el
Gobierno polaco, regresa de una misión en la que tiene que matar a su hermano,
también paramilitar, después de que un rayo producido por una nueva arma, lo
convierta en un loco asesino.
Convencido
por el mismo Gobierno de que hay que recuperar la máquina porque puede hacer el
bien si la pones en modo: “Curar el Cáncer” (tiene varias modalidades: Hacerlos
asesinos, idiotas, tibios, del Celtic de Glasgow…), nuestro amigo Colmillo pone
un par de poses y con un equipo que no se cree ni el guionista, donde no puede
faltar el friki de los juguetes, el Aquaman polaco y un par de chicas cañeras,
se ve envuelto en una mansalva de tiros con un coronel corrupto, extranjeros y
una asiática que pasaba por allí.
En el
momento de entregar la máquina, se da cuenta que el Ministro y el ejército
polaco, en realidad quieren el arma para sus diabólicos planes, oponiéndose una
especie de cuerpo policial de asuntos internos, con los que acaban aliándose
para intentar frenar la locura del Sr. Ministro (¡Mire usted!).
El
final, con prácticamente todo el equipo de Colmillo bajo tierra, no puede ser,
de verdad, más cutre, sonando de fondo el “After Tonight” del juego “Out Run”
en su versión consola, en la 69.2 de la FM.
“Gully”
(Netflix, 2019) es una película estadounidense, que bascula entre el drama y
cierto cine social, de una hora y veinte minutos de duración (le sobran veinte
minutos), que ya has visto varias miles de veces, pero que el director y el guionista
de turno te ofrecen una vez más, para que no se te olviden los típicos tópicos
del género en cuestión, de barrios chungos californianos y esas cosas que se
dicen.
En la
narrativa, tenemos a tres jóvenes adolescentes, que parecen protagonizar continuamente
un anuncio de ropa, por las poses que ponen y como se mueven. Posiblemente sean
los menos creíbles de toda la cinta. Cada uno tiene un trauma, una movida y se
mueven por el barrio dando palizas, paseando su desgana y poco más. Uno de
ellos es abusadx desde pequeño por un agente social, otro cree que vive en un
videojuego (El San Andreas, el GTA, uno por el estilo), y el tercero va a ser
padre, perdió al suyo, y estaría dentro de la categoría de lo que llaman WASP
en EEUU.
Diferencias
raciales, sociales y un futuro incierto se dan la cita en el barrio, aunque por
el contrario tenemos a “Kang El Conquistador”, que ha salido de la trena y va
rehaciendo su vida pasito a pasito y sin mirar atrás. Y, por supuesto, que no
falte el colgado apocalíptico, carrito incluido, que habitan las entradas de
los locales californianos.
Lo malo
de esta película es que ya la hemos visto y nos vamos a quedar tal cual después
del visionado. No te va a aportar nada. La dejo a tu entera elección.
“Infierno
Azul” (Tercios Viejos, 2023) viene de la mano de Paco Asenjo (guion y dibujo),
y es un cómic financiado a través de un proyecto de crowfunding, cuya narrativa
gira en torno a uno de los últimos divisionarios vivos españoles en 2001.
A través
de unaentrevista grabada en Almería,
Alberto recuerda como fue su marcha al Frente Soviético en el 41, en plena
ofensiva alemana sobre la URSS, a través de anécdotas, buenos y malos momentos,
y el horror de la guerra.
Cómic de
tapa dura, de 200 páginas, es una primera parte de una historia que no concluye
en el tomo. Se echa en falta un contexto histórico como extra final,
fotografías, o algo que remate lo narrado en el cómic, pero aún así, es una
lectura entretenida y a tener en cuenta.
“Babylon”
(Amazon Prime, 2022) es una de las últimas grandes apuestas del cine, que la
plataforma Amazon emite en España para sus suscriptores, y que lleva varios
meses (casi el año), dando que hablar, pero que yo hasta hoy, no he tenido el
placer (o las ganas) de ver.
Es una
cinta de tres horas que he visionado en tres partes, para hacerlo más
llevadero. El metraje, con media hora menos, creo que funcionaría igual. Da
para un análisis largo, más reflexivo y peliagudo que el que os hago, pero la
verdad es que prefiero ir al gran, a lo que más sobresale, o lo que más me ha
llamado la atención.
En la
narrativa: Estamos en 1928, el cine es un gran negocio y entretenimiento de
masas que asegura pingües beneficios. Muchos quieren trabajar en el tema, ya
sea como actor, secundario, lo que sea…
En la
película seguimos, principalmente, a cuatro personajes. Jake (Brad Pitt) es un
actor de cine mudo, que ve como su carrera va a menos con la llegada del cine
sonoro, hasta acabar solo y sin un chavo en el bolsillo. Nellie (Margot Robbie)
es una “It girl”, una chica con mucha frescura, que sabe agarrar la vida y
exprimirla, quiere ser actriz y triunfar en la vida. No le falta talento, pero
le pierden las apuestas, las drogas, el alcohol y las malas relaciones. Manny (Diego
Calva), es un inmigrante mexicano, que trabaja haciendo de todo para todos, y
que de la nada, pasará a ser uno de los grandes (aunque después lo perderá
todo). Eternamente enamorado de Nellie, él no es nadie para ella, pero ella es
un camino y el amor para él. Un auténtico pagafantas, como los millones que ha
habido a lo largo de la Historia de la Humanidad. Y, por último, Sidney (Jovan
Adepo), un talentoso trompetista de Jazz, en el que nadie cree y que se va
haciendo a sí mismo.
Desde el
inicio vemos el desorden, las fiestas, la fastuosidad y los disparates de la
industria en las fiestas, en grandes producciones y el caos en todos los
aspectos. Poco a poco, vemos como va llegando la oscuridad y el fin para
muchos, los cambios para otros y la evolución del cine en todos sus aspectos.
No en vano, creo que la película es un homenaje al cine, aunque tomándose
muchas licencias históricas.
Entretenida,
muy fresca y brutal en un principio, hay momentos en que, como no podía ser de
otra manera, pierde fuelle y se pierde en la vorágine y en querer contarnos
muchas cosas. Se puede ver, claro, pero no es para tirar cohetes. Ya me diréis
que os pareció.
P.D. El
final me ha recordado a “Cinema Paradiso”.