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domingo, 12 de febrero de 2017

Historias de la Cripta. La Serie




        Los que tenéis ya unos años (más de treinta y cinco) seguro que recordáis la serie que os traigo hoy, en esta entrada tan aterradora. “Historias de la Cripta” es una serie de culto, estuvo en antena nada más y nada menos que siete temporadas, censurada en España en muchos de sus episodios (curiosamente no en EEUU) y no precisamente durante el Franquismo (89-96).

           En “Historias…”, el presentador de cada episodio es el Guardián de la Cripta. Un muñeco con aspecto cadavérico, bastante característico, que hace de introductor a cada uno de los relatos cortos. Prácticamente, todos los episodios de la Primera Temporada (seis en total en el DVD), están basados en obritas homónimas de los cómics de “Tales from the Crypt”, hoy considerados de culto y buscados y rebuscados, como verdaderos tesoros, en mercadillos y en webs especializadas.

         La lista de actores y directores participantes es de lo más interesante, pero como un apunte, por sus relatos cortos cinematográficos desfilaron tipos como Kirk Douglas, Brad Pitt, Tim Curry, Demi Moore, Michael Ironside o Arnold Schwarzenegger por citaros algunos.

          La serie ha envejecido bastante bien, a pesar de los más de treinta años que tiene a sus espaldas y la podréis encontrar a buen precio en cualquier web de ventas de la red.



           P.D: A mí, personalmente, me han regalado las dos primeras temporadas y el largometraje “Caballero del diablo” (la tercera temporada se ha estrenado en Dvd en Castellano en Febrero de 2017). Para forofos de los ochenta-principios de los noventa, los cómics y las series de culto. Sin duda, en mi opinión, imprescindible.

Nereo y Micho I de Gato


(Las Nereidas)

       Exponía en un pequeño garito, “La Odisea”, siete cuadritos deconstructivistas fauvistas. Micho y yo estábamos encantados. A la presentación apenas habían venido una docena de curiosos, pero la velada transcurrió tranquila. Jazz, cafés y chupitos, conversaciones sobre arte, historia, tendencias, anécdotas de películas… Y Micho, pronto, como centro de atención.

(Micho I de Gato)

        La gente iba y venía, veían los cuadros, comentaban detalles, hablaban con Micho de esto y aquello. Fue con mi cuarto chupito de absenta cuando Micho llamó mi atención. Hablaba con un señor, de larga barba grisácea, elegante traje y bastón en la mano derecha. Le que acompañaba una preciosa joven, morena, con unos bellísimos y profundos ojos marrones, que atendía a todos los comentarios de Micho con sumo interés. Querían comprar un par de mis cuadros. Les gustaban sus colores, las líneas sinuosas… Les parecía fresco y original. “Su arte, Señor De Gross, será valorado en un futuro, créame”, me comentó. “Se me da bien adivinar cosas”. Yo, personalmente, estaba más que maravillado, hacía mucho tiempo que no pasaba una jornada tan entretenida y fructífera, en todos los aspectos. Aquellos dos misteriosos admiradores se presentaron como padre e hija. El señor se llamaba Nereo, la hija, Galatea. La velada finalizó a altas horas de la noche, y, efectivamente, compraron los dos cuadros. Tanto Micho, como yo, les invitamos a que se pasaran una tarde por el Patio-Lavadero a tomar un café, para poder continuar intercambiando impresiones artísticas. A lo cual, aceptaron encantados.
 (Nereo. Altar de Pérgamo)

       Al cabo de dos semanas, Micho y yo paseábamos por la avenida. La noche caía rápidamente y las luces de neón publicitaban cosméticos y restaurantes chinos. Un chico joven, vestido con un chándal y rematado con una gorra, y acompañado de un numeroso sequito de chicas nos saludó al pasar: “Señor De Gross, Micho I de Gato…”, ¿Nos conocemos?, le pregunté sorprendido. “Oh, sí, claro que sí, soy Nereo, pero ahora no puedo pararme, las Nereidas tienen prisa, llegamos tarde al cine…”, dijo el chico jovial, y con un leve gesto, tocándose la gorra, continuó su camino por la avenida mientras las chicas reían y bromeaban… “…Ya les visitaré”, le oímos gritar desde la lejanía.
 (Nereo. Carmona, Sevilla)

           Tanto Micho, como yo, no le dimos mucha importancia al hecho, pues aquel joven no podía ser el venerable Nereo, de barba y bastón, que habíamos conocido… Hasta que, transcurrido un mes, un domingo de resaca, tocaron en la puerta del Patio-Lavadero. Era un joven apuesto, acompañado del brazo de la joven y no menos apuesta Galatea. Se identificó como Nereo, y Galatea rio ante nuestras caras de incredulidad. “Al Señor De Gross se le da bien pintar…”, comentó Galatea, “…Pero a mi padre se le da bien cambiar de aspecto”, y Micho advirtió que no habría café para todos si venían el resto de las Nereidas. Observación gatuna que reímos todos de buena gana.
(Polifemo y Galatea)

viernes, 10 de febrero de 2017

La chica del tren (2016)



          Lo cierto es que me ha costado acercarme a esta película. La crítica la pone a parir y lo más bonito que he leído sobre ella es que es una película de “sobremesa”. Una vez te pones, te das cuenta de que de “sobremesa” tiene poco.

           “La chica del tren” tiene bastante de película rara, extraña, y difícil de entender. Una chica, Rachel, se sienta dos veces al día en el asiento del tren. Desde su lugar privilegiado, puede observar el 15 de Becket Road, su casa favorita, y fantasea sobre la vida de sus habitantes, sus nombres, sus trabajos... Rachel acaba de salir de un divorcio que la ha afectado (y mucho), y para colmo, le da bastante a la botella, tanto que su problema de alcoholismo eleva mucho más sus delirios paranoicos, en los que comienza a mezclar ficción y realidad, una peligrosa combinación. Pronto se ve metida en una serie de líos en los que su mente le jugará una mala pasada, no en vano, miente continuamente… Y ya veréis que nada parece lo que es…


          Película, como os digo, rara de narices, a mí me ha costado horrores, repito: Horrores, entender algunas partes de la misma… En fin, visionado bajo vuestra responsabilidad.

domingo, 5 de febrero de 2017

Una señal invisible (2010)



          Con “Una señal invisible” (2010) me he llevado una pequeña decepción. Mona es una chica a la que le gustan las matemáticas. Su vida gira alrededor de los números, ¿El culpable de esta afición?, su padre, antiguo profesor de matemáticas que, cuando Mona tiene diez años, sufre un ictus.

          La película comienza con un magnifico corto de animación, pero poco a poco va perdiendo fuelle. Mona no quiere irse de casa, y prácticamente, su madre la echa un buen día. Pronto encuentra trabajo de profesora de matemáticas, sin buscarlo y sin ser licenciada. Sus clases son más bien caóticas, hasta el punto de que llega a comprarse un hacha para llevársela a clase (yo aún no he llegado a esos extremos). Y la película pierde interés a pasos agigantados.


         La vana ilusión de encontrarte con una película de cine social, o que despierte un interés por las matemáticas, se desvanece en un guion en el que no ocurre nada. El personaje de Mona (Jessica Alba) está con un continuo careto de no enterarse de nada, vivir en Babia, con dos coletas que solo te favorecen si tienes siete años, y con serios problemas afectivos y de inseguridad, que resuelve dando golpes a la primera madera que se encuentra.


        No engancha con el espectador, no sé dónde querían llegar o cual era el objetivo de la película. Se trata de un dramón de mucho cuidado, las enfermedades están siempre presentes (ideal para un hipocondriaco como yo) pero ni con los flashbacks, ni con el rollo indie neoyorkino despega…

"Sumisión". Michel Houellebecq.




         A “Sumisión” (2015) de Michel Houellebecq llegué, tengo que reconocerlo, tras la estela que iba dejando el escándalo de su publicación. En un primer momento no me llamó la atención, me pareció que era un libro oportunista, y no quise meterme en su lectura hasta que no pasara un tiempo prudencial.



          Al fin y al cabo, Houellebecq sacó, casualmente, la edición en Francia cuando todo el país se estremecía por los acontecimientos de Charlie Hebdo. Tampoco quise leerlo cuando leí la entrevista que le dedicó “El País”, a un Michel reflexivo, al que el gobierno francés le había colocado dos escoltas, por si las moscas, y que hablaba de los cuentos de Borges mientras bebía vino blanco.

           Me leí la entrevista y decidí esperar. Y la espera concluyó este mes, cuando me he leído su cacareado “Sumisión”, del que sin duda, se pueden sacar varias, o muchas lecturas, pero que en ningún momento me ha parecido un libro polémico.

         El libro, completamente ficticio, nos presenta un futuro cercano (2022), en el que un partido político musulmán, se alza con el poder ante la decadencia del cristianismo, los partidos tradicionales y los caducos valores occidentales.

          El protagonista (François), un mediocre catedrático, profesor universitario, especialista en Huysmans, viene al pelo para explicar ese pesimismo que se respira en el libro y que ya destilaba el propio Huysmans a finales del XIX y principios del XX, y de hecho, el protagonista sigue bastante sus pasos, mezclado por sus obsesiones sexuales y el vacío absoluto de su vida, que no consigue llenar.

         Francia es el trasfondo, sufre una mutación hacia un Estado Islámico (no veo la polémica), como parte de su evolución natural, así como el resto de los países de su entorno. Poco a poco, cambian una religión que separa Creencias y Estado, por otra que los lleva intrínsecamente unidos, no en vano, en el libro se nos recuerda aquella cita, atribuida a Jomeini, en el que se afirma: “El Islam, sin política, no es islam”.

          Con una posible Guerra Civil a la vuelta de la esquina, esta Francia imaginaria, simple y llanamente va sufriendo un cambio de identidad, un paso más en su historia particular. ¿Islamofobia?, no la he conseguido ver. Hay otros autores, en España el propio Pérez-Reverte, que ya han adelantado un futuro islámico para Europa, sin rasgarse mucho las vestiduras porque, no es que lo digan ellos, es que lo dicen las cifras. El Islam, hoy por hoy, es la religión que más crece, exponencialmente, y la lógica nos dice que nuestro futuro pasará por una Europa multicultural, con una presencia fortísima del Islam. ¿Ataca Houellebecq al Islam al plantear este futuro?, en absoluto que no. La crítica del libro es más contra las instituciones arraigadas, ya no solo en Francia, sino en Europa en general: Universidades, élites financieras y políticas…


        P.D: A grandes rasgos, esa es la visión que tengo del libro. Podría escribir más. Largo y tendido, pero los dos o tres que visitáis y leéis normalmente el blog, sabéis de más que ese no es mi estilo. No soy un crítico profesional, sino un tipo mediocre que escribe cosas en un blog que nadie lee. ¿Me ha gustado el libro? Sí, pero no es lo que me habían contado… De Michel Houellebecq ya me había leído hace varios años "Ampliación del campo de batalla", publicado también en Anagrama, y que ya en su día me pareció muy pesimista, fuerte, pero pesimista hasta la médula, y que creo que volveré a leer porque creo recordar que fue un librito que me ventilé en una semanita... Miaus a repartir.

viernes, 3 de febrero de 2017

Rita. La serie (2012)



          Rita es una profesora de instituto (bueno, hay una extraña mezcla de Primaria y Secundaria en su Centro). Es danesa y un tanto peculiar, por definirla de alguna manera. Irreverente, colecciona trolls desde hace años, fumadora empedernida y muy liberal. En el trabajo no tiene pelos en la lengua, tiene las ideas muy claras en todos los aspectos, es deslenguada y franca hasta pasarse, pero en su vida personal todo es un universo caótico, inestable e incierto, siendo mala madre o al menos una madre muy dejada (tiene tres hijos) y estando enfadada con la mitad del planeta.

           Lo que más me llamó la atención desde el primer momento de esta serie es que los institutos daneses son un remanso de paz comparado con lo que yo he tenido que lidiar en nuestra querida España. Es impresionante. La serie toca a ratos la comedia hasta lo ridículo de algunas situaciones, hasta llegar al drama en otras ocasiones, y con un punto de vista muy crítico, muy sutil a mi modo de ver.

          La relación de los padres con los alumnos, el acoso escolar, la relación difícil muchas veces entre el equipo educativo del centro, la homosexualidad de uno de los hijos de Rita (increíble con que normalidad los daneses aceptan este tema, en España montarían un drama previo) o las inseguridades de los jóvenes, son algunos de los temas que se van tocando episodio a episodio.

         Desde luego, Rita no es una profesora cualquiera (parece una cría, una adolescente, en el cuerpo de una mujer), eso lo vais a ver desde el primer episodio de la primera temporada (yo voy por la segunda), pero tiene algo que engancha, que gusta, y por eso os la recomiendo (la BSO no es moco de pavo, por cierto).


        P.D: Por cierto, profesionalmente, no soy la versión masculina de Rita, lo tengo claro…

domingo, 29 de enero de 2017

Como viaja el agua. Juan Díaz Canales.



           Es domingo por la tarde (bueno, casi ya es de noche), y entre mis manos tengo este cómic de Juan Díaz Canales. Es una historia del más puro género negro, dibujada en un riguroso blanco y negro y donde se ven las tablas que tiene Díaz Canales en esto del cómic. No es, para nada, un cualquiera.

         Estamos en Madrid. A sus 83 años, Niceto, antiguo afiliado comunista, que nació el mismo día que nacía la Segunda República, se dedica junto a sus amigos octogenarios, al pequeño menudeo de objetos robados en las calles de la capital. No es mucho, pero algo da para sacarse unos leuros, a pesar de que es detenido por la policía más de lo que él mismo desearía. Lo que comienza siendo un pequeño trabajito, se convierte en una serie de muertes, en las que el grupo de Niceto va cayendo, poco a poco, en extrañas circunstancias… Una historia sobre la vida, la muerte, la amistad… “Un buen día te das cuenta de que la realidad te ha ganado la partida”, afirma Niceto… Y tanto.

        “Como viaja el agua” (publicado por Astiberri, mayo 2016) es un cómic que se lee de una tacada, con un cafelito en las manos, disfrutando de cada una de sus viñetas y de sus personajes, que sientes auténticos, que sientes cercanos.



           Díaz Canales, que es Premio Nacional del Cómic por esa pedazo de obra de arte que es “Blacksad” (2014), nos demuestra sus tablas, sus cartas encima de la mesa, como guionista y dibujante (tiene un trazo expresionista, y expresivo), y el resultado es increíble, mayúsculo, de lo más recomendable.

Elle



           Michèle es una ejecutiva, dueña de una empresa de videojuegos. Es una tipa exitosa, pero no cae muy bien porque es bastante hija de... Tiene problemas y enemigos en el trabajo, con su hijo al que intenta dominar, y con su padre al que tiene metido en la cárcel (por una serie de asesinatos que conmocionaron al país, y en los que la propia Michèle pudo estar metida siendo una niña)…

           Un jueves, estando en su casa, un individuo enmascarado entra en su casa, la agrede y la viola. Michèle no lo denuncia, deja pasar los días y después se lo cuenta a sus amigos.

          Su violador empieza a dar pruebas de que es alguien de su entorno, poco a poco, empieza a acosarla de nuevo, y ella, lejos de asustarse, comienza a fantasear sobre el acto de la violación, la identidad del violador…

          Michèle tiene problemas, igualmente, con su exmarido, al que, cada vez que puede, lo putea de diversas maneras (golpeándole el coche, metiéndose en su nueva vida sentimental…), y es que Michèle no es buena persona, como ya os comentaba…


        No os quiero comentar mucho más, pero “Elle” es una buena película. Acumula casi una docena de premios, Isabelle Huppert hace un papelón, y para mi es una crítica sutil de los deseos más profundos del personal, de los recovecos raros que tiene, o que puede llegar a tener, una familia. 

         A veces es morbosa (Michèle suele masturbarse espiando al vecino, las fantasías sexuales y los cuernos son el día a día), inquietante, retorcida y tensa. Ciertamente la recomiendo.

sábado, 28 de enero de 2017

Buñuel en el laberinto de las tortugas. Fermín Solís



        Con “Buñuel en el laberinto de las tortugas” me he llevado algunas sorpresas. La primera de ellas es descubrir que alguien, Fermín Solís, le dedicó tiempo y pinceles hace unos años (2008) a contar la búsqueda del hombre que hizo Buñuel en las Hurdes, y que mitificó a través de su documental “Tierra sin pan” (1932-33), la segunda (pero no la última) es convertir aquel viaje hacia una región (entonces) inhóspita, cruel y dura, en un viaje interior del propio Buñuel, que venía de rodar “La edad de oro” y cuya vida se debatía entre los preceptos surrealistas y el ir más allá.

       Basado en dicho viaje, Solís, nos cuenta cómo llegó a realizarse el documental con la producción de Ramón Acín (que puso el dinero tras tocarle la lotería), y el choque (ciertamente en todos los aspectos) entre los forasteros y los cineastas, con manipulación de imágenes por estos últimos incluida: La cabra que es abatida a tiros o el burro muerto por las abejas (que en la película, por cierto, tenia las patas atadas) y devorado por perros y buitres.

      El sueño de Buñuel es, no saber a esas alturas concretamente, donde iba su vida o que repercusión iba a tener su cine, que quería despertar conciencia, que quería luchar contra una burguesía que ellos mismo parecen representar en esa “invasión cinematográfica” por los desolados pasajes extremeños.


        Dibujado en blanco y negro, el cómic de apenas 111 páginas, es una verdadera delicia. Un episodio en la vida de Buñuel, un viaje interior, hacia las Hurdes, hacia el propio Buñuel… Hacia el lector.

        Aquí os dejo un enlace de "Tierra sin pan" de YouTube. Merece la pena que lo veáis. Es un documento histórico.

miércoles, 25 de enero de 2017

El eternauta (1957) H.G.Oesterheld y Francisco Solano López



        “…el único héroe válido es el héroe “en grupo” nunca el héroe individual, el héroe solo”
H.G. Oesterheld.

 (Un joven Oesterheld)

        Con “El eternauta” me he tirado un mes largo en su lectura. Y debo decir que ha sido un mes de lectura intensa. “El eternauta” es una colección de fascículos coleccionables que apareció en su primera edición en Argentina en 1957, dentro del semanal Hora Cero. Con un formato rectangular, en blanco y negro, a mí me recuerda mucho a los coleccionables españoles que aún conservo de El Guerrero del Antifaz o El Capitán Trueno. Aventuras que te enganchaban desde el principio y que estabas deseando leer semana tras semana.

         La acción de nuestra historia sucede en Buenos Aires, en 1963. “El eternauta” es Juan Salvo. Un hombre tranquilo, que vive junto a su mujer y a su hija (Elena y Martita) en un barrio residencial típico, con su casita y su jardín. Una buena noche, mientras juega la partida de “truco” semanal con sus amigos: Favalli (un profesor universitario), Polski y Lucas, ocurre una nevada. Pronto, los seis residentes de la casa, se dan cuenta de que algo no va bien con dicha nevada. La gente que entra en contacto con ella, fallece a los pocos segundos. En un principio no saben bien lo que está pasando, de hecho, se hacen algunos trajes aislantes para poder salir al exterior de la casa. Polski no llega ni siquiera a ponérselo, porque en un ataque de locura, sale a la calle sin ninguna seguridad, falleciendo en el actor. Y Lucas es abatido en la jungla inhumana en la que se ha convertido la ciudad. Pronto encuentran a otros supervivientes de la nevada, entre ellos a un joven llamado Pablo, a un valiente tornero llamado Franco o a un historiador (Mosca).
 (Solano López)

        Y pronto también, se dan cuenta de que la nevada es un ataque extraterrestre. Las fuerzas de ataque alienígenas invaden la ciudad y se lucha calle por calle contra los cascarudos, tropa de infantería alienígena (una especie de escarabajos necrófilos), los gurbos (versión gigantesca de los cascarudos) y los Manos (lugartenientes de los verdaderos invasores, los “Ellos”).

       Los invasores robotizan a los humanos capturados, utilizándolos contra sus congéneres, y las batallas se suceden en la ciudad… La historia de “El eternauta” es narrada a un guionista, que presumimos que es H.G.Oesterheld. Juan Salvo ha viajado en el tiempo y narra su atroz experiencia en la lucha por la supervivencia…

       La edición que tengo es una recopilación de la original. Estaba numerada hasta la página 195 y después volvía a empezar desde 1, pero he podido calcular que la compone entre quinientas y seiscientas páginas, incluyendo un interesante y revelador prólogo de Juan Sasturain, y algunas láminas y portadas en color, aparte de las versionadas de los personajes.

       El dibujo es de Francisco Solano López, dibujante clásico argentino del que ya os hablé en el blog cuando le tocó el turno a “Ana e Historias tristes” (busca la entrada con el comentario del cómic en el buscador del blog), y el guion del tristemente desaparecido Oesterheld. Héctor Germán Oesterheld fue un guionista argentino, como la copa de un pino. Editó su primer cuento con 23 años y posteriormente guionizó más de una veintena de cómics, llegando a fundar su propia editorial (de corta existencia). Durante la dictadura militar, fue secuestrado por sus ideas políticas (relacionadas con la izquierda social), junto a sus cuatro hijas, y nunca más se supo de ellos. Le dio tiempo a guionizar, junto a Solano López, la segunda parte de “El eternauta” (que os comentaré en una futura entrada en este blog), mientras que el dibujante huía junto a su hijo a España, una España que despertaba del Franquismo.


       “El eternauta” es un clásico del cómic, en todos los aspectos. Años cincuenta, invasiones alienígenas (recordad que ya lo comentaba cuando hablaba de “Ultimátum a la Tierra” del 51), miedos y paranoias, transistores y misiles intercontinentales, que a visión de hoy te hacen, como mínimo, sonreír. Los dos, Oesteheld y Solano, son padres del cómic argentino. En mi opinión, impresionantes e imprescindibles. Más que recomendables.