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martes, 20 de diciembre de 2016

Weimar. Dos investigaciones de Jan Karta (1925-1933)



        “Weimar. Dos investigaciones de Jan Karta (1925-1933)”, es el primer cómic de una interesante trilogía que ha llegado a mis manos estos días. El cómic viene de la mano de los italianos Roberto Dal Pra´, guionista, y del dibujante Rodolfo Torti.

        Jan Karta no es un desconocido en el cómic europeo. Es un personaje que ya desde comienzos de la década de los ochenta, se dio a conocer en revistas undergrounds, tanto francesas como italianas. Está en la línea de los detectives, de los investigadores del cine negro. Solitarios, algo misóginos, testigos de un mundo y una sociedad que se les escapa entre los dedos de las manos, mientras que ellos solo pueden sobrevivir en esa realidad caótica que se derrumba.

       El cómic nos presenta dos historias de Jan Karta, que suceden durante la República de Weimar. Alemania perdió la Gran Guerra, y pasa de ser un Gran Imperio a una República donde el malestar, las rencillas, la hipocresía, las tensiones sociales y la galopante inflación, campan seguras a sus anchas. Es 1925, y la primera historia “Weimar” comienza con el entierro multitudinario del presidente Friedrich Ebert. Al apartamento de nuestro protagonista, llega una hermosa dama con un encargo rutinario, investigar un posible caso de infidelidad… Lo que va a ser un caso fácil se convierte en una rocambolesca historia de traiciones y pecados no confesados, todo acompañado de la fragancia de un exótico perfume...

       En “Der Sturm”, nuestro protagonista es testigo del ascenso nazi y de la lucha clandestina que mantienen con grupos de resistencia comunista. Un antiguo amigo viene a morir a la puerta de Jan, herido de dos balazos, y la investigación de su muerte llevará a Jan por derroteros criminales, políticos, relacionados con altas esferas, en las que Jan se jugará la vida…


Con un dibujo preciosista, líneas delgadas, y una narrativa que no aburre, con ciertos tintes de humor, Jan Karta es un personaje de Historia-Ficción que engancha y que gusta desde la primera página. Publicado en España en 2010 por 001 Ediciones, es ideal si eres amante del género negro.

domingo, 18 de diciembre de 2016

El séptimo sello. Ingmar Bergman



        Suecia, mediados del S.XIV. La Peste Negra sola toda Europa. Tras diez años luchando en las Cruzadas, en Tierra Santa, el caballero sueco Antonius Blovk (Max Von Sydow) y su escudero regresan a casa. Nada más llegar, al caballero se le presenta la Muerte (que es un monje de hábitos negros), que quiere llevárselo, pero el Caballero le propone una partida de ajedrez. El espíritu está preparado, pero la carne es débil. La Muerte juega con Negras, claro está.

        La conversación del Caballero, con sus dudas y sus debilidades, con la Muerte. La dicha de la familia de cómicos y juglares, pobres, pero felices. La verdad, clara, del pintor de frescos (románico, pero debería ser gótico). La cinta es un camino, yo así lo he visto, lleno de reflexiones sobre la vida, la muerte, Dios, el ser humano y su destino, el alma, el amor y el sexo, la lealtad, las dudas de los que se creen creyentes (No grites: Ni Dios ni los hombres te oirán, dice el ladrón), la levedad del ser y los placeres.

        Hay una escena buenísima en que los comediantes (llamados José y María, y que tienen un niño) tienen que callar, sus alegres melodías, ante la llegada funesta de los canticos de los monjes, con su memento mori, el incienso y el Cristo a cuestas, los latigazos de los penitentes, el fervor del pueblo… El miedo… Los tres estados bien representados en su papel.

        Una de las partidas de ajedrez más interesantes que jamás haya visto. La danza de la Muerte. Por supuesto, “El séptimo sello” es una obra maestra. Imprescindible.


sábado, 17 de diciembre de 2016

Pasión. Ingmar Bergman




      “Pasión” (1969), película de Ingmar Bergman que venía en el mismo pack que “La vergüenza” y que hasta hoy no he podido visionar. Viene con un puñado de premios internacionales a las espaldas y no es para menos.

       La he tenido que ver en sueco, subtitulado al castellano, e ignoro si alguna vez llegó a doblarse al castellano. Si no lo hicieron, ya dudo que lo hagan, y es mejor así.

      Andreas Winkleman (Max Von Sydow) es un tipo huraño, reservado y algo ermitaño. Se ha separado de su mujer (o mejor dicho, su mujer se ha separado de él, esa es la versión oficial) y se ha ido a vivir a una pequeña isla del Báltico, Farö, donde vive como granjero y fuma más pipas que Tolkien. Un día, una hermosa joven, Anna (Liv Ullmann), le pide realizar una llamada de teléfono. Anna lleva una muleta, ha perdido a su marido y a su hijo en un accidente. Igualmente, Andreas conoce a Elis y Eva, una pareja de artistas que están pasando por un momento raro en su relación, van bastante mal de hecho. Eva fue la amante del marido de Anna, también llamado Andreas, y tiene un desliz con el nuevo Andreas… Y Anna, a su vez, inicia una truculenta relación con el propio Andreas… Y como telón de fondo tenemos que en la isla comienzan a cometerse atrocidades contra los animales de los alrededores.

       Lo interesante de esta película, y que para mí la hace muy original, es que cada cierto tiempo, la película se interrumpe y los propios actores hablan, y opinan, sobre sus personajes, aportando nuevos puntos de vista a los que ya uno se está construyendo. Aparte que, el personaje de Anna tiene un sueño que casi conecta con la trágica realidad que se vivía en “La vergüenza”, ¿Un guiño de Bergman?, me gusta creer que sí.


      Por supuesto, muy recomendable.

Mujer bajando una escalera. Bernhard Schlink



        Lo reconozco. Hace unos días que lo terminé de leer, pero no me atrevía a dedicarle unas pocas líneas a este libro. Estaba algo enfadado con su protagonista, con su historia. Y reconozco que iba a comenzar con un: “Esta es la historia de un pagafantas…”, pero no hubiera sido justo. Quizás por ello he dejado el libro en la estantería unos días hasta hoy, porque esta es una bonita, y triste, historia de amor.

        Irene Adler, o Irene Gundlach, por su marido, es una bella joven rubia. Protagonista de un cuadro: Mujer bajando una escalera. En el cuadro aparece desnuda y radiante. Fue un encargo de su marido, el millonario Peter Gundlach, al pintor Karl Schwind, el cual se enamoró de la joven y se convirtió en su amante.

        Desde entonces, los dos hombres se enfrentan por la misma mujer, y por el cuadro. Pero aparece un joven viudo, pero exitoso abogado alemán, para litigar en el caso y… Se enamora, igualmente, perdidamente, de la misma mujer, de Irene.

       Irene utiliza a los hombres para conseguir sus fines, y después desaparecer en la nada, pero nuestro protagonista se ha enamorado de verdad, y lo va a demostrar…

     “Mujer bajando una escalera”, de Bernhard Schlink es el primer libro que he tenido el placer de disfrutar del autor de “El lector”. Tiene una narrativa sencilla, un ritmo fluido y una historia de esas de amor verdadero, de emociones fuertes. Muy entretenida.



Extremanga 2016



       Que Extremadura necesita una feria, yo diría que dos o tres al año, relacionada con el mundo del cómic, es algo que nadie pone en duda. Durante años hemos sido los grandes olvidados (y aún hoy lo somos) de este tipo de eventos, que demuestran en cada ocasión, lo exitosos que pueden ser con su convocatoria de personal relacionado con el mundillo.

       Ahora, me da igual que se llame Extremanga, Extrecómic, Gumy Party o Lobezno en bragas. Cada vez que puedo, a pesar de ser un tipo que supera desde hace años los cuarenta, por afición, por curiosidad, porque me gusta, procuro asistir.

       Lo que no me gusta es cuando las cosas no es que se hagan mal, sino cuando se hacen de cualquier manera, o sin el suficiente decoro. Puedo llegar a entender que un evento de este tipo tenga detrás un trabajo de organización gigantesco. Eso no lo voy a discutir. Aplaudo el esfuerzo desde aquí. Pero mi crítica va por otros derroteros.

       Cuando ya vamos por la Tercera Edición: La primera en Mérida, la segunda en Badayork, y la tercera volvemos a Mérida, necesitamos establecer un lugar fijo de residencia, para intentar no marear al respetable con tanto nomadismo geográfico. No me vale, este año en tu casa, el próximo en la mía, porque las ferias de Madrid o Barcelona no suelen celebrarse en Carabanchel o en Hospitalet.

       Cuando elegimos un sitio para montar un evento de estas características, necesitamos un lugar donde haya unos mínimos de comodidad, organización, etc. Para entrar en Extremanga, la cola del sábado era de un kilómetro y medio a las doce de la mañana. Con un frío y un viento pertinaz en la calle, y con familias con nenes pequeños aguantando el tipo. Una sola chica en la única taquilla. ¿Entradas anticipadas? No gracias. Nunca se sabe cuándo cambiarás de planes. No me vale esa excusa, que es la que me ha dado un miembro de la organización una vez dentro. La fecha de Extremanga también podría variar. En un mayo o en un junio, la gente se va a animar más a disfrazarse que en un diciembre.

       ¿A quién lo le gusta desayunar, tomar un café o una cerveza a media tarde? La cafetería de Ifeme es, a fecha de hoy, un local vacío. Está muy bien tener cinco stands de comida japonesa, pero ninguno tenía un buen café portugués.

        Una vez dentro, la sorpresa es mayúscula. Vas buscando cómics, pero te encuentras que solo dos stands los venden: Ludus Tabula y los chicos de Neuh (súper simpáticos por cierto, unos tipos geniales), ¿Había más?, no sabría deciros porque el Mare Magnum en los otros ocho stands restantes era brutal. Muchas ganas de comprar merchandising, pocos stands para tantísima gente, he oído decir a varias chicas que se sentían agobiadas y algo mareadas, y no me extrañó, poco espacio para mucha gente. Quizás este detalle sea el que menos perdono, la falta de más stands. Debe haber más editoriales, más autores. En lo demás, no me meto. Me parecen geniales los concursos de cosplay, las videoconsolas, los tipos que juegan al rol, al Magic o a mirar chicas, los fideos chicos que huelen deliciosamente, talleres y charlas, y el resto de actividades que se me escapan.

        Echo de menos una Feria dedicada al cómic en general. Desde Mortadelo y el Capitán Trueno hasta el Manga, desde Romita hasta los autores extremeños. Aun así, si me preguntáis si volveré a Extremanga, os tendré que contestar rotundamente que Sí. En Extremadura no estamos para perder, y seguiré apoyando, con mi presencia (y mis compras), todos los Extremangas que vengan.

       P.D: Espero que con mi critica nadie se sienta ofendido, mil disculpas sí lo ves así. No se trata de eso, o no lo pretendo. Quiero que se corrijan errores y que el evento crezca en la dirección correcta, o en la que creo que es la correcta. No estoy en posesión de la verdad, y al fin y al cabo, la verdad, decían los sofistas, es relativa. Sócrates era un ingenuo.





lunes, 12 de diciembre de 2016

Reyes Disfrazados

          


           Tenía quince o dieciséis años cuando leí “De ratones y hombres” (1937) de John Steinbeck. Recuerdo que aquel libro me impactó mucho. La América de los años treinta, La Gran Depresión, que había visto la burbuja sutil de los Felices Veinte, había estallado con el Jueves Negro, con el Crac del 29. Aquellos dos hombres, George y Lennie, con el escenario rural de California de fondo: La miseria, la desolación, el hambre, el miedo, la soledad, los vagabundos… Y la amistad de los dos hombres, presente.

            Cuando llegó a mi “Reyes Disfrazados” (James Vance guionista, Dan Burr dibujante), novela gráfica premiada con dos Eisner y un Harvey, no pude evitar volver a recordar el libro de Steinbeck.

            Desde el principio te das cuenta que no estas frente a cualquier obra. Es como tener en la mano “Maus” de Art Spielgman, o “Berlín” o “Juego de manos” de Jason Lutes (ese mundo de vagabundos lo refleja también sublimemente Lutes en sus obras). Son cómics fuertes, contundentes, de esos que enganchan y que no te dejan, para nada, indiferente.

            El propio Alan Moore, en su prólogo, se identifica con la novela gráfica desde la primera página: “Aquí estamos todos, nosotros, los vagabundos, los facinerosos…”

            “Reyes Disfrazados” es la historia de Fred Bloch, un personaje muy interesante, que se verá abocado a abandonar el hogar familiar y buscarse la vida como vagabundo, y que posteriormente veremos en "Contra las cuerdas" (2014), novela que contará el final de esta historia.

            Fred es un joven, apenas un niño de doce años, que ve en plena Gran Depresión (1932), como su padre (un deprimido borracho) abandona la casa en busca de un supuesto tío que le dará trabajo en Detroit. Con su hermano mayor en la cárcel, Fred se convierte en un vagabundo, que más pronto que tarde aprenderá a buscarse la vida, y a hacerse mayor, a base de hostias, más psicológicas que físicas.

            Desde el inicio de su vagabundeo por la América profunda, conocerá a Sam. Un vagabundo que se autodenomina “El Rey de España”, que le acompañará en su vagabundeo, en busca de su padre y de su tío. Conocerá a miembros del Partido Comunista, idealistas, vagabundos como ellos, buena y mala gente, en esa jungla salvaje en la que se han convertido los pueblos del medio oeste americano.


            Con el dibujo genial de Dan Burr, en perfecto blanco y negro, detallista y expresivo, underground, los “Reyes Disfrazados” se presentan como una novela gráfica imprescindible. Su primera edición en castellano es de 2008, pero lleva poco más de veinticinco años convertido en un cómic de culto en el mundo anglosajón. Lectura más que recomendable.

sábado, 10 de diciembre de 2016

La vergüenza (2009)



       “La vergüenza” (2009) es la ópera prima de David Planell.  Esta película no la conocía hasta hace unos días. Buscaba información sobre “La vergüenza” de Ingmar Bergman y me encontré con este título. Leí la sinopsis, me interesó (me interesa todo lo que huela Cine Social, y en España se hace o se estila menos de lo que debería…), y aquí estoy escribiendo unas líneas después de haberla visualizado.

      Pepe (Alberto San Juan) y Lucía (Natalia Mateo) son una pareja feliz. Viven bien, tienen una buena casa y no se les ve con problemas monetarios. Hace casi un año han tomado una decisión: Adoptar a Manu. El chaval es un chico peruano (de ocho años) que viene con un buen puñado de problemas: Falta de cariño, movimientos repetitivos, hiperactivo Nivel 10, incomprensión, cierta falta de empatía… De todo un poco.


      El caso es que no se hacen con él, con la situación, con la manera de ser del chico, y eso empieza a pasar factura a la pareja. Pepe no lleva bien que saque a sus peces de la pecera, que le tire sus lentillas al W.C, que tire las llaves por las ventanas, que le eche pegamento a las cerraduras o que se cargue sus juguetes (me siento identificado, yo también tengo el Síndrome de Peter Pan), y ante lo que se le plantea, llegan a la decisión de no acabar de firmar los trámites de adopción legal. Bueno, Pepe, que acaba de aclararse.

      La cinta también tiene una subtrama con Rosa, la asistenta social (peruana también) de la que Pepe no se fía: Cree que le ha robado algunos juguetes, que le cambia la sal por el azúcar (como tener trasgos en casa) y cuestiona su manera de trabajar… Rosa resultará ser una sorpresa relacionada con todo el problema.

      Es una película muy interesante. Actual, y que plantea algo que no suele salir en los Medios de Comunicación: Los fracasos en las adopciones de niños. Guion interesante, diálogos naturales, el papel de Rosa impresionante (a mi parecer), miedos y dudas, verdades y mentiras… Un día sin agua, puede ser un mal día. La recomiendo.

     P.D: La primera escena me llamó mucho la atención. No sé si Planell lo hizo o no adrede, pero “La vergüenza” de Bergman comienza con la pareja en la cama, ella se despierta, y se levanta, Liv Ullmann se acerca se lava con los pechos desnudos… Aquí la escena es parecida, ciertamente parecida, pero Natalia Mateo no nos enseña los pechos (y ni falta que hace, no vendría a cuento…) Las dos películas no tienen nada que ver, lo sabemos, pero es una curiosidad.



Jamás tendré veinte años. Jaime Martín



        Jaime Martín no es un desconocido por aquí, por el Patio-Lavadero. Hace unos meses le dedicamos unas líneas a su cómic “las Guerras Silenciosas” (busca la entrada en nuestro buscador de posts, tiene que estar a tu derecha, en algún lado…), que fue un cómic que nos encantó. Ahora vuelve con “Jamás tendré veinte años” (2016) publicado por Norma (originalmente en francés), que es otro álbum que me ha encantado, y que reconozco habérmelo leído de una sentada, porque la historia que cuenta es fascinante.

         Esta vez, Jaime nos cuenta la historia de sus abuelos. Isabel, una joven que quería ser costurera, con amigos en la CNT, y que vivía en el peor lugar en el que podías estar el día del Golpe de Estado del 36: En Melilla. La joven Isabel debe huir por los tejados de Melilla para evitar correr la misma suerte que sus amigos, fusilados y tirados como perros muertos en un campo cercano de la ciudad. Jaime, su abuelo, miliciano desde el primer momento, estará en batallas importantes del conflicto como artillero, y posteriormente intentará pasar desapercibido en Valencia y en Barcelona.

        Los dos, perseguidos en la postguerra por su pasado, intentarán hacer todo lo posible por sobrevivir en la España de los años cuarenta. Perseguidos, atosigados, chantajeados… Pero poco a poco levantarán cabeza, y los quebraderos vendrán con la adolescencia de tres jovencitas, sus hijas…


        Con un dibujo fantástico, y un colorido sublime. Jaime Martín no te va defraudar con este álbum. Una historia fascinante, un desarrollo narrativo conciso y estudiado. Lo recomiendo.

Trazos de papel. Manuel Ávila


        Volver a leer sobre Aldehuela, ese pueblito del Jerte, y sus habitantes es una maravilla. Si "Recovecos" nos presentó al tío Antonio Chirrimías, Indalencio el Cerote, a Don Facundo... Y a todos aquellos entrañables personajes, con este "Trazos de papel", Manuel Ávila nos invita, de nuevo, a meternos en ese pequeño universo creado por él, que coge trazos de aquí y de allá, y nos sirve una delicia de libro llenos de anécdotas, ocurrencias y pasajes de la peculiar historia del pueblo.

       Aldehuela sabe a Extremadura, huele a cocido, suena a callejas de pueblo, susurros, misas de viejas, pantarujas y dichos populares, sabiduría arcaica, es pura vida, envidiable sin duda, para aquellos que estamos atados al stress de la ciudad o del trabajo. Es un lugar idílico y maravilloso, y como en su primera parte "Recovecos", la lectura amena, grata y la carcajada, están aseguradas. Muy recomendable.

jueves, 8 de diciembre de 2016

La vergüenza. Ingmar Bergman


        La verdad es que llevo una buena racha de adquisición de películas interesantes. Por cinco leuros me he hecho con “La Vergüenza” y “Pasión” de Ingmar Bergman. Dos señores peliculones. Los dos protagonizados por Liv Ullmann (¡Ay!, qué guapa Ullmann) y Max Von Sydow.

       “La vergüenza” (1968) es la primera que ha caído. Una película que había visto en mi etapa de instituto, pero que, en aquel entonces no logré ver en todo su calado y significado. Con un saco de premios a sus espaldas. “La vergüenza” es una de esas cintas que refleja muy bien la naturaleza humana.

       Jan y Eva Rosenberg son dos músicos. Viven una idílica vida en una apartada isla, donde huyeron años atrás, intentando quitarse de en medio la terrible guerra civil que vive el país. Todo es muy bucólico y muy bonito, criando gallinas y cultivando arándanos, hasta que el frente llega a la puerta de casa. Entonces aflorarán los verdaderos sentimientos de la pareja, contradictorios, y una pelea brutal por sobrevivir, entre ejecuciones, cambios de frentes bélicos y torturas de todo tipo. La aparición de un antiguo amigo, Jacobi, obsesionado con Eva, no hará más que empeorar la situación, y el humanismo de ambos irá desapareciendo, irremediablemente.


       Pocas películas muestran lo atroz que debe ser una guerra como esta. Aquí, la verdad, es que apenas vemos combates, pero si muchos muertos por el napalm que cae del cielo, y los caídos en las cunetas. La desevolución que sufre la pareja a lo largo de la cinta es impresionante. La fotografía espectacular. Los primeros planos hablan más que los propios personajes, pero lo más impactante, para mí, el mensaje final, claro alegato contra la guerra, y lo absurdo de la misma. Obligado visionado.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Hola, mi nombre es Doris


        Venga, lo voy a preguntar a bocajarro: ¿Te has enamorado alguna vez de una persona muchísimo más joven que tú, o viceversa? Pues de eso va “Hola, mi nombre es Doris” (2015). Es un tema un poco espinoso, hasta donde yo recuerde no se suele tratar mucho en el cine… Tal vez un poco más en literatura, pero en el cine, así, a bote pronto, pues como no se me ocurren ejemplos, que seguro que los habrá.

        Hay que reconocer que no es un peliculón. No es una comedia desternillante, aunque tiene sus puntos, y desde luego, yo no la calificaría de comedia romántica. ¿Y a qué viene esta entrada entonces? Hombre, si eres uno de los dos o tres seguidores fieles que quedan por el blog, sabrás que he escrito críticas sobre auténticas bazofias cinematográficas. Y eso que no tengo ni p.idea de cine.

       Doris (Sally Field) es una contable, que lleva más años en la empresa que las Tortugas Ninjas en las alcantarillas, y con un incipiente síndrome de Diógenes. Un día, coincide en el ascensor con un joven y apuesto ejecutivo, que resulta trabajar en su misma empresa. Desde entonces, la imaginación de Sally se dispara, y se enamora perdidamente del chico, mil años más joven que ella. Con ayuda de un libro de autoayuda, los consejos de una chica de trece años y con más moral que el Alcoyano, intentará por todos los medios conquistar a este amor imposible… Pero, no solo la edad es lo que les separa, hay un mundo justo en la mitad: Redes Sociales, gustos, música, tendencias…


       A ratos divertida, a ratos tediosa, hay que reconocerle a Sally Field las tablas. Está basada, al parecer, en otra película, un cortometraje, de Laura Terruso, que lleva el guion igualmente en esta versión. A mi me cogió con el pie cambiado. Se puede ver.

martes, 6 de diciembre de 2016

Gandahar



        “Gandahar” (1987) es una película dirigida por René Laloux, siguiendo los diseños de Philippe Caza (uno de aquellos míticos ilustradores que solían colaborar con la revista “Heavy Metal”), coproducción franco-coreana, que con los años se convirtió en un clásico de la animación. Está basada en una novela de Jean-Pierre Andrevon, y curiosamente el guion de la versión anglosajona estaba a cargo de Isaac Asimov.


       La película no la encontré en castellano, sospecho que nunca se dobló, pero si la podéis ver en V.O subtitulada y no por ello pierde un ápice de interés.


       Gandahar es un lejano mundo. Vive en paz, con un sistema matriarcal llamado Consejo Femenino, aunque tiene algunos defectos en su sociedad (los ignorados Transformados). Es un mundo mágico e idílico. Un día, aparecen los hombres-metal, unos siniestros robots armados con rayos láser petrificadores contra los que los habitantes de Gandahar nada pueden. Syl, un sirviente del Consejo Femenino es enviado a investigar a los invasores. Pronto, con la ayuda de los Transformados (mutantes Gandaharianos a los que el Consejo Femenino obvia e ignora, por sus monstruosas formas físicas) descubre que son enviados por Metamorfo, un ser con forma de cerebro que los crea (supuestamente sin querer).


        Syl es convencido por Metamorfo para entrar en un estado de hibernación, de mil años, tras los cuales, Metamorfo será asesinado para restablecer el orden planetario. Transcurridos esos mil años, Metamorfo dice que “verdes las han segado”. No solo se niega a morir, sino que Syl descubre que usa las células de los gandaharianos para mantenerse vivo. La lucha final está servida. Syl deberá enfrentarse a Metamorfo, con la ayuda de los Transformados, si quiere salvar el planeta…



        En mi opinión, es otra obra maestra de la animación. Las mujeres desnudas, de exuberantes pechos (azules) y calvicies presentes (también azules) me recordaron ligeramente a “El Planeta Salvaje”, así como los escenarios, aunque no tan surrealistas. Algunos de los Transformados recuerdan ligeramente a aquellos seres míticos que los españoles creían haber encontrado en América, con caras en los pechos, sin cabeza y corpulentos, todo muy del arte que vemos en los cuadros del Bosco. La temática ecologista está muy presente en la película, igualmente. Resumiendo, otra obrita maestra que os recomiendo fehacientemente.



lunes, 5 de diciembre de 2016

Heavy Metal



      “Heavy Metal” es otra de esas películas clásicas de animación que no deberías perderte. Rodada en 1981, bajo la batuta de Gerald Potterton (fue una apuesta estadounidense-canadiense), y con Ivan Reitman en la producción (si, el de “Cazafantasmas”), está basada en las historietas que publicaba la revista francesa “Heavy Metal”. Historias cortas que comenzaron a publicarse bimestralmente desde mediados de los años setenta hasta, que yo sepa, la actualidad. He de reconocer que yo nunca he tenido ni he leído ninguna de ellas, pero son clásicas, como leyendas, para los aficionados a los cómics, la animación y los relatos cortos. Por “Heavy Metal” (la revista) pasaron los mejores ilustradores del momento (y yo creo que casi de la historia): Giger, Moebius, Milo Manara… Con guiones de Stephen King o Burroughs, entre otros. La revista cerró en el 87 y en 2002 volvió a publicarse en Francia. Ni que decir tiene que los números de los setenta y de los ochenta están muy cotizados.

        La historia de “Heavy Metal” (la película), es en realidad, el compendio de varias historias cortas. Su nexo común es el Mal, reencarnado en una esfera verde llamada Loc Nar, que se autodefine como “la suma de todos los males”. Un astronauta aterriza con su Corvette en la puerta de casa, lleva un maletín del que aparece la esfera. Mata al astronauta y comienza a explicarle a la hija de este, sus maléficos planes a través de historias cortas sucedidas por toda la galaxia. Loc Nar quiere matar a la niña al final de la narración.


        Cada una de las historias suele ir enlazando con la anterior hasta que llega el final, donde se revelará el papel de la niña en toda la historia. Aderezado con mucho desnudo (creo que todos los personajes femeninos aparecen desnudos, grandes pechos, frondosos pubis) y algo de sexo (creo que se salva el último personaje femenino de tales circunstancias), y con música metalera de la época (algo glam en mi opinión, pero bien colocada) donde destaca Black Sabbath, creo que es una película que, si no la has visto, te merecerá la pena. Muy recomendable.

        P.D: Existe una "segunda parte", Heavy Metal 2000, pero no la he encontrado en Castellano (si en portugués), y la crítica no la pone muy bien... No he hecho por verla.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Mahoma y Carlomagno. Henri Pirenne




        “Mahoma y Carlomagno” del historiador belga, Henri Pirenne, es un libro que los profesores de Historia Medieval citaban en sus bibliografías, hace veinte años cuando estudié la carrera, como uno de los libros imprescindibles a leer. En su día, no me lo leí. Solo pequeñas referencias de aquí y allí, sin llegar a meterme mucho en el libro de Pirenne.

(Henri Pirenne 1862-1935)

         Ahora he tenido la oportunidad de leerlo, y desde luego, no ha sido un libro que me haya defraudado. Escrito por Pirenne unos meses antes de fallecer (1935), no lo vería publicado. Serían su hijo, Jacques Pirenne, y uno de sus discípulos F.Vercauteren, quienes se encargaron de sacar adelante el proyecto del maestro, que era un compendio de notas y pensamientos en muchas partes, como reconoce Vercauteren que en el prólogo reconoce no estar de acuerdo con muchos de los puntos que Pirenne defiende, pero que él ha respetado escrupulosamente en la edición.

         El libro se divide en dos partes. Europa Occidental antes, y después, del Islam. Así, asistimos a las invasiones germánicas de un debilitado Imperio Romano de Occidente, que no van a suponer una verdadera ruptura del mundo antiguo, sino una continuación de sus instituciones y leyes que, los llamados bárbaros tanto admiraban. El intento del Imperio bizantino, indiscutible para los reyes visigodos o francos, por recuperar la unidad mediterránea (con el general Belisario a la cabeza), y finalmente, en una segunda parte, que para mí es de lo más interesante, la verdadera ruptura, personificada en una rápida expansión islámica que romperá con todo lo anterior y traerá un nuevo mundo a la moribunda Europa que verá, desde principios del S.VIII, un retroceso en el latín, en las relaciones comerciales y cierta etapa de inestabilidad, acentuada por los ataques vikingos.

        Finalmente, el libro nos presenta el inicio de la Edad Media, de la Alta Edad Media, y nos deja una serie de conclusiones al respecto del papel de Carlomagno por un lado y el incipiente Islam por otro. El libro no deja de ser curioso, ya que aborda, con detalle, aspectos socioeconómicos como el papel de los judíos, de los esclavos, de la moneda, o de los monasterios en esta etapa tan interesante de la Europa Occidental. Un libro de lo más recomendable.