… La chica más guapa del barrio se llama Perséfone. Es la chica más hermosa, o por lo menos, a mi me lo parece. Tiene los ojos y el pelo color miel, un tono de piel siempre bronceado, una sonrisa sincera y un tipazo…
Sin embargo, la chica más guapa del barrio está casada con el tipo más huraño y receloso que conozco. No sé como se llama. Creo que es Juez o abogado, siempre anda en un pub de Jazz llamado “Orfeo´s” con tres tipos enchaquetados, encorbatados, clásicos, que si sé que trabajan en el Ministerio de Justicia: Minos, Radamantis y Éaco, los fines de semana se les unen Tanatos e Hipnos, dos hermanos igual de raros que el resto de la banda. Perséfone es la única mujer entre tanto hombre. Ella es todo sonrisa, alegría, jolgorio. Su marido y sus amigos son la seriedad personificada, el silencio, los ojos pétreos, casi muertos, que observan, beben sus cubatas, susurran y callan inexpresivos.
Cuando Perséfone se va del barrio, entre cinco y seis meses al año, con su marido, a no sé donde, creo que por motivos laborales de su malhumorado amado… El barrio se siente más triste, gris, frío, melancólico y lluvioso. Se nota su ausencia y la de su fúnebre cortejo. Pero cuando a principios de Abril llega de sus viajes por el mundo, con sus bolsas de Buenos Aires y de Los Ángeles, con sus anécdotas y su risa sincera, todo de nuevo es vida en nuestro barrio. Nos vuelve a llenar con sus cálidos “Buenos Días”, con su presencia, y entonces la vida renace nuevamente a nuestro alrededor mientras su marido y sus colegas se toman unos JBs en “Orfeo´s”…
- “Un día vas a tener problemas con tanto mirar a esa chica…”, me ha comentado en alguna ocasión Michel IV de Gato mientras le da lengüetazos a su Bloody Mary…













