Sobre gustos hay mucho escrito, pero poco editado. Maullando desde 2008... Somos el blog extremeño de entretenimiento, activo, más longevo, hasta la fecha: Con reseñas de cómics, libros, películas, series, gatos, y asuntos varios (relatos cortos y reflexiones). Con más de 4600 entradas publicadas, y 800 etiquetas de todo tipo. Bienvenid@ al Patio-Lavadero.
jueves, 22 de diciembre de 2016
El camino más largo. Riki Blanco
Creo que no es fácil hacer lo que hace Riki Blanco en "El camino más largo". La genialidad de su muestrario es indiscutible. A través del humor, con soltura, y con mucho humor, Riki nos presenta un libro de microrelatos, alguno más largo que otro, que sinceramente considero de lo mejor que he tenido el placer de ver, y leer, del género en bastante tiempo.
"El camino más largo" es pura poesía visual, es relato corto, es humor, es pensamiento y guiño al lector. Es reflexión y filosofía. Es sueño y realidad. Con diversas técnicas, que van desde el dibujo y la viñeta hasta el expresionismo más puro, es muy difícil no conectar con este trabajo, y soltar alguna carcajada. Muy recomendable.
Lorca. Un poeta en Nueva York. Carles Esquembre.
Hasta
la fecha no conocía ningún cómic o novela gráfica dedicada al gran poeta
granadino, Federico García Lorca, y para mí ha sido una grata sorpresa poder
leer, y disfrutar, de esta obra del valenciano Carles Esquembre sobre el viaje
del genial poeta a Nueva York.
Acompañado del político Fernando de los Ríos,
Lorca se embarca en el Olympic (uno de los trasatlánticos gemelos del Titanic,
de la mítica White Star Line) para realizar un viaje a Nueva York, con la
excusa de aprender el idioma. Lorca ya es reconocido por el éxito de su “Romancero
gitano”.
Es
verano de 1929. Lorca intenta recuperarse del rechazo sentimental sufrido con
el escultor Emilio Aladrén, y del distanciamiento de Dalí y Buñuel, que en
París ruedan “Un perro andaluz”, obra clave del surrealismo cinematográfico. El
poeta vivirá un verdadero viaje existencialista de la mano del poeta León
Felipe, gran lector y estudioso de la obra de Walt Whitman, y conocerá el Jazz,
los locales nocturnos y los restaurantes con sus amigos Colín, Federico de Onís
y Maroto… Vivencias y experiencias que darían su fruto en “Poeta en Nueva York”.
Con
un dibujo fotográfico, gráfico, en riguroso blanco y negro, y con algunos tintes
oníricos, este “Lorca” de Carles Esquembre nos acerca un poco más a una parte
de la vida de Lorca que no todo el mundo conoce, o al menos, no en su
totalidad, narrándonos algunas anécdotas y descubrimientos del granadino en los
Estados Unidos. Sus obsesiones, sus pensamientos, hasta sus miedos, están bien
reflejados en esta novela gráfica. Muy recomendable.
miércoles, 21 de diciembre de 2016
Berlín. Dos investigaciones de Jan Karta (1936-1937)
Con “Berlín.
Dos investigaciones de Jan Karta (1936-1937)”, se cierra la
trilogía del genial detective berlinés. En este volumen vemos a un
Jan que vuelve precipitadamente de Francia para encontrarse una
Alemania que ha caído en el Autoritarismo hitleriano, la falta de
libertad y la organización de los Juegos Olímpicos, donde el
régimen intenta limpiar el buen nombre de Alemania. La prensa
internacional se interesa por el destino de los atletas judíos, y
los nazis harán todo lo posible para ocultar sus terribles
tejemanejes. “Regreso a Berlín (1936)”, es el intento de Jan
Karta de dar a conocer la realidad alemana. Él que nunca se ha
metido en temas políticos, aquí no duda en unirse a un pequeño
grupúsculo disidente para luchar contra el Mal del nazismo.
En
“Siemenstrasse 66 (1937)”, vemos a un Jan que ha envejecido a un
ritmo desorbitante. Su pequeño grupo comienza a desmoronarse, en su
lucha contra el nazismo. Caen y mueren los compañeros y amigos, y
Jan Karta tendrá que recurrir a un viejo amigo, comisario berlinés,
para intentar salvar su vida. Una joven y guapa camarera le declarará
su amor, pero Jan está metido en tantos líos, y se siente tan
viejo...
Tal como comenté
en “Weimar” y en “Roma”, esta es una de esas trilogías que
merecen la pena leer, que se disfruta desde la primera página. Unos
guiones bien planteados, un dibujo dinámico, es de lo mejor del
género negro. Con dos premios internacionales a sus espaldas, “Grand
Prix des Alpages (Suiza) y el “Yellow Kid” de Lucca (Italia),
decididamente, muy recomendable.
P.D: Ojalá
volvamos a saber, algún día, de Jan Karta. Seis aventuras, saben a
poco.
martes, 20 de diciembre de 2016
Roma. Dos investigaciones de Jan Karta (1934-1935)
“Weimar”
me dejó un buen sabor de boca. Jan Karta es un personaje del que te encariñas
rápido. Es un superviviente nato. Investigador privado que mete las narices en
asuntos demasiado peligrosos. En “Weimar” se ve obligado a exiliarse de
Alemania sino quiere acabar mal. Su exilio forzoso lo lleva hasta la Italia
fascista de Mussolini, acogido por una vieja amiga de su padre con la cual no
comparte sus ideales políticos. Jan no es nazi, ni fascista, ni comunista. No
se define, y eso en la Europa en la que vive levanta sospechas por doquier.
En “Roma”, nos encontramos a Jan (1934)
investigando a la futura nuera de su protectora: Prostitución, fascismo,
asesinatos… Jan Karta es un alemán que no pasa desapercibido en la Roma
fascista, y pronto se ve envuelto en un nuevo lío que le hará huir, casi
precipitadamente, a Francia.
En
“Los días de La Cagoule” (1935), Jan se compromete a entregar un paquete al
hijo de un moribundo que comparte tren con él en su camino a París. Lo que iba
a ser un encargo sencillo, vuelve a convertirse en una arriesgada misión por
las calles de la capital francesa.
Lo
comenté en la entrada de “Weimar”, y supongo que lo volveré a repetir en “Berlín”,
la última entrega que dispongo de nuestro personaje, este es un cómic imprescindible.
Enganche y disfrute, garantizados.
Weimar. Dos investigaciones de Jan Karta (1925-1933)
“Weimar. Dos
investigaciones de Jan Karta (1925-1933)”, es el primer cómic de
una interesante trilogía que ha llegado a mis manos estos días. El
cómic viene de la mano de los italianos Roberto Dal Pra´,
guionista, y del dibujante Rodolfo Torti.
Jan Karta no es
un desconocido en el cómic europeo. Es un personaje que ya desde
comienzos de la década de los ochenta, se dio a conocer en revistas
undergrounds, tanto francesas como italianas. Está en la línea de
los detectives, de los investigadores del cine negro. Solitarios,
algo misóginos, testigos de un mundo y una sociedad que se les escapa
entre los dedos de las manos, mientras que ellos solo pueden
sobrevivir en esa realidad caótica que se derrumba.
El cómic nos
presenta dos historias de Jan Karta, que suceden durante la República
de Weimar. Alemania perdió la Gran Guerra, y pasa de ser un Gran
Imperio a una República donde el malestar, las rencillas, la
hipocresía, las tensiones sociales y la galopante inflación, campan
seguras a sus anchas. Es 1925, y la primera historia “Weimar”
comienza con el entierro multitudinario del presidente Friedrich
Ebert. Al apartamento de nuestro protagonista, llega una hermosa dama
con un encargo rutinario, investigar un posible caso de infidelidad…
Lo que va a ser un caso fácil se convierte en una rocambolesca
historia de traiciones y pecados no confesados, todo acompañado de
la fragancia de un exótico perfume...
En “Der Sturm”,
nuestro protagonista es testigo del ascenso nazi y de la lucha
clandestina que mantienen con grupos de resistencia comunista. Un
antiguo amigo viene a morir a la puerta de Jan, herido de dos
balazos, y la investigación de su muerte llevará a Jan por
derroteros criminales, políticos, relacionados con altas esferas, en
las que Jan se jugará la vida…
Con un dibujo
preciosista, líneas delgadas, y una narrativa que no aburre, con
ciertos tintes de humor, Jan Karta es un personaje de
Historia-Ficción que engancha y que gusta desde la primera página. Publicado en España en 2010 por 001 Ediciones, es ideal si eres amante del género negro.
domingo, 18 de diciembre de 2016
El séptimo sello. Ingmar Bergman
Suecia,
mediados del S.XIV. La Peste Negra sola toda Europa. Tras diez años luchando en
las Cruzadas, en Tierra Santa, el caballero sueco Antonius Blovk (Max Von
Sydow) y su escudero regresan a casa. Nada más llegar, al caballero se le
presenta la Muerte (que es un monje de hábitos negros), que quiere llevárselo,
pero el Caballero le propone una partida de ajedrez. El espíritu está
preparado, pero la carne es débil. La Muerte juega con Negras, claro está.
La
conversación del Caballero, con sus dudas y sus debilidades, con la Muerte. La
dicha de la familia de cómicos y juglares, pobres, pero felices. La verdad,
clara, del pintor de frescos (románico, pero debería ser gótico). La cinta es
un camino, yo así lo he visto, lleno de reflexiones sobre la vida, la muerte,
Dios, el ser humano y su destino, el alma, el amor y el sexo, la lealtad, las
dudas de los que se creen creyentes (No grites: Ni Dios ni los hombres te oirán,
dice el ladrón), la levedad del ser y los placeres.
Hay
una escena buenísima en que los comediantes (llamados José y María, y que
tienen un niño) tienen que callar, sus alegres melodías, ante la llegada
funesta de los canticos de los monjes, con su memento mori, el incienso y el
Cristo a cuestas, los latigazos de los penitentes, el fervor del pueblo… El miedo…
Los tres estados bien representados en su papel.
Una
de las partidas de ajedrez más interesantes que jamás haya visto. La danza de
la Muerte. Por supuesto, “El séptimo sello” es una obra maestra. Imprescindible.
sábado, 17 de diciembre de 2016
Pasión. Ingmar Bergman
“Pasión”
(1969), película de Ingmar Bergman que venía en el mismo pack que “La
vergüenza” y que hasta hoy no he podido visionar. Viene con un puñado de
premios internacionales a las espaldas y no es para menos.
La he tenido que ver en sueco, subtitulado al
castellano, e ignoro si alguna vez llegó a doblarse al castellano. Si no lo
hicieron, ya dudo que lo hagan, y es mejor así.
Andreas
Winkleman (Max Von Sydow) es un tipo huraño, reservado y algo ermitaño. Se ha
separado de su mujer (o mejor dicho, su mujer se ha separado de él, esa es la
versión oficial) y se ha ido a vivir a una pequeña isla del Báltico, Farö,
donde vive como granjero y fuma más pipas que Tolkien. Un día, una hermosa
joven, Anna (Liv Ullmann), le pide realizar una llamada de teléfono. Anna lleva
una muleta, ha perdido a su marido y a su hijo en un accidente. Igualmente,
Andreas conoce a Elis y Eva, una pareja de artistas que están pasando por un
momento raro en su relación, van bastante mal de hecho. Eva fue la amante del
marido de Anna, también llamado Andreas, y tiene un desliz con el nuevo
Andreas… Y Anna, a su vez, inicia una truculenta relación con el propio
Andreas… Y como telón de fondo tenemos que en la isla comienzan a cometerse
atrocidades contra los animales de los alrededores.
Lo interesante de esta película, y que para mí
la hace muy original, es que cada cierto tiempo, la película se interrumpe y
los propios actores hablan, y opinan, sobre sus personajes, aportando nuevos
puntos de vista a los que ya uno se está construyendo. Aparte que, el personaje
de Anna tiene un sueño que casi conecta con la trágica realidad que se vivía en
“La vergüenza”, ¿Un guiño de Bergman?, me gusta creer que sí.
Por
supuesto, muy recomendable.
Mujer bajando una escalera. Bernhard Schlink
Lo
reconozco. Hace unos días que lo terminé de leer, pero no me atrevía a
dedicarle unas pocas líneas a este libro. Estaba algo enfadado con su
protagonista, con su historia. Y reconozco que iba a comenzar con un: “Esta es
la historia de un pagafantas…”, pero no hubiera sido justo. Quizás por ello he
dejado el libro en la estantería unos días hasta hoy, porque esta es una
bonita, y triste, historia de amor.
Irene
Adler, o Irene Gundlach, por su marido, es una bella joven rubia. Protagonista
de un cuadro: Mujer bajando una escalera. En el cuadro aparece desnuda y
radiante. Fue un encargo de su marido, el millonario Peter Gundlach, al pintor
Karl Schwind, el cual se enamoró de la joven y se convirtió en su amante.
Desde
entonces, los dos hombres se enfrentan por la misma mujer, y por el cuadro.
Pero aparece un joven viudo, pero exitoso abogado alemán, para litigar en el
caso y… Se enamora, igualmente, perdidamente, de la misma mujer, de Irene.
Irene utiliza a los hombres para conseguir sus
fines, y después desaparecer en la nada, pero nuestro protagonista se ha
enamorado de verdad, y lo va a demostrar…
“Mujer
bajando una escalera”, de Bernhard Schlink es el primer libro que he tenido el
placer de disfrutar del autor de “El lector”. Tiene una narrativa sencilla, un
ritmo fluido y una historia de esas de amor verdadero, de emociones fuertes.
Muy entretenida.
Extremanga 2016
Que
Extremadura necesita una feria, yo diría que dos o tres al año, relacionada con
el mundo del cómic, es algo que nadie pone en duda. Durante años hemos sido los
grandes olvidados (y aún hoy lo somos) de este tipo de eventos, que demuestran
en cada ocasión, lo exitosos que pueden ser con su convocatoria de personal
relacionado con el mundillo.
Ahora,
me da igual que se llame Extremanga, Extrecómic, Gumy Party o Lobezno en
bragas. Cada vez que puedo, a pesar de ser un tipo que supera desde hace años
los cuarenta, por afición, por curiosidad, porque me gusta, procuro asistir.
Lo que no me gusta es cuando las cosas no es
que se hagan mal, sino cuando se hacen de cualquier manera, o sin el suficiente
decoro. Puedo llegar a entender que un evento de este tipo tenga detrás un
trabajo de organización gigantesco. Eso no lo voy a discutir. Aplaudo el
esfuerzo desde aquí. Pero mi crítica va por otros derroteros.
Cuando
ya vamos por la Tercera Edición: La primera en Mérida, la segunda en Badayork,
y la tercera volvemos a Mérida, necesitamos establecer un lugar fijo de
residencia, para intentar no marear al respetable con tanto nomadismo
geográfico. No me vale, este año en tu casa, el próximo en la mía, porque las
ferias de Madrid o Barcelona no suelen celebrarse en Carabanchel o en
Hospitalet.
Cuando
elegimos un sitio para montar un evento de estas características, necesitamos
un lugar donde haya unos mínimos de comodidad, organización, etc. Para entrar
en Extremanga, la cola del sábado era de un kilómetro y medio a las doce de la
mañana. Con un frío y un viento pertinaz en la calle, y con familias con nenes
pequeños aguantando el tipo. Una sola chica en la única taquilla. ¿Entradas
anticipadas? No gracias. Nunca se sabe cuándo cambiarás de planes. No me vale
esa excusa, que es la que me ha dado un miembro de la organización una vez
dentro. La fecha de Extremanga también podría variar. En un mayo o en un junio,
la gente se va a animar más a disfrazarse que en un diciembre.
¿A
quién lo le gusta desayunar, tomar un café o una cerveza a media tarde? La cafetería
de Ifeme es, a fecha de hoy, un local vacío. Está muy bien tener cinco stands
de comida japonesa, pero ninguno tenía un buen café portugués.
Una vez dentro, la sorpresa es mayúscula. Vas
buscando cómics, pero te encuentras que solo dos stands los venden: Ludus
Tabula y los chicos de Neuh (súper simpáticos por cierto, unos tipos geniales),
¿Había más?, no sabría deciros porque el Mare Magnum en los otros ocho stands
restantes era brutal. Muchas ganas de comprar merchandising, pocos stands para
tantísima gente, he oído decir a varias chicas que se sentían agobiadas y algo
mareadas, y no me extrañó, poco espacio para mucha gente. Quizás este detalle
sea el que menos perdono, la falta de más stands. Debe haber más editoriales,
más autores. En lo demás, no me meto. Me parecen geniales los concursos de
cosplay, las videoconsolas, los tipos que juegan al rol, al Magic o a mirar
chicas, los fideos chicos que huelen deliciosamente, talleres y charlas, y el
resto de actividades que se me escapan.
Echo de menos una Feria dedicada al cómic en
general. Desde Mortadelo y el Capitán Trueno hasta el Manga, desde Romita hasta
los autores extremeños. Aun así, si me preguntáis si volveré a Extremanga, os
tendré que contestar rotundamente que Sí. En Extremadura no estamos para
perder, y seguiré apoyando, con mi presencia (y mis compras), todos los
Extremangas que vengan.
P.D:
Espero que con mi critica nadie se sienta ofendido, mil disculpas sí lo ves así.
No se trata de eso, o no lo pretendo. Quiero que se corrijan errores y que el
evento crezca en la dirección correcta, o en la que creo que es la correcta. No
estoy en posesión de la verdad, y al fin y al cabo, la verdad, decían los
sofistas, es relativa. Sócrates era un ingenuo.
lunes, 12 de diciembre de 2016
Reyes Disfrazados
Tenía
quince o dieciséis años cuando leí “De ratones y hombres” (1937) de John
Steinbeck. Recuerdo que aquel libro me impactó mucho. La América de los años
treinta, La Gran Depresión, que había visto la burbuja sutil de los Felices
Veinte, había estallado con el Jueves Negro, con el Crac del 29. Aquellos dos
hombres, George y Lennie, con el escenario rural de California de fondo: La
miseria, la desolación, el hambre, el miedo, la soledad, los vagabundos… Y la
amistad de los dos hombres, presente.
Cuando
llegó a mi “Reyes Disfrazados” (James Vance guionista, Dan Burr dibujante), novela gráfica premiada con dos Eisner y un Harvey, no pude evitar volver a
recordar el libro de Steinbeck.
Desde
el principio te das cuenta que no estas frente a cualquier obra. Es como tener
en la mano “Maus” de Art Spielgman, o “Berlín” o “Juego de manos” de Jason
Lutes (ese mundo de vagabundos lo refleja también sublimemente Lutes en sus
obras). Son cómics fuertes, contundentes, de esos que enganchan y que no te
dejan, para nada, indiferente.
El
propio Alan Moore, en su prólogo, se identifica con la novela gráfica desde la
primera página: “Aquí estamos todos, nosotros, los vagabundos, los facinerosos…”
“Reyes
Disfrazados” es la historia de Fred Bloch, un personaje muy interesante, que se verá abocado a abandonar el hogar familiar y buscarse la vida como vagabundo, y que posteriormente veremos en "Contra las cuerdas" (2014), novela que contará el final de esta historia.
Fred
es un joven, apenas un niño de doce años, que ve en plena Gran Depresión
(1932), como su padre (un deprimido borracho) abandona la casa en busca de un
supuesto tío que le dará trabajo en Detroit. Con su hermano mayor en la cárcel,
Fred se convierte en un vagabundo, que más pronto que tarde aprenderá a
buscarse la vida, y a hacerse mayor, a base de hostias, más psicológicas que
físicas.
Desde
el inicio de su vagabundeo por la América profunda, conocerá a Sam. Un
vagabundo que se autodenomina “El Rey de España”, que le acompañará en su
vagabundeo, en busca de su padre y de su tío. Conocerá a miembros del Partido
Comunista, idealistas, vagabundos como ellos, buena y mala gente, en esa jungla
salvaje en la que se han convertido los pueblos del medio oeste americano.
Con
el dibujo genial de Dan Burr, en perfecto blanco y negro, detallista y
expresivo, underground, los “Reyes Disfrazados” se presentan como una novela
gráfica imprescindible. Su primera edición en castellano es de 2008, pero lleva
poco más de veinticinco años convertido en un cómic de culto en el mundo
anglosajón. Lectura más que recomendable.
sábado, 10 de diciembre de 2016
La vergüenza (2009)
“La
vergüenza” (2009) es la ópera prima de David Planell. Esta película no la conocía hasta hace unos
días. Buscaba información sobre “La vergüenza” de Ingmar Bergman y me encontré
con este título. Leí la sinopsis, me interesó (me interesa todo lo que huela
Cine Social, y en España se hace o se estila menos de lo que debería…), y aquí
estoy escribiendo unas líneas después de haberla visualizado.
Pepe
(Alberto San Juan) y Lucía (Natalia Mateo) son una pareja feliz. Viven bien,
tienen una buena casa y no se les ve con problemas monetarios. Hace casi un año
han tomado una decisión: Adoptar a Manu. El chaval es un chico peruano (de ocho
años) que viene con un buen puñado de problemas: Falta de cariño, movimientos
repetitivos, hiperactivo Nivel 10, incomprensión, cierta falta de empatía… De
todo un poco.
El
caso es que no se hacen con él, con la situación, con la manera de ser del
chico, y eso empieza a pasar factura a la pareja. Pepe no lleva bien que saque
a sus peces de la pecera, que le tire sus lentillas al W.C, que tire las llaves
por las ventanas, que le eche pegamento a las cerraduras o que se cargue sus
juguetes (me siento identificado, yo también tengo el Síndrome de Peter Pan), y
ante lo que se le plantea, llegan a la decisión de no acabar de firmar los
trámites de adopción legal. Bueno, Pepe, que acaba de aclararse.
La
cinta también tiene una subtrama con Rosa, la asistenta social (peruana también)
de la que Pepe no se fía: Cree que le ha robado algunos juguetes, que le cambia
la sal por el azúcar (como tener trasgos en casa) y cuestiona su manera de
trabajar… Rosa resultará ser una sorpresa relacionada con todo el problema.
Es
una película muy interesante. Actual, y que plantea algo que no suele salir en
los Medios de Comunicación: Los fracasos en las adopciones de niños. Guion
interesante, diálogos naturales, el papel de Rosa impresionante (a mi parecer),
miedos y dudas, verdades y mentiras… Un día sin agua, puede ser un mal día. La
recomiendo.
P.D:
La primera escena me llamó mucho la atención. No sé si Planell lo hizo o no
adrede, pero “La vergüenza” de Bergman comienza con la pareja en la cama, ella
se despierta, y se levanta, Liv Ullmann se acerca se lava con los pechos
desnudos… Aquí la escena es parecida, ciertamente parecida, pero Natalia Mateo
no nos enseña los pechos (y ni falta que hace, no vendría a cuento…) Las dos
películas no tienen nada que ver, lo sabemos, pero es una curiosidad.
Jamás tendré veinte años. Jaime Martín
Jaime
Martín no es un desconocido por aquí, por el Patio-Lavadero. Hace unos meses le
dedicamos unas líneas a su cómic “las Guerras Silenciosas” (busca la entrada en
nuestro buscador de posts, tiene que estar a tu derecha, en algún lado…), que
fue un cómic que nos encantó. Ahora vuelve con “Jamás tendré veinte años”
(2016) publicado por Norma (originalmente en francés), que es otro álbum que me
ha encantado, y que reconozco habérmelo leído de una sentada, porque la
historia que cuenta es fascinante.
Esta vez, Jaime nos cuenta la historia de sus
abuelos. Isabel, una joven que quería ser costurera, con amigos en la CNT, y
que vivía en el peor lugar en el que podías estar el día del Golpe de Estado
del 36: En Melilla. La joven Isabel debe huir por los tejados de Melilla para
evitar correr la misma suerte que sus amigos, fusilados y tirados como perros
muertos en un campo cercano de la ciudad. Jaime, su abuelo, miliciano desde el
primer momento, estará en batallas importantes del conflicto como artillero, y
posteriormente intentará pasar desapercibido en Valencia y en Barcelona.
Los dos, perseguidos en la postguerra por su
pasado, intentarán hacer todo lo posible por sobrevivir en la España de los
años cuarenta. Perseguidos, atosigados, chantajeados… Pero poco a poco
levantarán cabeza, y los quebraderos vendrán con la adolescencia de tres
jovencitas, sus hijas…
Con un dibujo fantástico, y un colorido
sublime. Jaime Martín no te va defraudar con este álbum. Una historia
fascinante, un desarrollo narrativo conciso y estudiado. Lo recomiendo.
Trazos de papel. Manuel Ávila
Aldehuela sabe a Extremadura, huele a cocido, suena a callejas de pueblo, susurros, misas de viejas, pantarujas y dichos populares, sabiduría arcaica, es pura vida, envidiable sin duda, para aquellos que estamos atados al stress de la ciudad o del trabajo. Es un lugar idílico y maravilloso, y como en su primera parte "Recovecos", la lectura amena, grata y la carcajada, están aseguradas. Muy recomendable.
jueves, 8 de diciembre de 2016
La vergüenza. Ingmar Bergman
La
verdad es que llevo una buena racha de adquisición de películas interesantes.
Por cinco leuros me he hecho con “La Vergüenza” y “Pasión” de Ingmar Bergman.
Dos señores peliculones. Los dos protagonizados por Liv Ullmann (¡Ay!, qué
guapa Ullmann) y Max Von Sydow.
“La vergüenza” (1968) es la primera que ha
caído. Una película que había visto en mi etapa de instituto, pero que, en
aquel entonces no logré ver en todo su calado y significado. Con un saco de
premios a sus espaldas. “La vergüenza” es una de esas cintas que refleja muy
bien la naturaleza humana.
Jan y Eva Rosenberg son dos músicos. Viven una
idílica vida en una apartada isla, donde huyeron años atrás, intentando
quitarse de en medio la terrible guerra civil que vive el país. Todo es muy
bucólico y muy bonito, criando gallinas y cultivando arándanos, hasta que el
frente llega a la puerta de casa. Entonces aflorarán los verdaderos
sentimientos de la pareja, contradictorios, y una pelea brutal por sobrevivir,
entre ejecuciones, cambios de frentes bélicos y torturas de todo tipo. La
aparición de un antiguo amigo, Jacobi, obsesionado con Eva, no hará más que
empeorar la situación, y el humanismo de ambos irá desapareciendo,
irremediablemente.
Pocas películas muestran lo atroz que debe ser
una guerra como esta. Aquí, la verdad, es que apenas vemos combates, pero si
muchos muertos por el napalm que cae del cielo, y los caídos en las cunetas. La
desevolución que sufre la pareja a lo largo de la cinta es impresionante. La
fotografía espectacular. Los primeros planos hablan más que los propios
personajes, pero lo más impactante, para mí, el mensaje final, claro alegato
contra la guerra, y lo absurdo de la misma. Obligado visionado.
miércoles, 7 de diciembre de 2016
Hola, mi nombre es Doris
Venga,
lo voy a preguntar a bocajarro: ¿Te has enamorado alguna vez de una persona
muchísimo más joven que tú, o viceversa? Pues de eso va “Hola, mi nombre es
Doris” (2015). Es un tema un poco espinoso, hasta donde yo recuerde no se suele
tratar mucho en el cine… Tal vez un poco más en literatura, pero en el cine,
así, a bote pronto, pues como no se me ocurren ejemplos, que seguro que los
habrá.
Hay
que reconocer que no es un peliculón. No es una comedia desternillante, aunque
tiene sus puntos, y desde luego, yo no la calificaría de comedia romántica. ¿Y
a qué viene esta entrada entonces? Hombre, si eres uno de los dos o tres
seguidores fieles que quedan por el blog, sabrás que he escrito críticas sobre
auténticas bazofias cinematográficas. Y eso que no tengo ni p.idea de cine.
Doris
(Sally Field) es una contable, que lleva más años en la empresa que las
Tortugas Ninjas en las alcantarillas, y con un incipiente síndrome de Diógenes.
Un día, coincide en el ascensor con un joven y apuesto ejecutivo, que resulta
trabajar en su misma empresa. Desde entonces, la imaginación de Sally se
dispara, y se enamora perdidamente del chico, mil años más joven que ella. Con
ayuda de un libro de autoayuda, los consejos de una chica de trece años y con
más moral que el Alcoyano, intentará por todos los medios conquistar a este
amor imposible… Pero, no solo la edad es lo que les separa, hay un mundo justo
en la mitad: Redes Sociales, gustos, música, tendencias…
A
ratos divertida, a ratos tediosa, hay que reconocerle a Sally Field las tablas.
Está basada, al parecer, en otra película, un cortometraje, de Laura Terruso,
que lleva el guion igualmente en esta versión. A mi me cogió con el pie
cambiado. Se puede ver.
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