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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Agujero negro. Charles Burns



        La cosa va de esta manera. Estamos a mediados de los años 70, en las afueras de Seattle. Casas de madera, institutos con anuarios, jóvenes un tanto perdidos que se buscan así mismos en algún porro o en cualquier otra droga esporádica. ¿Bowie?, ¿Quién es ese tipo?


         Una plaga se cierne sobre algunos. Se propaga vía sexual. Una vez contagiado, te vuelves invisible para el resto de la sociedad. Puede salirte una segunda boca en la garganta, una extraña raja en el pie, bultos en las costillas, colas en el coxis, cambios de piel, o en el peor de los casos, sufrir horribles y espantosas malformaciones en todo tu cuerpo. Afecta al cuerpo, pero sin duda también a la mente del afectado, mezclando realidad con sueños extraños, muchos de ellos espeluznantes.

         Con este panorama se presenta “Agujero negro” (2005, versión castellana), de Charles Burns, que ya va por su tercera edición en castellano. Una verdadera historia de terror clásico, con mucho de terror psicológico, surrealismo, soledad y drogas hábilmente mezclados. Una epidemia que solo afecta a los adolescentes, separados por un muro moral de los adultos, con sus miedos y sus inquietudes, en una espiral que parece no tener salida.

         Un dibujo muy expresionista, precios, y en riguroso blanco y negro, una obra maestra de uno de los autores del cómic independiente norteamericano, con un pasado en revistas como “Raw” o la francesa “Heavy Metal”, con mucho de Serie B, y de esa América profunda que olvida, o que no quiere ver, a los proscritos, a los diferentes… Francamente, muy recomendable.


        P.D: Hace cuatro años (2013), Brad Pitt se interesó por realizar la versión cinematográfica del cómic, pero ahí quedó

martes, 27 de diciembre de 2016

Tomboy



       “Tomboy”, traducido al castellano, significa algo así como “marimacho”. Es el calificativo que se les da a las chicas que no son muy femeninas. No lo digo yo, lo dice internet.

       “Tomboy” (2011), igualmente, también es una gran película francesa. Laure (Zoe Héran) es una niña de diez años. Es rubia con el pelo corto y ojos azules, y por su manera de vestir parece un chico. Llega a un barrio nuevo, es principio de verano, y pronto es aceptada por un nuevo grupo de amigos. Todos los chicos están encantados con Laure, que se hace llamar Michael, tanto es así que Lisa, una niña del grupo de amigos, se enamora de Michael. Lo malo es cuando llega el final del verano y el inicio del colegio se acerca…


     Con un buen puñado de premios internacionales a las espaldas, “Tomboy” es una interesante película sobre la infancia, las identidades sexuales y el género trans. Con una narración muy sencilla, sin tapujos y sin tirar más cohetes de los necesarios, en la película la naturalidad y la normalidad hacen su aparición. Sin controversias, sin rasgar vestiduras ni nada parecido. Envidia de cine francés. Muy recomendable.

domingo, 25 de diciembre de 2016

El manantial de la doncella. Ingmar Bergman



        Como todos los veranos, una doncella debe realizar la ofrenda de las velas en el altar de la Iglesia. Nadie las ha llevado aún, es tarde, y se va a hacer mucho más tarde. Töre, un señor con tierras (lo que en España llamaríamos un hidalgo), envía a su joven, devota y bella Karin, acompañada de Ingeri, una pagana embrutecida y embarazada que trabaja para ellos.


        Ingeri no traga a Karin. De hecho, la odia bastante, y pide al viejo dios Odin que la castigue de alguna manera. Abandonada a su suerte por Ingeri, Karin pronto cae en manos de unos pérfidos pastores, que abusan de ella y la matan. Abandonando el cuerpo en el bosque. Cuando anochece, los pastores llegan hasta las tierras y casa de Töre…

        “El manantial de la doncella” (1960), protagonizada por Max Von Sydow, Birgitta Valberg y Birgitta Pettersson, es una película de Ingmar Bergman, ganadora de algunos premios internacionales, donde destaca el Oscar a Mejor Película de Habla No Inglesa de 1961. Basada en una antigua leyenda sueca medieval, plasma muy bien la convivencia difícil entre el paganismo y la adoración de los antiguos dioses nórdicos y la aparición incipiente del cristianismo que hace desaparecer todos los antiguos ritos ancestrales de aquellas tierras.

       Con una narrativa sencilla, esta es una historia de pureza y venganza, del Bien y el Mal, de paganismo y cristianismo, que entremezclan sus rituales.

 Simple y llanamente, un peliculón, de los de visionado obligatorio.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Ekhö



      Hablar de “Ekhö. Mundo espejo” se me hace un poco difícil. Más que nada porque estoy convencido que es una serie de cómics, de esos que mejor leerlos y disfrutarlos, a que te cuenten de que van.

      En España tenemos cuatro tomitos, editados por Norma, que son, por orden cronológico: Nueva York, París Imperial, Hollywood Boulevard y Barcelona. En Francia ya se ha editado un quinto volumen, “El secreto de los Preshauns”, pero a fecha de hoy (diciembre 2016) todavía no lo tenemos en castellano.


      Pero, te estarás preguntando: ¿Qué es Ekhö? Bueno, pues es una maravilla. Se trata de un mundo paralelo al nuestro, muy parecido, pero no igual (¿Habéis visto la serie “Fringe”?). Ekhö tiene nuestras mismas ciudades y países, pero es ligeramente diferente. Por ejemplo, no existe la electricidad, pero si la magia, los dragones y otros seres extraños, que pululan por sus calles, rincones y ciudades. Los ideólogos de este mundo, por decirlo de alguna manera, que vigilan el equilibrio de este mundo, con mucha dosis de Steampunk y chicas guapas, son unas especies de ardillas pedantes: Los Preshauns. Unos misteriosos seres con poderes, entre los que se encuentran transformarse en voraces monstruos si el Té no lo evita antes…

      Fourmille Gratule y Yuri Podrov, son dos compañeros de asiento en un vuelo que va a Nueva York. Justo antes de que el avión tenga un percance y comience a precipitarse contra el suelo (supongo que el Océano Atlántico), ambos son teletransportados a Ekhö. La razón es que a Fourmille le espera una herencia de una tía suya. En su realidad murió hace muchísimos años, pero en Ekhö ha fallecido solo hace unas semanas.
      Fourmille adquirirá un extraño poder de conexión con personas fallecidas en extrañas circunstancias, que hará que ambos, junto a una nativa de Ekhö, Grace Lumumba, y el preshauns Sigisbert de Motafiume, sufran divertidas escenas, muchas de ellas comprometidas para Fourmille y Yuri.


      Con el impresionante dibujo de Alessandro Barbucci, el colorido de Nolwenn Lebreton y el genial guion de Christophe Arleston, Ekhö se presenta como una colección de cómics que se disfruta desde la primera página. Con una buena dosis de humor, y con escenas fantásticas, algunas rozando el horror vacui, detallista dibujo y luminoso colorido. Sinceramente, es muy recomendable.

jueves, 22 de diciembre de 2016

El camino más largo. Riki Blanco




       Creo que no es fácil hacer lo que hace Riki Blanco en "El camino más largo". La genialidad de su muestrario es indiscutible. A través del humor, con soltura, y con mucho humor, Riki nos presenta un libro de microrelatos, alguno más largo que otro, que sinceramente considero de lo mejor que he tenido el placer de ver, y leer, del género en bastante tiempo.

       "El camino más largo" es pura poesía visual, es relato corto, es humor, es pensamiento y guiño al lector. Es reflexión y filosofía. Es sueño y realidad. Con diversas técnicas, que van desde el dibujo y la viñeta hasta el expresionismo más puro, es muy difícil no conectar con este trabajo, y soltar alguna carcajada. Muy recomendable.

Lorca. Un poeta en Nueva York. Carles Esquembre.



        Hasta la fecha no conocía ningún cómic o novela gráfica dedicada al gran poeta granadino, Federico García Lorca, y para mí ha sido una grata sorpresa poder leer, y disfrutar, de esta obra del valenciano Carles Esquembre sobre el viaje del genial poeta a Nueva York.

        Acompañado del político Fernando de los Ríos, Lorca se embarca en el Olympic (uno de los trasatlánticos gemelos del Titanic, de la mítica White Star Line) para realizar un viaje a Nueva York, con la excusa de aprender el idioma. Lorca ya es reconocido por el éxito de su “Romancero gitano”.


       Es verano de 1929. Lorca intenta recuperarse del rechazo sentimental sufrido con el escultor Emilio Aladrén, y del distanciamiento de Dalí y Buñuel, que en París ruedan “Un perro andaluz”, obra clave del surrealismo cinematográfico. El poeta vivirá un verdadero viaje existencialista de la mano del poeta León Felipe, gran lector y estudioso de la obra de Walt Whitman, y conocerá el Jazz, los locales nocturnos y los restaurantes con sus amigos Colín, Federico de Onís y Maroto… Vivencias y experiencias que darían su fruto en “Poeta en Nueva York”.


      Con un dibujo fotográfico, gráfico, en riguroso blanco y negro, y con algunos tintes oníricos, este “Lorca” de Carles Esquembre nos acerca un poco más a una parte de la vida de Lorca que no todo el mundo conoce, o al menos, no en su totalidad, narrándonos algunas anécdotas y descubrimientos del granadino en los Estados Unidos. Sus obsesiones, sus pensamientos, hasta sus miedos, están bien reflejados en esta novela gráfica. Muy recomendable.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Berlín. Dos investigaciones de Jan Karta (1936-1937)



        Con “Berlín. Dos investigaciones de Jan Karta (1936-1937)”, se cierra la trilogía del genial detective berlinés. En este volumen vemos a un Jan que vuelve precipitadamente de Francia para encontrarse una Alemania que ha caído en el Autoritarismo hitleriano, la falta de libertad y la organización de los Juegos Olímpicos, donde el régimen intenta limpiar el buen nombre de Alemania. La prensa internacional se interesa por el destino de los atletas judíos, y los nazis harán todo lo posible para ocultar sus terribles tejemanejes. “Regreso a Berlín (1936)”, es el intento de Jan Karta de dar a conocer la realidad alemana. Él que nunca se ha metido en temas políticos, aquí no duda en unirse a un pequeño grupúsculo disidente para luchar contra el Mal del nazismo.

        En “Siemenstrasse 66 (1937)”, vemos a un Jan que ha envejecido a un ritmo desorbitante. Su pequeño grupo comienza a desmoronarse, en su lucha contra el nazismo. Caen y mueren los compañeros y amigos, y Jan Karta tendrá que recurrir a un viejo amigo, comisario berlinés, para intentar salvar su vida. Una joven y guapa camarera le declarará su amor, pero Jan está metido en tantos líos, y se siente tan viejo...

        Tal como comenté en “Weimar” y en “Roma”, esta es una de esas trilogías que merecen la pena leer, que se disfruta desde la primera página. Unos guiones bien planteados, un dibujo dinámico, es de lo mejor del género negro. Con dos premios internacionales a sus espaldas, “Grand Prix des Alpages (Suiza) y el “Yellow Kid” de Lucca (Italia), decididamente, muy recomendable.


        P.D: Ojalá volvamos a saber, algún día, de Jan Karta. Seis aventuras, saben a poco. 

martes, 20 de diciembre de 2016

Roma. Dos investigaciones de Jan Karta (1934-1935)


        “Weimar” me dejó un buen sabor de boca. Jan Karta es un personaje del que te encariñas rápido. Es un superviviente nato. Investigador privado que mete las narices en asuntos demasiado peligrosos. En “Weimar” se ve obligado a exiliarse de Alemania sino quiere acabar mal. Su exilio forzoso lo lleva hasta la Italia fascista de Mussolini, acogido por una vieja amiga de su padre con la cual no comparte sus ideales políticos. Jan no es nazi, ni fascista, ni comunista. No se define, y eso en la Europa en la que vive levanta sospechas por doquier.

         En “Roma”, nos encontramos a Jan (1934) investigando a la futura nuera de su protectora: Prostitución, fascismo, asesinatos… Jan Karta es un alemán que no pasa desapercibido en la Roma fascista, y pronto se ve envuelto en un nuevo lío que le hará huir, casi precipitadamente, a Francia.

       En “Los días de La Cagoule” (1935), Jan se compromete a entregar un paquete al hijo de un moribundo que comparte tren con él en su camino a París. Lo que iba a ser un encargo sencillo, vuelve a convertirse en una arriesgada misión por las calles de la capital francesa.


      Lo comenté en la entrada de “Weimar”, y supongo que lo volveré a repetir en “Berlín”, la última entrega que dispongo de nuestro personaje, este es un cómic imprescindible. Enganche y disfrute, garantizados.

Weimar. Dos investigaciones de Jan Karta (1925-1933)



        “Weimar. Dos investigaciones de Jan Karta (1925-1933)”, es el primer cómic de una interesante trilogía que ha llegado a mis manos estos días. El cómic viene de la mano de los italianos Roberto Dal Pra´, guionista, y del dibujante Rodolfo Torti.

        Jan Karta no es un desconocido en el cómic europeo. Es un personaje que ya desde comienzos de la década de los ochenta, se dio a conocer en revistas undergrounds, tanto francesas como italianas. Está en la línea de los detectives, de los investigadores del cine negro. Solitarios, algo misóginos, testigos de un mundo y una sociedad que se les escapa entre los dedos de las manos, mientras que ellos solo pueden sobrevivir en esa realidad caótica que se derrumba.

       El cómic nos presenta dos historias de Jan Karta, que suceden durante la República de Weimar. Alemania perdió la Gran Guerra, y pasa de ser un Gran Imperio a una República donde el malestar, las rencillas, la hipocresía, las tensiones sociales y la galopante inflación, campan seguras a sus anchas. Es 1925, y la primera historia “Weimar” comienza con el entierro multitudinario del presidente Friedrich Ebert. Al apartamento de nuestro protagonista, llega una hermosa dama con un encargo rutinario, investigar un posible caso de infidelidad… Lo que va a ser un caso fácil se convierte en una rocambolesca historia de traiciones y pecados no confesados, todo acompañado de la fragancia de un exótico perfume...

       En “Der Sturm”, nuestro protagonista es testigo del ascenso nazi y de la lucha clandestina que mantienen con grupos de resistencia comunista. Un antiguo amigo viene a morir a la puerta de Jan, herido de dos balazos, y la investigación de su muerte llevará a Jan por derroteros criminales, políticos, relacionados con altas esferas, en las que Jan se jugará la vida…


Con un dibujo preciosista, líneas delgadas, y una narrativa que no aburre, con ciertos tintes de humor, Jan Karta es un personaje de Historia-Ficción que engancha y que gusta desde la primera página. Publicado en España en 2010 por 001 Ediciones, es ideal si eres amante del género negro.

domingo, 18 de diciembre de 2016

El séptimo sello. Ingmar Bergman



        Suecia, mediados del S.XIV. La Peste Negra sola toda Europa. Tras diez años luchando en las Cruzadas, en Tierra Santa, el caballero sueco Antonius Blovk (Max Von Sydow) y su escudero regresan a casa. Nada más llegar, al caballero se le presenta la Muerte (que es un monje de hábitos negros), que quiere llevárselo, pero el Caballero le propone una partida de ajedrez. El espíritu está preparado, pero la carne es débil. La Muerte juega con Negras, claro está.

        La conversación del Caballero, con sus dudas y sus debilidades, con la Muerte. La dicha de la familia de cómicos y juglares, pobres, pero felices. La verdad, clara, del pintor de frescos (románico, pero debería ser gótico). La cinta es un camino, yo así lo he visto, lleno de reflexiones sobre la vida, la muerte, Dios, el ser humano y su destino, el alma, el amor y el sexo, la lealtad, las dudas de los que se creen creyentes (No grites: Ni Dios ni los hombres te oirán, dice el ladrón), la levedad del ser y los placeres.

        Hay una escena buenísima en que los comediantes (llamados José y María, y que tienen un niño) tienen que callar, sus alegres melodías, ante la llegada funesta de los canticos de los monjes, con su memento mori, el incienso y el Cristo a cuestas, los latigazos de los penitentes, el fervor del pueblo… El miedo… Los tres estados bien representados en su papel.

        Una de las partidas de ajedrez más interesantes que jamás haya visto. La danza de la Muerte. Por supuesto, “El séptimo sello” es una obra maestra. Imprescindible.


sábado, 17 de diciembre de 2016

Pasión. Ingmar Bergman




      “Pasión” (1969), película de Ingmar Bergman que venía en el mismo pack que “La vergüenza” y que hasta hoy no he podido visionar. Viene con un puñado de premios internacionales a las espaldas y no es para menos.

       La he tenido que ver en sueco, subtitulado al castellano, e ignoro si alguna vez llegó a doblarse al castellano. Si no lo hicieron, ya dudo que lo hagan, y es mejor así.

      Andreas Winkleman (Max Von Sydow) es un tipo huraño, reservado y algo ermitaño. Se ha separado de su mujer (o mejor dicho, su mujer se ha separado de él, esa es la versión oficial) y se ha ido a vivir a una pequeña isla del Báltico, Farö, donde vive como granjero y fuma más pipas que Tolkien. Un día, una hermosa joven, Anna (Liv Ullmann), le pide realizar una llamada de teléfono. Anna lleva una muleta, ha perdido a su marido y a su hijo en un accidente. Igualmente, Andreas conoce a Elis y Eva, una pareja de artistas que están pasando por un momento raro en su relación, van bastante mal de hecho. Eva fue la amante del marido de Anna, también llamado Andreas, y tiene un desliz con el nuevo Andreas… Y Anna, a su vez, inicia una truculenta relación con el propio Andreas… Y como telón de fondo tenemos que en la isla comienzan a cometerse atrocidades contra los animales de los alrededores.

       Lo interesante de esta película, y que para mí la hace muy original, es que cada cierto tiempo, la película se interrumpe y los propios actores hablan, y opinan, sobre sus personajes, aportando nuevos puntos de vista a los que ya uno se está construyendo. Aparte que, el personaje de Anna tiene un sueño que casi conecta con la trágica realidad que se vivía en “La vergüenza”, ¿Un guiño de Bergman?, me gusta creer que sí.


      Por supuesto, muy recomendable.

Mujer bajando una escalera. Bernhard Schlink



        Lo reconozco. Hace unos días que lo terminé de leer, pero no me atrevía a dedicarle unas pocas líneas a este libro. Estaba algo enfadado con su protagonista, con su historia. Y reconozco que iba a comenzar con un: “Esta es la historia de un pagafantas…”, pero no hubiera sido justo. Quizás por ello he dejado el libro en la estantería unos días hasta hoy, porque esta es una bonita, y triste, historia de amor.

        Irene Adler, o Irene Gundlach, por su marido, es una bella joven rubia. Protagonista de un cuadro: Mujer bajando una escalera. En el cuadro aparece desnuda y radiante. Fue un encargo de su marido, el millonario Peter Gundlach, al pintor Karl Schwind, el cual se enamoró de la joven y se convirtió en su amante.

        Desde entonces, los dos hombres se enfrentan por la misma mujer, y por el cuadro. Pero aparece un joven viudo, pero exitoso abogado alemán, para litigar en el caso y… Se enamora, igualmente, perdidamente, de la misma mujer, de Irene.

       Irene utiliza a los hombres para conseguir sus fines, y después desaparecer en la nada, pero nuestro protagonista se ha enamorado de verdad, y lo va a demostrar…

     “Mujer bajando una escalera”, de Bernhard Schlink es el primer libro que he tenido el placer de disfrutar del autor de “El lector”. Tiene una narrativa sencilla, un ritmo fluido y una historia de esas de amor verdadero, de emociones fuertes. Muy entretenida.



Extremanga 2016



       Que Extremadura necesita una feria, yo diría que dos o tres al año, relacionada con el mundo del cómic, es algo que nadie pone en duda. Durante años hemos sido los grandes olvidados (y aún hoy lo somos) de este tipo de eventos, que demuestran en cada ocasión, lo exitosos que pueden ser con su convocatoria de personal relacionado con el mundillo.

       Ahora, me da igual que se llame Extremanga, Extrecómic, Gumy Party o Lobezno en bragas. Cada vez que puedo, a pesar de ser un tipo que supera desde hace años los cuarenta, por afición, por curiosidad, porque me gusta, procuro asistir.

       Lo que no me gusta es cuando las cosas no es que se hagan mal, sino cuando se hacen de cualquier manera, o sin el suficiente decoro. Puedo llegar a entender que un evento de este tipo tenga detrás un trabajo de organización gigantesco. Eso no lo voy a discutir. Aplaudo el esfuerzo desde aquí. Pero mi crítica va por otros derroteros.

       Cuando ya vamos por la Tercera Edición: La primera en Mérida, la segunda en Badayork, y la tercera volvemos a Mérida, necesitamos establecer un lugar fijo de residencia, para intentar no marear al respetable con tanto nomadismo geográfico. No me vale, este año en tu casa, el próximo en la mía, porque las ferias de Madrid o Barcelona no suelen celebrarse en Carabanchel o en Hospitalet.

       Cuando elegimos un sitio para montar un evento de estas características, necesitamos un lugar donde haya unos mínimos de comodidad, organización, etc. Para entrar en Extremanga, la cola del sábado era de un kilómetro y medio a las doce de la mañana. Con un frío y un viento pertinaz en la calle, y con familias con nenes pequeños aguantando el tipo. Una sola chica en la única taquilla. ¿Entradas anticipadas? No gracias. Nunca se sabe cuándo cambiarás de planes. No me vale esa excusa, que es la que me ha dado un miembro de la organización una vez dentro. La fecha de Extremanga también podría variar. En un mayo o en un junio, la gente se va a animar más a disfrazarse que en un diciembre.

       ¿A quién lo le gusta desayunar, tomar un café o una cerveza a media tarde? La cafetería de Ifeme es, a fecha de hoy, un local vacío. Está muy bien tener cinco stands de comida japonesa, pero ninguno tenía un buen café portugués.

        Una vez dentro, la sorpresa es mayúscula. Vas buscando cómics, pero te encuentras que solo dos stands los venden: Ludus Tabula y los chicos de Neuh (súper simpáticos por cierto, unos tipos geniales), ¿Había más?, no sabría deciros porque el Mare Magnum en los otros ocho stands restantes era brutal. Muchas ganas de comprar merchandising, pocos stands para tantísima gente, he oído decir a varias chicas que se sentían agobiadas y algo mareadas, y no me extrañó, poco espacio para mucha gente. Quizás este detalle sea el que menos perdono, la falta de más stands. Debe haber más editoriales, más autores. En lo demás, no me meto. Me parecen geniales los concursos de cosplay, las videoconsolas, los tipos que juegan al rol, al Magic o a mirar chicas, los fideos chicos que huelen deliciosamente, talleres y charlas, y el resto de actividades que se me escapan.

        Echo de menos una Feria dedicada al cómic en general. Desde Mortadelo y el Capitán Trueno hasta el Manga, desde Romita hasta los autores extremeños. Aun así, si me preguntáis si volveré a Extremanga, os tendré que contestar rotundamente que Sí. En Extremadura no estamos para perder, y seguiré apoyando, con mi presencia (y mis compras), todos los Extremangas que vengan.

       P.D: Espero que con mi critica nadie se sienta ofendido, mil disculpas sí lo ves así. No se trata de eso, o no lo pretendo. Quiero que se corrijan errores y que el evento crezca en la dirección correcta, o en la que creo que es la correcta. No estoy en posesión de la verdad, y al fin y al cabo, la verdad, decían los sofistas, es relativa. Sócrates era un ingenuo.





lunes, 12 de diciembre de 2016

Reyes Disfrazados

          


           Tenía quince o dieciséis años cuando leí “De ratones y hombres” (1937) de John Steinbeck. Recuerdo que aquel libro me impactó mucho. La América de los años treinta, La Gran Depresión, que había visto la burbuja sutil de los Felices Veinte, había estallado con el Jueves Negro, con el Crac del 29. Aquellos dos hombres, George y Lennie, con el escenario rural de California de fondo: La miseria, la desolación, el hambre, el miedo, la soledad, los vagabundos… Y la amistad de los dos hombres, presente.

            Cuando llegó a mi “Reyes Disfrazados” (James Vance guionista, Dan Burr dibujante), novela gráfica premiada con dos Eisner y un Harvey, no pude evitar volver a recordar el libro de Steinbeck.

            Desde el principio te das cuenta que no estas frente a cualquier obra. Es como tener en la mano “Maus” de Art Spielgman, o “Berlín” o “Juego de manos” de Jason Lutes (ese mundo de vagabundos lo refleja también sublimemente Lutes en sus obras). Son cómics fuertes, contundentes, de esos que enganchan y que no te dejan, para nada, indiferente.

            El propio Alan Moore, en su prólogo, se identifica con la novela gráfica desde la primera página: “Aquí estamos todos, nosotros, los vagabundos, los facinerosos…”

            “Reyes Disfrazados” es la historia de Fred Bloch, un personaje muy interesante, que se verá abocado a abandonar el hogar familiar y buscarse la vida como vagabundo, y que posteriormente veremos en "Contra las cuerdas" (2014), novela que contará el final de esta historia.

            Fred es un joven, apenas un niño de doce años, que ve en plena Gran Depresión (1932), como su padre (un deprimido borracho) abandona la casa en busca de un supuesto tío que le dará trabajo en Detroit. Con su hermano mayor en la cárcel, Fred se convierte en un vagabundo, que más pronto que tarde aprenderá a buscarse la vida, y a hacerse mayor, a base de hostias, más psicológicas que físicas.

            Desde el inicio de su vagabundeo por la América profunda, conocerá a Sam. Un vagabundo que se autodenomina “El Rey de España”, que le acompañará en su vagabundeo, en busca de su padre y de su tío. Conocerá a miembros del Partido Comunista, idealistas, vagabundos como ellos, buena y mala gente, en esa jungla salvaje en la que se han convertido los pueblos del medio oeste americano.


            Con el dibujo genial de Dan Burr, en perfecto blanco y negro, detallista y expresivo, underground, los “Reyes Disfrazados” se presentan como una novela gráfica imprescindible. Su primera edición en castellano es de 2008, pero lleva poco más de veinticinco años convertido en un cómic de culto en el mundo anglosajón. Lectura más que recomendable.