Mis Redes Sociales

Mis Redes Sociales.
Sígueme en YouTube Sígueme en Facebook Sígueme en Instagram Sígueme en TikTok  Sígueme en Twitter

domingo, 11 de septiembre de 2016

Experimenter. La historia de Stanley Milgram

 (No cito a Wynona en ningún momento en esta entrada. No hace falta)

        “Experimenter. La historia de Stanley Milgram” es, más que una película, un interesante docufilm en sí mismo. Es mitad película, mitad documental. Una buena biografía, basada en hechos reales. El principio no me resultó extraño, hace ya unos años vi un documental francés titulado “El juego de la Muerte”, basado en un supuesto concurso, el cual recomiendo fehacientemente, y al que se hace referencia al final de esta pelicula. Pues bien, el principio de este “Experimenter” es de lo que va aquel documental. Basado en hechos reales, los científicos, este concretamente (Stanley Milgram) investigan sobre las relaciones sociales, antropología, sociología... Muy interesante, como un tipo puede darle descargas eléctricas a un desconocido, simple y llanamente porque una autoridad se lo ordena.
 (La rubia lee)

         Todo es un bulo, pero está muy bien montado. Dos tipos son elegidos para un experimento. En realidad, solo uno es el que se somete al experimento, el otro es un actor. Uno de ellos debe memorizar una serie de adjetivos y sustantivos, el otro, si este se equivoca al relacionar sustantivos y adjetivos, le dará una serie de descargas eléctricas, empezando por 45 voltios, y ascendiendo el voltaje según el otro se va equivocando.
 (¿Una descarguita de nada?)

         El actor se equivocará adrede. Y dará alaridos (de mentira) por cada descarga eléctrica recibida. Habrá un momento en que el tipo al que someten el experimento, dudará si seguir o no dando calambrazos al otro pobre desgraciado, pero como Una Autoridad (el psicólogo o científico de turno) le dirá que continúe con el experimento, este lo hará.

        La mayoría, la inmensa mayoría de los tipos que hacen de “torturadores” no pararán. No se rebelarán contra la Autoridad. Ya podrá gritar el actor, pedir por favor que pare de hacerle daño, mil cosas… Que el tipo seguirá hasta el final. A pesar de que las supuestas descargas sean de 450 voltios. El experimento trata sobre la Obediencia de los individuos, estudiar las reacciones, las preocupaciones, los sentimientos que experimentan al torturar, a sabiendas, a otro ser humano.

        Llama la atención de esta película que los actores rompen la cuarta pared (como Deadpool) y te hablan y te preguntan, a ti, como espectador, directamente. La utilización de imágenes reales de algunos de los experimentos (hubo muchísimos de todo tipo), y la mezcla con de dichas imágenes con los propios actores, alcanza cuotas de surrealismo puro y duro. La justificación propia de los experimentos en la persona de Adolf Eichmann, aquel tristemente famoso nazi, criminal de guerra, que el Mossad israelí localizó en Argentina y que llevaron a juicio en una espectacular operación (La Operación Garibaldi). El tal Milgram fue un tipo que, al parecer, hizo tantos experimentos que cuando dio la noticia del atentado a Kennedy a sus alumnos, estos no le creyeron.

       Resumiendo: Como película, un tostonazo. Como documental o docufilm, para que veas lo hijo de puta que puede llegar a ser el humano con sus semejantes, casi imprescindible.



       P.D: “Obediencia a la autoridad” fue su libro más famoso, por si os interesa. Yo leí algunas cosas cuando vi el documental francés que os comentaba (“El juego de la muerte”), pero acabé por dejarlo…

sábado, 10 de septiembre de 2016

Mascotas


(¿Simpático conejito?, no te fíes)


        Alguno de los tres o cuatro lectores del blog que quedáis por aquí, que no creo que seáis más, pensareis que últimamente me ha dado por las películas de animación, pero es que cuando tienes una cría de tres añitos en casa, es lo que suele tocar.

(Esta chica no tiene piernas, tiene palillos. La Física no se explica como se mantiene en pie con esa cabeza)


        Hoy nos ha tocado “Mascotas”. ¿Y qué tiene Mascotas de especial?, poco la verdad sea dicha. Viene de Universal y de los productores de los Minions, o de los creadores, o de unos tipos que trabajan para Pixar, ¿O era de Gru?, vete a saber. Lo que está claro es lo siguiente, esta película tienes que verla con ojos de niño o si no te espera más de lo mismo. “Buscando a Nemo” o “Buscando a Dory”, o incluso “Angry Birds” que son las películas que, a bote pronto, se me vienen a la cabeza, están en la línea de “Mascotas”, ¿O es al revés? Ya no sé qué decir porque son todas iguales.
¿Hay algo más bonito y bucólico que una escalera de incendios en Nueva York?


        Presentación: Unas mascotas que viven en un barrio chip and chic de la metropolitana Nueva York. La humana, dueña de los perros protagonistas, solo la verás tres minutos cronometrados en todo el fil. Más que suficiente. No sabemos nada de su vida, aunque nos da un aire su apartamento y su modo de ver la vida a “Desayuno con diamantes” pero sin tanto glamour y sin George Peppard haciendo de pagafantas. ¿Qué hacen las mascotas cuando se van sus amos? Hacen de todo un poco. Esa sería la simpática presentación, se nos muestra el elenco de personajes, cada uno con sus manías, virtudes e idas de pinza.
No es Micho I de Gato, pero esa mirada...


        Nudo: Perdidos en la gran ciudad. Igual que puedes perderte en el mar porque un pescador que es dentista te lleva a su clínica dental, o perderte porque tienes dos segundos de memoria en el océano y no sueles aprovecharlo mucho, o quizás te secuestran unos cerditos verdes. ¿Os suena, verdad? Siempre es lo mismo. Disparatadas persecuciones, casualidades que mejor no te plantees, gags de todo tipo. Para adultos, y con treinta años ya a las espaldas "Aventuras en la Gran Ciudad", que merece un revisionado crítico un día de estos. Es lo mismo!!.
Mascotas... O perdidos en Nueva York.

        Final: Es una película para niños. Final feliz, por supuesto. Valores como la amistad, la fidelidad, compartir sentimientos y cosas. La vida es de puta madre, sobre todo si eres un dibujo animado.


       Consejo: No la veas con tus ojos de adulto porque el análisis es ese, y pasaría el suficiente raspado. Ve la película como el niño, o la niña, que fuiste un día, y que a lo mejor hoy en día, dichosa fortuna, sigues siéndolo, y le pondrás un notable alto.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Angry Birds. La película.

     



         No es la primera vez que os hablo de una película basada en un videojuego, así, a bote pronto, me acuerdo de Warcraft, a la cual os hice referencia hace unos meses, y que a mí, personalmente, no me convenció, a pesar de que la crítica en su día la ponían bastante bien. Hoy en día, no sé si se atreverían a decir lo mismo después de un nuevo visionado.

            ¿Cuántas horas me habré tirado jugando a las distintas versiones de Angry Birds? Ni idea, pero han sido muchas. Rovio nos asombraba a todos hace unos años con este sencillo juego de estrategia donde, una serie de simpáticos y cabreados pájaros, cada uno con un poder, se tiraban con un enorme tirachinas para acabar con unos ingeniosos cerditos verdes que les habían robado previamente sus huevos.

 Ni que decir tiene que los de Rovio se hicieron de oro, y lejos de matar la gallina, o los huevos, aprovecharon el tirón del juego para ir sacando diversas versiones del mismo, mercadeo de todo tipo: Mochilas, lápices, camisetas, paraguas… Y claro, algún listo pensó en su día: ¿Y por qué no hacer una película?, y claro, la idea no les hizo agua porque esta primavera de 2016, nos presentaron, por fin, “Angry Birds, la película”.

¿Y qué tal está? Bueno, pues en mi opinión, entretenida. Es una película que puedes ver con tus hijos, o con tus sobrinos, y que les va a resultar simpática, quizás excesiva en su metraje. O puedes verla con tus colegas de cuarenta años, que han jugado contigo alguna vez a la aplicación, y la disfrutarás igual, o quizás más, al ver muchos guiños de los distintos juegos (hay un guiño a “El resplandor” que me hizo soltar una carcajada, lo reconozco).


Las voces de José Mota (Chuck), Santiago Segura (Red) y Álex de la Iglesia (Rey Cerdito) son, en la versión española, más que acertadas. El tándem Mota-Segura siempre funciona bastante bien, y la película no tiene mayores pretensiones que la del propio juego. La música, variada, sorprende, porque en su BSO te encuentras desde Black Sabbatah hasta Tone Loc, pasando por Demi Lovato o Steve Aoki, entre los que llegué a reconocer, y alguno se me escapa seguro.

domingo, 4 de septiembre de 2016

El puente de los espías.

 (Esta portada ya te está avisando de lo que viene)

     Pues nada, que hasta hoy no me había visto “El Puente de los espías”, poco más de dos horas de simple peliculón americano, en mi opinión. Esta es una de esas películas de Spielberg, como Amistad, que ves, y te dices: Qué mala suerte no haber nacido americano, todos son unos puñeteros héroes. No soy anti-americano, ni nada que se le parezca, pero este es un gran folletín de propaganda gringa, y hay que decirlo.
(Corre!!, son alemanes!!, te levantan un muro en dos minutos, si esto fuese España tardarían 15 años, corre!!)

        En plena Guerra Fría, James Donovan (Aka Tom Hanks) es un abogado de un buffette  de Brooklyn, al que le encargan la tarea de defender a un espía ruso capturado en Nueva York, pintor realista, para más señas, lo cual era bastante sospechoso en el Nueva York de los 50 al no estar vinculado a ninguna corriente artística.

        El caso es que Forrest hace bien su trabajo, tan bien lo hace, que salva al espía, que tiene la gracia y el salero de una maceta en una ventana, de la horca, a cambio de pintar barrotes en la cárcel durante treinta años. Lo cual, visto por el lado bueno, te ayuda a reflexionar sobre si debes, o no, cambiar de estilo pictórico.

        Mientras tanto, se desarrolla una subtrama, donde cuatro militares son elegidos para una misión de espionaje fotográfico en territorio soviético, (¿Qué pensabas, que eran cuatro que estaban acusados por un crimen que no habían cometido? No, esa es otra historia). Van a realizar la misión en un pedazo de avión, nuevito, cromado en negro, con cuatro polaroids de aumento focal, pero sin retrovisores ni sistemas anti-medidas por si les da a los malos, malísimos, los soviéticos, en tirarte con misiles o derribarte con un Mig. Eso sí, llevas dados colgando en la cabina, de terciopelo, que molan mucho.
 (Anda que como se presenten los de la Tercera Fase, en mitad del puente...)

        En la historia principal, al compañero del Sr.Wilson (Tom Hanks) le balean la casa por traidor, es lo mínimo que podía hacer el vecindario, y por no defender los valores de los EEUU de América que, como todo el mundo sabe, es donde mejor se respira la libertad. (Ojo!, Spoiler!, con esto no defiendo a los Ivanes, que tenían lo suyo). Pero al espía ruso nadie le toca un pelo, le tratan con un respeto impresionante, le dan una radio para que oiga Los 40 Principales en su celda de 30 m2, hace exposiciones de pintura… Es todo tan bohemio, tan respetuoso…
 (Lo mejó de lo mejó, Oiga!!)

        ¿Os acordáis del avión militar que era la caña de la tecnología militar?, Bueno, pues sufre el mismo destino que el Titanic en su viaje inaugural. El piloto iba comiendo una magdalenas, haciendo fotos y oyendo Radio Estadio, cuando tres pepinazos hacen de un domingo perfecto en un “no me chilles que no te veo”. Deberíais ver el Juicio al piloto americano, sin prensa, mucha bandera roja y mucho corte marcial. Asfixiante como la cola del Mercadona un sábado a las dos de la tarde. Claro, su trato en la cárcel no es el mismo que el que disfruta el espía ruso. Al americano le hacen ver toda la programación de Mediaset, en un cubículo de 2m2, mientras le preguntan sobre los concursantes de Gran Hermano, los tertulianos de Sálvame… Torturas que, a mí, personalmente, me hubieran vuelto loco a los tres minutos de estar allí.

        Y llegados a este punto, la película se convierte en un intercambio de cromos en el patio de un colegio: ¿Tienes a Butragueño?, te lo cambio por el escudo del Osasuna… Venga, y te regalo el de Señor, cuando tomaba café con Camacho. Recurren a Forrest (Aka Tom Hanks) para realizar el cambio de cromos. Viaje a Europa, a pescar percasoles, donde se nos abre otra trama: Un joven y valiente estudiante americano detenido justo cuando unos albañiles militares del Este levantan el Muro de Berlín con sus fusiles. Se podía haber escapado hace tiempo, pero lo vas dejando para mañana y… Y lo encierran en una celda que me recordó mucho a una pensión de Don Benito en la que viví hace unos años…
Lo de Berlín es muy curioso. A un lado del Muro: Elfos, sol y flores, todo es luz y mariposas. Al otro lado: Achgtung!! (O como se diga), nieve perpetua, anochece a las tres de la tarde, bandas callejeras que te roban el abrigo y te convierten en Comunista si te tocan, puertas secretas que se abren en las paredes, todo muy gris y en ruinas, te ametrallan antes de la cena, esclavitud, Mordor es una anécdota…

        Forrest Gump, al final, es capaz de cambiar un cromo viejo y arrugado, por dos casi nuevos. Impresionante cuando el pintor espía ruso se va al otro lado, al lado soviético, donde es una nevada nocturna y un frío mortecino, mirando atrás viendo lo que se pierde (Disney, Coca Cola…), y como el piloto americano no mira para el lado ruso ni para coger un dólar que había en el suelo…


         Película, como digo, entretenida a ratos, soberanamente aburrida otras veces, pero sobre todo, muy, pero que muy, americana. No hay nada como el otoño en Brooklyn, no hay nada como una buena cama americana. Mirar por la ventana del tren y ver gente radiante y feliz, y no ametrallamientos en masa. Todo un héroe este Forrest.

domingo, 28 de agosto de 2016

Septembers of Shiraz



        “Septembers of Shiraz”, película sobre la revolución iraní y la llegada del ayatola Jomeini al poder en 1979. Bueno, ese es el trasfondo. En primer plano vemos una familia judía de un nivel medio-alto. El típico Irán aquel que vemos en fotos, de chicas vestidas a la occidental, música y felicidad aparente (bajo el Gobierno del Sha). El caso es que, el hijo ya no viene a decir desde el principio de la película, que se va a ir a estudiar a EEUU, justo cuando comienza todo el jaleo: Fusilamientos, ahorcamientos, anarquía pura, ataques a marcas occidentales, torturas e interrogatorios, etc…

         El padre de familia (Adrien Brody, alias Manolete) es arrestado por… Ser judío, viajar a Israel a visitar a la familia y tener una mujer (Salma Hayek) que escribe, o escribía, artículos sobre malvadas cosas del occidente decadente: Catedrales, alcohol... Al fin y al cabo, eso, en Irán, es terrible. Vamos, como ser del Madrid en Barcelona, o viceversa.

       La madre, por su parte, hará todo lo posible por liberar al padre, recurriendo a antiguas amistades, sobornos… Y verá como muchos allegados y amigos, en realidad, no son tan amigos (y se han hecho muy religiosos de la noche a la mañana) y como les arrebatan todo lo que tienen.

        La película no es para tirar cohetes. Bastante plana, sin mucho ritmo, a ratos aburrida, en mi opinión le sobra media hora larga, pero se deja ver, por eso hago esta crítica.



sábado, 27 de agosto de 2016

La punta del iceberg


        Tres suicidios en una sucursal o sede de una importante empresa llaman la atención a los directivos de la Central. Dicha sede va genial, tienen un superávit interesante y, a pesar de tener la mitad de personal, trabajan a destajo en el Proyecto Iceberg.


          Sofía Cuevas (Maribel Verdú) es la encargada, por parte de la Central, para investigar los suicidios. Se dedica a los Balances, pero la meten a detective, a dedo, por conocer precisamente esa sede. Desde que llega, pronto se da cuenta que los empleados están sometidos a una presión increíble, en un ambiente laboral insoportable, deshumanizado, competitivo, opresivo, con envidias y mentiras de por medio…

          La película, al parecer, está basado en unos hechos reales acaecidos en Francia, y francamente, está bien hilada, bien narrada y bien estructurada. Engancha con facilidad al espectador por, quizás, su teatralidad (entendida en cuanto al desarrollo de los personajes). Los actores, brillan cada uno de ellos con luz propia, pero solo por ver a Maribel Verdú y Carmelo Gómez, en mi opinión, ya merece la pena.


          P.D: Guiño a “Tiempos Modernos” de Chaplin. Me encantó el detalle.

jueves, 25 de agosto de 2016

Asesinos.



       Corea. Años 30, concretamente 1933. Japón tiene invadida la península coreana y bastante parte de China en su afán imperialista. Un grupo de independentistas luchan contra el ejército nipón utilizando tácticas de guerrilla. El espionaje, el contraespionaje y la traición están al orden del día.

       Un grupo de guerrilleros, encarcelados, pueden equilibrar la balanza. Pero, para ello, deberán salir de sus prisiones y aceptar una misión suicida. Parecida a una película de Tarantino, con tiros por un tubo y explosiones, sin faltar la sangre. “Asesinos” es una película que peca de ser excesivamente larga, dos horas y pico, pero que merece la pena ver. Bastante trepidante, narrativamente sencilla a rabiar, cuenta una buena historia, de esas épicas y suicidas, tan al gusto oriental. Una ficción entretenida. Recomendable.

        P.D: A ratos me recordó a “Los doce del patíbulo”, aunque aquí la protagonista es una atractiva francotiradora.



miércoles, 24 de agosto de 2016

El niño y la bestia.



        En el mundo de las bestias va a haber una sucesión. Su líder, el Venerable, llega al final de sus días y tiene pensado en reencarnarse en un dios, en una cafetera o en una cigüeña, no lo tiene muy claro. Uno de los pretendientes para acceder al trono de las bestias es un guerrero llamado Kumatetsu. Kumatetsu tiene un problema, y es que para optar a dicho liderazgo, debe tener un aprendiz. Como en el mundo de las bestias nadie quiere ser su aprendiz, decide ir al mundo de los humanos, donde un niño escapado de casa, le seguirá a su mundo. Bautizado como Kyuta (en realidad se llama Ren) por Kumatetsu, poco a poco, hará amistad con su maestro que es más bestia que un carromato de estiércol.

        Kumatetsu no es un maestro cualquiera, más bien también necesita que le enseñen un par de cosas, bruto y descuidado, pero con un gran corazón, pronto se dará cuenta que su relación con el niño trasciende sus propias enseñanzas. El rollo “Karate Kid” está bastante presente, pero sin el pulir y dar cera.

        La película, entretenida, toca algunos temas bastante interesantes: El compromiso, la amistad, el afán de superación, la educación, el perdón, el aprendizaje mutuo, el amor… Y no viene de la factoría Ghibli. No es Ghibli todo lo que reluce.

sábado, 20 de agosto de 2016

El regalo.


(Aquí "usus" traigo un regalo bien bonito)

        “El regalo”, típica película de esas que estuvo muy de moda hace unos años, en las cuales, una pareja feliz y bien asentada, sufre un buen día la irrupción en sus vidas de un extraño, antiguo conocido del instituto del chico-marido, que es todo un hombre de éxito. En un principio este extraño va de buen rollo con ellos. Ji ji ji, ja ja ja, que guapa es tu mujer, que bien te lo has montado todos estos años desde el instituto truhan, ¿Y para cuando los nenes macho?, y todas esas cosas que se dicen en torno a una mesa, con vinos mediante, en una casa con jardín de las que firmaría Le Corbusier o Mies Van der Rohe, modernista con su jardín y su perro de atrezo.
(Míralos, tan felices, "usus" vais a enterar...)

       Pero claro, el extraño empieza a cambiar, a ser más pesado que una vaca en brazos, a tener el mismo comportamiento que un Terminator en un pasillo de veinte metros. Y aquí es cuando vienen los sustos, muchos de ellos metidos con calzador. Vete de nuestras vidas. Te voy a matar. ¿Qué quieres de nosotros? No seas malo ni raro. Tú mujer no tiene salero duchándose, etc. Lo normal, vamos.
(Entre la presbicia y el Ribera del Guadiana, no veo un carajo)

     La película aun así, a pesar de que te crees que es un topicazo más, guarda un par de sorpresas en el guion, y por eso merece la pena verla. No es todo lo que reluce, y hay cosas que tienen un por qué, como en casi todas las cosas de la vida…




     Del uno al diez, yo le daría un 6. La recomiendo porque el malo, que además es feo como él solo, le da un aire a mi persona. Por fin, me parezco a un actor. 

Celtiberia Show.






         De Celtiberia Show guardaba yo, hasta la fecha, tres o cuatro recuerdos brumosos, y todos relacionados con la Educación. Me explico: La primera vez que tuve conocimiento de este librito fue en Octavo de EGB. Sería por el año 1986-87 más o menos. Un compañero de clase se lo llevó a la escuela, y a carcajadas, leía algunos anuncios y anécdotas que, a algunos hacía gracia, y otros directamente no entendían.
 (Ilustración de un libro escolar. 1967)

        Al par de años, cursando yo el Bachillerato (el antiguo BUP que tantos sufridores del actual sistema educativo echamos de menos), otro susodicho se trajo un ejemplar que compartió con un par de interesados en los recreos. Este era un tipo curioso que gustaba de hacer siempre la misma broma, tiraba pesetas rubias por el pasillo justo cuando el alumnado iba a entrar en las aulas, y se meaba de la risa, aunque nunca percibí que dichos lanzamientos tuvieran efecto entre los compañeros de estudio.

        El caso es que hace unos meses, volví a ver un ejemplar de Celtiberia Show en una librería. Y me dije que esta era la mía. Se me presentó clara la idea de poder disfrutar el disparate peninsular, en toda una serie de recopilaciones curiosas, tontas y locas, de una España que ya no existe, a través de anécdotas o anuncios de periódicos de los sesenta y setenta. Todas las que están relacionadas con la Santa Iglesia Católica no tienen desperdicio.

       Recopiladas de mano del desaparecido Luis Carandell, que fue un comentarista político y periodista, de lo mejor que tuvo este país en el S.XX, y al que se le echa mucho en falta (igual que al antiguo Bachillerato), Celtiberia Show hace un repaso por toda esa España (y Portugal también participa con un par de cositas) casposa y rancia, que tiene mucho de España Negra y de pintoresco en cuanto a que, hoy en día, afortunadamente, todo esto nos hace gracia y nos parece raro.
 (A Unamuno no se le perdonó nunca la trifulca con Astray)


Os dejo un par de fotos de ejemplo. Para que disfrutéis de los Celtíberos
(Pongo la opinión del Clero sobre Galdos. La de Pío Baroja mejor que no la ponga, lo ponen bonito...)

viernes, 19 de agosto de 2016

Lazarillo de Tormes. 451 Editores.

        De la editorial 451 editores, cayó en mis manos hace unos meses, este curioso ejemplar del “Lazarillo de Tormes”, rehecho, reescrito y reinventado. Varios autores se propusieron hacer, más o menos, lo que en Marvel eran los “What if…?”, que viene a ser un “…Y si…?” basados en este texto clásico e inmortal del S.XVI.

        Ellos mismos se preguntan en la contraportada del libro: ¿Quién enseñó a leer a Lázaro?, ¿Besó a alguna joven?, ¿Cómo se quedó ciego el ciego?... Bueno, pues todas estas preguntas, y más, se plantean y se responden en dicho libro. Interesante.


       P.D: Lo adquirí por la mitad de la mitad, de la mitad… De lo que está marcado. 

jueves, 18 de agosto de 2016

El cuento de la princesa Kaguya.


        …Otra obrita maestra del cine de animación japonés. Es un buen comienzo, ¿Verdad?, pero es así como lo veo. Isao Takahata lo ha vuelto a hacer, a pesar de que la sombra de Hayao Miyazaki es bien larga, ya me sorprendió y me hizo llorar como una magdalena con “La tumba de las luciérnagas” y con esta película que os presento en esta entrada, “El cuento de la princesa Kaguya”, vuelve a demostrar que es un tipo sublime. Casi todo lo que viene de Studio Ghibli me encanta, por regla general. Kaguya, por cierto, significa “Luz brillante”.


         La historia está basada en un cuento tradicional japonés, del S.IX nada más y nada menos. Un cortador de bambú encuentra una pequeña criatura en el brote de un bambú. Esta criatura, a una velocidad pasmosa, se transforma en un bebé y rápidamente en una hermosa joven, que sus padres adoptivos llevan a la capital para que reciba una educación, con el fin de casarla con algún noble.

       La chica, bautizada como La Princesa Kaguya, despierta pronto la admiración por su belleza de, no solo los nobles, si no del propio emperador, pero ella no está interesada en ningún hombre, ni los regalos que le hacen (cosa que a su padre de adopción sí parece interesarle). Y eso que en la puerta de su casa se hacen unas colas similares a las del Bernabéu, para verla y para agasajarla. ¿Similares al estreno de una obra de teatro?: No, no… Similares a las del Bernabéu.  Para quitarse moscones de encima, Kaguya les pide misiones imposibles, como por ejemplo, que logren que dejen de emitir “Sálvame”, o que los políticos españoles no roben… Como es lógico, estas misiones no pueden satisfacerse por lo difícil de las mismas. Por rechazar, rechaza hasta al mismísimo emperador. Un buen día, Kaguya asegura que proviene de la luna, y quiere volver a ella, como buena selenita. Lo más normal del mundo.

       Con un dibujo sencillo y que huye de barroquismos o de fondos demasiado superfluos y que, a ratos recuerda una acuarela, y otras tantas veces son trazos rápidos, casi esbozos al carboncillo, la película es, francamente, una delicia en todos los sentidos. Melancólica, onírica, poética, tierna y deslumbrante, es una gran película de animación, a rabiar vamos. La música es perfecta, brillante (de un tal Joe Hisaishi que se sale).



P.D: Tiene un porrón de premios que paso de andar citando. Muy merecidos.

La lectura de las ruinas. David B.



        Lo reconozco. Hasta hace apenas tres meses, quizás un poco menos, creo recordar, no había leído nada de David B. Y, sin embargo, ya veis. En este blog ya hemos leído y escrito algunas cosas sobre este autor francés tan especial, y yo he adquirido algunas de sus obras.

        En “La lectura de las ruinas” nos encontramos en plena Primera Guerra Mundial. Es 1917, y a Jan Van Meer, un holandés, experto folklorista y agente de los servicios secretos aliados (concretamente del francés), se le encarga una misión, en principio sencilla, que se le va a complicar por momentos. Deberá buscar al ingeniero e inventor Hellequin, creador del cañón de sueños, los alambres vampiros, las bombas silenciosas o los hombres de fécula, y maestro en la lectura de las ruinas… Lo malo es que los alemanes también lo quieren, y la búsqueda y persecución de Hellequin se convertirá en un reguero de sangre.


        Con ese dibujo tan característico al que ya me tiene acostumbrado, de un expresionismo puro, que tanto me recuerda al grupo alemán “El Puente” y sus xilografías. En este álbum se mezcla el surrealismo, con el futurismo y su relación con la máquina destructora, con los inventos… Todo en un mundo fantástico y onírico, irreal, que engancha precisamente por esa relación palpable con los sueños. Es un cómic, como todos los de David B. de lo más recomendable.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Altamira. La película.


(Ostras, nos han graffiteado media cueva)

        Con la película de “Altamira” tengo que reconocer que me acerqué a ella acojonado. Después de estar un año entero oyendo en la radio lo mala que era, y leer alguna crítica de algunos sesudos críticos de cine, donde no se escapaba ni el apuntador, intentar ni siquiera verla un rato era todo un reto para mí.
(¿Hay alguien en casa?

        Pero pudo más la curiosidad que las amenazas cinematográficas, y esta semana ha caído. ¿Qué puedo decir? Bueno, que la cosa no es para tanto. Empezando porque a mí me da igual que el tal Marcelino Sanz de Sautuola fuera tatarabuelo de Botín (desaparecido magnate, millonario y banquero del Santander), del Conserje del propio Banco Santander o de toda la Directiva de la entidad bancaria, algo, al parecer muy importante para la crítica cinematográfica. O que dicho banco pusiera el dinero, para la producción, algo que también levanta el colon irritable a más de uno, pero cuando se trata de tirar de dinero público para rodar auténticas bazofias, ahí no entramos... Yo me he basado en mi crítica, en la propia película en sí, que creo que es lo que se debe hacer, huyendo del polvo que cubre la tele en ese momento.
(Qué verde era mi valle...)

        A lo hecho: La película no es para tirar cohetes. Eso está claro. Antonio Banderas debe olvidar algunos gestos heredados de El Zorro, y que sigue repitiendo, yo creo que ya inconscientemente, pero no hace mal papel (había oído absolutamente de todo). El tema tampoco da para más, eso se tendría que reconocer, o por lo menos para más de lo que ya se intenta aquí. El enfrentamiento Ciencia-Fe, religión contra científicos (en este caso arqueólogos) es interesante. El peso de la Iglesia Católica se refleja muy bien en la película, a mi parecer. Ese oscurantismo tan chulo que encanta a más de uno. Si Darwin hubiera nacido español, lo hubieran quemado fijo. Rupert Everett, irreconocible, calvete, y con la mala sangre que aquí se precisa. Tristán Ulloa, de mi admirado abate Henri Breuil, del que tanto leí en la carrera (junto a André Leroi-Gourhan).

        La niña de Don Marcelino, repelente como ella solita. La España, idealizada, ojalá se hubieran dado debates tan encendidos entonces, y más ahora, que estamos mucho más necesitados. El descubrimiento de las pinturas paleolíticas, el revuelo montado, la opinión de la Iglesia al respecto… Me quedo con eso para salvar la película, y me sobra. No está tan mal, se puede ver.

martes, 16 de agosto de 2016

La guerra del gabacho.1808-1814. Francisco Núñez Roldán.



         Francisco Núñez Roldán ha sido para mí todo un descubrimiento. Su libro “La guerra del gabacho”. 1808-1814, llegó a mí por casualidad y por un par de leuros. Lo he tenido un mes encima de la mesa, pero esta semana me puse con él y no paraba de leer. Me ha encantado su manera de contar la historia, igual que la contaría un viejo profesor de Historia, de esos que están a punto de jubilarse, o incluso un abuelete versado en la materia.

         Con un lenguaje sencillo, ameno y lleno de anécdotas propias y ajenas, me ha llegado a recordar a Eslava Galán, del que toma alguna fotografía para ilustrar su libro, aunque sin alcanzar la picardía y garbo de Eslava.

          “La guerra del gabacho”, editado en 2008, creo que escrito un año antes, aprovechando el tirón del bicentenario de las invasiones napoleónicas peninsulares, nos hace un sórdido y veraz retrato de cómo era la España (y Portugal) de la época. Ahorrándose los clichés, los barroquismos y las medias verdades. Desde como vivían los civiles, hasta las tropas, los errores tácticos, los grupos sociales, las guerrillas… Todo desde un prisma moderno y sencillo, huyendo de aburridos academicismos y terminologías que suelen perder y hacer dormitar al lector medio.


            Es un libro, sin duda, de lo más recomendable, aderezado con una buena bibliografía, que se lee casi casi de un tirón, y con el que uno siempre va a prender algo que seguramente desconocía, de nuestra Guerra de Independencia.

viernes, 12 de agosto de 2016

El cordel (y otros cuentos). Guy de Maupassant




        La vida del escrito francés Guy de Maupassant (1850-1893) fue, a todas luces, bastante insípida, hasta que un día, este buen hombre, comenzó a escribir. Era hijo de padres divorciados, y fue educado bajo la mirada de su madre que lo marcará de por vida. Su madre era íntima amiga de Gustave Flaubert (incluso se decía que este era su padre natural, con su verdadero padre se llevaba a matar). Se crio en Normandía, trabajó junto a Flaubert y con Émile Zola, pero sin querer vincularse a ninguna escuela o corriente literaria, prefería no tener ataduras de ningún tipo. Funcionario de varios ministerios, era un tipo misógino, bastante pesimista, enemigo acérrimo del matrimonio y, al parecer, bastante adicto al sexo (pero no al amor).



         Para el libro colectivo que preparaba Zola, “Las veladas de Médan”, publicó un pequeño cuento “Bola de sebo”, (que en este librito que os presento no viene, por cierto), que lo va a catapultar al estrellato literario.  Eso sucedió en 1880, y desde entonces comenzará a publicar libros de cuentos, de los más variopintos, junto a algunas novelas, obras de teatro, de viajes, artículos periodísticos y algunos libros de poesía. Se hizo bastante rico para la época, compró propiedades, se volvió un misántropo, y se hizo un remero respetado, pero siempre huyó de todo tipo de relaciones sociales, aunque se solía juntar con gente de reputación más bien dudosa. Incluso renunció a La Legión de Honor.

        Sus problemas psicológicos (“Miedos y pánicos heredados”), junto a una continua migraña, le hicieron meterse en el mundo de las drogas (al parecer, sobre todo, cocaína) que aceleraron sus síntomas de demencia, sus problemas nerviosos y que hicieron que intentara suicidarse con un abrecartas, al menos, en una ocasión. Murió, recluido, en un centro psiquiátrico.

         El librito que os presento (“El cordel” y otros cuentos) es un pequeño recopilatorio de este autor tan interesante. Son relatos cortos, directos y sencillos, sin nada de barroquismo, que vienen a reflejar muy bien, por una parte, la realidad de la época que le tocó vivir, y por otro lado la capacidad de Guy para conectar con el lector, a través del guiño, del cuento con moraleja, y más aún con la psicología humana. Más humano que otra cosa. Altamente recomendable.



miércoles, 10 de agosto de 2016

Érase una vez en Francia. Fabien Nury, Sylvain Vallée







“Érase una vez en Francia” es una fantástica trilogía basada en la vida de Joseph Joanovici. Ya desde el primer volumen nos avisan de la utilización de personajes reales, que se entremezclan con personajes ficticios en esta impresionante historia que tiene muchos tintes de “El Padrino”, entre otras cosas. La vida de Joseph fue de todo, menos aburrida. Judío rumano emigrado a Francia, desde muy pequeño comenzó a trabajar como chatarrero. Muy pronto se encuentra con que tiene uno de los mayores imperios en la compra-venta de metal de Europa, y la Segunda Guerra Mundial está a la vuelta…

De la mano de Fabien Nury, en el guion, y con el maravilloso dibujo de Sylvain Vallée, rabiosamente realista, veremos al joven Joseph huir de las tropas zaristas y de sus ataques a los pueblos judíos (los llamados pogramos que llevaron a los soldados de Nicolás II a acabar con familias enteras). Instalado en París, y casado con una amiga de la infancia, pronto se pone a trabajar para un tío de su mujer. Analfabeto, no sabía ni leer ni escribir, Joseph demuestra un olfato genuino para los negocios que harán que escale, poco a poco, y que sea muy conocido en el mundillo del metal.

 Su relación con la fiel Lucie, su secretaria, que es un personaje tremendo, impresionante, con su mujer y sus hijas, las traiciones de sus socios y los negocios a dos bandas, con la Resistencia y con los nazis (tenía un carnet de la Gestapo, y era judío) hacen de Joseph un puro interrogante: ¿Fue un héroe o un traidor a Francia?


“Érase una vez en Francia” es auténtico género negro. Un episodio negro en la historia del país vecino. Disfrutable gracias a una historia trepidante y a un dibujo atractivo (a mí, a veces, me recordaba a Tardi). Con esta trilogía, Francia vuelve a demostrar que está a la cabeza del cómic europeo. Muy, muy, pero que muy recomendable.