Los fans de la
saga “Scream” están de enhorabuena. Este 2026 ha llegado una nueva entrega de
la franquicia, la séptima, y posiblemente, no la última dado los resultados
económicos que ha cosechado en el último mes y medio, desde que se estrenó esta
nueva película.
Y es que, estrenada el pasado 27 de
febrero, y con un presupuesto de 45 millones de dólares, la película ha
recaudado a nivel mundial, la friolera de 150 millones de dólares según algunas
webs especializadas, manteniéndose aun en cartelera.
De hecho, ha sido el mejor estreno de toda
la saga. Con solo el primer fin de semana, la
película ya había recuperado más del doble de su presupuesto, algo poco
habitual en el cine actual, y que confirma que el “tirón nostálgico” sigue
funcionando, aunque ya os adelanto que la película, a pesar de ser entretenida,
tampoco me ha parecido para tirar muchos cohetes.
Tiene su interés en el hecho de que
repiten viejas glorias, hay guiños para aquellos espectadores que hayan visto
las anteriores entregas, pero el cuchillo y la máscara prevalecen, una vez más,
en este slasher comercial.
Dirigida por Kevin Williamson, creador
original de la saga, esta entrega supone, fundamentalmente, recuperar a viejas
glorias (como os decía anteriormente), para enfrentarse a un tipo que se
suponía que estaba muerto, o realmente lo está, pero no así su legado, su
espíritu, encarnado esta vez por una serie de gente que está muy mal de la
tarra, y que no se tomaron el tranquimazin cuando tenían que hacerlo.
Dentro
del reparto, tenemos a Neve Campbell, que vuelve por sus fueros, tras su
ausencia en la sexta entrega por disputas salariales, que se han dejado de lado
en esta ocasión. Lo que viene a significar que le han pagado lo que quería. Y,
de hecho, el regreso de Neve Campbell fue uno de los grandes reclamos de esta séptima
entrega.
Vuelve,
igualmente, Courteney Cox, que ya estuvo en la sexta entrega, la de 2023
también, y que retoma su papel como Gale Weathers, consolidándose como el
personaje más constante de la saga, una auténtica momia… Dentro de la saga,
quiero decir, que no se me entienda mal.
Y se incorpora Isabel May, como nueva
generación que debe enfrentarse a los cuchillos toledanos de Ghostface.
Pero… ¿Qué nos
vamos a encontrar en esta nueva entrega de “Scream”?
Pues
han pasado años desde la última masacre, y Sidney Prescott ha logrado construir
una vida aparentemente tranquila lejos del horror, en compañía de su hija,
Tatum Evans, llamada así por la antigua amiga de Sidney, Tatum, desvivida por
Ghostface.
Sin
embargo, contra todo pronóstico, tenemos la aparición de un nuevo Ghostface en su
pequeño pueblo, que desata una cadena de asesinatos, donde el cuchillo toledano
es el gran protagonista, que parecen reproducir patrones del pasado.
La
diferencia esta vez es personal: La hija de Sidney, Tatum, se convierte en
objetivo directo del asesino, pero no por ello Ghostface va a hacer ascos a la
hora de apuñalar a todo lo que se cruza en su camino, más que nada actores de
treinta haciendo de adolescentes, ya que sería una falta grave de respeto hacia
el personal.
A
medida que la violencia escala, se revela que el culpable no actúa por simple
imitación, sino como parte de un plan obsesivo por reescribir la historia de la
saga.
No
tenemos a un solo Ghostface, sino a todo un clan de imitadores y locos de atar
que quieren mantener vivo su legado, supongo que, porque esto de asesinar a
cuchilladas disfrazado podría traer turismo al pueblo, o porque simplemente se
aburren, o porque son gringos, vete a saber.
En
la batalla final, tanto Sidney como Tatum, madre e hija, deberán enfrentarse a
los desenmascarados Ghostfaces, que ya forma parte de la tradición familiar, e
intentar sobrevivir a esta nueva prueba para que pueda haber una octava parte,
que me barrunto que habrá dado el exitazo económico en taquilla.
En
definitiva: Película entretenida, que recupera la esencia de la saga, pero que
a pesar de los guiños para aquellos espectadores que ya conocían la saga, la
verdad es que aporta poco al conjunto total. No revoluciona y riza el rizo con
su narrativa, pero sales de la sala de cine, después de sus casi dos horas, y
te dices: Pues bueno, pues vale, a ver qué tengo hoy para cenar… Esto de dar
cuchilladas atrae mucho a la gente, es el morbo en estado puro. Por cierto, no
esperéis escenas post-créditos ni nada parecido. De nota le doy un 5.











No hay comentarios:
Publicar un comentario