La película se llama “Eeenie Meanie”, pero aquí en España la hemos
llamado… “La Conductora”, y nos hemos quedado tan anchos y panchos.
Estrenada el 22 de agosto
en Disney+, viene de la mano de uno de los guionistas de “Deadpool”, con un
metraje excesivo de una hora y cuarenta y cinco minutos, al que le sobran,
perfectamente, sus veinte minutos de relación de pareja, y de bla bla, ya que
como película de acción funciona muy bien, pero les da por meter movidas y
pensamientos existenciales en el segundo tercio, y la hunden como un barco
japonés en la Batalla de Midway.
“La Conductora” no te
ofrece nada nuevo. Pero es una excusa ideal para pasar una tarde entretenida,
en una cinta protagonizada por la australiana Samara Weaving, que siempre he
encajado en películas de terror, pero que aquí nos viene con un thriller con
tintes “Tarantianos”, y con algunos actores en el elenco, como mínimo,
interesantes o reseñables, como un Andy García, en horas bajas, como un típico
Final Boss de manual, y un buen puñado de clichés, teniendo como escenario, en
esta ocasión, la ciudad de Cleveland.
Es el director Shawn
Simmons, un tipo al que no conocía hasta la fecha (vamos a ser sinceros), quien
lleva el mayor peso de un guion que a lo tonto ha costado 50-60 millones de
dólares, el guion no, me refiero al total de la película, y que quiere tocar
diversos palos, de irregular manera en mi opinión: Amores tóxicos, traiciones,
madres solteras, redenciones y reinicios personales y el mundillo del hampa, con
tintes de comedia, acción, thriller, moviéndose en el género policiaco y en el
trillado tema de atracos y robos, en esta ocasión de un coche llenito de
dólares en un casino… ¿En un Casino? Si, ¿A qué no es muy original?, y teniendo
como protagonista a una experta conductora, Edie, especializada en huidas, que
se enfrenta a una disyuntiva:
Por un lado, está
embarazada, y le gustaría dejar atrás su turbulenta vida, y si es posible,
iniciar algo con su novio, un busca-líos profesional, que siempre está metido
en movidas muy chungas, John (que es el actor Karl Glusman, que yo conozco de
la película “Reptile”), y, por otro lado, puede dejarse llevar precisamente por
John y su espiral destructiva…
John debe millones de
dólares y la mitad de la ciudad lo quiere matar. Para intentar salvarlo, ya
que, al fin y al cabo, es el padre de su hijo, Edie acepta un último encargo
por parte de Nico (Andy García), pensando que John, después de hacerlo junto a
ella, volverá al redil y se hará un nene bueno. Las chicas siempre quieren
cambiar al Malo.
El robo, como os he comentado anteriormente,
será en un Casino, y de llevarse a cabo con éxito, John podrá vivir y empezar
de cero, y ambos, la parejita, nos regalarán escenas llenas de acción, pero
también minutos y minutos de reflexiones ñoñas, por lo que “La Conductora”
pierde la fuerza y la garra que nos regala a ratos, siendo una montaña rusa…
Ahora está genial, ahora es lenta y soporífera.
Aparte de Andy García, yo
destacaría entre los secundarios a Steve Zahn y a Randall Park, que
últimamente, lo he visto como secundario en otras películas que hemos comentado,
como “la Noche Siempre llega”
Tiene buenas actuaciones,
pero no me he llegado a creer del todo la química entre Karl Glusman y Samara
Weaving, que parece tomarse el personaje bastante en serio.
Viendo la película, podrás
adivinar que escenas pertenecen al guion de Rhett Reese, el guionista de
“Deadpool”, porque te va a recordar precisamente al héroe sinvergüenza, y
quizás sean las partes que yo más destacaría.
En definitiva: Entretenimiento ligerito, para pasar una tarde y olvidar en 48 horas, como os decía, con acción, humor negro, pero que desgraciadamente se pierde en un metraje excesivo. Edie es el único personaje que evoluciona, John es cargante como él solo, y reconozco que no me esperaba el final, ¿O sí? No sé, me siento bastante decepcionado con el conjunto global. De nota le doy un 5.
No hay comentarios:
Publicar un comentario