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domingo, 2 de agosto de 2020

La hora de los tanques. Experiencia como jefe de una compañía de Carros de combate (1916-1919) Hécate, 2016. William H.L Watson



        Durante esta semana, me he enfrascado en una fascinante lectura, “La hora de los tanques. Experiencia como jefe de una compañía de Carros de combate (1916-1919)”  (Hécate, 2016) de William H.L Watson, que narra la experiencia de un oficial británico a mando de una compañía, recién creada de carros de combate.

        La Primera Guerra Mundial estaba estancada, y el Estado Mayor Británico apostó por esta nueva arma que decidiría algunos de los mayores combates de la Primera Guerra Mundial. Watson narra desde sus inicios, y cómo llegó a la compañía de carros, hasta las dificultades que solían encontrarse, sus éxitos y también sus fracasos, con minuciosos detalles, y con planos realizados por él mismo.
 Los alemanes, cuando vieron por primera vez a los tanques británicos, sintieron un pavor impresionante. Pronto, aprendieron a contrarrestarlos y a fabricar sus propios carros.

        El libro, así mismo, viene con una veintena de fotos de la época, y tiene un anexo final de Churchill de 1915, aportando su visión a esta nueva arma. Igualmente, un Parte de Batalla que aporta más información al conjunto del libro, y que se publicó en ediciones posteriores a 1920, lleno de curiosidades y anécdotas. Y una serie de notas finales sobre determinados hechos narrados en sus páginas: Nombres de oficiales, datos curiosos, batallas, etc.

        En conjunto es un buen libro, el único “pero” que le pongo es cuando Watson se pone “exquisito”, como buen oficial británico, y se para a describir cenas de oficiales, personalidades y “delicias” que él podría disfrutar como oficial (partidos de futbol, de cricket, paradas para tomar el té, o visitar a una condesa francesa y a sus hijas, entre otras cosas), mientras sus subordinados andaban por las trincheras recibiendo tiros, lluvia, tropezando en el barro u oliendo a cadáveres sin enterrar (algo que también sufrirá él, pero en peor medida). Me ha parecido, igualmente, muy revelador, como prácticamente con la llegada de los estadounidenses, que cargaban por miles al frente, se acaba la Primera Guerra Mundial. Te va a gustar si te interesan los tanques, y sus inicios. 

 Me encanta esta foto. Muestra el sofisticado sistema de comunicaciones de un Carro Mark, que tenía que tirar de palomas para poder informar de sus avances en el frente.

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