
http://www.hoy.es/v/20100224/badajoz/aqui-gato-encerrado-20100224.html
Sobre gustos hay mucho escrito, pero poco editado. Maullando desde 2008... Somos el blog extremeño de entretenimiento, activo, más longevo, hasta la fecha: Con reseñas de cómics, libros, películas, series, gatos, y asuntos varios (relatos cortos y reflexiones). Con más de 4600 entradas publicadas, y 800 etiquetas de todo tipo. Bienvenid@ al Patio-Lavadero.

Micho estaba encantado. El periódico local anunciaba a bombo y platillo la actuación el próximo fin de semana del gran Cantaor Gato Flamenco “Chinito de Badayork”. Una auténtica estrella de la copla, la seguidilla, el fandango y de todos los palos del flamenco. Un gato que lo mismo te maúlla una Alegría que una Soleá. Un gato con ese duende que sólo algunos artistas tienen de nacimiento.
Chinito de Badayork relataba en la entrevista de dos páginas, con foto incluida, como en sus orígenes había cantado por tejados de mala muerte, por cuatro duros. Venía de una camada de ocho gatos pobres, pero él ya desde pequeño había sentido muy dentro de sí la llamada del flamenco, como una llama que quería salir de su cuerpo felino. Más tarde se dio a conocer cuando, en plena Semana Santa, se atrevió a cantarle una saeta al Cristo de Nuestra Señora de los Gatos de la Cofradía de Badayork el Grande. Su actuación callejera, desde el tejado próximo a la Iglesia fue largamente aplaudida y comentada. Pronto, su fama fue acrecentándose, y poco a poco, logró meter hocico y bigotes en los grandes tablaos flamencos de toda Espanya, logrando contratos importantes en el extranjero, en países como EEUU y Japón donde su arte era tan admirado y seguido. Llevaba grabados tres discos que se habían convertido en verdaderos hitos musicales, ha ganado dos “Grammys Gatinos” y las televisiones se lo rifan.
Micho I de Gato se declaraba fan número 1 de Chinito de Badayork. El más grande gato flamenco “que ha pario Etremaura” afirmaba jovial y risueño, e intentaba imitar sus maullidos “jondos”: Meeeooow, Meee-ee-ee-ouuuuw. ¡¡Olé y Olé, mi Micho, que arte gatuno tiene!!, le dije mientras aplaudía y le prometía ir, con él, a ver la actuación del gran Chinito de Badayork…







A pesar de que Micho insistió mucho, le dije que no. Estábamos a cuatro grados y hacía un frío gélido, siberiano, que recorría las inhóspitas calles y avenidas de Badayork. El tren para Castuera salía a las ocho de la tarde, ya de noche, y yo llegaría a la capital del turrón, perdido, a La Serena, sobre las diez y media si nada iba mal y no se retrasaba.
Micho, como digo, insistía en acompañarme a la estación del tren. Es un detalle, pero me pareció aún demasiado peligroso para un gato tan pequeño, (en edad, que no en inteligencia), como él, acompañarme para verme partir en un tren de la época de la Segunda República para después volverse a casa en taxi. Preferí que se quedara en casa. Le prometí que le compraría cualquier cosa que se le antojara cuando regresara el próximo viernes, y la ingenua idea le entusiasmó y prometió venir a recogerme a la estación de trenes a las cuatro y media de la tarde, puntual, pero le convencí, por enésima vez, de que los gatos no deben andar por estaciones de trenes de capitales de provincia, son peligrosas y sólo traen a uno nostalgias y melancolías de diversa categoría y consideración...
Con los ojos del que espera con ilusión que algo sublime e inaudito suceda en su vida, lo dejé junto al zaguán, con su hermoso y recién relamido pelaje de gato panda, con un medio bostezo en la boca. Y desde la Avenida, junto al taxi, mientras Sísifo corría tras el bus para no perderlo, y Amparo, la Esfinge del Rellano, agarrotaba al aterrado taxista... Alcé la vista y lo pude ver, tras el cristal del Salón, despidiéndose de mi hasta el próximo viernes en el que llegaré y le contaré nuevas historias, nuevas fábulas con las que fascinar a un gato llamado Micho...
P.D: El de la imagen es el tren más moderno que tenemos en Extremadura, conocido como “La bellota metálica” es frecuentemente atacado por los indios de la Siberia Extremeña, Dragones del Valle del Jerte, Grifos de Las Vegas del Guadiana y Sindicalistas de distinta ralea...
… Hoy cuando he llegado a casa me he encontrado a Micho un tanto ausente. Al preguntarle que era lo que le preocupaba, primero se ha hecho un poco el sueco, pero al cabo de un rato me ha confesado, entre susurros y ronroneos casí íntimos, que, en ocasiones, ve españoles. Bueno, no muchos, solo uno. Concretamente uno. Ciertamente la confesión me ha sorprendido, ha sido algo inusitado. Me ha parecido una fantasía de lo más original, porque todo el mundo sabe que los españoles son seres míticos, personajes de cuentos de hadas, como los elfos, las hadas o los trolls... Y su presencia fuera de esos “fairy-tales” la verdad es, como mínimo, ambigua o rara, y más viniendo de un gato que no llega a cumplir el año hasta abril...
...En su inquietud, Micho me ha confesado que la primera vez que lo vio fue junto al armario de mi estudio, donde pinto y almaceno mis cuadros deconstructivistas, fruto de fructíferas cogorzas de absenta. Al parecer, el extraño ser,de largos bigotes y pose altiva, hablaba casi en verso con el vacío de la habitación, moviendo mucho las manos y mesándose con delicadeza una escueta barba que capitalizaba el sur de su quijada. Vestía, como en los cuentos de hadas, a la manera del S.XVII o XVIII, Micho no supo concretarme ese aspecto, y una media melena, grisácea, caía sobre sus hombros. Unas viejas botas de medio tiro lo remataban junto a un desgastado sombrero de cuero de ala ancha. Tras describirme al ser, Micho no pudo evitar un escalofrío.
Después cree haberlo visto asomado a la ventana del Salón, cerca de la Gatera Real de Michel IV de Gato en el Patio-Lavadero y junto a la puerta de la cocina. Lo he tranquilizado diciéndole que no se preocupe, que seguramente la mente le esté jugando una mala pasada, o que quizás, lo haya soñado, pues es bien sabido que los gatos viven mientras sueñan, y sueñan que viven... Y que en la mezcla de las realidades, es posible que se le haya hecho ver un ser que no existe. Demasiado surreal e irracional es la realidad como para ponerse a ver ahora españoles por las esquinas de la casa, y más él, gato que por ahora me ha salido abstemio y barato en los placeres mistéricos que ofrece dichoso el risueño Dionisios. Medio convencido, se ha retirado a su puff a leer el último artículo de Eduardo Punset, recomendado por un servidor, y por la tarde, con Micho ausente (se encontraba en la Gatera Real viendo unas películas de la colección particular de mi difunto Michel IV), mientras tomaba café con mi adorada y venerada Atenea, mi deidad jónica nacida de la cabeza de su padre, enemiga del paracetamol y del tamiflú, se lo he comentado a la de broncínea lanza y Niké alada y cagadera. La cual, curiosa, ha escuchado con tino mi relato y me ha dicho:
-“¡Oh, Gran Duncan de Gross, nacido bajo el Signo de Orión!, si el gato panda, blanquinegro, frac, que conoces bajo el nombre de Micho I de Gato sigue asegurando que ve españoles, llevalo al psicoanalista, ¡Ea, Así sea!, y te ahorras la visita al Oráculo de Montijo...”, y de un trago se ha hincado el descafeinado de sobre...
P.D: Dedicado a Mandy Patinkin.



