En fin, tras adquirir el sexto juguete de peluche en forma de ratón mecanizado que se le antojó a Micho, la chica nos ofreció una bolsa de plástico, con aire ausente, mientras comentaba como el que le habla a un capitel románico, que pronto el Centro Comercial dejaría de dar bolsas de plástico porque la empresa se estaba preocupando por el medio ambiente y sus consecuencias...
Mi asombro fue mayúsculo, y salí de allí, de aquel antro de perdición consumista, de la misma manera que lo haría una victima de Bela Lubosi. Nunca había oído, en boca de un acolito empresarial, semejante fantochez sobre la preocupación de una multinacional con respecto al medio ambiente. Con la mirada ausente, y un folleto de papel no reciclable (o eso creo) en la mano ofrecido por la señorita de difuso escote, me dispuse a leerlo con el sano interés del alucinado, del Moises que acaba de recibir los Mandamientos Bíblicos recién salidos del horno de una antigua deidad.
Hasta Micho lanzó un lastimero maullido. La empresa se comprometía a retirar las bolsas de plástico, efectivamente, en pro del medio ambiente, inigualable excusa, sin hacer referencia alguna a los miles de millones de euros que la empresa se ahorra en dicha fabricación, adquisición, distribución, etc, aunque por ninguna parte leí nada sobre los miles y miles de envases de plástico que dicha empresa, con sedes alimenticias en China para reducir gastos (perdón, para fomentar la industria y el trabajo en el país asiático), fabrica para la presentación de los más “ridículos” productos...
Ejemplos: Miles de blisters de ferretería donde se ofrece al consumidor 4 alcayatas y 4 tornillos, pasas, cacahuetes, jueguetes, bolígrafos, un par de bombillas... Y así podría citar, os lo aseguro, cientos de artículos que tienen como protagonista, como envase, el plástico. Un plástico facilmente sustituible. Y esos plásticos, igual que las bolsas, tardan 400 años en desaparecer, en volatilizarse. Eso me hizo preguntarme, como un Michael Moore a lo extremeño, pero con boina en vez de con gorra de beisbol, con más dioptrias, chanclas, camiseta del Naranjito 82, y con tres chupitos de absenta para el cuerpo: “¿Realmente se preocupan por el medio ambiente?”.
Ni siquiera en los anuncios televisivos de concienciación moral, ni en la página web del Centro Comercial que hablan de Desarrollo Sostenible, que rezuma más verde que la cámara acorazada del Tío Gilito, encontré nada. Ni una mención al respecto. Y lo que más me interesó es que, ahora, cuando compras tu pan, tu botella de rico vino con sulfitos o cualquier artículo adquirido en dichos establecimientos, te ofrecen (te venden) una bolsa de papel...¿Es papel reciclado?: Aún no lo he averiguado, pero...¿Y sino lo es?, ¿Hablamos de bosques y de talas?... Y me acordé de un tipo de Olivenza que había inventado unas bolsas creadas a partir de la fécula de la patata, completamente biodegradable, que desaparecía por arte de magia en dos meses como mucho, sin contaminantes, ni efectos secundarios...Y me pregunté que sería de aquel tipo mientras abría el blister de plástico, recientemente adquirido, de 5x5cm con los tres cáncamos necesarios para colgar en la pared mis últimos cuadros deconstructivistas...
P.D: Que retiren las bolsas de plástico ha sido una batalla ganada, digna de celebrar, ojala se siga el ejemplo. Pero no me creo que lo hayan hecho pensando en el medio ambiente, y aún es posible retirar mucho plástico innecesario, y dicha empresa, como otras muchas, aún tendrá que dar pasos si realmente me tengo que creer sus sloganes...







