Tengo toda la
colección de “Las Grandes Batallas Navales”, y cada vez que sale un tomo
relacionado con España, me pongo a temblar, porque el autor de esta colección,
Jean-Yves Delitte es un gran hispanófobo, y cada vez que puede, pues nos mete
alguna pulla, ya lo hizo en tomos como en “Trafalgar” donde decía que la
población española estaba compinchada con los ingleses, y donde a los mandos
españoles solo le dedicaba una triste viñeta, e igualmente lo hizo en el cómic
dedicado a la Batalla de Lepanto, donde pone a combatir a Don Quijote y Sancho
Pancha, ante la mirada de Cervantes…
Como no podía ser de otra manera, el
decimoséptimo cómic de la colección, titulado “Santiago de Cuba” nos lleva al
fatídico 1898, a la guerra hispano-estadounidense, donde nos planta en medio
del choque de escuadras que marcó el declive del Imperio Español a finales del
siglo XIX. De hecho, en Cuba nos hundieron todo lo que flotaba, y el autor toma
una iniciativa claramente proyanqui a la hora de abordar la temática, tanto en
el cómic como en el dossier histórico final…
Este tomo nº 17, el 21 en la edición
francesa —encuadernado en cartoné de tapa dura, con un tamaño de 24 × 32 cm, 56
páginas a color, se trata de una reconstrucción ilustrada, en formato cómic
europeo, de la batalla naval, paliza naval, o campaña en torno al puerto de
Santiago de Cuba en 1898.
Delitte
pasa de puntillas por el tema del hundimiento del Maine, ¿De verdad alguien se
cree que los españoles hundieron el Maine a estas alturas de la vida?, ¿Por qué
no comenta que la causa del hundimiento fue una combustión espontánea en una
carbonera que provocó la explosión de los depósitos de munición cercanos? Ay,
Delitte, hijo mío.
A
finales de enero de 1898, mientras Cuba sufre sacudidas internas entre
españoles e independentistas, Estados Unidos decide enviar un acorazado de
guerra como gesto de intimidación y supuestamente para garantizar sus intereses
económicos en la isla.
Estando
en el puerto de La Habana, el USS Maine explota matando a casi toda su
tripulación, en circunstancias que la época y los periódicos yanquis, atribuyeron
a un ataque español.
Este
incidente enciende aún más el conflicto, y pronto Estados Unidos declara la
guerra a España, alegando entre otras cosas, la política de reconcentración de
Valeriano Weyler, que se había llevado a cabo años antes. El grueso del relato
del cómic se centra en las maniobras de la flota española al mando del
almirante Cervera y su intento desesperado de romper el bloqueo de Santiago de
Cuba, Delitte recalca que los españoles no querían romper el bloqueo sino
simplemente huir.
La
batalla resultante es devastadora: Toda la flota española es hundida con un
total de más de 300 muertos, a cambio de un solo muerto yanqui. A la par,
Delitte nos muestra el mismo resultado en Filipinas, mientras vemos los puntos
de vista de la prensa amarilla de Hearst que tanto influyó en que se declarara
el conflicto, y algunos personajes como Roosevelt (un tipo que mató españoles
por la espalda), y algunos soldados anónimos de ambos bandos que ofrecen sus
tibios puntos de vista y enfoques.
No solo se fueron Cuba y Puerto Rico,
sino igualmente Filipinas y Guam, y posteriormente, malvendidas, Las Carolinas
y Las Palaos.
Aparte de la hispanofobia, a Jean-Yves
Delitte le reconozco ser un gran dibujante de barcos y escenarios (no en vano
es pintor oficial de la Marina francesa o belga, según la web que consultes), aunque
dibuja siempre los mismos personajes, indiferentemente del bando en qué estén,
y como guionista lleva 17 cómics haciendo la misma técnica y estructura narrativa,
quien se los haya leído, los 17, no me lo negará. Al color, Douchka Delitte, cómo
es habitual, que hace un gran trabajo.
En
definitiva: Cómic muy visual, como el resto de la colección, que aporta un
dossier histórico final. Al ser cómics autoconclusivos, da igual el número de
la colección que te compres, aunque en cuanto te leas tres o cuatro, te darás
cuenta de lo que te cuento en esta reseña en lo referente a personajes y
caretos repetidos, y estructuras narrativas. Me hubiera gustado que Delitte
hubiera añadido que los cubanos, desde aquel entonces, gozaron de la libertad
ofrecida por los yanquis, pero ya sabemos que no fue así… En fin, a ver si un
día se anima y nos hace un cómic sobre Leopoldo II y el Congo Belga, por
cambiar el tema marítimo.







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