En "¿Cómo quieres que cuente estrellas?" utilizamos fotografías encontradas en Google para ilustrar las diferentes entradas del blog. Si alguna es tuya, o tiene derechos de autor, y no quieres que salga en el blog, avísanos y la cambiamos por una del Conde-Duque de Olivares. Gracias.

sábado, 26 de diciembre de 2015

No Impact Man

Conocía a Colin Beavan por alguna referencia bibliográfica, como historiador. Después, hace seis o siete años, vi la noticia que versaba sobre su experimento ecológico en alguna cadena de televisión española, donde prácticamente lo ponían (junto a su mujer) de loco.

 Un neoyorkino que vive sin electricidad, ni papel higiénico, y que no usa los transportes públicos, y mucho menos coches privados o aviones para desplazarse.





 Después de aquello, vino "No Impact Man", el documental, que no llegué a ver (¿Está doblado en castellano?) y el silencio absoluto...

 Hace algunos meses, compré el libro. Estaba de oferta en una de esas tiendas que venden libros antiguos, junto a uno de auto-ayuda, y lo adquirí (sin muchas ganas, para que voy a mentir), con la ligera idea de leérmelo en un futuro remoto o improbable... 

 Sin embargo, he de decir, que ese futuro ha sido esta semana, y que el libro me ha impactado. Me ha hecho reflexionar (y eso que da datos terribles sobre consumo y el estado del planeta, pero ya desfasados, los actuales deben ser peores) sobre el estado del planeta y las consecuencias del cambio climático. Toda la semana, mientras desayunaba, veía a neoyorkinos en camiseta y parques de Moscú floreciendo, en pleno diciembre, y pensaba: El Karma me ha traído este libro a las manos.

 Admiro a esta familia por lo que hicieron, y por lo que presupongo que siguen haciendo, pero yo no llego a tanto en mi día a día. Intentamos reciclar todos nuestros desechos, intentamos ahorrar electricidad (lo máximo posible en el invierno extremeño que puede llegar a ser bastante duro), pero sin duda, no llegamos al esfuerzo titánico de Colin Beavan, ni siquiera a sus tobillos. 

 Andamos para ir casi a cualquier parte, consumimos productos que están a menos de cincuenta o sesenta kilómetros de nuestra casa (es lo bueno de vivir en Extremadura, hay sitios donde puedes comprarle directamente al productor y sabes que no ha utilizado pesticidas o cosas parecidas en su elaboración), pero desde luego, aún no hemos llegado a los niveles "No Impact Man" del libro.

 Igualmente, como profesor de Historia, procuro hablar a mis alumnos del futuro que nos espera, que les espera a ellos, en un planeta que se está calentando. En un mundo donde la demografía se dispara y donde la riqueza mundial está en manos de unos pocos gobiernos, lobbies y empresas privadas. Muchas veces les digo, "quien no se haya visto Mad Max, la de Mel Gibson, que la vaya viendo", pero tengo la mala suerte de que mis alumnos no son muy cinéfilos.

 Hace un par de semanas, casualmente, durante una tutoría, y con el asesoramiento del Departamento de Orientación de mi Instituto, conocí el corto de animación "El Ultimátum Evolutivo", que nos sirvió para intentar concienciar a los alumnos de estos cambios, de la necesidad de ahorrar recursos y de huir del consumismo desenfrenado al que se ha subido la sociedad actual, (muy recomendable este corto). 


Ya no hablemos del "Comprar, Tirar, Comprar" que es de visionado obligatorio, todos los años, desde que me dedico a la enseñanza. Es un granito de arena, pequeñito, una aportación mínima para concienciar, quizás podría hacer más (en eso estoy), pero muchas veces te preguntas: ¿Qué se puede esperar de un país donde le ponen un impuesto al sol?, donde las empresas dedicadas a la biomasa o energías alternativas mueren antes de nacer fritas a impuestos... En fin, poco a poco, espero, que consigamos frenar esta tendencia, o será el fin, de todos nosotros...

No hay comentarios: