“La mujer del
camarote 10” es un thriller psicológico, que entra dentro de esas películas de
misterio, detectivescas, que yo llamo de Género Cluedo, producida por Netflix,
que se estrenó el pasado diez de octubre de 2025, y que ha logrado mantenerse
entre las diez películas más vistas en la plataforma durante tres meses y
medio, lo cual no es cualquier cosa.
Con una duración de una hora y media, y
un presupuesto de 21 millones de dólares, que se llevó en gran parte el
alquiler del superyate donde se rodó, “La mujer del Camarote 10” es una
película basada en una novela, de mismo título, que no me he leído ni pienso leerme,
(más que nada por falta de tiempo), con la que comparte título, y que fue
publicada allá por 2016, por parte de Ruth Ware.
Dirigida por Simon
Stone, director australiano con siete películas a sus espaldas, que yo no
conocía hasta la fecha, y protagonizada por Keira Knightley (una de las
piratas del Caribe más famosa de las últimas décadas), la película nos
transporta a la grandiosa, lujosa, imponente pero claustrofóbica atmósfera de
un yate de lujo en una travesía por el frío Mar del Norte, camino a Noruega.
Con
una narrativa que mezcla el suspense, el misterio, la intriga y la sensación de
no poder confiar en nuestros sentidos, “La mujer del Camarote 10” busca
explorar el tema del gaslighting —la manipulación psicológica para hacer dudar
a alguien de su percepción— a través de una periodista, Laura “Lo” Blacklock,
que es nuestra Keira Knightley, que se enfrenta a un misterio aparentemente
imposible de resolver, o que, en un principio se escapa a todo análisis
racional que no sea el suyo propio.
Laura
“Lo” Blacklock, es una periodista especializada en
crímenes y conflictos que ha quedado emocionalmente afectada tras cubrir un
asesinato traumático de la que fue testigo hace apenas un mes.
Acepta
una invitación a un crucero de lujo a bordo del superyate Aurora Borealis,
propiedad de un multimillonario y su esposa enferma, que admira su trabajo. De
hecho, la invitación viene de ella, que está preparando una enorme cifra a un
acto benéfico destinado al estudio de enfermedades terminales.
Una
noche, intentando evitar a un exnovio suyo que está en el barco, que es un
importante fotógrafo de la alta sociedad, Laura cree ver a una mujer de pelo
rubio ser empujada por la borda desde una de las cabinas, justo la que está a
su lado, concretamente el camarote 10.
Sin embargo, cuando intenta alertar a la tripulación, descubre que nadie recuerda a esa mujer, que el camarote en cuestión no está registrado, y que nadie lo ha ocupado, y que todos los pasajeros y la tripulación están contados y presentes a bordo.
Laura entra en un espiral de incredulidad colectiva: Nadie cree su versión, su credibilidad se desmorona, y ella se ve obligada a investigar por su cuenta mientras su propia mente y reputación quedan bajo sospecha, y todos parecen ocultar información en el superyate de lujo donde todo sucede. Ella no es una detective al uso, es solo
una periodista muy perspicaz y observadora, pero sabe perfectamente qué es lo
que ha visto. Y, lo que parece un simple viaje de lujo, se convierte en una
trampa mortal donde sabes realmente de quién fiarte, y qué es lo que se cuece
allí.
Como curiosidad de la película, os puedo
contar que gran parte del rodaje se realizó a bordo del superyate de lujo Savannah,
en la película se llama el Aurora Borealis, y lleva bandera noruega, aunque
realmente es un barco que navega con bandera de las Islas Marshall, construido
en 2015 en Holanda, con una tripulación de 26 personas, y con un valor estimado
de 150 millones de dólares. Un barco que, al parecer, se deja ver mucho por
Mallorca.
Debido
al alto valor del yate, la producción enfrentó estrictas restricciones: no se
permitía usar zapatos sobre muchas superficies, algo que además se dice en la
película, y el equipo tenía que manipular la cámara con especial cuidado y no se
podían tocar paredes o alfombras, complicando escenas que implicaban movimiento
rápido o acción física.
En definitiva: Estamos ante una película ligerita, bien interpretada, que no te va a marcar mucho, pero que plantea un misterio de esos que entretienen. La película da un par de giros, pero sin mareos, que suele ser lo habitual en yates, por lo que creo que es recomendable, sin tirar cohetes. De nota, le vamos a dar un 5, y a otra cosa.













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