En "¿Cómo quieres que cuente estrellas?" utilizamos fotografías encontradas en Google para ilustrar las diferentes entradas del blog. Si alguna es tuya, o tiene derechos de autor, y no quieres que salga en el blog, avísanos y la cambiamos por una del Conde-Duque de Olivares. Gracias.

jueves, 23 de marzo de 2017

The neon demon (2016)


          Jesse acaba de llegar a Los Ángeles. Está sola, se hospeda en Pasadena, y es un tanto lela, aunque muuuuuy requeteguapota. Quiere triunfar como modelo. Pronto conoce a Rudy, una maquilladora, un tanto extraña, que se la lleva a una fiesta de modelos. Todo muy chic, muy artificial y con más poses que una revista de moda.


          Jesse pronto comienza a escalar, social y profesionalmente hablando, y su hermosura comienza a levantar pasiones, envidias y celos, por todos lados…

            El caso es que llegados a mitad de la película, la cosa comienza a derivar en un surrealismo total. La situación va cambiando, entre fotografías de portadas de revista, poses, maquillaje, huesos y diálogos escasos, a una serie de escenas que superan la rareza, y la dejan muy atrás. La música, parecida a la que te suelen poner en algunas tiendas de ropa, tampoco ayuda mucho al realismo. Recuerda a la de “El Planeta Salvaje” (1973). Tienes la sensación de estar en una mezcla de “Tron” (1982), “La Fuga de Logan” (1976) y la serie “Chocky” (1984) mientras se debate sobre la belleza exterior e interior, es una “fiesta de los maniquíes, no los toques, por favor…” con la inquietante presencia de Keanu Reeves.


            La traca final supera a los cohetes de cualquier pueblo en fiestas. A todo lo citado anteriormente, sumadle: Necrofilia (en un nivel bastante alto), asesinato, vampirismo, canibalismo en tercer grado… Estamos que lo tiramos…



        ¿Grotesca, absurda y rara de narices? La verdad es que sí. Pero a mí, me ha gustado. La dejo a vuestra propia elección.

miércoles, 22 de marzo de 2017

No culpes al karma lo que te pasa por gilipollas (2016)


          “No culpes al karma lo que te pasa por gilipollas” (2016) es la típica película que vas a ver al cine, o que alquilas, para desconectar de todo. ¿Qué has tenido un día regular y no quieres pensar en nada?, esta es tu película. Basada en la novela de Laura Norton, tenemos a Sara, una soñadora chica (Verónica Echegui) que regenta una absurda tienda donde todo está hecho con plumas, y que vive enamorada de un antiguo amor imposible, que se va a convertir en su futuro cuñado…


        Música muy chula, historia sin pies ni cabeza, los personajes son demasiado increíbles (el papel del padre es lo más absurdo que te puedes echar a la cara), es… Como os podéis imaginar… Una película mala de narices, pero… Lo dicho: ¿No quieres pensar en nada durante casi dos horas? Pues desconecta viendo esta cinta…



           P.D: Qué guapa la Echegui…

lunes, 20 de marzo de 2017

La bailarina (2016)


          A Loie Fuller solo la conocía por algún cartel parisino de finales del XIX, concretamente el del Folies Bergére, por ser una de las artistas lésbicas más conocidas de principios del XX, y poco más. Actriz autodidacta, bailarina de vaporosos y coloridos tejidos, productora… Esta norteamericana se fue del medio Oeste americano a buscar fortuna en el París de Toulouse-Lautrec, Rodin y compañía…


           “La bailarina” (2016) cuenta, por encima, la vida de esta actriz y bailarina que, más pronto que tarde, fue eclipsada por la figura de Isadora Duncan, que llegó como un torbellino y se la llevó por delante. Y, cuando digo por encima, lo digo porque Fuller, lesbiana reconocida, aquí esconde un poco o mucho, su verdadera sexualidad, con un novio que no existió realmente, lo cual hace que la película de Stephanie Di Giusto pierda veracidad e interés (a partir de los treinta minutos es cuando ya empieza la cosa a torcerse), y es una verdadera pena porque el biopic sobre el personaje creo que merecía realmente, algo mejor, algo más centrado en ella misma, y no en una realidad que no existió, tal y como, al menos, nos quiere mostrar la directora francesa en su Opera Prima.


           Autodidacta e improvisadora, Fuller pasó de trabajar pequeños papeles de tres minutos y entreactos, a intentar crear su propio universo en el baile de los sugerentes pliegues de su vestido… Lástima, como os digo, que más de la mitad de la película no se corresponda con la realidad de Loie Fuller, lástima la falta de valentía. A vuestra elección.

Obras clásicas, en Manga


         El último que me he leído ha sido “Crimen y Castigo”, de Fiódor Dostoievski, pero tenéis una veintena de títulos de obras clásicas de la literatura universal, versionadas como esta, al Manga.




          Editadas por Herder Editorial, y por “La otra h”, tenéis títulos como “El príncipe” de Maquiavelo, “Fausto” de Goethe, “1984” de Orwell, “Don Quijote” de Cervantes o “Kamasutra” de Vatsyayana. La complejidad de adaptarlas al Manga hace que los autores se hayan tomado ciertas libertades con los cómics, lo cual es más que comprensible, pero merece sobradamente la pena hacerse con algunos de estos títulos que no llegan a diez euros. Como no quiero dedicar un post por cada uno de ellos, porque no me merecería la pena y caería en un bucle. Aquí os dejo esta entrada para que sepáis de su existencia, como una opción, muy buena, de leer versiones en los cómics, de obras de toda la vida, para todas las edades. Muy recomendable.

domingo, 19 de marzo de 2017

Koba el Temible. La risa y los Veinte Millones. (2002)


        Me decanté por “Koba el Temible. La risa y los Veinte Millones” (2002), de Martin Amis, después de haber leído “La flecha del tiempo”, cuya crítica publiqué por aquí hace poco más de un mes.


        De este autor inglés no había leído nada previamente a “la flecha del tiempo” y decidí aprovechar el buen precio de esta edición de Anagrama, para leer un poco más sobre el autor, y sobre un tema que me fascina bastante (como historiador), que es la etapa Stalinista en la URSS.


         En “Koba el Temible” descubro una biografía atípica del dictador. Atípica porque, Amis, huyendo del ensayo clásico, hace de este libro casi un libro de su propias memorias, aparte de meditaciones y reflexiones varias al respecto. El libro, que no llega a las trescientas páginas, está dividido en tres partes. Podemos decir, de alguna manera, que la primera y la tercera son las partes más “intimas”, propias y familiares del autor. Su padre fue militante comunista, junto a algunos de sus amigos, durante doce años, y desilusionado, abandonó el Partido siendo Martin muy joven. El autor, igualmente, menciona como influyó aquella etapa en su vida, junto a otros datos como la muerte de su hermana Sally, a una edad temprana…


        De Stalin, propiamente dicho, tenemos toda la segunda parte. Desde que nace, hasta que poco a poco toma el control del Partido y del país, manipulando la verdad (a través de una propaganda muy trabajada, todo sea dicho) y matando, de paso, a antiguos compañeros de filas, obreros, campesinos, intelectuales, niños de diversas edades, judíos y periodistas… Hasta un total de veinte millones de personas. Stalin diría que, “una muerte es una tragedia, pero un millón es una estadística”. Superó, y casi cuadriplicó, el número de muertes de Hitler, que a su lado, era un puñetero aficionado en cometer crímenes contra la Humanidad.

        El libro no es una biografía extensa, pero si aporta datos interesantes, junto a una cuidada bibliografía. Al tener quince años, quizás incluso esté desfasado, lo ignoro a estas alturas, pero no deja de ser interesante la reflexión de Amis, de que todo el mundo conoce, y te podría dar nombres de campos de concentración nazis o de gerifaltes de las SS, pero nadie te dará nombres de los Gulags soviéticos o de directores asesinos (y asesinados) de La Checa.


        Personalmente, esperaba alguna mención a La Guerra Civil española, y el papel que tuvo Stalin en el conflicto, pero no se le dedica ni una sola línea a este apartado, así como tampoco al conflicto chino o el coreano, y sus posibles repercusiones. No por ello deja de ser recomendable. Es un libro interesante y demoledor.