En "¿Cómo quieres que cuente estrellas?" utilizamos fotografías encontradas en Google para ilustrar las diferentes entradas del blog. Si alguna es tuya, o tiene derechos de autor, y no quieres que salga en el blog, avísanos y la cambiamos por una del Conde-Duque de Olivares. Gracias.

jueves, 28 de julio de 2016

Le Corbusier. Jean-Louis Cohen

      (Le Corbusier. Editorial Taschen)

            De vez en cuando, cae en mis manos uno de esos maravillosos libritos, de la editorial Taschen, dedicados al mundo del Arte. Son libritos muy interesantes, y francamente, muy recomendables. Tengo casi una veintena de ellos. Casi ninguno supera las cien páginas, y poseen un texto sencillo, esclarecedor y una fotografía asombrosa, sublime.

(La Casa Fallet, 1906)

         Esta semana me he leído el dedicado, en esta colección que refiero, al gran arquitecto Le Corbusier (1887-1965) de la mano de Jean-Louis Cohen. Le Corbusier fue una de esas estrellas arquitectónicas del S. XX.

(Le Corbusier haciéndose el interesante)

         Sus edificios, siguiendo el concepto del modulador (tipo de medida, usada para crear las estructuras Lecorbusianas, basadas en el número áureo… En realidad, más complicado, pero lo definió entre 1948-53 en un par de libros sobre la teoría de su arquitectura) son muy característicos.


(Interior y exterior de la Villa Savoye)

         Diáfanos, juegan con las formas geométricas, las pérgolas, las rampas y las escaleras, las ventanas corridas, y en definitiva, la luz. Le Corbusier, llegó a construir setenta y cinco edificios en doce países. Fue un arquitecto global. Pero, aparte, su aportación como urbanista fue incontestable. Tan admirado, como incomprendido (se le llegó a definir como un radical), se atrevió con la pintura, la escultura y los cartones para tapices. Fue, sin duda, un tipo curioso y polifacético.

         
(Interior Casa La Roche-Jeanneret) 

 (Interior Casa La Roche-Jeanneret)



        Nacido en Suiza, adoptó su nombre artístico en 1920 (se llamaba Charles-Édouard Jeanneret-Gris), pronto comienza a interesarse por el mundo de la arquitectura, realiza su primera casa a los diecinueve años (la Casa Fallet, 1906), y enseguida inicia un viaje por Europa, América y Asia, en busca de un nuevo espíritu arquitectónico.

(Museo de Arte Occidental de Tokyo)

         En 1914, presenta un proyecto de casa, la “Dom-Ino” (de “domus”, casa en latín, e innovación). Se interesa por la combinación geométrica, por el ensamblaje de formas (sobre todo Ls y Us), y por el uso de los pilotes, como elementos sustentantes, sobre el suelo (también llamados pilotis), las grandes losas de hormigón y el uso de grandes ventanales rectangulares, muchos de ellos correderos, para jugar con la luz en diferentes momentos del día.
 (Catedral de Ronchamp)

         Teórico, escritor, no tardará mucho en plasmar sus ideas y dar conferencias sobre una arquitectura nueva, basada en la modernidad del automóvil y el avión, y mirando de reojo al cubismo arquitectónico, al constructivismo ruso. Admirador de la Bauhaus, pronto destacará como ponente (desde 1928 hasta 1959) en los CIAM (Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna), y el culmen de sus ideas llegará con su Unidad de Habitación en Marsella.
 (Unidad de habitación. Marsella)


         Un autor, Le Corbusier, imprescindible, a mi parecer. El librito es muy interesante y revelador. Os lo recomiendo, enfervorecidamente. 

martes, 26 de julio de 2016

Los complots nocturnos. David B.




            Creo que es la primera vez que leo un cómic dedicado a los sueños del autor en una etapa muy concreta de su vida. “Los complots nocturnos” va, precisamente, de contar sueños. David B. con su característico dibujo, tan expresionista, tan del grupo alemán “El Puente” de principios del XX, y deudor sin duda de las toscas xilografías de Nolde y compañía, nos presenta una serie de sueños, hasta diecinueve, donde el expresionismo de su dibujo (y del color, con mucho negro de por medio) se mezcla con el surrealismo onírico.


              Inquietantes, fascinantes, algunos divertidos… Todos faltos de coherencia, no dejan de ser sueños. Reconozco haber pasado un rato divertido con este cómic que se lee en pocos minutos, y que se disfruta todo el día.


El Playboy. Chester Brown



     Chester Brown es un autor clásico en el mundo del cómic. Canadiense y autodidacta, el tipo comenzó a realizar un cómic de autoedición (Yummy fur) a principios de los ochenta que tuvo bastante éxito, y que le ayudó a catapultarse dentro de este difícil mundillo.
 El cómic suyo que me he leído esta semana es “El Playboy”, es un cómic antiguo, autobiográfico, del año noventa y dos nada menos, pero que hasta 2008 no fue editado en español por Ponent Mon.


       En sencillas viñetas, Chester nos cuenta los comederos de tarro que tenía de joven, al comprarse el Playboy. Su curiosidad, sus preocupaciones por ser descubierto con la revista, el sexo (la falta más bien de sexo y la masturbación)… Todo es narrado por la conciencia de Chester en forma de diablillo. Es una de esas curiosidades que, de vez en cuando caen en mis manos. Dibujado en blanco y negro. Directo. Sencillo. Chester Brown.


           P.D: Actualmente este hombre, ya sesentón, compagina el cómic con la política. Está metido en el Partido Libertario… Vamos, como mi Micho I de Gato.

lunes, 25 de julio de 2016

Romance en Tokyo



         Amelie es una chica belga, nacida en Japón, que a los veinte años decide volver a Japón (se fue con cinco años, de vuelta a Bélgica). Ella se siente japonesa, a pesar de todo, e intenta todo lo posible para integrarse, a la vez que se gana un dinero enseñando francés.


      A pesar de que, en teoría, quiere dedicarse a la escritura, y lo de las clases es solo pasajero, pronto se enamora de su primer alumno, que tiene una familia y unos gustos muy particulares.




               Con una buena fotografía, a ratos esta Amelie me ha recordado a la otra Amelie, a la Poulain. Yo me he tomado la película como una manera de ver cosas de Japón, que nunca deja de ser interesante, más que otra cosa, porque muchas veces me he sentido bastante aburrido. O la película es muy poética y yo me pierdo, o es que su lentitud no me llega del todo. No me llega a convencer del todo la vida de esta chica y sus aventuras japonesas, pero aquí os la dejo, por si os aporta algo. Por cierto, la película está basada en una novela de la escritora belga Amélie Nothomb, que vivió en Japón y habla japonés con fluidez. Algo de autobiográfico debe haber. 



          P.D: La chica estrena más modelitos que una parisina. Y bueno, es guapa vestida, y sin vestir… jajajaja

domingo, 24 de julio de 2016

Jacarandá


         Jacarandá es un árbol precioso. Espectacular, con un hermoso violeta en sus ramas. Nadie podría pensar que puede ser un árbol destructivo, ni mucho menos… Pero, y si, por casualidad, un Jacarandá malévolo creciera en mitad de Tokyo, a una velocidad increíble… El caos que podría montar este hermoso espécimen sería impresionante.



        Bueno, pues de eso va este Manga apocalíptico. De un Jacarandá que crece y crece, en mitad de Tokyo, y acaba matando a buena parte de sus habitantes. Más visual que otra cosa. El cómic es una sucesión de desastres catastróficos, con explosiones de gas, muertes y accidentes, que no tienen nada que envidiar a un paseo de Godzilla por la capital japonesa. Hay que ver la que se puede liar, la que puede liar, un magnifico Jacarandá.



sábado, 23 de julio de 2016

Stranger Things

   
        ¿Tan buena es la serie? La verdad es que sí. “Stranger Things” ha sido para mí un agradable descubrimiento. Veremos si no se convierte en serie de culto en un tiempo. Me gusta todo, salvo el doblaje al castellano de algún personaje, que chirría un poco. Pero, ¿Por qué es para tanto?, Ufff, porque es muy original sin serlo en el fondo ¿Eiiin?


             A ver, estamos en 1983. Reagan, la Guerra de las Galaxias, la Guerra Fría… En este marco incomparable tenemos un grupo de chicos, fans de Dragones&Mazmorras (el juego de rol, no la serie de dibujos), muy del estilo Los Goonies, que viven en pueblo muy estilo ET de Steven Spielberg, con su pinta ochentera, hermanos mayores adolescentes con sus movidas, institutos clásicos con profesores enrollados aunque bastante perdidos, etc. Las continuas referencias al cine, a la época aquella para mí tan entrañable, son continuas. Por Dios, Walkies de ocho palmos.




              Entonces, una noche, pasa algo extraño, y uno de los chicos, cuando volvía a casa, desaparece… Y hasta aquí os voy a contar. Nada de spoliers, nada de fastidiaros la historia. Merece mucho la pena que veáis la serie, con su música electrónica, sus créditos ochenteros, su rollo Poltergeist y esos teléfonos de rueda que los nenes de hoy no saben usar. Por cierto, Wynona Ryder lo hace muy bien, en su papel de madre desesperada. 

Diario de un fantasma



        “Diario de un fantasma” de Nicolas de Crécy ha resultado un cómic demasiado filosófico para mí. Una de esas idas de olla de autor que no acabo de entender. Empezaré diciendo que no se trata ni siquiera de un fantasma. En un principio no tenía muy claro si era la relación de un dibujante, de un creativo francés en Japón, con un Yokai o un Yurei japonés, es decir, con un semidiós o un espíritu.



       El protagonista en cuestión es un dibujo polimórfico, en forma de simpática nube, que intenta cambiar de formas, preparándose para un futuro en el mundo de la publicidad. Nos va contando su experiencia en Japón, de mano de su manager. En el viaje de vuelta, conoce a otro creativo, que le cuenta su vida en Brasil. Algo que asquea mucho a nuestro fantasma…
 (Pasamos a modo Nogalina)


       Con un trazo irregular, monocromático, blanco y negro, que en la etapa brasileña cambia a nogalina, este “Diario de un fantasma” no ha sido una de mis lecturas veraniegas favoritas, tiene pasajes interesantes y otros en donde me pierdo y no me encuentro, pero he creído preciso hacer esta pequeña entrada, a modo de referencia, para futuros lectores.


P.D: Las viñetas las pillé de aquí y allí. La foto de la portada es mía, es decir, vuestra.