jueves, 2 de abril de 2015

El Cuarto de Lautréamont.

 Lo reconozco, este cómic me ha gustado una barbaridad. Me ha enganchado desde el principio, bajo el latiguillo "La primera novela gráfica, publicada en 1874, por fin en su colección íntegra".  

Lo tenía desde hace unos seis meses, en la estantería de "Pendientes de leer", pero entre Oposiciones de Secundaria y lecturas de las diversas suscripciones de Historia e Historia del Arte, apenas me da tiempo de leer algo que no sea de mi especialidad. Ha sido hacerme un café, sentarme en el sofá y bebérmelo en media hora, quizás cuarenta minutos, y la verdad es que me ha encantado el ambiente del París del S.XIX que describe, de poetas malditos, pintores y escritores chiflados, misterios y fantasmas que me han recordado a mi admirada Adele Blanc-Sec (hay un pasaje donde los personajes están bajo los efectos del peyote que se disfruta desde la primera página, puro surrealismo). ¿Lo recomiendo?, está claro que si. Un maullido de parte de Micho I de Gato que anda por aquí escuchando algo de Jazz, 
creo que "Dance with you"...


sábado, 7 de febrero de 2015

La Bicicleta Verde

Fue un compañero de trabajo quien me habló de "La Bicicleta Verde". Me comentó: "He visto una película, creó que es una coproducción franco-iraní, que me ha dejado el cuerpo regular, por la historia que cuenta..." La curiosidad me llevó a comprarla, y me quedé maravillado por la historia de una niña, alegre y enternecedora, llamada Wadjda, que vive en Arabia Saudí, y que quiere, como cualquier niña de sus edad, una bicicleta... Una bicicleta verde. Pero claro, Arabia Saudí, no es un país cualquiera, y allí el tema de que una niña pueda tener una bicicleta, o decir lo que piensa, es un tanto peliagudo... Merece la pena que la veáis. No seré yo quien os cuente nada más sobre ella. Ahora espero el momento de ponérsela a mis alumnos, por que sé que hay tema para debatir, compartir y comentar...

sábado, 3 de enero de 2015

Limónov


      La verdad es que el libro sobre la vida de Limónov, poeta y escritor pendenciero ruso, con más aventuras que un tren chino, llegó hasta mí con excelentes referencias. Algunos correos electrónicos de amigos me lo recomendaron fehacientemente. Tienes que leer este libro de Emmanuel Carrère, me insistieron. Te va a encantar. Y con dicho libro en las manos, pasé del interés y el entusiasmo, a sentirme perdido en un vaivén de flash-backs y explicaciones del autor sobre su vínculo con el biografiado Limónov, un verdadero zig-zag de idas y venidas que llegaron a marearme y a releer páginas enteras convencido de que no me estaba enterando de la misa la media... Interesante a ratos, aburrido también.

       Finalmente, opté por pasar directamente de la narración de hechos sobre terceros a leer a Limónov, se trataba de encontrar algo del tipo y ver si me convencía.
       En una librería encontré “Historia de un servidor”, por 1.850 pesetas, cifra que el dependiente enseguida redondeó a 20 leuros. Y con dicho ejemplar en la mano, editado en el 91, uno de los 2.000 que salieron a la calle, y café de sobremesa, me senté a leer sobre el personaje. Autobiografía pura y dura, en mi opinión exagerada, quizás no, pero es mi opinión, sobre la vida del escritor en el Nueva York de finales de los setenta, trabajando como Housekeeper para un multimillonario… 
       A partir del capítulo siete, el desfile de nombres y situaciones me había superado. Demasiado vodka, mucho porro, mucho casquete por aquí y por allá y búscate la vida. Hippismo, beatniks, crítica a todo lo que se mueve, principios de los ochenta…


       No sé, me quedé tal cual, y decidí, ya que las referencias me acosan, que no tenía – ni tengo – ni idea de literatura, y así me va, con Limónov cogiendo polvo en el estante…



P.D: Las imágenes las he cogido de internet. Directamente de Google. No son de mi propiedad. Lo digo por si acaso, por si hay demandas y tal y cual y Pascual... Ya me entendéis...

jueves, 1 de enero de 2015

Blacksad

Despedí el año con esta obra maestra cerca de mí, a un suspiro de mí, con el marcapáginas asomando en el atardecer de sus páginas, en el capítulo “Amarillo”. Hoy, después de un café, lo he concluido, dando un paseo final a unos bocetos adjuntos, que son una maravilla, y a un par de historias cortas, inéditas, que culmina la guinda de un pastel placentero, fabuloso, que te deja un cierto gusto en la mente a “quiero más”.
          “Blacksad” es, simplemente, como aseguraba al principio, una auténtica obra maestra, galardonada con un buen puñado, y merecidos, premios, y más que le lluevan porque no estamos acostumbrados a tanta calidad.

          En un ambiente años cincuenta, con un colorido y entintado magnifico, un dibujo magistral y unos guiones superiores, Blacksad nos lleva a investigar junto a este gato negro, o más bien gato-frac (blanquinegro), una serie de sucesos dignos de cualquier novela negra de policías, detectives, políticos corruptos, ladrones, y gente sin escrúpulos. Calidad en estado puro. Muy recomendable. Una apuesta segura.

P.D: Imágenes prestadas de Google ;-)


miércoles, 31 de diciembre de 2014

Feliz Año Contadores de Estrellas!!

 Miiiaus!!, hace mucho tiempo que no nos pasábamos por aquí, y la explicación es que estamos, tanto Micho I de Gato, como yo, muy liados, con trabajo, con lecturas, con relatos cortos, conciertos de Jazz... La verdad es que no nos podemos quejar, lo malo es que os tenemos un poco olvidados contadores de estrellas, hace tiempo que no os contamos nuestras aventuras mitológicas del Patio-Lavadero por falta de tiempo, pero esperemos que este nuevo año os podamos contar, poquito a poco, los libros que estamos leyendo, lo que hacemos y nuestra vida... Con eso le damos otra atmósfera al blog y no dejamos que muera aburrido y olvidado. 

 Tanto Micho I de Gato, como yo, os deseamos un Feliz Año Nuevo 2015, colmado de felicidad, salud y trabajo. Maullidos a repartir y que corra la absenta a raudales. Os queremos, y lo sabéis ;-)

miércoles, 20 de agosto de 2014

Yocasta y el extraviado Edipo.

Micho I de Gato dormitaba, la verdad es que estaba realmente cansado. Había estado todo el fin de semana leyendo, escuchando jazz y teorizando sobre el arte contemporáneo europeo. El Patio-Lavadero estaba patas arriba, pero me decidí por recoger el salón, que era un auténtico desastre: Tazas de café, cajas de pizzas y chupitos de absenta, periódicos viejos y discos por doquier. Llevaba en el cuerpo un ibuprofeno, o tal vez dos, cuando tocaron al timbre de la puerta.

          Una mujer, bastante nerviosa, llamada Yocasta, preguntaba si había visto a un tal Edipo. Le contesté que no. Nadie había tocado al timbre antes que ella, y yo no había oído nada fuera de lo común. Yocasta me explicó que lo había dejado hablando en el portal del edificio con una esfinge, mientras ella compraba el cupón de la ONCE (Organización Nacional de Cíclopes Españoles), y cuando volvió, Edipo ya no estaba allí. Deduje que la esfinge debía ser Amparo, la esfinge del rellano.

          Me ofrecí a ayudarla a buscar al tal Edipo, al fin y al cabo, Micho aún soñaba en el sillón del salón, y ella me lo agradeció de todo corazón, tenían que coger un autobús hacia Tebas, y no podían perder mucho más tiempo…

sábado, 19 de abril de 2014

Pastas & Té verde.

        Eran las cinco de la tarde cuando la divina Atenea, de glaucos ojos, se presentó en el Patio-Lavadero a tomar café con pastas del Lidl, previa invitación nuestra.
          Se presentó armada hasta los dientes, de vuelta de Ucrania donde había ido a dar una vuelta, a repartir hostias y sabiduría a partes iguales, con su casco dórico, su peplo jónico, un kalashnikov y dos granadas de mano. Le acompañaba la Niké de siempre, que revoloteaba por encima de los geranios, y una asfixiada (por el sol extremeño de abril) lechuza que buscaba desesperadamente la sombra.

          Micho I de Gato se desperezó de la siesta justo en el momento en que nuestra deidad invitada tomaba asiento. Pidió Pastas &Té verde. En la televisión emitían un episodio repetido de la versión americana de “Pesadilla en la Cocina”, y Micho I de Gato, entre lengüetazos al descafeinado de sobre, explicaba su opinión sobre la teoría de Olduvai, los relatos de Carver y el Jazz de la década de los cincuenta y sesenta. Los grifos volaban por un cielo limpio, alguno de ellos con un borrego entre sus garras, y la tarde se hizo amena, tranquila, y fructífera.

domingo, 12 de enero de 2014

Prometeo.

     El tipo que vino a revisarnos la luz se llamaba Prometeo. Un señor de mediana edad, simpático y atento, extrovertido, de incipiente barba y pelo alborotado, que enseguida hizo migas con nosotros. Le invitamos a un café con leche y aceptó encantado, aparcando su caja de herramientas junto a la puerta del Patio-Lavadero, nos habló de la subida de precios, de las subastas de las eléctricas y del poco trabajo que había en el sector, muy competitivo y con mucho pirata suelto arreglando enchufes, y eso que él se dedicaba al negocio eléctrico desde hacía relativamente poco.


(Imagen de Prometeo buscando los fusibles del Patio-Lavadero). 

       Pronto Micho I de Gato y yo reparamos que Prometeo era un tipo listo.  A pesar de la crisis, Prometeo había trabajado casi de todo, comenzó sacrificando bueyes en el matadero de Badayork y después haciendo trabajillos de poca monta, como recoger manzanas de temporada por las fincas de las Vegas Bajas del Guadiana. 
      Finalmente, la conversación derivó en su cuñada, una joven llamada Pandora que traía a media familia de cabeza, en los problemas que le había ocasionado su hígado en los últimos meses y en el viaje que va a realizar el próximo mes al Cáucaso, con todos los gastos pagados por la empresa, para estudiar el posible mercado eléctrico en la zona. Estaba encantado con la idea de dicho viaje, pues iba a aprovechar para fotografiar  la fauna y flora de la zona, sobre todo las míticas águilas caucasianas.

               Se despidió de nosotros no sin antes pedirnos fuego para encenderse un cigarrillo, y con la promesa de volver a vernos a su regreso, agarró su caja de herramientas con firmeza, y con una sonrisa arcaica corrió escaleras abajo...

viernes, 20 de diciembre de 2013

"Cruz Negra"

"Cruz Negra" es un cómic, en dos entregas, que de la mano de Pedro Camello y del guionista Gol, nos transporta a la Extremadura del S.XIII, de la reconquista leonesa, en una etapa convulsa y difícil, donde las órdenes militares jugaban un más que destacado papel... Una obra muy recomendable. 

 Aprovechamos, tanto Micho I de Gato, como yo, para desearos un Feliz Año Nuevo. Andamos muy ocupados, pero eso no significa que nos olvidemos de nuestros Contadores de Estrellas. Miles de aventuras nos acontecen, pero la falta de tiempo nos impide narrarlas, bajo el signo de Orión...

domingo, 6 de octubre de 2013

Sol de gatos.



Es oficial. Tendremos quinto librito de relatos cortos en poco más de un mes. Su título "Sol de gatos", así que ya estáis ahorrando para haceros con un ejemplar. Debemos dar las gracias a Maria Rodrigo, en primer lugar, por su paciencia, por su magnifico trabajo en el diseño de la portada y contraportada y por sus fotografías. A Carlos Reyman Güera por su fantástico prólogo y por su interés en este proyecto. A Francisco "Fran" García Fernández por su acertadísima corrección, sus valiosos comentarios y por sus enriquecedores consejos. Y a Carol por corretear, desde el primer momento, y durante tres meses, detrás de un prologuista que no quiso serlo... Lo dicho "Sol de gatos", a la venta a mediados de noviembre. Maullidos de parte de Micho.

martes, 1 de octubre de 2013

Buscando a Orión...

…Micho I de Gato miraba, con sus enormes ojos amarillos, el nuevo día amanecer desde el Patio-Lavadero. Había pasado, como buen felino, la mitad de la noche despierto, leyendo la prensa del fin de semana anterior y escuchando, bajito, la radio.

 ¿Sabes?, ronroneó, hace tiempo que no veo a Orión, el cazador, tintinear allá arriba.


 Con este tiempo, no me extraña, musité con mi café en la mano. Pero te aseguro, añadí guiñando un ojo, que está por allí arriba, avizor, pendiente a todo lo que se mueve…

sábado, 7 de septiembre de 2013

Lluvia, charcos, poemas y Duke Ellington.

     ...La primera, y posiblemente última, tormenta de verano, duró un café con leche, corto de café, en la terraza de casa. Las cuatro nubes descargaron fuerte durante cinco minutos y después dejaron paso a una llovizna, pertinaz, que daba gusto verla.
    Micho I de Gato y yo hablábamos sobre la literatura de Carver, de Monzó y de Poe. Micho recitó algún poema, melancólico, reflexivo. La gente correteaba por la avenida, allá abajo, un poco sorprendida por la lluvia. 
     Durante mucho tiempo callamos, viendo los charcos en el Patio-Lavadero, y ninguno nos dijimos lo que pensábamos. 
    Finalmente, Micho maulló, y yo puse, bajito, a Duke Ellington...

domingo, 11 de agosto de 2013

La carrera de carros.

...Los carros pasaron tan rápidos que apenas nos dio tiempo, a Micho y a mí, de dar un salto atrás, justo cuando nos disponíamos a cruzar por el paso de peatones, la concurrida avenida.
       Uno de los que conducía velozmente, adelantando a todos los demás vehículos como un loco, lo conocíamos de vista del barrio. Se trataba del orgulloso Pélope, que conducía un Poseidón Alado del 99, amarillo chillón para más señas, y con doble motor en V. El carro que le seguía de cerca, con la velocidad del rayo y poniendo en peligro a medio barrio, era el Ares Coupe, negro metalizado, de otro tipo del barrio, el arrogante Enómao, dueño de la pizzería Pisa&Olimpia.      
        Aunque, a decir verdad, el que conducía era Mírtilo, un tipo que tenía un taller mecánico dos calles más abajo y que había sido profesor de autoescuela.
       Los vecinos vociferaban y amenazaban con los puños a tan estúpidos amos del volante, y algunos no dudaron el telefonear a la policía mientras los dos vehículos se perdían por el final de la avenida mientras realizaban adelantamientos imposibles.
       Una bella y sofisticada joven exclamó, a nuestro lado: ¡¡Vuela Pélope, marfileño hombro!! Y Micho ronroneó: Duncan, ¿Tú entiendes algo de todo esto? Absolutamente nada, le contesté al albinegro felino.



 P.D: Al día siguiente nos enteramos por la prensa local que aquella carrera de carros había acabado, como era de esperar, en accidente mortal. El Ares Coupe de Mírtilo y Enómao volcó poco antes de llegar al Templo Corintio, octástilo, de Nuestro Señor de Poseidón de los Mares, Lagunas y Charcas (muy venerado a este lado del Guadiana), falleciendo Enómao en el siniestro… 

miércoles, 3 de julio de 2013

Relatos Monodosis

Markos Arroyo, amigo y contador de estrellas, ha editado una joyita de libro: "Relatos Monodosis", un compendio de cuarenta relatos cortos que son un verdadero tesoro. No lo dudéis, este verano: "Relatos Monodosis". Es un libro genial. Garantizado.

lunes, 17 de junio de 2013

martes, 11 de junio de 2013

Escalada Miau...

Escalada Miaaauuuuu...

martes, 28 de mayo de 2013

Una de Gatos, por favor... :3


...Aquí os dejo una recopilación de vídeos gatunos bastante graciosa...

P.D: Micho aprueba este post.

jueves, 23 de mayo de 2013

El Principio de Gatímedes.

...Está científicamente comprobado...

miércoles, 15 de mayo de 2013

Las ventajas de tener un gato...

... Micho I de Gato aprueba este post, y no sólo eso, él añadiría: "Te acompaña en tus lecturas", "Te cuenta historias mitológicas"...

martes, 30 de abril de 2013

Ferretería Hefestos.


            Volvía de comprar el pan y la prensa económica de Micho I de Gato cuando vi una enorme algarabía en la avenida. Bajo un enorme rotulo que rezaba “Ferretería Hefestos”, se abría un nuevo negocio en el barrio, y la gente, curiosa, se apiñaba en sus escaparates en el día inaugural.

             Intrigado ante tanta expectación, no pude resistirme a la tentación de acercarme. El negocio ofrecía todo tipo de artículos de ferretería: Tornillería, cuerdas, cadenas, bombillas, maquinaria de todo tipo… Y no solo eso, sino que también productos artesanales que los propios ferreteros fabricaban en una forja en la trastienda: Anclajes, armaduras decorativas, cinturones y hebillas…Hasta castañuelas…

            …Por lo que pude oír, mientras visitaba maravillado el local, el negocio es familiar. Lo rige una pareja un tanto peculiar. Él, un tal Hefestos, es un tipo bastante feo, con pinta de lisiado y con una cojera muy visible. Ella, Afrodita, una bella joven que quita el hipo a cualquier mortal y que el día de la inauguración mostraba un generoso escote y un sublime cinturón, obra al parecer, de la forja de su marido.

            La gente en el barrio estaba encantada, y deseaban a la pareja el mejor de los éxitos. Algo que es difícil, porque la competencia en precio, no en calidad, de los chinos, la van a notar enseguida.

            Los empleados, gente joven, iban y venían por los pasillos, serviciales, atendiendo cualquier duda de la clientela. Cedalión, Alcón, Eurimedón… Rezaban sus camisas relucientes, y yo aproveché mi estancia para hacer una copia de llave y comprar un pegamento. En la puerta también compré un cupón de la ONCE (Organización Nacional de Cíclopes Españoles) a un cíclope, y vi como un tal Ares, un camorrista del barrio se enzarzaba a hostias con unos chicos en la esquina cercana bajo la atenta mirada de Afrodita que salió a la puerta a ver cuál era la causa de tanto alboroto…

            …Cuando llegué a casa, Micho I de Gato debatía con mi divina Atenea, la del peplo jónico y glaucos ojos, nacida de un dolor de tarra de su padre, la participación de Portugal en la Primera Guerra Mundial mientras tomaban un café con leche. “¿Hefestos?”, inquirió mi deidad con una ceja alzada. “Si yo te contara…”, bufó la Partenos justo en el mismo momento en que su búho se cagaba sobre mi taza recién servida…