Cómo bien sabéis,
“Stranger Things”, ha llegado a su fin, tras cinco temporadas y nueve años desde
que comenzara a emitirse en el verano de 2016.
Y, guste o no guste, hay que reconocer
que se ha convertido en todo un fenómeno, ha pasado a la historia como una de
las series más vistas y doblada a tropecientos idiomas, que, por otra parte,
Netflix ha sabido explotar hasta la saciedad, y yo… Como siempre, con bastante
retraso respecto al resto del personal, me he enfrentado a su quinta y última
temporada.
Terror, nostalgia, Dragones y Mazmorras,
una pandilla arquetípica, tópica y típica, que gustaría a Steven Spielberg, y
que se llevaría bien con “Los Goonies”, y unos años ochenta un tanto diferentes
a los que yo recuerdo, sin ser yo gringo, con un discurso ideológico más actual
que de hace 40 años, han hecho que “Stranger Things” nos haya tenido pegados a
la pantalla hasta el último instante.
Había que cerrar el círculo, de una vez
por todas. Tirar el dado de veinte caras, y ver como acababan las cosas para
los chicos de Hawkins, y el Mundo del Revés, que en algunos aspectos me ha
recordado a mi Extremadura.
Cómo no podía ser de otra manera, el
final de fiesta prometía traca, y esta quinta temporada ha sido el culmen en
cuanto a presupuesto. Han tirado la casa por la ventana. Cada uno de los
episodios ha costado entre 50 y 60 millones de dólares, llevando el coste total
de la temporada a una cifra aproximada entre 400 y 480 millones de dólares.
Y, por variar, hemos tenido que ir viendo los episodios en fascículos coleccionables, por entregas. Sus ocho capítulos, se han dividido en tres partes o “volúmenes”:
- Volumen 1:
Episodios 1–4, estrenados el 26 de noviembre de 2025. Con un metraje que
ha rondado entre los 54-83 minutos, más largos que los del resto de
temporada.
- Volumen 2:
Episodios 5–7, lanzados el 25 de diciembre de 2025.
- Volumen 3/ Final:
Episodio 8, estrenado el 31 de diciembre de 2025. Con un metraje de dos
horas y ocho minutos, y con el epílogo más largo que yo recuerde de una
serie, que ha llegado a ser de una media hora perfectamente.
En
la narrativa, que no quiero examinar muy exhaustivamente, os podéis imaginar,
tenemos el enfrentamiento final contra Vecna. El Mundo del Revés está a punto
de colapsar, y nos dirigimos a la destrucción total con la colisión de las dos
realidades, siendo clave el protagonismo de Eleven en el enfrentamiento final
contra Vecna, y descubriéndose a Will como un tipo también más poderoso de lo
que aparentaba.
De
hecho, os tengo que reconocer que la estrategia que toman los chicos, y algunas
de sus decisiones, se me han presentado como un tanto confusas a lo largo de
esta temporada. No sé si es por qué ya me pilla un tanto boomer, o por los
lingotazos de algidol que me he estado tomando para combatir el catarro de fin
de año mientras veía la temporada.
De
hecho, y a pesar de que me ha gustado mucho en su conjunto final la temporada,
y a pesar igualmente de que soy de los pocos que cree que el final es bastante
bueno, también creo que hay tres episodios concretos que son de puro relleno
más que otra cosa, y que hay callejones que no llevan a ningún sitio, pero que
el final logra arreglarlo.
Sin
duda, y cómo no puede ser de otra manera, el octavo y último episodio es el
mejor, con una batalla épica contra un Final Boss, que de ser un arcade de los
años ochenta, yo hubiera necesitado 500 pesetas para pasármelo. Que no hubiera
demogorgons molestando, también ha sido clave para el final feliz.
Me
ha encantado la referencia a los Iron Maiden y su “The Trooper” en la música de
la graduación. Por cierto, yo hace veinte años, conocí a un tipo que hizo algo
parecido que el Sr. Henderson en una Graduación, y al final no se graduó, por
la falta de respeto. Así que, si pensáis hacerlo, cercioraros que la Sesión de
Evaluación está cerrada y bien cerrada y que el acto no os traerá consecuencias
serias.
Ahora, hasta el último minuto, esperé la
vuelta milagrosa, de una manera u otra de Eddie Munson, que para mi es el
personaje más profundamente ochentero de la serie, y que podría haber dado
mucho más juego. Mi favorito, sin duda… Pero, no hubo milagro.
Aún
así, insisto, aunque no sea una opinión muy popular. El final me ha gustado y
creo que ha cerrado muy bien todas las tramas.
Como
curiosidades sobre el rodaje y la quinta temporada, os puedo contar que la
grabación se extendió por más de un año, con más de 650 horas de metraje
filmado.
El
episodio 8 no solo se estrenó en Netflix, sino también en salas de cine
seleccionadas en Estados Unidos, una estrategia muy poco común para una serie
de streaming, y que ha sido un éxito, al parecer, porque las salas lo petaron.
Y, lejos de la recaudación a Netflix le interesaba esta publicidad.
Ha
habido medios, y fans, que hablan de un cierre o una conclusión apresurada. Si
el epílogo más largo e la historia de las series, te parece apresurado, háztelo
ver. Lo que si coincido es que algunos diálogos, discursos, están metidos con
calzador, como la representación de la identidad personal, sexual, que he visto
un tanto forzados narrativamente hablando.
Y,
para 2026 y 2027, se viene material adicional en forma de cómics, libros y la
serie animada “Stranger Things: Tales from ‘85”, que vendrá a resolver algún
agujero narrativo, a y estirar un poco más el interés por la serie.
En definitiva: Se acabó la serie. En un
principio, la quinta y última temporada no me estaba convenciendo, pero en mi
opinión, remonta, y cierra esta aventura de nueve años que ha combinado
aventura, terror, acción y el crecimiento de todos los personajes. La
colocación de los libros de cada personaje en la estantería, tras jugar a
Dragones y Mazmorras, tiene más importancia de lo que parece, cierra un ciclo
emocional y vital. Han dado un paso más y no hay vuelta atrás. ¿Podría haber
tenido un mejor final? Es posible, pero es lo que hay y me la quedo así.
Una serie que ya podemos calificar de histórica, y ahora a esperar ese material extra… De nota, le doy a esta quinta temporada un 7.






















































