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viernes, 28 de octubre de 2016

Mi perfecta hermana



        “Mi perfecta hermana” (2015) es una película sueca que me ha parecido muy interesante en su planteamiento, pero poco arriesgada en su desarrollo narrativo, con unos personajes muy contados y concretos, lo cual es una pena porque la trama merece la pena, y quizás afrontarla de otra manera, más directa, me hubiera enganchado mucho más a ella de lo que lo ha hecho. Para mí, personalmente, lo más jugoso de la cinta son los últimos cuarenta minutos.

        Nos encontramos a dos hermanas adolescentes. Katia, la mayor, es una guapa y excelente patinadora sobre el hielo, está acostumbrada al entrenamiento duro y a ganar trofeos, es una deportista nata. La persona que más la admira es su hermana pequeña, Stella, que comienza a entrar en la adolescencia, con los tonteos típicos que ello conlleva: Chicos, enamoramientos, rabietas… Stella es regordeta, y no se le da tan bien el patinaje. A la persona que más admira, como digo, es a su hermana Katia, pero pronto comenzará a tener sus roces con ella, y más cuando descubre que Katia tiene un serio trastorno alimenticio que ha mantenido oculto durante mucho tiempo.

        El trastorno alimenticio, la incipiente anorexia, de Katia hará que Stella se plantee si debe traicionar a su hermana, contando a sus padres el problema, o si por el contrario debe callar tal y como se lo ha pedido Katia.

       El pequeño universo familiar poco a poco se va a resentir con todo el conflicto interno que sufre Stella ante la disyuntiva que se le plantea. ¿Debe hablar con sus padres o ignorar el problema?


      Presentación, nudo y desenlace. Una triste realidad, sí, pero se pasa muy de puntillas por el tema la primera parte del film, la segunda parte es otra cosa, es donde realmente encuentras miga. Aun así, merece mucho la pena su visionado, y yo os la recomiendo.