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jueves, 4 de agosto de 2016

Un monstruo en mi puerta





        “Un monstruo en mi puerta”, (originalmente se llama “Una chica en mi puerta”, pero en España han cambiado chica por monstruo), película surcoreana que llegó hasta mi con buenas referencias y críticas.


         Como no suelo ver mucho cine asiático, aparte de mucho Anime y mucho Manga, pues me decidí a verla. La historia gira en torno a una joven comisario, que es enviada desde Seúl, a un pueblito costero donde apenas hay jóvenes, o al menos no muchos. Desde que llega, Lee Young-nam, la policía, conoce a una joven que la intriga mucho. Se trata de Dohee. La muchacha es maltratada por sus compañeros de clase y por su padrastro, un tipo bastante desagradable, alcohólico (y que se gasta unas camisas hawaianas bastante horteras) y que maltrata a los trabajadores inmigrantes del pueblo, bajo la mirada absorta de una abuela adicta a las motos y a la bebida, con una lengua viperina, y que le daría miedo a cualquier personaje de Street Fighter.

          Ante este hermoso panorama, que le ofrece el bucólico pueblo anclado en el pasotismo total, Young-nam, que tiene la simpatía de una vara de avellano y la sociabilidad de un pokemon en un Registro Civil, opta por dar cobijo a la chica en su propia casa. Al principio la relación entre las dos es un tanto rara. La chica no es que hable mucho, a ratos parece que se ha escapado de una película japonesa de terror (es comprensible, con la vida que le dan el padrastro y la abuela motorizada), pero pronto Dohee suelta lengua y no para de hablar y a ratos se le va la pinza…


           Y hasta aquí os voy a contar, que no se trata de destrozaros la película con spoilers. Merece la pena, en mi opinión, aunque solo sea por conocer a la abuela alcohólica motorizada y ver los litros de vodka que se bebe el personal.