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sábado, 20 de septiembre de 2008

En el Billar...


...Se vieron por primera vez en un billar, allí donde termina la ciudad. Miraban, sin hablarse, como juegan los demás... Buscándose furtivamente, entre los cuerpos de los que jugaban... Nunca hablaban, sólo se miraban, y de ahí, de aquellas miradas silenciosas, tenues, nació, con cierta timidez, una complicidad...


Lo malo de las complicidades mudas, absortas, es que no suelen ir más allá hasta que uno no da el paso... Ella espera que él se acerque y diga al menos un "Hola"... Él piensa que puede ser una perdida de tiempo, espera una sonrisa tras aquella mirada seria, expectante, en cierto modo, quizás, hasta le tiene miedo... Siente admiración y miedo a la vez, extraños sentimientos para un curioso...


... Al final, poco antes del cierre, con la mirada, con unos ojos limpios y puros, los dos, en el más hermetico de los silencios, se dicen hasta mañana... Y, al día siguiente, a media tarde, caen por el billar...

5 comentarios:

Carlos dijo...

Una vez más una de tus historias me recuerda a una canción jeje.

Lupita dijo...

Bonito relato y real en cuanto a lo complicado que es a veces (por no decir casi siempre) enviar señales entendibles por la otra persona y a la vez saber interpretar las que te envían. Si es que con comunicación en código no hacemos nada, es mejor dar un paso más y ser más claritos...
Ciao.

Duncan de Gross dijo...

Tiene un poco de canción Carls, si, y un poco de poema... Lups, la ocasión debemos crearla, no esperar a que llegue, estoy de acuerdo contigo, hay que dar pasos, claro que si ;-)

Carlos dijo...

Lo malo (según mi penosa experiencia jajaja) es que casi nunca se dan las circunstancias adecuadas para dar pasos y crear situaciones :P

Duncan de Gross dijo...

Situaciones muchas, pero te puede salir la cosa rana, o muuuy rana, a mi me han rechazado unas 70 veces a lo largo de mi vida, y ha habido chicas que han sido muy crueles además... Tú sabes, concretamente, un caso bastante doloroso que me pasó a mi hará unos cinco años, pero no me arrepiento de los pasos dados, al final todos calvos, y estas heridas, aunque tardan en cicatrizar, al final lo hacen, y hay más peces en el mar... ;-)