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miércoles, 24 de agosto de 2016

El niño y la bestia.



        En el mundo de las bestias va a haber una sucesión. Su líder, el Venerable, llega al final de sus días y tiene pensado en reencarnarse en un dios, en una cafetera o en una cigüeña, no lo tiene muy claro. Uno de los pretendientes para acceder al trono de las bestias es un guerrero llamado Kumatetsu. Kumatetsu tiene un problema, y es que para optar a dicho liderazgo, debe tener un aprendiz. Como en el mundo de las bestias nadie quiere ser su aprendiz, decide ir al mundo de los humanos, donde un niño escapado de casa, le seguirá a su mundo. Bautizado como Kyuta (en realidad se llama Ren) por Kumatetsu, poco a poco, hará amistad con su maestro que es más bestia que un carromato de estiércol.

        Kumatetsu no es un maestro cualquiera, más bien también necesita que le enseñen un par de cosas, bruto y descuidado, pero con un gran corazón, pronto se dará cuenta que su relación con el niño trasciende sus propias enseñanzas. El rollo “Karate Kid” está bastante presente, pero sin el pulir y dar cera.

        La película, entretenida, toca algunos temas bastante interesantes: El compromiso, la amistad, el afán de superación, la educación, el perdón, el aprendizaje mutuo, el amor… Y no viene de la factoría Ghibli. No es Ghibli todo lo que reluce.