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lunes, 1 de abril de 2013

"Hormigas negras de tamaño inusual, voladoras y torponas"



... Afuera llovía tímidamente y Micho I de Gato y yo mirábamos por la ventana del salón como la gente iba y venía por la Avenida, algunos cubiertos con paraguas de llamativos colores y muchos sin ese consuelo, pero inmunes a la lluvia primaveral. Algún fugaz Grifo cruzaba veloz el cielo, por entre las antenas de televisión y las parabólicas, buscando algún campanario donde anidar, y nosotros escuchábamos un solo de saxo muy bajito, imaginando un concierto de los que hacen época. Polifemo vendía sus cupones en el quiosco de la ONCE (Organización Nacional de Cíclopes Españoles) mientras suponíamos que escuchaba, ufano, la tertulia matutina radiofónica.
            En un escaparate donde anunciaban los inminentes Misterios Eleusinos, junto a su madre, Démeter (Profesora en la Facultad de I.T.A, Ingenieros Técnicos Agrícolas), la vimos. Sus desnudos brazos blancos y aquella melena difícilmente podrían haber engañado a nuestros sentidos. Se trataba de la bella Persefone, cuyo nombre nunca he pronunciado en voz alta, por miedo a que tanta belleza degenere en caos y destrucción. No sé veía por ninguna parte a su marido, el umbrío juez, ni a todo el sequito de siniestros abogados y fiscales que suelen acompañarle en comitiva en sus escasos paseos a la luz de Helios, liderados por Hipnos y Tánatos.
            En segundos, las nubes que cubrían el cielo y que amenazaban con redoblar su intensidad de aguacero, se disiparon. Desde la quinta planta, la pudimos ver sonreír al iniciar de nuevo el paseo de mano de su madre. Algún viandante se paró a observar el hermoso Arco Iris que nacía en el cielo, como un enorme arco del triunfo, y Micho I de Gato y yo comentamos que lo próximo que nos quedaba por ver es el regreso de esas hormigas negras de tamaño inusual, voladoras y torponas, que inundan la calle, las ventanas y los campos, cuando llega abril…

4 comentarios:

Carlos dijo...

Buen relato callejero de día lluvioso. Me inquieta lo del tamaño inusual...

Duncan de Gross dijo...

jajaja, es que esas hormigas son enormes Carls!!

fidel dijo...

Simplemente un relato genial conjugando fantasía a montones, buenísimo .Gatisaludos de Merlina.

Duncan de Gross dijo...

Muchas Gracias amigo Fidel, nos encanta tu comentario y tu visita. Recibe un enorme maullido!!!