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martes, 12 de abril de 2016

Micho, y la Finca de las Hespérides.

El tema empezó con un anuncio en el periódico regional: “Se busca personal para trabajar en la Finca Las Hespérides”, y como el tema de la educación está tan regular pagado (Hacienda me retiene el 24% del sueldo mensual), y Micho, aparte de leer la prensa económica, escuchar Jazz, y discutir con la divina Atenea (la de glaucos ojos) sobre política internacional, no suele hacer mucho más por contribuir al erario lar, decidí presentarme al trabajo, a tiempo parcial.


 La dueña de la finca, una tal Hera, parecía una señora simpática. Nos citó a los aspirantes a la Oferta Laboral bien temprano, y se veía que era una señora hogareña, familiar, con una casita dentro de aquel acogedor vergel, y con un gran número de pavos reales. Ya el primer día, nos ofreció unas granadas cultivadas, con mimo, por ella misma.


 El trabajo era sencillo, recoger las manzanas doradas, de la variedad Golden, que crecen en lo que ella llamaba “su jardín” y que tenía varias hectáreas. Tenía un grupo de chicas, en prácticas, desde hace unos años, del Centro de Adultos “Atlas”, que están haciendo el Módulo de Jardinería de FP. Dichas alumnas, que se habían bautizado así mismas como “Las Hespérides” (igual que la Finca, que originales) eran becarias, y apenas trabajaban, se tiraban todo el día cantando y correteando entre los manzanos, dejando los frutos podrirse, irremediablemente, en el suelo. Aun así, optaban a una beca de la Junta de Extremadura y creían que en verano podrían cobrar el PER.

 El caso es que nos eligieron a cincuenta aspirantes para ir recogiendo las manzanas. Un producto de primera, cultivadas sin fertilizantes químicos, y con un color dorado que brillaba bajo el sol. Micho I de Gato me acompañó un par de tardes, pero pronto se aburrió de tanto pavo real, y optó por quedarse en el Patio-Lavadero leyendo. Las condiciones laborables eran buenas, contrato desde el primer día (media jornada) y descansos para comer. Hera solo nos puso una condición, en principio fácil de cumplir: “Si viene un tipo raro, un musculitos disfrazado con una piel de León y con una porra en la mano, no le deis ni los Buenos Días”, nos advirtió. Al parecer, es un indigente, poco de fiar (en palabras de Hera), bruto, y no es bienvenido en “Las Hespérides”.



El jardín estaba poco cuidado, una de las chicas del Módulo de Jardinería nos avisó que tuviéramos cuidado con las serpientes Dagón: “Debe haber más de cien”, bromeó entre risas. Una especie inofensiva, pero invasora. La gente las compra de pequeñitas,  y después las abandona en el campo extremeño, cuando ya no caben en el apartamento o en el piso de Protección Oficial de 40 m2…

4 comentarios:

La Gatera dijo...

Echábamos de menos estas historias. Encantados de visitar las Hespérides y de oler sus manzanas con vosotros :)

Duncan de Gross dijo...

Gracias La Gatera!!!. A Micho le siguen sucediendo muchas aventuras, lo malo es que no tenemos tiempo de contarlas todas!!. Un maullido!!!

Carlos dijo...

Ese griego no es ningún indigente, sino un pájaro de cuidado. Se unió a una banda formada por sus vecinos albaneses, rumanos y búlgaros y empezaron saqueando olivares. Y de las aceitunas a las manzanas hay sólo un paso. O un saco más grande.

Duncan de Gross dijo...

Carlos, el caso está que el tipo debe estar buscando algo para la reventa, fijo.