Ayer me salió en la parrilla
Movistar, para alquilar, “Parásitos” (2019), oscarizada y premiada película surcoreana,
hasta la saciedad, y no pude (ni quise) dejar pasar la oportunidad de
alquilarla.
La película trata de una
familia. Los dos padres y sus dos hijos, chico y chica. Pasan más hambre que un
perro shico. Viven en un sótano con estrecheces e incomodidades.
Un día, un amigo del chico, Gi
Woo, recibe una visita de un amigo universitario, que le regala un pedrusco (de
los muchos que hay por Los Barruecos) que según su abuelo, le va a traer
suerte, y que le ofrece dar clases particulares en casa de una familia
acomodada, mientras él se va al extranjero.
Gi Woo se las ingenia para ir
enchufando a toda su familia en casa de los Park, la familia acomodada, que
está como unas castañuelas, sobre todo la madre, e ir botando de la casa a los
empleados (el ama de llaves, el chófer…). Una vez dentro, instalados en la
casa, aprovechan que los Park están de viaje, para cogerse una borrachera
antológica, y ese mismo día, la cosa comienza a derivar bastante… Más bien
mucho… Y ya nada será igual para ellos, ni para los Park.
La película se divide en dos
partes claras. La primera parece beber del mismísimo Lazarillo de Tormes, y de
toda la picaresca española del Siglo de Oro. La segunda se dispara, y parece
que la narrativa se nos escapa, cayendo en escenas surrealistas en muchos
casos, donde el exceso es palpable, en muchos sentidos.
Buena película. A la que le
sobra, sin dudarlo, treinta minutos del metraje de la segunda hora de cinta, ya
que cae en reiteraciones. Buen uso de la música, de la cámara, y del egoísmo y
la vanidades humanas. La recomiendo, pero no me parece la increíble obra maestra que dicen los medios de comunicación.
P.D: De este director,
Joon-ho, ya comentamos hace ya un tiempo otra película, que ciertamente
disfruté, “Crónica
de un asesino en serie”.
Anoche la vi en el trabajo. Un turno de 10 horas da para mucho jeje. Es buena, pero no me parece que merezca tanto premio y elogio. Ya empieza un poco rara. Una cosa es ser una familia de vividores y otra una banda de expertos estafadores. No explican cómo adquirieron tantos conocimientos criminales. Que cabeza tenían todos jeje. Y a partir de la mitad ya es muuuuy surrealista y hay escenas en las que el guión se les va de las manos. Buena, pero muuu rara.
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