viernes, 31 de agosto de 2018

El pan de la guerra (2017)



        Parvana vive en Kabul, tiene once años, y, junto a su padre, un viejo maestro mutilado en la guerra contra la URSS, intenta sacar algo de dinero vendiendo lo poco que tienen en un mercadillo.


        Su padre lee y escribe, lo cual es un lujo en su sociedad (se gana la vida con ello), y en los ratos de asueto, educa a su hija, le cuenta historias. En casa, su mujer, cuida de su hija mayor y de la pequeña, casi un bebé. Recuerdan mejores tiempos.


        Un día, un antiguo alumno del maestro, metido a talibán, acusa y encierra al padre de Parvana. Entonces esta, no tendrá más remedio que cortarse el pelo, disfrazarse de chico, e intentar tirar de la familia, mientras busca, infructuosamente, una pista que le lleve a dar con el paradero de su encarcelado padre.


       Mientras tanto, Parvana hila una historia, para tener entretenida a su familia del pesar, una historia paralela a la real, donde su hermano fallecido, Soleimán, deberá enfrentarse a monstruos, y a su destino…


       “El pan de la guerra” (2017) es una bella historia, narrada desde la intolerancia del régimen talibán, desde la rigidez de las costumbres y la necesidad de encontrar un camino, hacia la libertad. Conmovedora, triste, pero necesaria, para ver y constatar, cual es el papel de la mujer en Afganistán. Tiene un buen puñado de premios, y no me extraña. Impresionante cinta.

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