Llegamos con un sol de justicia a Elvas. Micho, pensativo, observaba todo a su alrededor con una mezcla de estupefacción y sorpresa, era la primera vez que lo llevaba a comer a Portugal. Te va a encantar el “frango” y el bacalao dorado Micho, le dije nada más cruzar la frontera de Caya mientras miles de miodesopsias, revueltas por la claridad de abril, revoloteaban por mis corneas y Micho disfrutaba con sus pupilas reducidas a una escueta línea en un fondo amarillo, del radiante sol que brillaba en su pelaje de gato-frac.
El restaurante, por llamarlo de alguna manera, se llamaba “As Saudades”, estaba a tres kilómetros pasando Elvas, era una vieja casa de campo reestructurada, un planetoide habitado en medio del campo alentejano, y tenía un aparcamiento de tierra, tapado por una chapa ondulada que en vez de retener los rayos solares, los multiplicaba, haciendo que los pobres comensales recién llegados a aquel inhóspito lugar salieran escopetados de sus coches, como hormigas rabiosas, hacía la seguridad del aire acondicionado del local.
En la puerta había un cartel advirtiendo que estaba prohibida la entrada de perros, pero no decía nada de gatos, así que Micho y yo entramos mientras le comentaba que era lógico. Gato es sinónimo de ser Civilizado, aunque Micho, muy diplomático, se guardó su opinión al respecto.
La sorpresa del camarero que nos recibió en la entrada del local fue mayúscula. Pensé que nuestra fama nos precedía, al fin y al cabo, he realizado muchas Perfomances por en Badayork y en otras partes de Extremadura, a veces vestido, a veces desnudo y otras veces (la mayoría) desnudo y además borracho de absenta… He salido en la prensa en diversas ocasiones por motivo de mi admirado arte deconstructivista y como escritor de inquietantes Relatos Cortos, y Micho I de Gato, aunque quizás menos conocido, ha publicado un Manual titulado “Cómo cultivar y consumir la Yerba Gatera: 200 Casos Prácticos” y está escribiendo una Enciclopedia Universal de Jazz, que aunque va por el Volumen I y por el apartado Aa, (van a ser 94 tomos de 3.500 páginas cada uno, asegura Micho) ya empieza a ser famosa en Badayork, o al menos, de lo contrario no nos convence nadie…
“Boa tarde”, dije afable, “temos uma mesa reservada para dois, somos Duncan de Gross e Micho I de Gato”, seguí con mi característico “Portuñol” fronterizo, ofreciéndole mi mejor sonrisa empastada.
“Buenas Tardes Señor De Gross”, contestó el camarero con una sonrisita nerviosa en un perfecto castellano, mientras parte de los comensales que había en el salón contiguo se giraban hacía nosotros como liebres que acaban de salir de una madriguera. “Está prohibida la entrada de gatos en el local”, dijo el camarero en un tono ridículo, mientras señalaba a Micho, el cual echó sus puntiagudas orejas de gato para atrás al oír tal idiotez. “¿Cómo es posible?”, pregunté sorprendido, mientras los comensales comenzaban a murmurar entre ellos y a señalarnos descaradamente con sus dedos acusadores. “Baje la voz, no se exalte, Señor De Gross…”, pidió reconciliador, el camarero. Pero yo estaba sumamente indignado, “¿Cómo es posible esta falta de respeto?”, insistí. “Me parece una muestra total de racismo y un atentado contra los derechos cívico-sociales de los gatos…”, grité. Micho comenzó a maullar igualmente, y a bufar al camarero, erizándose como un globo mientras metía su elegante cola entre las patas y echaba orejas y bigotes hacía atrás, estaba francamente mosqueado. “Le pediría por favor…”, continuó el camarero mientras le hacía un gesto a otros dos compañeros suyos, que como obedientes esbirros, se acercaban a nosotros por uno de los pasillos, esquivando a los sorprendidos comensales, que seguramente compartían con nosotros la sorpresa ante tal indignidad y falta de ética profesional…
“No me pida nada, oiga”, le grité saliendo del local con un enfurecido Micho que veía como atentaban contra sus derechos y dignidades de gato. “Le escribiremos a la ONU, no le quepa duda, informando de este atropello...Venga Micho…”, grité rojo de rabia, “…Te invito a comer a Burguer King”, le dije, y salimos de allí…
P.D: La foto es de Micho I de Gato, ha salido un poco movida porque se la hice por la tarde y yo tenía tres absentas encima. Micho sólo se había bebido un descafeinado de sobre.