Sobre gustos hay mucho escrito, pero poco editado. Maullando desde 2008... Somos el blog extremeño de entretenimiento, activo, más longevo, hasta la fecha: Con reseñas de cómics, libros, películas, series, gatos, y asuntos varios (relatos cortos y reflexiones). Con más de 4600 entradas publicadas, y 800 etiquetas de todo tipo. Bienvenid@ al Patio-Lavadero.
martes, 8 de febrero de 2011
Maldito Metrónomo...
jueves, 3 de febrero de 2011
Gato derrapando... Multa asegurada.
No me extraña que cada vez multen a más gatos en la carretera, si es que van como locos...
lunes, 31 de enero de 2011
Enlace de la Entrevista de "El Nido del Mapache"
domingo, 30 de enero de 2011
La Ninfa Anuí y La Diosa Atenea

Micho I de Gato se estiró en su puff y abrió la boca con aparente cansancio. Cuéntame una historia Duncan, me pidió mientras yo me servía la segunda absenta de la tarde y ponía en la cadena musical el cd “A Love Supreme”, de John Coltrane, que había comprado aquella misma mañana…
Está bien Micho, le contesté con la característica sonrisa de la absenta en mis labios. Te contaré la historia de la ninfa Anuí y mi diosa Atenea…
“…Cuenta una antigua leyenda extremeña, que a orillas del Guadiana, cerca de la alcazaba árabe de Badajoz, vivía una bella ninfa, rubia como el sol, hija del mismo inmemorial río. La ninfa, llamada Anuí, llevaba varios días, con sus noches, llorando triste y desconsolada, sin motivo aparente, y su propio padre, el Guadiana, no sabía acallar los llantos de su hija para trocarlos, como antaño, en risueña risa, alborozo, júbilo y alegría…
Anuí, de ojos grises, no paraba de llorar y llorar, entre puchero y puchero, con ahínco sollozaba y maldecía su triste suerte. Tal fue aquella lastimera pena, que de la plañidera ninfa se compadeció la divina Atenea, nacida de la cabeza de su padre, que curiosa y decidida, bajó del mítico Olimpo hasta aquella orilla del Guadiana, al pie de la alcazaba.
- ¿Cuál es tu pena?, ¡Oh, Anui, etérea hija del Guadiana!, ¿Qué congoja puede tener una dríada, una náyade que es torbellino en las barbas de su padre?, inquirió la deidad nada más presentarse.
- ¡Oh, Atenea, divina consejera!, acertó a decir Anuí mientras se quitaba una lágrima de plata de la mejilla. ¡Es tan grande mi pena!, ¡Es tan triste mi destino…!.
- Habla, pues, ninfa potámide (ninfa de río), ¿Qué es esa queja que te atenaza la esencia?, pidió la glauca Atenea. Y si puedo, liviano haré el dolor, la amargura y tu pena.
- ¡Ay, mi diosa Atenea!, gimió la ninfa. ¡Ay, qué grande es la pena de la que tiene lecho, y no tiene quien la proteja!. Pues yo quisiera, musitó Anuí… A mi lado, una pareja, que me quiera todo el día, que sea altivo de porte y firmeza, enigmático, ágil, hábil, astuto, inteligente, pulcro, aristócrata, una fiera… ¡Qué me quite la angustia y la condena!, de divinos ojos, que me escuche, que me acompañe en las noches contando estrellas, que dormite siempre a mi vera…
- ¿Eso es todo?, preguntó perpleja, la diosa Atenea.
- Bueno, se ruborizó la picara Anuí, y que tenga una buena cola… Levantada cada vez que me vea…
- Tu pena es fácil, ¡Oh, pequeña Anuí!, de aclarar con ligereza. ¡Ea!, ¡Aquí tienes a tu pareja!, clamó majestuosa Atenea.
Y, junto a la sorprendida ninfa, la olímpica Atenea, hizo aparecer a la anhelada pareja que la acompañaría hasta el ocaso de la tierra: Un minino, que nada más verla, le maulló sibilino, lleno de gozo pero con cierta pereza…”
P.D: "La Ninfa Anuí y la Diosa Atenea" es uno de mis Relatos Cortos Inéditos que esperamos sacar a la luz antes de que acabe el año. Espero que, como a Micho, os haya gustado.
miércoles, 26 de enero de 2011
Muchas Gracias Radio Universitaria de Leon.

Quiero darles las gracias a los chicos del programa "El Nido del Mapache" de la Radio Universitaria de Leon, por la entrevista que me han realizado hoy sobre el libro, basado en este blog y en las aventuras mitológicas de Michel IV de Gato y Duncan de Gross "¿Cómo Quieres Que Cuente Estrellas?". Gracias por la publicidad, gracias por la simpatía y el interés.
lunes, 24 de enero de 2011
¿Qué estamos leyendo?.

¿Qué estamos leyendo?: Pues yo me acabo de terminar "Riña de Gatos" de Eduardo Mendoza, un libro más que recomendable, que engancha desde el principio, con su buena dosis de tensión... Y ahora estoy con "Quem me dera ser onda?" de Manuel Rui (en portugués), una simpática historia de un cerdo y su relación con sus dueños... Micho I de Gato está leyéndose ("a punto de acabar", me maulla desde su puff) "Un corazón lleno de estrellas", de Alex Rovira y Francesc Miralles, que según Micho, es un librito tierno e imprescindible... Y hoy pispo quiere empezar "Principiantes" de Raymond Carver... ¿Y tú?, ¿Qué estas leyendo?.
lunes, 17 de enero de 2011
Disculpas a Diana.

Se notaba que Diana estaba enfadada conmigo. El encuentro casual entre Micho, yo, la Osa Calisto y ella, a orillas del Guadiana, no le había hecho nada de gracia. Lo comentó con bastante desgana entre otros miembros del Club de Tiro con Arco, mientras el engreído de su hermano Apolo me lanzaba miradas divertidas, y Ulises (nuestro monitor de Tiro con Arco) le recomendaba calma para poder concentrarse correctamente.
Las flechas de mi Long Bow tampoco daban en el blanco, y acabé por dejarlo e ir a la máquina para sacar dos cafés, con el fin de invitar a alguien. Cuando llegué de nuevo a la Sala de Tiro, Diana estaba con mi arco, tensándolo y destensándolo. “Duncan, este arco no tiene apenas potencia, tiras con un arco de nena…”, me dijo muy seria. Yo le limité a ofrecerle el café, en vaso de plástico de la máquina, el cual aceptó. “40 libras de potencia me sobran”, musité mientras daba vueltas con el palito de plástico blanco a aquel café hirviendo. “Me tienes que perdonar por lo del otro día”, continué, “…Aquella osa nos dio un susto de muerte…”. Diana dio un pequeño sorbo al café y sonrió: “Está olvidado”, y me pareció en aquel momento una de las mujeres más bellas que jamás he conocido. “…Peor fue lo de Acteón y sus cincuenta chuchos…Menudo cretino…”, me dijo tajante, y yo le devolví mi sonrisa empastada, franqueada por mi perilla y bajo el umbral de mi acuciante miopía…
jueves, 13 de enero de 2011
Segunda Edición de "El Vuelo de Altaris".

Hola Amigos/as. He sacado esta semana a la venta la segunda edición de mi libro de Relatos Cortos "El Vuelo de Altaris". Se trata de un compendio de historias breves, que van desde el realismo hasta lo absurdo, pasando por la ciencia-ficción. El precio de venta es de 12 euros (Gastos de envío incluidos para cualquier parte de Aspanya), y con cada libro vendido (firmado y dedicado) incluyo una de mis láminas deconstructivistas (que suelo hacer cuando estoy harto de absenta en compañía de Micho I de Gato) y un relato inédito de mi próximo libro de Relatos Cortos, "Los Mecanismos Arrugados", que saldrá a la venta sobre el 15-20 de febrero. Si sabéis de alguien que esté interesado en adquirirlo, no dudéis en darle mis referencias. Muchas Gracias a todos/as. (duncandegross@yahoo.es)
lunes, 10 de enero de 2011
El Gato de la Caja...
...Uff, con esto de la crisis, cualquier gato que viva en una caja de cartón sabe perfectamente que moneda que aparece, moneda que debes quedarte...
viernes, 7 de enero de 2011
Micho y la lluvia dorada del Edificio Bronce.

La lluvia, incansable, volvía a caer una vez más en Badayork. Micho I de Gato se asomó a la ventana del Salón, murmuraba algo entre dientes y bigotes de gato, mientras la pertinaz cortina de agua caía sobre la avenida. Había dejado por un rato la lectura, y parecía que algo le llamaba poderosamente la atención tras el cristal. Recogí el vaso del café y lo llevé a la cocina mientras escuchaba Arabesque (versión de Isao Tomita).
- Duncan ven. Musitó mi felino compañero de piso, misterioso.
Sus orejas se movían lentamente hacia adelante y hacia atrás, como un radar que intenta captar una señal, y dirigía sus enormes ojos amarillos y negros hacía el edificio de enfrente, el edificio Bronce.
- Ha vuelto a suceder una vez más… Susurró Micho I de Gato… Se ha vuelto a colar por la rendija de aquella ventana…
- ¿El qué?, pregunté a Micho curioso mientras me ponía a su altura para poder mirar mejor desde la ventana del Salón.
- Llueve, como siempre, pero al menos un par de veces al día, una lluvia dorada, resplandeciente como un rayo de sol, se cuela por aquella ventana del quinto piso de ese edificio… Y transcurrido un tiempo, vuelve a salir por la misma ventana…La lluvia, y regresa al cielo, hacia las nubes…
- ¿Te estás bebiendo mi absenta Micho?, le pregunté divertido al gato blanquinegro mientras le daba un amistoso coscorrón en la testa.
- Es cierto Duncan, espera y verás. Insistió señalando con hocico aquella quinta planta del Edificio Bronce, donde vive la joven y hermosa Dánae, la hija de Acrisio…
lunes, 3 de enero de 2011
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Calisto, la Osa del Guadiana.

La mañana se presentó fría. Un gran manto blanco, de miles de jirones entrelazados, cubría más de la mitad de la cateta y provinciana Badayork, y desde la ventana, Micho I de Gato y yo intuíamos a lo lejos los eucaliptos que bordean el Guadiana. El plan fue sencillo: Quedarnos toda la mañana en casa, sentados en el brasero, leyendo (Micho I de Gato se está leyendo “Roma y los bárbaros” de Terry Jones, y un servidor, Duncan de Gross, nacido bajo el Signo de Orión, me estoy leyendo “Fuego Persa” de Tom Holland) y viendo viejos documentales sobre la “Guerra del Pacífico”…
Sin embargo, la tarde levantó aquella otrora pertinaz niebla, y el sol, aunque débil, reclamaba parte de su reinado en lo que restaba de día.
Ante mi propuesta de dar un paseo vespertino por la fétida orilla del Guadiana, antaño hogar de ninfas y otras deidades menores (que hoy son urbanitas y trabajan en grandes centros comerciales…), Micho I de Gato maulló afirmativamente, y tras un par de chupitos de absenta de la buena, nos pusimos en camino. Me costó meterlo en el bolso de mano que utilizo en nuestras salidas, ya que mi felino amigo pesa casi los 7 kilitos…
Pronto llegamos a la orilla del Guadiana, donde Micho insistió en seguir, por su propio pie, nuestro recorrido entre bolsas de plástico, suciedad y la vegetación ausente gracias a la sequedad, tórrida, que producen los eucaliptos del Plan Badayork, más propicios para climas australianos que para la inhóspita Etremaura…
Nuestra sorpresa, mayúscula, fue cuando nos topamos de frente con un enorme oso que bebía, plácidamente, de las oscuras y contaminadas aguas del terco Guadiana, arriesgándose a morir envenenada a fin de apagar su sed. El enorme plantígrado, sorprendido igualmente ante nuestra presencia, se giró, y emitió un tremendo rugido que hizo que yo me quedará petrificado, como si me acabara de encontrar a Medusa un sábado noche de discoteca y con tres copas, y que Micho I de Gato, con sus casi 7 kilos de gato, trepara tres metros de eucalipto en un respiro… Sin embargo, el enorme oso pardo comenzó a correr aguas abajo, dirección Portugal (que está, para quien no lo sepia, a escasos kilómetros de Badayork).
- - ¡Tenías que ser tú, Duncan de Gross!, exclamó una femenina e irritada voz tras de mí.
La persona que había gritado, no era ni más ni menos que mi compañera del Club de Tiro con Arco, la bella Diana, que iba armada con su Long Bow y una ristra de flechas de carbono, marca Easton, en el carcaj.
- - ¡¿Tú has visto ese pedazo de oso?!, le dije aún temblando de miedo. ¡¿Hay osos en Etremaura?!.
- - No es un oso, tonto. Es una osa, y se llama Calisto, y me la has espantado… Me recriminó la arquera con desdén mientras Micho, entre maullidos de pavor, pedía ayuda para bajar.
Y Diana, aunque enfadada, me contó su intención de cazar a aquella osa, por algo que no entendí muy bien, a pesar de que estaba terminantemente prohibido por la Junta de Etremaura, cazar osos sin permiso ni motivo aparente…
martes, 21 de diciembre de 2010
Gato Espia
viernes, 17 de diciembre de 2010
Villancico y aguinaldo gatuno...
martes, 14 de diciembre de 2010
Medios de Transporte Gatunos
viernes, 10 de diciembre de 2010
Calipso, la cajera y la espada de madera.

Estaba comprando esta mañana el pan en el supermercado, tras una semana encerrado en casa hastiado ante tanta lluvia, cuando oí a una joven suspirar tras de mí. Al volverme, pude comprobar que se trataba de una hermosa mujer, con unos enormes ojos grises que denotaban una tristeza profunda. Su piel parecía tersa, suave, casi como la de mi diosa Atenea, (si me oyera comparándola con otra fémina me fulminaría ipso facto) y en verdad en un primer momento pensé que era una deidad olímpica comprando yogures… Y su pelo, de un castaño claro, ondulado, se lo recogía en un moño sujetado con un largo alfiler de madera de ébano.

Como solo llevaba unos yogures de fresa y yo no tenía prisa, le cedí amablemente mi puesto en la cola, a lo cual accedió la bella dama dedicándome una melancólica sonrisa. Tras cobrarle, la misteriosa y triste mujer salió del comercio, mezclándose con la marabunta de personas que pululaban por la Avenida y perdiéndose en aquel caos de compras pre-navideñas.
“¿Quién es esa chica?”, le pregunté sin miramientos a la cajera, una chica joven archimaquillada, rubia de bote, uñas pintadas multicolores y chicle eterno en la boca, cuyos modelos a imitar en la vida son Paris Hilton, Lady Gaga y Rihana por ese orden. “¿Esa que se acaba de ir?”, preguntó socarrona dedicándome un medio guiño picaresco. “Esa es Calipso”, contestó. “Siempre anda suspirando por un amor perdido, un tal Ulises, monitor de Tiro con Arco, que al parecer la tiene loquita perdida y no le hace ni caso…”, remató dándome el cambio de mi media barra de pan.
Maravillado por el amor de Calipso, sin duda un amor verdadero, salí a la Avenida con la intención de otear, una vez más, a aquella fascinante mujer que suspiraba por un amor no correspondido (y nada más ni nada menos que el de mi monitor de Tiro con Arco). Pero, no la encontré. Aproveché para comprar un par de sacos de arena para Micho I de Gato, papel higiénico y dos bombillas de bajo consumo en el Chino de la Avenida (Dios los bendiga) y, al volver a casa, Amparo, la Esfinge del Rellano, me preguntó enigmática cual era el único animal doméstico que no se nombra en la Biblia. “El Gato”, le contesté, y me dejó pasar al ascensor…
Hace unos instantes, tras mi tercer chupito de absenta, le he contado a Micho I de Gato la historia de amor de Calipso, pero él, poco interesado en romanticismos, me ha cortado preguntándome que es lo que quiero para regalo de Reyes, y yo, tras mucho pensarlo, le he contestado: Una espada de madera.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Esto es Extremadura...
http://www.hoy.es/20101201/local/merida/gatos-templo-diana-emparedados-201012011732.html
lunes, 29 de noviembre de 2010
Lunes de frío, brasero y lluvía...
