La verdad es que no sé como llegué allí. Simplemente me monté en el coche y supongo que por algún extraño automatismo que domina la mente llegué hasta aquel motel de carretera entre Gévora y Montijo.
Era la una y media de la tarde. Me había pasado toda la mañana viendo “Duelo al Sol” y leyendo sobre el doblaje en el cine español. Y de repente, por uno de esos giros inesperados, volvía a encontrarme en el parking de aquel motel frecuentado por camioneros y representantes de cosméticos despistados.
En ese mismo parking, casi tres meses antes, había contemplado las estrellas con Missi, la gata negra del motel, que buscaba un sitio en la vida y que luchaba por tirar p´alante. No tardé en dar con ella. A la vuelta del edificio de ladrillo visto, de dudoso gusto, junto a un viejo colchón me la encontré con su bello pelaje reluciente, pero no estaba sola. Le acompañaban cinco hermosos gatitos, tres negros, uno blanco y uno blanco y negro, que parecía vestir un viejo frac decimonónico, tan curioso era su pelaje. “Enhorabuena mama”, le dije nada más verla, y los gatitos dejaron sus juegos para observarme curiosos.
- Gracias Duncan, me alegro mucho verte, siempre es bueno volver a ver a un amigo…¿No son hermosos?- , me contestó jovial.
- Lo son, sin duda lo son. –
- …La sociedad competitiva burguesa es la causante de los antagonismos sociales agudizados… Maulló uno de los gatitos, negro como el carbón y con unos ojos amarillos limón a otro de los gatitos que se lamía una patita.
- …Te equivocas, Rousseau, la jerarquización de la sociedad es necesaria y beneficiosa… Contestó el otro gatito en un bufido.
- Rousseau, Voltaire, no discutáis, ¿Qué va a pensar nuestro amigo Duncan?, les rechistó Missi. Se pasan así todo el día.
- ¿Cómo les has llamado?, pregunté incrédulo.
- Pues estos dos se llaman Rousseau y Voltaire, y además tenemos a Montesquieu, Diderot y…Bueno, mi quinto gatito, este blanco y negro, tan elegante con su frac, a pesar de haber nacido hace casi dos meses, igual que sus hermanos, aún no tiene nombre…
- ¡¡Burgueses Ilustrados, Falsos Profetas Políticos!!, maulló y bufó el quinto gatito a sus hermanitos felinos que se erizaron ante él. Hay que conseguir primero una República para poder instaurar posteriormente el Comunismo, continuó bufando, ya lo decía Blanqui en su “Crítica Social”…
- Pero en el “Contrato Social”…, interrumpió Rousseau.
- Se necesita conseguir un equilibrio entre los distintos estamentos y los sectores comerciales, ¡Hermanos, escribamos una Enciclopedia!, maulló Diderot muy ufano.
- Lo importante es conseguir una garantía social que nos permita una separación de poderes, bufó Montesquieu saltando encima de Rousseau.
- ¡¡Paparruchas de burgueses ilustrados y enriquecidos!!,¡¡Seamos realistas, pidamos lo imposible!!, clamó el pequeñín sin nombre, y todos se enzarzaron en una lucha de mordiscos, bufidos, erizados y zarpazos alrededor de la pobre Missi que intentaba poner orden en todo aquel caos político.
- Este gatito tuyo Missi, tan revolucionario, me recuerda vagamente a alguien, musité.
- Me tienen harta Duncan, y lo peor de todo es que no puedo con todos, es difícil alimentar cinco nuevas bocas, estoy sola y no voy a poder lograr que todos mis gatitos… No concluyó la frase… La vida está muy mal, la crisis también afecta a los gatos… Terminó ronroneando mientras sus retoños ajenos a la preocupación de la madre se enzarzaban en una discusión sobre los orígenes europeos de la burguesía mercantil.
- Yo podría traerte comida de vez en cuando – Me ofrecí gustoso.
- ¿De verdad?, eso estaría genial, maulló Missi. Aún así criar cinco gatitos yo sola es demasiado para mi…
- Bueno, quizás también te podría echar una mano en ese aspecto. Me siento solo Missi, y para mi sería un honor cuidarte y criarte a uno de tus gatitos. Si tú lo ves bien, claro está…
- Sé que estaría en buenas manos, no lo pongo en duda, pronto deben empezar a aprender que no todo en el mundo es Política y divertidos debates parlamentarios…Tu experiencia en la vida puede ayudar, al menos a uno de ellos, a desarrollar su potencial en
- Bueno, no sé, lo dejo a tu elección, pero yo ya tengo un candidato, si a ti te parece bien…
- ¿Quién?, ¿Cuál de ellos?, preguntó mientras los gatitos seguían a la bresca…
- El Quinto Gatito.





